sábado, 25 de mayo de 2013

INTERACCIONES ENTRE LA LITERATURA (LA POESÍA) Y EL CINE, UNA BREVE APROXIMACIÓN

Ofrecemos la segunda y última entrada en relación al corto Abaddona y las reflexiones y propuestas inspiradas por el grupo 3 & acción, en la presentación del mismo en la sede de ESCO (Escuela Superior de Comunicación). Incluimos este post en la sección de cine y poesía del blog Ancile, añadiendo el enlace a otro trabajo que vendrá muy apropósito para los interesados. El espejo o el daimon de Arseni y Andrei Tarkovski. Ofrecemos al final, como nota adjunta al texto el poema que porta el DVD editado por Jizo ediciones. También, al final, el enlace del trailer de Abaddona.


Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine, una breve aproximación, Ancile






INTERACCIONES ENTRE LA LITERATURA Y EL CINE





Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine, una breve aproximación, Ancile



CUANDO seres, ideas, personajes, lugares, luces, paisajes, sonidos, sombras, expresan profunda, deleitosa y elocuentemente, acaso sea porque nos muestran, nos ofrecen el contacto inaudito con aquel estímulo, empuje enigmático y altamente sugestivo que suele identificarse como impulso creativo y que, al fin, acaba materializándose en aquello que denominamos objeto de arte. Mas, yo os digo, que no sólo será en este dominio convencional y genérico que denominamos arte desde dónde será susceptible detectarse y hacerse vívido alimento con el que nutrir los espíritus sensibles y exigentes de tan elevada e intensa energía vivificante y vivificadora. También será vigor netamente aprehensible en el ámbito de la ciencia, de la meditación atenta o de la observación vigilante de lo que dentro y en derredor nuestro interconecta en su manifestación rebosante de creatividad. Pero todo esto sería asunto para otro fascinante y seguramente muy prolijo relato, no obstante, ahora mismo, podría inferirse también una suerte de plática, de exposición, de dialogismo mediante el que explicar otro aspecto no menos lleno de interés, estoy hablando del grupo 3&acción[1] y de su corto Abaddona, el cual tomaré como motivo para una exposición breve y muy urgente que afectará nada menos que a las Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine.
                Las concomitancias (relaciones y también diferencias) entre los fenómenos literario y cinematográfico habrían de incidir necesariamente en ámbitos como los que afectan tanto a la teoría del lenguaje literario como a los estudios de expresión visual, pero también a la teoría de géneros, a los estudios semióticos y las indagaciones retóricas…, pero si estas aproximaciones las llevamos al ámbito del vasto y complejo dominio de la poesía, bien pudiera presentarse una singular disyuntiva que, como veremos, aunque fascinante, no es en modo alguno nueva.
Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine, una breve aproximación, Ancile                Cuando Lorca, Buñuel y Dalí hicieron acopio de imaginación, ingenio (y técnica, cada cual en su disciplina artística) para ofrecer un mismo producto, no obstante, llevado a término con lenguajes diferentes (véase un Perro andaluz o La edad de oro), veremos converger no sólo artes diferentes en pos de un proyecto artístico común (cinematográfico, en este caso), sino lo que es más importante, la disolución de fronteras entre disciplinas creativas muy diferentes, en una singularísima integración sinestésica[2] dónde la[3]imagen se escucha, el sonido se hace visible composición de ambientes y personajes, los aromas confluyen en gustosos sabores que podrían palparse para gozo del espectador avisado. Se colige de todo esto un síntoma, o, mejor, un indicio clarificador del tiempo que nos ha tocado en suerte vivir, en tanto que es esta la época en la que se precisa una mayor exigencia intelecto-emocional para apreciar o sugerir las fronteras, las cesuras del saber, del arte, de las ciencias mismas, las cuales se suceden de manera cada vez más borrosa: las matemáticas y la física dan buena cuenta de esto que hablamos, ellas son (junto a la poesía, entendida esta como impulso creativo y, a la vez, como herramienta crucial y potente de referencias analógicas que afectan sin duda a la mismas ciencias ) las encargadas de revelar insistentemente que mucho de todo lo que dábamos por sentado, en modo alguno es inamovible.
                Así, por ejemplo, el proverbial vínculo establecido entre la novela y el cine nos trae a colación el necesario reconocimiento de la relación entre ambas, especialmente cuando se lleva al cine una novela determinada (sin contar con todos aquellos elementos y recursos narrativos de los que se apropia el cine en muchos momentos), pero también las diferencias (cine versus literatura), que muy bien nutrir una interesante teoría de la expresión cinematográfica (y también narrativa), en tanto que uno, el cine, es concebido como industria del espectáculo, entretenimiento, frente a la literatura como arte, cuestión esta, claro está, no poco controvertida y controvertible.
