miércoles, 19 de enero de 2011

MARÍA VICTORIA ATENCIA: EN LA POESÍA INVITADA


María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile



Tras conversar con la poeta decidí (con su beneplácito) incluir en esta entrada nueva de nuestro Hemiferio infinito, la respuesta a unas lógicas (literariamente hablando) preguntas sobre poesía y sobre su trayectoria poética. De manera breve daremos cuenta de ellas en la sección, Poética, de este post. Ahora, no puedo menos que congratularme al poder compartir con vosotros la obra de una de mis más queridas y admiradas poetas: María Victoria Atencia, de su trato personal (y de su marido, el entrañable, sensible e inteligente Rafael León) puedo dar extraordinarias y gratas referencias (e innecesarias, para quienes tienen la fortuna de conocerlos). Disfruten pues, de esta excelsa poesía y acudan al compendio de su obra para mejor conocimiento de su persona y, sobre todo, de la verdadera poesía.

NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA

María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile

María Victoria nació en Málaga en 1931. Desde niña mostró una fuerte inclinación por la poesía, la pintura y la música, disciplinas que cultivó a través de su educación en colegios de marcada tendencia religiosa. A los veinticuatro años contrajo matrimonio con Rafael León quien se convirtió en su guía y editor, dedicándose de lleno a la poesía. Es académica numeraria de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, de Málaga; académica correspondiente de las Reales Academias de Cádiz, Córdoba, Sevilla y San Fernando; consejera del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía, de la "Fundación de la Generación del 27" de Madrid, del "Centro Cultural Generación del 27" de Málaga, de la "Fundación María Zambrano" ( Vélez-Málaga ), y de "Honorary Associate of The Hispanic Society of America" de Nueva York. Es piloto de aviación. Madre de cuatro hijos.Ha obtenido numerosas distinciones entre las que se destacan: «Premio Andalucía de la Crítica 1998», «Premio Nacional de la Crítica 1998», «Premio Luis de Góngora de la Letras Andaluzas», «Medalla de Oro de la Provincia de Málaga» e «Hija predilecta de Andalucía», y recientemente Premio Federico García Lorca. Entre sus numerosas obras podemos mencionar Arte y parte (1961) y Marta & María (1976), Debida proporción (1981), Caprichos (1983), Ex libris (1984), Compás binario (1984), Paulina o el libro de las aguas (1984), De la llama en que arde (1988), El puente (1992), Las contemplaciones (1997),  El hueco (2003)o De pérdidas y adioses (2005).



POÉTICA



María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile
De la muy grata y entretenida conversación con nuestra autora bien se puede deducir una poética que notifica, una vez más, la dificultad del concepto poético para la autora (como para prácticamente cualquier poeta que vive en poesía),remarcando su carácter tantas veces enigmático, así cuando se le pregunta: ¿Qué es para ti la poesía?, ella no duda en responder: No lo sé. Tal vez algo que trasciende de cosas que leo o que escribo. Así, cuando se interroga sobre qué puede ser lo que la incita a escribirla, ella nos dice: Una imposición ajena a mi voluntad, o incluso contra ella, aunque moderada luego por el ejercicio de la razón. No obstante ella se siente, o, mejor, se sitúa dentro de un ámbito y momento literario muy concreto: Pertenezco al momento, periodo vital o poético de Vicente Alexandre.  Así las cosas, sumérjanse en el este ámbito donde habitan aquellos pocos corazones fraternos aleixandrinos, de mano de este el aliento vital y poético de excepción, cual es el de María Victoria Atencia.


POEMAS




SAZÓN


María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile    Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.

     ¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha

     que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.

     Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.


                                De Cuatro sonetos (1955) 




MAR   




Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas:
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas.
Rozaría una jábega con descolgar los brazos
y su red tendería del palo de mesana
de este lecho flotante entre ataúd y tina.
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas. 

    Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho
 pone olor de Guinea en la ropa mojada,
pone sal en un cesto de flores y racimos
de uvas verdes y negras encima de mi almohada,
pone henchido el insomnio, y en un larguero
entonces me siento con mi sueño a ver pasar el agua.  


