sábado, 17 de agosto de 2013

ENTRE LOS POETAS DE LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA, ESTELA AGUILAR JIMÉNEZ

Hoy reproducimos del blog de La noche en blanco de Granada, el post dedicado a la poeta Estela Aguilar Jiménez, con algunos de sus poemas y una breve semblanza personal de la autora.
Enlace al blog de La noche en blanco de Granada



Hoy ofrecemos en los poetas de La noche en blanco de Granada a la poeta Estela Aguilar Jiménez, en la sección de Poesía para la noche en blanco de Granada.







LA POETA ESTELA AGUILAR JIMÉNEZ, 
EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA







Me llamo Estela Aguilar Jiménez. Nací en Granada, hace 39 años. En mi ciudad estudié Derecho y tengo la suerte de trabajar en ella, como asesora-liquidadora en Hacienda. Me encanta mi trabajo, pero más aún que los números, me gustan las letras. Leo sobre todo poesía y escribo en  mi blog “Hambre de letras”.  También disfruto de las carreras de montaña y otras actividades al aire libre. Y por supuesto, lo más importante, los dos amores de mi vida, son mis dos pequeños: Lucía y Darío.




LA LUNA




"La luna se puede tomar a cucharadas
 o como una cápsula cada dos horas." 
                              JAIME SABINES 
     


La Luna sigue ahí colgada.
Me da igual que insistas
en que su luz no es propia
y en que ese rostro de cráteres
no es una mueca simpática
de ecce homo restaurado.
Sigo viéndola enorme
cuando sale por las montañas
y encoger al alejarse
como globo de helio
hacia el cénit cada noche.
¿Efecto óptico? Es posible.
¿Que no la pisó Armstrong
en aquel pequeño gran paso?
Puedes cuestionarlo.
Si la cara oculta
no esconde misterios,
ni caso. A pesar de todo,
me declaro lunática social.
Seguiré bebiendo luna,
emborrachándome de mareas,
renaciendo y decreciendo
hasta ser nueva.
¿Que se aleja por centímetros
cada año de la Tierra?
Yo también. Por eso me pinto
una mueca de luna arcana
en mi poema. A tu salud.



METAMORFOSIS




El paisaje que me cobija es movedizo.
Cambia de forma, fecha y talla,
como Alicia en su cuento. 
Afloran accidentes geográficos centenarios
en un segundo de reloj de arena.
Las horas ruedan unas más anchas que otras.
Yo misma no soy siempre la misma.
Mi mundo se dilata en un plano inabarcable y árido 
o cimbrea sinuoso, verde y hechicero.
Cuando esto ocurre me enrosco, 
sugiero, busco tu fuente.
Si el desierto quema, mi guarida es tu sombra,
me escondo entre tus pliegues,
reorganizo mis células, 
hiberno, me descamo y afilo
como hoja de parra sobre tu centro. 
Después crezco, muto, quedo suspendida
de la cornisa de tu cuerpo.
Tus columnas me rodean,
incienso son tus dedos.
Bucear el aire, estrellarte en un beso,
embadurnarte de barro,
velar hormigas que perforan el cemento.
Dormir del tirón un año 
hasta que muerda la avispa del hambre.
El verano es piel en el calendario.
Metamorfosis permanente.
Pura adaptación al medio.
Presente y futuro, desmembrados.
Vida en átomos de tiempo venidero
y pretérito casi perfecto.


SÍMBOLOS




Juega conmigo a ser un símbolo
ataviado de poema.
Desecharemos
pájaro,
árbol,
rosa,
viento,
beso.
Tomaremos
fuego y agua de sexo.
Me desplegaré en corazón cóncavo
derramada sobre ti, viril icono.
Emergerán diluvios de deseo
mientras rebasas mis puntos cardinales
devorando cada llama a tu paso,
arrasando costilla y desierto.
Inquietos de amor líquido
nos desmoronaremos
en textura marítima
de efigies ajenas a su tiempo.






MAR DE FONDO





Trazar puntos suspensivos
con gotas de agua sal
es inyectar
una tarde náufraga
en mirada sin orillas.
El mar no aquieta en un cántaro
de hormigón,
ni las gaviotas entienden de barcos.






Estela Aguilar Jiménez









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