martes, 4 de diciembre de 2012

DE LA EMULACIÓN CUÁNTICA A LA REPRESENTACIÓN DE LA REALIDAD


Traemos en este nuevo post de la sección De juicios, paradojas y apotegmas, de nuestro blog Ancile, otra cuestión que, a mí al menos, me parece harto sugestiva y que no sólo hace correr ríos de tinta en la actualidad con toda suerte de conjeturas, sino que será un ámbito que seguirá dando pábulo a hipótesis, reflexiones y cábalas de la más diversa estirpe. En esta entrada solo hacemos un apunte para la reflexión de curiosos e interesados.



De la emulación cuántica a la representación de la realidad, Francisco Acuyo




DE LA EMULACIÓN CUÁNTICA A LA
REPRESENTACIÓN DE LA REALIDAD



Qué es entonces esta bóveda azul, que ciertamente existe y nos impide ver las estrellas durante el día.

Camille Flammarion L’Atmosphere: Météorologie Populaire (París, 1888)




No es fácil traer a discusión en tan breve espacio lo que acaso exige una argumentación ardua y prolija, sobre todo en virtud de la complejidad que ilustra todos y cada uno de los razonamientos expuestos aquí con tanta urgencia. En cualquier caso, puede servirnos de referencia algunos intentos más o menos exitosos para entender la naturaleza de la realidad, pero con un gran aporte mediático como en su momento fue la célebre película “Mátrix”, sobre todo la versión primera de la serie de tres que hubieron de centrar los cines del momento, acaso podríamos poner la primera piedra para establecer una discusión medianamente ordenada y algo menos confusa de lo que supondría partir de cero para el no iniciado en estos intricados campos de estudio como al que nos referiremos.
Cabe decir en principio que los intentos en las ciencias de la información para crear realidades virtuales son hoy día un hecho fácilmente contrastable, a través, sobre todo de diversas creaciones informáticas que muy bien pueden ilustrar nuestras afirmaciones iniciales en esta breve exposición, manifiestos muchos de ellos como meros juegos de distracción. No obstante, el campo que abre los estudios sobre la información cuántica podrían ponernos en una tesitura que, con muy poca imaginación, bien podría hacer palidecer las muestras de fantasía de los hermanos Wachowski (bueno, hoy hermana y hermano). Nadie duda de que las tareas computacionales de la información cuántica abren posibilidades de eficiencia insospechadas en relación a aquellos dispositivos gobernados por la física clásica, y que son los que dirigen y regentan las máquinas de proceso, cálculo y manipulación de datos en la actualidad.
De la emulación cuántica a la representación de la realidad, Francisco Acuyo
Parece, sin embargo, que el ordenador cuántico tendrá que esperar todavía un plazo de tiempo indeterminado para su realización; lo cual (al albur del  tiempo indeterminado requerido para la creación de un procesador cuántico), no ha sido óbice para la realizar lo que muy bien puede ser algo más que mera conjetura para la exploración de dispositivos no tan complejos en su realización, pero que sí puedan aprovechar los avances experimentales de la física cuántica para realizar tareas que no están en modo alguno al alcance de los ordenadores clásicos.
                Estamos hablando de que, a la espera de la realidad revolucionaria del procesador cuántico, sí podemos teorizar sobre la posibilidad de simuladores capaces de emular la realidad física. Feyneman, en 1981, ya hablaba muy seriamente de tal posibilidad. La complejidad en su construcción no llegaría al extremo del ordenador cuántico y, sin embargo, habilitaría una posibilidad probable para la recreación de realidades físicas. El tiempo y el espacio deberían ser tratadas como entidades discretas (como cuantos o paquetes de información) susceptibles de ser procesados.

Si bien un artificio que aspire a reproducir genéricamente un sistema físico es realmente difícil de crear (al menos por ahora), sí es posible para sistemas físicos más concretos que, en cualquier caso, siguen planteando una dificultad inabordable para un ordenador clásico. ¿Sería esta la antesala de la realidad de un avance tecnológico sin parangón que nos lleve hacia el procesador cuántico mediante el cual podamos reproducir en su totalidad cualquier estructura, real o imaginaria?
Aludían David Deutsch y Arthur Ekert, en un artículo en la prestigiosa revista Scientific American,[1]  al grabado anónimo (y, no obstante, celebérrimo) del libro de Camille Flammarion L’Atmosphere: Météorologie Populaire (París, 1888), en el que un hombre se mostraba atravesando el horizonte, entre la frontera de la tierra y el cielo, indagando en la íntima estructura del mundo, referencia que puede servirnos ahora para inferir, a la luz, paradójicamente de la ciencia, que existe la posibilidad de reproducir la realidad misma e incluso una realidad nueva, llegados al punto en el que distinguir los límites entre la realidad y la ficción no sea tarea, ni muchos menos, definitivamente conclusa.


Francisco Acuyo





[1] David Deutsch y Arthur Ekert: Más allá del horizonte cuántico, Investigación y ciencia (versión española de Scientific American), número monográfico, noviembre 2012, pp. 76.



De la emulación cuántica a la representación de la realidad, Francisco Acuyo

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