martes, 19 de febrero de 2019

SEXO Y CARÁCTER: UN LIBRO QUE REFLEJA UNA ÉPOCA


Para la sección, Microensayos, del blog Ancile, traemos un nuevo trabajo sobre la época y la figura de Weininger, con el título, Sexo y carácter: un libro que refleja una época, por el profesor Tomás Moreno.

Sexo y carácter: un libro que refleja una época, Tomás Moreno



SEXO Y CARÁCTER

UN LIBRO QUE REFLEJA UNA ÉPOCA



Sexo y carácter: un libro que refleja una época, Tomás Moreno

Creemos no errar si decimos que más que un libro científico, Sexo y carácter es una “visión del mundo” (Weltanschauung) anclada en un paradigma biologicista propio de  la época en que se escribió y, en consecuencia, hoy obsoleto y absolutamente carente de cualquier base o fundamentación mínimamente científica. Adolece de un fuerte dogmatismo metafísico, de no pocos prejuicios y creencias irracionales y, aunque reflejo o manifestación de una determinada época, está lastrado -como ha señalado Castilla del Pino- “por un incorrecto planteamiento asistemático del método, por una parte, y, por otra, por la yuxtaposición de juicios de hecho y juicios de valor en el nivel mismo del texto, en donde argumentos y análisis se ven frecuentemente suplantados por el prejuicio y la racionalización. Se trata de un ensayo, en donde lo “pático”, subjetivo y personal impregnan toda la obra, caracterizándola, por ello, como un “subproducto ideológico, perfectamente situable en el autor, en su época y en su grupo social”[1].
            El éxito del libro no sólo se debió a la genial osadía del joven vienés, a que era una obra de fácil lectura y extremadamente provocadora, tampoco a su abrumadora erudición, sino a que la elite intelectual austríaca encontró reflejados en él sus problemas, sus inquietudes, sus miedos y sus paranoias. La obra estaba, en efecto, firmemente anclada, como señalábamos, en la vida, en el ambiente y en la época del autor, la Viena finisecular y de principios del XX, pero su pretensión iba más allá de su marco social y geográfico, era universal: quería proporcionar una explicación de la naturaleza humana basada en su sexualidad.
Sexo y carácter: un libro que refleja una época, Tomás Moreno

