jueves, 16 de septiembre de 2010

DE LA LÍNEA Y SU ESPEJISMO

De la línea y su espejismo, Salvador Fajardo, Francisco Acuyo


Con el número 4 de la colección Jizo de Literatura y Artes Plásticas titulado De la línea y su espejismo, se incorporaron reproducciones del pintor Salvador Fajardo y algunos poemas de Francisco Acuyo. Reproducimos aquí algunos cuadros y poemas para la consideración de quien pudiese interesar la siempre fascinante corodinación de poesía y pintura, pintura y poesía.



DE LA LÍNEA Y SU ESPEJISMO






De la línea y su espejismo, Salvador Fajardo, Francisco Acuyo
SI la línea, a través del ejercicio singularmente experto, y ofrecida sobre las excelencias de un dibujo depurado en extremo se me antoja (y creo que no caprichosamente) que quiere descifrarnos con la cierta guía de su seguro trazo, la naturaleza enigmática e insegura de lo que sea el tiempo: En seguida, por esto mismo, cierne sobre este humilde intérprete la sombra de lo incierto, si hijo de la duda y la fascinación en la belleza.

Mi corazón sospecha más nociones de las que ven sus ojos, y comprende menos las razonables indagaciones del concepto que las subidas alas que hacen excelsa la intuición, si así sorprende con el vuelo del espíritu.

Acaso nos parece insuficiente (sobre todo en la muestra peculiar de una expresión artística, en verdad original, y si esta nos transporta a un mundo personal y universal inconfundible),(1) la visión que quiere discernir entre el arte que se vierte como extracto de vida, irremediablemente imbricado a la prosaica y mera realidad, de aquella claramente subvertida para el iniciado, para el que entiende del conspicuo entresijo que articula el proceso de creación artística.

La sensibilidad estética en el arte nuevo, bajo el signo de la deshumanización, era estigmatizada. Pero la deforme realidad expresa en las insólitas figuras, a mi juicio, no hace sino cuestionar no su relación con el entorno real, si no aquello que la realidad misma sea; mas todo esto no como triunfo sobre lo humano, más bien como invitación a que lo humano al fin participe de lo que pueda ser verdadero.Esta voluntad de estilo que desvirtúa la apariencia real de los entornos y de las figuras, no implica desrealización, cosmética de lo auténticamente humano, porque ver lo falso si falso, es lo que invita a lo que sea verdadero.(2)





EL ESPACIO DE LA LÍNEA



LUZ en sombras la caverna
De la línea y su espejismo, Salvador Fajardo, Francisco Acuyo
temblorosas que al sentido,
proyecta un caos abstraído,
un alma en el tiempo eterna.
Perfil que corta la tierna
luz de la pupila exacto;
luz que en la sombra sujeto
invisible su boceto
es molde en la forma intacto
de un espacio sin objeto.





LA LÍNEA DEL TIEMPO




SOBRE el tiempo delinea
nebuloso la figura
en la roca de la idea
De la línea y su espejismo, Salvador Fajardo, Francisco Acuyo
que cincela la estructura,
de una célica criatura,
de una cierta incertidumbre
que, alma a solas, cenital
luz resuena a roquedal
(si de sombras muchedumbre)
en su abismo de cristal.




Francisco Acuyo










(1) Es éste el expreso singularmente a lo largo de la ya dilatada trayectoria del pintor Salvador Fajardo.

(2)La crítica, por ejemplo, de las viciadas costumbres no hace sino incitar a la verdad de lo que sea auténtico. Por esto, nada hay a mi entender más legítimo que esta azorada invitación a mirar la falsedad que encierra la aparente realidad expresa en la farsa de las convenciones sociales, estéticas e incluso

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