viernes, 23 de julio de 2010

DIEZ DÉCIMAS DECIMALES

Ofrecemos la introducción, obra y poemas del cuaderno nº 1 (primera edición, 2000), y nº 8, (segunda edición, 2009) del cuaderno Diez Décimas Decimales, publicado con motivo de la exposición en la World Fine Art Gallery, de Nueva York, con obra gráfica de la artista Mª José de Córdoba y poemas de quien suscribe estas líneas. Fue el primer intento en ofrecer poesía y artes plásticas en singular fusión editorial, y que luego daría lugar al resto de cuadernos publicados. Está previsto, en un futuro no muy lejano, llevar a término una Perfomance con todos los cuadernos editados, no en vano se hizo con los mismos, amén de la edición impresa y papel, otra adjunta en CD, con una presentación multimedia de los mismos.


Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo



DIEZ DÉCIMAS DECIMALES


Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo


A veces: qué inquietante decisión, qué enigmático impulso deberá tomar o perseguir el singular espíritu que anima irracionalmente en el artista. Acaso, lejos del lógico dictado donde se mide la razón nuestra, su ímpetu sublime se rige por principios cuyo juicio quiebran cualquiera ley del pensamiento escrupulosamente conceptuosa, concurrente o racionalista.
Cegado (¿o iluminado?) por su propio instinto, esquiva sin ambages la razón henchida de ampulosos epítetos de lógica, y, en conclusión, rechaza sus sutiles intercesores «porque, ciertamente -les dice- ya elegí el sentido de mi ciencia».
Les digo por todo aquello que contemplen con la distancia del que no sólo pretende el tibio goce objetivado, si es que el arte advierte más. Así, si supone el arte el grato encuentro con la vida, no debiera por tanto sorprendernos que ofrezca también esa inquietud, aquella angustia cerval del que percibe apenas y aprehende con primitivo instinto su lugar en el cosmos. Y la incierta percepción, la aparencia fenoménica confusa que da pábulo también a la tortura de los sentidos que perciben en lo efímero, inconsistente del fenómeno.
Son estas «Diez Décimas decimales»(1) (diez, la cifra que se halla -así, Aristóteles nos lo señala- en la naturaleza misma de todas las cosas) la impronta singular con la que conectan las leyes del pensamiento y la apariencia exterior del fenómeno, y que con estos grabados quieren percibir lo contingente en la unidad de lo inmutable.(2) Avisan que es muy poco lo que a nuestros sentidos puede ofrecerse como realidad y que así mismo tenga una naturaleza infinita. No obstante, aquí, lo abstracto se vuelve familiar y cotidiano, integrador maravilloso del mundo externo y de todos los principios ideales que lo informan. Quiere mostrar también el arte riguroso de contar y medir algo que acaso intuimos pero cuya existencia no puede ser siquiera concebible.
¿El hallazgo de lo hermoso conseguido -cuestiona- acaso no se crea, se descubre? Pero, qué lejos está esta concepción estética de aquella escrupulosamente urdida a las formas, visajes y apariencia obediente, ataviando la manida fisionomía del respeto a la percepción sensitiva o de experiencia; guardan sus corazones a un servicio tan parcial como fraudulento, y no dan al arte sino apariencia de verdad en su celo, y lo utilizan para negocio y homenaje de sí mismos.
La voluntad estética es la voluntad del alma inmutable que el mundo contingente, si hecho arte, en la quietud de la belleza eterniza.


Notas.-


(1) En español, la Décima es un metro que se compone de diez versos octosilábicos, y que en estos poemas se ofrecen como una composición de versos de diez sílabas en todos los poemas.
(2) Cada poema, exceptuando el primero que es introductorio, basan su contexto en la percepción sensorial de cada uno de los sentidos (vista, oído, tacto, olfato y gusto); y los cuatro últimas composiciones en los «sentidos cenestésicos» que para el autor son el sentido del amor, el pensamiento, la percepción de lo onírico y la invitación a lo trascendente.






Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo












EL TACTO DE LA LUZ




LA seda de la forma, la piel
celeste de la luz soy oscura;
proporción y sutil cuadratura
que ciñe con su hechizo un pincel
de yemas y caricias en el
alma, en el cuerpo, abierto el celaje
que modela el color, y un lenguaje
diluido del volumen, abierto;
aquí, donde se sueña despierto
el azul que acaricia el paisaje.



DEL COLOR Y SUS SONIDOS




LA música callada en el lienzo
soy que despereza a la luz,
tigre sagrado en cuya testuz
línea sonora esboza el silencio.
En mi ánima será el fin comienzo,
si cuerpo rumoroso en la altura,
pues canta su quietud como oscura
luz reciente, agua antigua que fuente
acorde, ensimismada y silente
su éxtasis escuchó en la pintura.



CON SAGRADO COLOR



AZUL y carmesí estremecido
diría sobre un lienzo invisible
que soy, pues escorzo inasible
forma el sueño de un ángel diluido
después que su ala inscriba el olvido.
Nada. Suspenso el vuelo: La calma
que la herida del místico ensalma,
y sobre su materia impalpable
el vuelo de un espíritu amable
pinta con los colores del alma.




LA ENÉSIMA DÉCIMA DECIMAL



Para José Dominguez Caparrós



EN devenir numérico la
quietud esboza un alma inaudita:
frontera donde el ser más allá
del tiempo huidizo mide infinita.
Sobre el color o sobre el sonido
la luz se escucha música azul,
o aroma el tacto dulce de la úl-
tima razón ajena al sentido:
pues define en su vivo artefacto
bello lo imprecisamente exacto.



Francisco Acuyo







Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo

1 comentario:

  1. Yo que vengo de una tierra donde la décima florece silvestre y cultivada en todos los rincones, me asombro con esta muestra sorprendente por su profundidad sutil, por su belleza, y por la forma métrica utilizada, que no es el común octosílabo. Muchas gracias por traerla, amigo. Un gran regalo. Abrazos.

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