                Si bien el guión se cataloga genéricamente (dentro digo, de la misma teoría de los géneros literarios) como literatura, debemos decir que el cine es mucho más que un texto descriptivo narrativo basado en un relato literario. No obstante de las analogías más o menos afortunadas establecidas entre determinados géneros literarios (el teatro, por ejemplo) y el cine (como forma fotográfica del arte dramático), será, a mi juicio, con la poesía, con el tratamiento adecuado, desde dónde se observen las más singulares y profundas evanescencias fronterizas entre uno y otro arte, aunque pueda parecer extraño en [4]. Podemos traer a colación muchos ejemplos paradigmáticos, pero pongamos por caso sólo dos para ilustrar lo que hablamos: el film de Michael Radfor El cartero y Pablo Neruda (e incluso en la ópera con el título de Il postino) el caso de Andrei Tarkovski en su película El espejo: en ambos casos la poesía es cosa omnipresente (los versos de Neruda, en el primer caso, resuenan a lo largo del film), y los del padre de Andrei, Arseni Tarkovski, en el segundo, donde sucede lo propio. Los efectos sinéstesicos advertidos en ambos films dan buena cuenta de lo que queremos exponer, porque tanto los poemas como las imágenes están perpetuamente impregnadas por uno y otro arte.
Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine, una breve aproximación, Ancile
                Es cierto que los códigos cinematográfico y literario en estos casos exigen de una interpretación mucho más sutil que la de resolver divergencias en función de su más inmediato análisis semiótico, por ejemplo, en relación a las imágenes, o, a las abstracciones lingüísticas que portan como signo identificativo de uno y otro arte. Así mismo puede detectarse cosa semejante de manera bastante clara en el medio y disciplina de la retórica y de los recursos literarios (metáforas, paralelismos, hipérboles…), extrapolables obviamente al cine, todo lo cual daría de por sí para una disertación no menos interesante, prolija y compleja.
               He, pues, aquí que, el diálogo entre la imagen y la palabra no se nos manifiesta, como decía,  de forma nada novedosa, al menos en principio. La Ut pictura poiesis horaciana es solo un antiguo referente que podría aplicarse al cine, e incluso la écfrasis como fenómeno retórico extraíble no sólo del dominio de la descripción pictórica, también de la cinematográfica; todo lo cual hace inevitablemente referencia hoy, como nunca, a la evidente necesidad de una hermenéutica mucho más sutil y avisada, sobre todo en relación e interacciones con el arte, técnica y ciencia cinematográfica en relación con la literatura y, sobre todo, con la poesía, entre otras razones porque esta última, cuando se lo propone activa o pasivamente, consciente o inconscientemente el responsable cinematográfico (director, productor, montador fotográfico…) puede ofrecerse en singular y maravilloso parentesco. Esto sucede también con el dominio (interpretativo) de las ciencias (se me viene a la memoria el Ridley Scott de Blade Runner) en tanto que las nuevas tecnologías y sus aplicaciones científicas, correctamente apreciadas y aprovechadas, en acorde conjunción con las imágenes –cinematográficas y poéticas de algunos de sus diálogos- darán lugar a sublimes productos artísticos donde, por ejemplo, la imagen y la poesía (sus lágrimas en la lluvia) se disuelven para beber de la fuente común de la belleza y de la más profunda y verdadera inspiración creativa, como es el caso del que esta noche nos ocupa: el ángel Abaddona. A pesar de la humilde puesta en escena, la evidente escasez de medios en su producción, se dará cuenta en no pocos momentos de aquella función disolutiva de la imagen en pos de la consecución de un lenguaje que persigue y consigue momentos de vívida belleza y, a pesar del dramatismo –trágico-  que desde el inicio larva el film, no obstante, hace posible emparentar no solo artes diversas (la fotografía, la poesía, la música…), también la turbación –inconsciente- en el alma de los pobladores de nuestro tiempo (al igual de los de épocas inmemoriales) en nuestro planeta, con las inquietudes y afanes (conscientes o inconscientes, decía, más actuales).[5] Una vez asumida la inspiración de Abaddona en los versos de las Crónica de Henoc[6] que aparecen en el cuadernillo interior del DVD, podremos entender que el setting (imaginado de los versos), la imagen narrada en cada fotograma, se deslizan en un fin común cuando se transforman en la realidad única del artefacto artístico, y esta no es otra que el aliento y pasión de la natural aspiración del hombre a la consecución y entendimiento de uno delos más excelsos anhelos cual es el de la consecución, vivencia e interpretación de la belleza.
                                                                                                                        

