lunes, 20 de junio de 2016

LA POESÍA: REALIDAD Y METARREALIDAD. LÓGICA Y METALÓGICA EN LA IDEA DE DIOS.

Siguiendo con la relación temática de anteriores post, sobre la idea de Dios, ofrecemos ahora, para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, el titulado: La poesía: realidad y metarrealidad. Lógicay metalógica en la idea de Dios.




La poesía: realidad y metarrealidad. Lógica y metalógica en la idea de Dios. Francisco Acuyo, Ancile.




LA POESÍA: REALIDAD Y METARRELIDAD.

LÓGICA Y METALÓGICA EN LA IDEA DE DIOS.





La poesía: realidad y metarrealidad. Lógica y metalógica en la idea de Dios. Francisco Acuyo, Ancile







SI las fronteras entre la materia y la conciencia (¿espíritu?) son cada vez más indefinibles a la luz de lo que muy bien puede resultar un nuevo paradigma de entendimiento del mundo que, acaso exija una epistemología de ámbito más exigente y desplazado, y que ofrezca unas exigencias –metalógicas, postracionales- con las que comprender los fundamentos de la realidad que, insistentemente nos hablan de la necesidad de ir un paso más allá de los lenguajes y los procesos ordinarios de entendimiento, con los cuales se quiere acceder sin perder rigor, pero aceptando el misterio de los procesos físicos como la complementaridad[1],  o metalógicos, como la indecibilidad en matemáticas, a la realidad misma.[2] Yo diría, muy consciente de los posibles prejuicios que pudieran deducirse de un poeta, que la necesidad de un pensamiento nuevo, de un lenguaje nuevo para la aprehensión y expresión significativa de la realidad, en realidad no es tan novedoso, siempre estuvo ahí, manejando enigmáticamente los conceptos, las ideas, los significados más allá de la razón misma, hablo claro está, de la poesía, no solo como metalenguaje, sino como impulso creativo y vertiente totalizadora y totalizante de interpretación del mundo.
Hoy se plantea la necesidad acuciante de establecer unos parámetros de reflexión distintos porque cada vez las fronteras indiscutibles entre materia y espíritu son sin duda más borrosas. A mi muy humilde entender, esa vía de reflexión y entendimiento siempre ha estado ahí, al alcance de aquellos que han querido verla, entenderla e incluso vivirla, la senda, digo, en la que el sujeto y el objeto no se ofrecen como elementos separados o contradictorios y que ha mostrado la atalaya más singular desde la que otear los límites mismos del conocimiento.
La verificación de las fronteras últimas e infranqueables de la realidad material por parte de la ciencia, son las fronteras mismas del método científico. Veamos por ejemplo, el quantum de acción o constante de Planck, la cual establece la mínima cantidad existente en el mundo material físico, así [3] todo lo cual plantea la existencia de otras fronteras absolutas del universo perceptible,[4] y que vienen a manifestarse como fuente de enigma y asombro indiscutibles.
La poesía: realidad y metarrealidad. Lógica y metalógica en la idea de Dios. Francisco Acuyo, Ancile
Se pondrá igualmente de manifiesto el que acaso sería el verdadero error de Einstein,[5] en tanto que creyó que la realidad sería siempre cognoscible, en franca contradicción con las previsiones y consecuencias a las que llegan los físicos actuales en virtud de las enigmáticas y raras fronteras que se establecen por la teoría cuántica. La razón del enigma es, en muchos aspectos,  una razón poética, en tanto que ha sido, es y será la otredad de razón o intuición no sólo para entender, sino para ser con el mundo. La poesía nos dice que la realidad no es posible en sí sino es a través del tamiz subjetivo afectivo y de consciencia de quien la observa. La poesía es la otra manera de poner orden el caos de las percepciones, y de mostrarnos que las leyes de ese caos son reguladas por un orden implicado[6] –poético- que hace inteligible el mundo no solo a la luz de la razón, también de lo más íntimo de aquellas entidades con conciencia. La poesía es la luz que nos permite indagar a un tiempo en la causa y el significado del mundo, no es en vano que muchos filósofos hayan visto relaciones estrechas entre el impulso creativo poético y el religioso[7].
Acaso es el momento en el como nunca antes estamos en disposición de entender que ese pensamiento metarrealista y metalógico acaso estuvo entre nosotros prácticamente desde la aparición de las primeras muestras de entendimiento del ser humano. Han sido muchas las ocasiones en las que, frente a un materialismo positivista y radical, he interpelado a sus defensores sobre el hecho incuestionable de no saber realmente qué es la materia o, lo que  es, según sus presupuestos, la realidad. Todo indica que, al menos, nos encontramos ante una nueva concepción de la materia (que diríase ha perdido su tangibilidad, su concreción,  su solidez…. Y que los elementos físicos  antes incuestionables del espacio y el tiempo, muy bien pueden ser ilusiones y que, una partícula, puede estar en más de un sitio a la vez (principio de no localidad), la realidad, en fin, plantea serias dudas sobre la causalidad y la localidad que la fundamentaban y que, aquella realidad material tan evidente acaso no sea plenamente cognoscible.
John Wheeler hablaba de lo anterior a la materia y su creación (antes del Big Bang), y decía que su procedencia era la de un océano infinito de energía que tiene la apariencia de la nada, afirmación que necesariamente nos hace plantearnos un concepto bien distinto de la naturaleza de la
La poesía: realidad y metarrealidad. Lógica y metalógica en la idea de Dios. Francisco Acuyo, Ancile
realidad y de la materia misma (y de la reformulación del vacío y de la idea misma de la nada, y si esta es posible de manera absoluta), al menos en el mundo que conocemos, y nos invita a imaginar cuando menos que la materia bien puede ser un reflejo de la (una) (C)conciencia capaz de romper la simetría primigenia y llevar a término la simetría fracturada que responde a la realidad de nuestro universo actual. La idea de Dios está latente en todas estas aproximaciones metarrealistas y metalógicas del mundo que acompañan a la nueva física y que ponen en cuestión no solo el papel primordial de la conciencia, también el sentido de la vida (azaroso, o, enigmáticamente necesario), pero que, en cualquier caso, parece una propiedad emergente de la materia y que, diríase, no obstante, devenir de lo inanimado, siguiendo unos patrones estructurales ofrecidos de forma extrañamente inteligente para interrelacionarse –como salvaguardando un curioso y raro sentido- y conseguir la vida en todo el dinamismo y complejidad que conocemos y que, inevitablemente, nos trae de nuevo la cuestión tan debatida de si la vida está sujeta al azar o la necesidad. En próxima entrada hablaremos de la idea de Dios y sus vinculaciones  entre la concepción de azar o necesidad del mundo tal y como lo entendemos y percibimos.




