sábado, 22 de marzo de 2014

LA PALABRA POÉTICA

De un conjunto de trabajos y reflexiones sobre la materialidad singular del fenómeno poético que están recogido bajo el título de Arqueología de un instante, traemos uno de los que abre un capítulo especial del mismo dedicado a la palabra como instrumento de expresión poética, y que porta precisamente el título de La palabra poética, y que incluimos en la sección de Pensamiento de nuestro blog Ancile.



La palabra poética, Francisco Acuyo, Ancile






LA PALABRA POÉTICA




La palabra poética, Francisco Acuyo, Ancile



ACASO sea la expresión poética la manifestación de la palabra que marque con mayores controversias ese espacio o distancia entre el lenguaje y el mundo fenoménico, pues llega a establecerse que ambos son del todo irreconciliables en la misma realidad.
      Se extrema hasta tal punto la enigmática relación del lenguaje y, eso que consideramos realidad en la poesía, que aquello pronunciado se nos ofrece como la sustancia conjurada en lo más íntimo de su esencia.
      O definitivamente se aleja de la realidad, o de manera inusitada y prodigiosa se diría crearla (o recrearla acaso) sin saber, si es nuevo o ya transfigurado aquello que de la realidad expresa.
      De la palabra poética podía decirse que traspasa, o que trasciende quizá los atributos mismos del lenguaje mediante la palabra; es la conciencia que a través de la misma acción de la palabra, nos avisa que no es esta la cosa de la cual hablamos. Su ejercicio enigmático ofrece un instrumento donde la observación pura es posible.
      La poesía nos regala la palabra que es sonido y, a través de ella, nos advierte del espacio que es básico no sólo para oír, además para deslizarse en el proceso de escuchar, el cual requiere y exige una específica atención, lejos de la experiencia, la memoria e incluso del conocimiento, entendido este en su vertiente lógico racional. Observa lo que está más allá del pensamiento en un proceso milagroso de simultaneidad, donde el que habla y el que escucha disuelven sus fronteras individuales; es la observación que carece del horizonte siempre alienante del ego. Oriunda de esta quietud sería la belleza.
      La poesía existe cuando el que escucha está ausente; es la acción de perseguir la huella no marcada en el espacio o el tiempo por el hombre. Si el saber exige duda, la poesía, aun no sabiendo, culmina en la verdad, que es certeza. Inescrutabilidad de la poesía que una y otra vez niega, porque no sabe definirse; acaso porque el contenido no tiene ninguna relevancia, porque el vacío de la conciencia poética, del no saber, será siempre nuevo, activo, lejos de las conclusiones, juicios y disciplina del concepto: será por eso indescriptible (la poesía). Si se describe, eso no es lo descrito. Sólo  aquello que sucede en su vacío es innombrable y nuevo y nunca visto.


Francisco Acuyo







La palabra poética, Francisco Acuyo, Ancile



1 comentario:

  1. Exquisito acercamiento a un tema tan sutil, tan... diría inexplicable, donde hay de intuición, de transformación de lo que, de por sí, se transforma constantemente. Un abrazo agradecido, amigo.

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