Francisco Acuyo



Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine, una breve aproximación, Ancile




[1] formado por Óscar Framil, Jorge Acuyo, Azahara Vigueras, Fermín Rodríguez y Cristina López, en relación a uno de sus trabajos más atractivos y sugerentes: el corto Abaddona
[2] Sinestesia: Diccionario de la RAE: (De sin- y el gr. αἴσθησις, sensación).
1. f. Biol. Sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra parte de él.
2. f. Psicol. Imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, determinada por otra sensación que afecta a un sentido diferente.
3. f. Ret. Tropo que consiste en unir dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes dominios sensoriales. Soledad sonora. Verde chillón.
[3] La física de la relatividad, del caos y de lo infinitamente pequeño (cuántica) ponen en tela de juicio conceptos tenidos por absolutos como el tiempo y el mismo espacio, así como la idea del azar como muestra de aleatoriedad impredecible en la naturaleza, la cual, sin embargo, está sujeta unas leyes (del caos) que se rigen por códigos estocásticos y probabilísticos.
[4] Qué hace si no, el poeta: cristalizar en imágenes (poéticas) emociones, sentimientos, reflexiones, indagaciones, intuiciones de profundo o alto conocimiento… Así la imagen del film sabiamente gobernada puede traducirse en una analogía poética del todo interesante.
[5] Tras visionar el corto Abaddona (ópera prima de excepcional sugestividad y belleza de este nuevo grupo de entusiastas creadores y amantes de la mejor cinematografía)  no pude evitar traer a mi conciencia inmediata la reminiscencia de las lecturas del libro de Enoch (Henoch), aunque este ángel sea producto de la moderna leyenda urbana, no dejará de ser deudor de tradiciones mucho más antiguas, acaso remotas. Las versiones extraídas del amhárico (etíope, aunque se sospecha que sea de origen hebreo, cuya trascripción original se ha perdido y la conocemos en virtud de las versiones etíope, griega o latina)  y traducidas en primera instancia por el arzobispo Lawrence (sobre el año 1821) han sido sucesivas y con mayor o menor éxito traídas hasta nuestros días, y nos ponen en contacto mediante un despliegue simbólico sin precedentes, sin obviar el carácter profético que vierte a través de su singular teogonía, con un mundo del todo fascinante. Las siete razas a las que se aluden y describen (las cinco primeras, quedando resueltamente secretas las dos últimas) ya nos hablan de su vinculación con los Misterios de la Iniciación, y todo adornado con personajes fascinantes y enigmáticos (angélicos y arcangélicos), que ya nos pone en antecedentes con el carácter secreto y o apócrifo del mismo (etimológicamente derivado de crypto –esconder-) y del que se deduce el origen terrenal pero también célico o estrellado del hombre. De las siete partes del Libro, este poema se centra o encuentra lugar en la segunda que relata la asunción de Enoch y la caída de los ángeles (capítulos VI a XXXVI), mas encuentra el empuje o inspiración definitivos en la visión del corto anteriormente aludido y que tuvo a bien traerme a la memoria aquellos párrafos del Libro profético, cosmológico y escatológico a un tiempo. No deja de causarme especial impresión la notable influencia que tuvo en los primeros cristianos (lo mencionan Tertuliano, Prisciliano y el mismo San Pablo que llega a considerarlo un libro profético), y sobre todo en el siglo XV que los kabbalistas cristianos vuelven a su lectura y referencia; también Pico de la Mirandola, Guillermo Postel entre otros acaban citándolo, siendo su influencia también en las filas gnóstica y hermético alquimistas.
Así las cosas, y bajo este deslumbrante y seductor influjo tuvo lugar este poema que ofrezco para la consideración del interesado no sólo en la poesía, también en el universo misterioso de los libros antiguos que siguen, consciente o inconscientemente manteniendo su extraordinario fuerza, inducción y ascendencia para gozo y de las generaciones presentas y futuras.