                              De Marta & María (1966)



MARTA Y MARÍA


Una cosa, amor mío, me será imprescindible
para estar reclinada a tu vera en el suelo:
que mis ojos te miren y tu gracia me llene;
que tu mirada colme mi pecho de ternura
y enajenada toda no encuentre otro motivo
 de muerte que tu ausencia.  

 Mas qué será de mí cuando tú te me vayas.
De poco o nada sirven, fuera de tus razones,
la casa y sus quehaceres, la cocina y el huerto.
 Eres todo mi ocio:
qué importa que mi hermana o los demás murmuren,
si en mi defensa sales, ya que sólo amor cuenta.       


                        De Marta & María (1966)




María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile






EL CONDE D.




    
Cada noche te espero desde antes de acostarme,
y cuando sobrevienes, agregada presencia
a mi quehacer, pareja de topacios que rompe
contra la piedra azul serena de los míos,
dócilmente interrumpo mi sueño y, pues prefieres
las sombras, me levanto y cierro las cortinas.
Ya puedes reclinar tu cabeza en mi hombro
y aposentar tus dientes con su sed en mi aorta,
boá de Transilvania que me cercase el cuello.
El mosto de la muerte con su empacho te alienta.
Me voy quedando fría en tanto que amanece
y sorbes acremente mi paz a borbotones.


                                De Los sueños (1976)




María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile


GODIVA EN BLUE JEANS

Cuando sobrepasemos la raya que separa
la tarde de la noche, pondremos un caballo
a la puerta del sueño y, tal Lady Godiva,
puesto que así lo quieres, pasearé mi cuerpo
-los postigos cerrados- por la ciudad en vela...

    No, no es eso, no es eso; mi poema no es eso.
Sólo lo cierto cuenta.
Saldré de pantalón vaquero (hacia las nueve
de la mañana), blusa del "Long Play" y el cesto
de esparto de Guadix (aunque me araña a veces
las rodillas). Y luego, de vuelta del mercado,
repartiré en la casa amor y pan y fruta.


                                De El mundo de M.V. (1978)






ARMANDUS DE CREMONA FACIEBAT



 Erais un haz de luto desflecado en las crines de olvidados caballos
que supieron de cargas y paradas brillantes,
y el amor conocieron de la hembra encendida, sujeta por los flancos;
y el trabajo y la lluvia.
Hilachas ya, pendéis del arco que sostuvo el virtuoso
sobre gimientes cajas que el roce de los dedos en el barniz denuncian.
Todo enclaustrado: escombros por piedad exhibidos bajo cristal y rótulos.
O ni siquiera por piedad: por furia de recrear la vida
y el arte. Y yo lo acepto,
si es cierto que lo bello es el comienzo sólo de lo terrible.
Pero en mis labios muerdo la agria rebeldía
de aquella crin y de esta madera que fue noble.


                           
    De La pared contigua (1989)

                     


PUERTO

                         

Para Biruté Ciplijauskaité 
María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile 

Escucho las campanas del puente de los barcos:
septiembre es mes de tránsito y una goleta viene
 a llamarme a las islas, o el cuarto se desplaza
 lentamente. ¿Quién parte
junto a los marineros o quién roza mis muebles?
Oh puerto mío, acógeme esta tarde,
envuélveme un pañuelo de lana por los hombros
 o llévame en un cuarto de roble mar adentro.             



                   De Las contemplaciones (1997)  









LA NIÑA


    
La niña de trenzas y flequillo, de babero y maleta a la espalda,
en la que me enseñaron a reconocerme las fotos de los míos,
hoy, frente a mí, en este cuaderno aparece.
Coincidencia feliz: de esa criatura vine
para llegar a ella tras de un largo camino.
Te lo ruego: sigue tú misma, o vuelve y disfruta de tus padres aún jóvenes,
la borrega y el agua en el cauce de piedra. No te preocupes:
soy una de esas señoras que se encuentran a veces de visita en las casas
y cuyo nombre no vuelve a recordarse.


                               
De A orillas del Ems (1997)




María Victoria Atencia: en la poesía invitada, Ancile


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