Francisco Acuyo



               




[1] Que enuncia que procesos físicos de partículas elementales se manifiestan como fenómenos corpusculares y ondulatorios.
[2] Que muestran que es imposible demostrar si una proposición es verdadera o falsa.
[3] Guitton, J, Bogdanov, G. y Bogdanov I.: Dios y la ciencia, hacia el metarrealismo, debate, Madrid, 1991, ps.14-15.
[4] Véase la longitud de Planck, como el intervalo más pequeño entre dos objetos aparentemente separados, o el tiempo de Planck, que viene a señalar la unidad más pequeña posible.
[5] Que no sería la de su célebre constante cosmológica, Lamda,(que está compuesta por la denominada energía oscura que contrarresta la gravedad y hace que el universo se expanda) que el propio Einstein acabó desestimando, mediante cuya ecuación de campo gravitatorio pretendía mostrar un universo estático y que, a pesar de todo, sin ella hoy no se podría entender el universo y que, a la sazón, con el descubrimiento de las ondas gravitacionales, daría un nuevo aldabonazo a la veracidad de la teoría de la relatividad de Einstein.
[6] Bohm, K.: La totalidad y el orden implicado, Kairós, Barcelona, 1988.
[7] Santaya, G.: Interpretaciones de poesía y religión, Cátedra, Madrid, 1993;  Heidegger, M.: Arte y poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.



La poesía: realidad y metarrealidad. Lógica y metalógica en la idea de Dios. Francisco Acuyo, Ancile

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