[6] Poema:



Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine, una breve aproximación, Ancile




 CRÓNICAS DE ENOCH
FRAGMENTO



Al grupo Tres y acción,
Por su ángel Abbadona



Demonio, hermano mío, mi semejante

Luis Cernuda


   I

   ENOCH, mi hermano, la bella
relación dejó sellada:
del gran luminar benévola

razón nos cuenta que hablara
el relato en confidencia
de la belicosa máquina

celeste que al hombre muestra
en sus páginas lacrada,



   pues hierofante y albacea
sobre estos textos consagra
la iniciática estrategia,

si inscrita puebla sus páginas
la estirpe toda arcangélica
que signarlo quiere heresiarca,

e impresa dejó la estela
que sigue en líneas varias:


“Alas extiende y cadenas
las que en campo de batalla
arcangélica hueste extrema,

ora oscura, ora diáfana
cohorte de figuras trémula
que, desde la noche avanza,

si sombra no, centinela
de una luz siempre sonámbula.


   Cada arcángel, por la niebla,
dejar apenas en cada
rostro pudo, si sospecha,

como tenebrosa máscara,
la impávida muerte expresa.
En el cíngulo la espada

tinta todavía muestra
cruel de sangre vigilancia.


   De Dios desertor, apenas
caído el ángel, la escuadra
al fin alevosa deja

y, en pos de la luz más clara
del redil divino, espera
piadosa, por la arrogancia,

redención a su anatema.
Soledad sin esperanza.


   A la súplica respuesta:
soledad sin esperanza,
y en ella al fin la azucena

del silencio se derrama,
pues por el mundo frontera
a tanto olvido no hallara,

ni a su sueño centinela,
ni a su sombra luminaria.”


                   II



   Por los pétalos etérea
de la aurora, casi nácar,
hasta su semblante ingenua

el rocío se derrama;
mas ella, un tanto en la senda
de la soledad, violácea

anduvo flor que siquiera
sospechó que fueran lágrimas.


   En lo oscuro una presencia,
al pronto, surge lejana:
quieta cada gesto observa

que la niña no notara;
entre las sombras aérea
a rozar desliza el ala

por tocar su piel apenas
con su mano descarnada.


   Susurra al oído con tierna
voz una luz subterránea,
y en el silencio la niebla

dorado se escucha que habla
persuadido centinela
que abandona vigilancia

y, al ensueño una ausencia
entrega infinito su alma.


   Del silencio la azucena
por los labios de una fábula
musical incandescencia

por sus pétalos sonaba.
rosas entonces despliega
el ángel de la mañana

que hasta la mejilla llega
con el beso de sus alas.






                               Francisco Acuyo




Interacciones entre la literatura (la poesía) y el cine, una breve aproximación, Ancile





2 comentarios:

  1. "Qué hace si no, el poeta: cristalizar en imágenes (poéticas) emociones, sentimientos, reflexiones, indagaciones, intuiciones de profundo o alto conocimiento… Así la imagen del film sabiamente gobernada puede traducirse en una analogía poética del todo interesante." Francisco Acuyo.
    La exposición alumbra sobre esta amalgama literatura y cine y cabe agregar que el poema Crónicas de Enoch es precioso y alusivo. Sólo nos queda felicitar una vez más al nuevo grupo de talentosos creativos autores del cortometraje Abaddona, por la calidad, la excelencia y la originalidad de su arte y desearles inspiración contínua commo así también que se abran las puertas de los recursos que necesitan los jóvenes artistas para su desarrollo óptimo.

    Un cordial saludo.

    Jeniffer Moore

    ResponderEliminar
  2. Amigo mío, qué buen artículo; pero diría, en primer lugar, qué gran poema, con ese pegajoso aire de romance de aliento corto, que delira belleza en imágenes de sutilísima inteligencia y finura...algo raro en esto tiempos, y por tanto "loabilísimo". Me he dado banquete, qué más decir. Respecto al cine y la literatura, hace poco estrenaron Los MIserables en una versión de largometraje musical. No son muchas las películas musicales que me atrapan...así que me hedomorado en mirarla, pues, además, demoré un año de mi vida disfrutando la obra escrita en cinco grandes tomos, y eso marcó mi vida, me enriqueció mucho. Un abrazo y mil gracias.

    ResponderEliminar