            Sexualidad, ése fue el tema predominante en la literatura y en el arte del cambio de siglo. Sexualidad y misoginia ligadas entre sí como las dos caras de la misma moneda, especialmente en Viena, la ciudad natal de Weininger. Joachim Riedl evoca en su ensayo Viena, infame y genial cómo, en ese tiempo finisecular, inundan las salas de arte y las revistas ilustradas deformadas figuras femeninas, imaginadas, por  la fantasía de los artistas y creadores de estilo, en forma de monstruos lascivos o de inocentes mujeres-niña, de mórbida y pálida belleza o de apretada sensualidad. Representadas ya como ángel hogareño o como demonio de degeneración y crueldad, ya como encarnación de la madre o como imagen de la prostituta (precisamente los arquetipos femeninos de Weininger)[2].
            Inquietantes mujeres pueblan también las representaciones teatrales de la ciudad: La caja de Pandora de Wedekind, prohibida por la policía, se representa bajo los auspicios de Karl Kraus, un año después del suicidio de Weininger. Asiste a la misma Alban Berg que, sobre el texto del dramaturgo, compondrá más tarde su ópera Lulú. Muchos de los primeros dibujos de Alfred Kubin parecen ilustraciones de la obra de Weininger: “cuerpos de mujeres sensuales, gigantescos, voluptuosos, con un algo de arañas que chupan la sangre de los hombres” […], una severa dama en un caballito de madera, cuyos balancines son afilados cuchillos, desguaza cuerpos desnudos de hombres; […]; una vulgar muchacha de la calle alza burlona su falda y desnuda su sexo ante el suicida que yace tendido en un charco de sangre, con la pistola aún humeante”[3]. Con frecuencia los artistas especulaban también, como el joven vienés, con el suicidio liberador, y la mayoría seguía sin embargo viviendo de buen grado. Su oficio era el gran gesto. Sólo Weininger lo hizo trágica realidad.
            Ese fue tal vez su más inmediato legado y su proyección más destacable en el mundo artístico y cultural de principios del siglo XX. El mundo literario europeo, inmediatamente posterior se hizo muy pronto eco de las ideas del joven vienés. El creador de la novela geométrica, el vienés Heimito von Doderer, epígono de una tradición narrativa que culmina con Musil y Broch, lo alaba en su Discurso a Otto Weininger, de 1963, como “el glorioso”. También en muchas de sus novelas trató de reivindicar a su adorado filósofo. Italo Svevo, el novelista de Trieste, citaba con afecto a Weininger en La conciencia de Zeno  (Zeno Cosini). Isaac Bashevis Singer, por su parte, le llamó “loco y genial” en su gran novela Un amigo de Kafka (A Friend of Kafka). Su obra fue reconocida y elogiada por autores tan conspicuos como Franz Kafka, August Strindeberg y Thomas Bernhardt. El nombre de Weininger hacía “latir el corazón” de Alban Berg, y el dadaísta Walter Serner lo alzó al Olimpo al lado de Shakespeare, Dante y Tolstoi.
Sexo y carácter: un libro que refleja una época, Tomás Moreno            Su influencia alcanzará incluso a escritores europeos de vanguardia: un británico, David Herbert Lawrence, (El amante de Lady Chatterley) profeta y poeta del sexo y de la vida, exaltador en sus novelas del falo, de la carne y de la sangre; un irlandés, James Joyce (Ulises), cuyo personaje Leopold Bloom, es presentado como un judío ligeramente afeminado y un francés, Marcel Proust (En busca del tiempo perdido), quien también sostenía -y, para algunos ello era un eco de Weininger- que había un buen número de hombres que eran homosexuales sin saberlo y que la homosexualidad era una enfermedad, un tipo de dolencia nerviosa que confería a los hombres determinadas cualidades femeninas.
            Ludwig Wittgenstein, por su parte, se mantuvo toda su vida fiel admirador del falso profeta al que había dado escolta por última vez, siendo un muchacho, en su entierro en Viena. Confesó su influencia, juntamente con las de Boltzmann, Shopenhauer, Frege, Russell, Spengler o Kraus, en alguna de sus obras[4]. Todavía en 1931 Wittgenstein, por entonces en el Trinity Collage de Cambridge, defendía al misógino casuista de Viena ante su mentor, el profesor de filosofía George Edward Moore, con estas palabras: “Es cierto, es excéntrico, pero es grandiosamente excéntrico […] Su poderoso error es grandioso”.

TOMÁS MORENO






[1]Otto Weininger o la imposibilidad de ser”, Prólogo a la edición española de Sexo y carácter. cit, p. 6.
[2] Joachim Riedl, Viena infame y genial, op. cit. p. 102. Sobre esta temática  véase al repecto  B. Dijkstra, Ídolos de perversidad. La imagen de la mujer en la cultura de fin de siglo, op. cit., Debate, Madrid, 1994, pp. 35-36: “Las mujeres diabólicas con la luz del infierno destelleando en sus ojos acechaban a los hombres por todas partes en el arte de finales del XIX”. El arte y la literatura de la Europa finisecular abundaba, pues, en representaciones femeninas de sirenas, esfinges, seres salvajes, Venus bestiales, medusas aterradoras y vampiros, chupadoras de sangre del varón que se aferraban a los hombres y los arrastraban hacia abajo. Este tipo de representaciones sobre la Mujer, se convirtieron en uno de los motivos más reiterados en el arte de la década de 1890. Véase también: Pilar Pedraza, La bella, enigma y pesadilla. (Esfinge, medusa, pantera), Tusquets, Barcelona, 1991.
[3] Ibid, pp. 103-104.
[4]En las Observaciones varias del gran filósofo austríaco se halla la siguiente nota, confesadamente antisemita e inspirada en Weininger: “El genio judío no es más que un santo. El mayor pensador judío no es más que un talento (yo, por. ejemplo) […] Se podría decir que el espíritu judío no está en condiciones de producir ni una hierba, ni una florecilla, que su forma de hacer es copiar”, cit. en Joachim Riedl, op. cit., p. 104. Sobre la influencia de Weininger en la misoginia del Ludwig Wittgenstein vid:. B. Szabados, “Wittgenstein Women: the Philosophical Significance of Wittgenstein’s Mixogyny”, Journal of Philosophical Research, vol XXII, pp. 483-508.




Sexo y carácter: un libro que refleja una época, Tomás Moreno

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