lunes, 23 de julio de 2018

CONSECUENCIAS FILOSÓFICAS DEL CONCEPTO FÍSICO -CUÁNTICO- DE LA CONCIENCIA


Siguiendo con la temática referida a la conciencia, traemos una nueva entrada para la sección, Ciencia, del blog Ancile, que lleva por título: Consecuencias filosóficas del concepto físico -cuántico- de la conciencia.


CONSECUENCIAS FILOSÓFICAS DEL CONCEPTO 

FÍSICO -CUÁNTICO- DE LA CONCIENCIA




Consecuencias filosóficas del concepto físico -cuántico- de la conciencia. Francisco Acuyo





 Las consecuencias filosóficas extraíbles de la conciencia como factor determinante de la realidad y estructura del mundo, no son precisamente baladíes y vienen a afectar inevitablemente nada menos que a la cuestión del libre albedrío. En cualquier caso, la neurociencia niega esta libre capacidad de decisión, acaso porque mantiene su prejuicio anclado férreamente  al principio copernicano, aferrado a su vez a un claro determinismo.[1] Pero la cuestión básica es que el principio de la indeterminación –incertidumbre- cuántica inevitablemente abre mucho más que una posibilidad del libre albedrío, amén de que la indeterminación y el mundo de los hechos que se observan en el dominio de las  teorías del caos parecen excluir una realidad inevitablemente determinista. Si añadimos que la matemática que funda y configura  la física son incompletas, y reconoce  que hay proposiciones verdaderas  (e indecibles) a partir de los axiomas de la aritmética (2).
Consecuencias filosóficas del concepto físico -cuántico- de la conciencia. Francisco Acuyo                La ya proverbial frontera construida entre lo sensible y aquello que pueda ser inteligible de manera abstracta ha concurrido en las diversas dualidades generadoras de muy diversas controversias (mente- cuerpo, lo múltiple y la unicidad, sujeto- objeto…), abogándose, por mor de dar mayor crédito a lo que esté más allá de lo meramente perceptible y, por tanto, sujeto a criterios subjetivos que al conocimiento lógico matemático, incluso habida cuenta del reconocimiento de los límites de este (véase el teorema de la incompletitud de Gödel, brevemente referido en el anterior párrafo), que llevaría, no obstante, a una controversia en el mismo seno de las matemáticas; todo lo cual no deja de resultar asombroso, porque en realidad lo que encubría en muchos casos era una verdadera alergia por cualquier concepción de conciencia subjetiva en la configuración de la realidad, como si la matemática (no sólo la aplicada, también la más pura de sus intuiciones) no perteneciese al ámbito de la conciencia, con todas la consecuencias (en numerosos momentos nada saludables), de la omisión de cualquier referencia a la trascendencia, sea cual fuere la índole (divina o profana) de esta.
                El acervo intelectual y científico de Newton y Darwin daban cuenta de la conciencia como algo, sino deletéreo, sí, como poco o nada fiable, y supuestamente totalmente prescindible para la explicación del mundo. Con algunas gloriosas excepciones (Berkeley, decíamos, también Hume o Williams James, entre otros ), la indubitable realidad de las leyes físicas –universales- eran del todo suficientes para explicar la estructura, naturaleza y configuración del universo. Veremos en las siguientes entradas que la importancia de la conciencia será tenida como imprescindible para el entendimiento de la estructura de la realidad.



Francisco Acuyo



[1] En experimentos llevados a cabo por escáneres deducen que las decisiones se toman antes de que la persona supuestamente tome conciencia de lo que hace, cuestión que lleva a otra en relación a lo que entendemos `por conciencia y si incluye el ámbito de lo inconsciente en el territorio de aquella.
2 Véase el principio de incompletitud de Kurt Gödel.


Consecuencias filosóficas del concepto físico -cuántico- de la conciencia. Francisco Acuyo


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