sábado, 18 de junio de 2011

COGNICIÓN Y POESÍA III

Cognición y poesía 3, Francisco Acuyo




COGNICIÓN Y POESÍA III





Cognición y poesía 3, Francisco Acuyo


El ámbito de la poesía, particularmente, se manifiesta como aquel lugar idóneo, móvil, diligente, vivo, desde cuya perspectiva puede observarse con especial relevancia un tipo de cognición igualmente activo, enérgico, dinámico que, no obstante, no procesará una modalidad concreta y virtualmente sistemática de aprehensión y conocimiento, sino que el manejo del material que procesa y del consecuente apercibimiento, constatar que  todo ello lo asume de manera integral, no tanto distinguiendo por especificidad o taxonomía aquello que supuestamente lo constituye; pongamos como ejemplo este o aquel sentido (sensorial, se entiende), si nos referimos sólo al caso de la perceptualidad (véase la sinestesia), sino que procesa la información en virtud de relaciones abiertas, espaciales, formales y (o) de movimiento que urgen –de nuevo en el caso de la sinestesia- no a uno, sino a varios sentidos. En este caso, no debe resultar extraño que lo perceptual incluso, cuando es procesado, pueda interacturar con lo abstracto deducido –en la sinestesia, puede darse el caso de que conceptos netamente abstractos, porten características propiamente sensoriales; ponía en otra ocasión ejemplos de conceptos tales como el amor, los cuales pueden llegar a tener: color, sonido, aroma… (amor dulce, tristeza amarilla-que diría Elena Martín Vivaldi-)-, aun a fuer de que algunos autores no lo reconocen como plenamente sinestésico) pseudo sinestesia o como mera abstracción con carices sensoriales, dicen; opinión que en modo alguno compartimos.[1]
Cognición y poesía 3, Francisco Acuyo
                La poesía, en fin, se manifiesta como el arte capaz de ofrecer  una forma de  conciencia capaz de dejar huellas no sólo psíquicas, emocionales, intelectuales, conceptuales, también materiales, si a través de  ella y sus marcas poderosas, podemos hacer cambiar el mundo. Creo, sinceramente, porque así he podido constatarlo en virtud de la experiencia propia de poeta y de asiduo lector de poesía, que la incidencia del poema (y por tanto del especial entendimiento del mundo de la poesía) en el receptor atento e interesado, no sólo sirve como evidente muestra de la plasticidad de su potencia expresiva y de su singular manera de conocimiento, también puede influir exterior –material- e interiormente –mentalmente- en la generación de nuevas estructuras por un método no estrictamente evolutivo o darwinista. Esta potencia proviene de su manera singular de conocer el mundo, decíamos, la cual se pliega de forma no tanto analítica como integral u holística, cuyo poder evocador y convocador debe hacernos reflexionar no sólo sobre su capacidad de modificar nuestra conciencia, también y en virtud de esa capacidad, de cambiar el propio entorno con el que inevitablemente interacciona, y aprovechar desde su óptica privilegiada y creativa, su empuje para integrarse de manera armónica, orgánica y plástica con lo que en el mundo existe.


                                                                                                                                     Francisco Acuyo



[1] Véase al respecto: Acuyo, F., Fisiología de un espejismo, Artecittá, Granada, 2010.





Cognición y poesía 3, Francisco Acuyo

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