lunes, 7 de julio de 2014

LA REALIDAD POÉTICA

Insistiendo en los estudios semióticos sobre poesía, ofrecemos para la sección de Pensamiento del blog Ancile, el post titulado La realidad poética, incluido en las aproximaciones semiológicas del discurso poético llevadas a cabo para publicaciones especializadas .


La realidad poética, Francisco Acuyo, Ancile


LA REALIDAD POÉTICA


La realidad poética, Francisco Acuyo, Ancile




 CUANDO SE EMPIEZA, laboriosamente acaso, a vislumbrar aun en los más elementales rudimentos la muy intrincada máquina vital que alienta los resortes, tantas veces enigmáticos de lo que en otro momento ya denominábamos1: ser en la belleza, 2 han de surgir necesariamente no pocas dudas cuando no bastantes titubeos. Allí, en aquellos primeros escarceos con la realidad poética ya contemplábamos en su verdadera dimensión la grande complejidad de cada una de las singulares incógnitas que ofrece su complejísimo entresijo y que, en tan raro funcionamiento, habría de exigir, muchas veces de su análisis, una adaptación ciertamente ergonómica a la industria y reconocimiento del espíritu que, mediante el uso (y a veces el abuso) del sin par instrumento de la razón y del concepto, ha querido comprender aquello que para nosotros se muestra como una totalidad indisociable en cada uno de sus potenciales y peculiares elementos.
La realidad poética, Francisco Acuyo, Ancile Nace de nuestro ¿extraño? adiestramiento (si poetas, que ante todo nos reconocemos embebecidos ante la atractiva fascinación vertida por su excelsa, paradigmática magnificencia) en su ámbito extraordinario, el poema; y si este tiene realmente vuelo, no debe resultar extraña la imposibilidad, confusamente manifiesta en la desmañada, tarda, obscena, tornadiza casi siempre ignominosa exégesis de los versos propios (muchas veces también de los ajenos), todo lo cual, a nuestro juicio, nos invita a una seria y profunda reflexión sobre la conversión (transmutación) perceptible en el tránsito que va desde la génesis creativa del poema (y su lectura), a la aprehensión, casi siempre particular del mismo y el posterior ejercicio de hermeneusis, proceso que, por otra parte, no hará sino dar noticia cierta y siempre incalculable de la dinámica inaudita que subyace en su impulso creativo.
También tomamos en este proemio de nuestro estudio una invectiva que, muy bien podría acabar en grave controversia; pero en realidad no pretendemos juicios de rigor (¿imposibles en esta materia?) por lo que nos mantenemos en nuestras hipótesis como en peculiar dictamen, el cual basará su discurso en la intuición que en principio no puede (¿o no quiere?) integrarse en un método tradicionalmente científico. Es por tanto que, lejos de verter ásperas aseveraciones, no ofrecemos sino aquellos elementos de prudencia
que viven de su juicio, y es que este ámbito de prodigio que es la poesía parece, de manera insistente, deslavazarse de criterios netamente conceptuales familiares más cercanos a la lógica de lo estrictamente racional.
Tendremos, no obstante, por feliz nuestro tratado si en él encuentra (quien pudiere o quisiere) algún motivo de curiosidad, y de ver por ello nuestros aduares en tan gustoso esfuerzo ciertamente mejorados. Es así que no quisiéramos en este instante reducir a la memoria la suerte de la disertación que les ocupa con disposición (deseamos) tan benévola, sino abierta a la sugestiva (y también muy necesaria) impronta de la creación poética; Con todos los defectos y seguras limitaciones de tan modesta e insegura alocución,
La realidad poética, Francisco Acuyo, Ancile
inevitablemente inoculada por el germen inexplicable que infunde nuestro espíritu (¿de poeta?) intranquilo, contestatario, indócil, subitáneo, insubordinado, siempre rebelde;  aquel que aspira con la ciencia al juicio siempre sincero y contrastable con el que determinar este fenómeno especial y cada uno de sus singulares y genuinos elementos. De cualquier forma recurriremos, como decimos, muchas veces al rigor de nombres insignes y al de su ciencia, y a sus orientadoras logomaquias las cuales se invisten en la severidad de sus ajustadas y estrictas costumbres.
Observábamos con anterioridad 3 ideas especialmente interesadas e interesantes respecto del mundo poético: tiempo e intencionalidad poética; poesía y realidad; poesía: espejo del ser; causa y fin en el ámbito del poema... Atenderemos ahora a aspectos bien distintos e incidiremos nuevamente sobre algunos de los ya descritos. De cualquier forma creemos que estos juicios son dignos, al menos, de escucharse en la limitación de su industria entusiasta, pues estimamos que algunas causas de interés se acomodan al designio singular de los efectos que se indagan, y que sujetas están al ambiente vivo y extraordinario donde se hace expreso el fenómeno poético, intentando en la medida de lo posible no mezclarse el rigory singularidad de su dinámica de manera heterogénea con fabulosas leyes las verdades que encierra la poesía en el ser y devenir no menos singular de la, tantas veces, fuerza inmarcesible en su arte.




                                                                         Francisco Acuyo

Notas.-

 Acuyo, F.: Signo y Poesía I.
2 ibidem
3 Ibidem




La realidad poética, Francisco Acuyo, Ancile

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