Proseguimos con el fenómeno de la conciencia bajo las deducciones extraídas de la observación estructural dinámica del verso, del poema y de la poesía, todo esto para la sección de Ciencia del blog Ancile, bajo el título: El indeterminismo poético y la conciencia, versus mecanicismo aritmético del cómputo métrico.
EL INDETERMINISMO POÉTICO Y LA CONCIENCIA, VERSUS
MECANICISMO ARITMÉTICO DEL
CÓMPUTO MÉTRICO
Hace ya mucho tiempo que avisaba[1], a través de la investigación y estudio de la métrica del verso, que las relaciones matemáticas deducibles de sus observaciones, que se extrapolaban más allá de los cálculos y aproximaciones mecánico cartesianas, ya que en realidad no depende de este orden, sino que se definía idóneamente por variables dinámicas (que más se aproximan a estructuras algébricas). Este dinamismo fascinante del verso a la búsqueda de una eufonía y expresividad acorde con la naturaleza que lo constituía, amén de observar que su lenguaje se situaba siempre en los límites del mismo, me hablaban no solo de la complejidad de su constitución, y que además, me hacía reflexionar sobre su relación con los procesos cognitivos y experienciales que atañen a la conciencia.
Vi tantas veces roto el sueño del mecanicismo
métrico en poesía y en el análisis y estudio del verso como interacción
mecánica de sus funciones rítmico expresivas, sin dejar de atender que el verso
y sus estructuras métricas eran susceptibles de ser inteligibles matemáticamente.
Pero que esta atención debía ir más allá del cálculo.
La complejidad expresiva del verso necesitaba
de una inteligibilidad que pudiese ir más allá del cálculo o la aritmética.
No fueron (y son) pocos los que no acaban de entender esta inteligibilidad (para muchos leibziana o metafísica) necesaria para comprender la naturaleza dinámica del verso. Y es que el poema, en su conjunto versal, requiere un ser sustancial interno que nos llevara a la distinción no mecánica de las unidades que lo componen. Y entender que no se trata de un sistema lineal mecánico, ya que requiere su estructura un principio de actividad o dinámico que, considero, que tiene que ver con los procesos dinámicos de la misma conciencia experiencial.
Lo que quiero decir, es que será la propia poesía en su dimensión estructural rítmica y métrica (también en su faceta retórica, sobre todo en los estudios sobre la sinestesia) los que me abocaron a indagar sobre esta fascinante problemática cual es el fenómeno de la conciencia, ya que a través de aquel estudio pude llegar a la conclusión de que el todo que constituye el verso o el poema es anterior a las partes, o, que el todo es más que las partes que supuestamente lo constituyen (no linealidad), ya que su unidad es indivisible. Es así que entiendo que cada elemento participa integralmente en la unidad poemática, y que cada parte que lo constituye será semánticamente significativa.Aunque pueda parecer extraño, estas observaciones e interpretaciones sobre el constructo poemático, me llevaron, intuitivamente, a pensar que dicha información estructural podía ser reflejo de una realidad ampliada que me lleva a que de igual modo esa información activa bien podría integrar el mundo, siendo la vía de conexión la conciencia. Será esta la artífice del proceso universal que constituye la totalidad y realidad del mundo, no estando este en verdad fragmentado como ilusoriamente nos parece.
A través de estas indagaciones del fenómeno poético, pude también constatar, esta vez no tanto desde una óptica métrica o rítmica del verso, como desde una dimensión perceptual de determinadas figuras o tropos en poesía, como la sinestesia, la metáfora, la metonimia, la sinécdoque, entre algunas otras, la singularidad relacional del mundo que nos rodea con la propia conciencia, o acaso la conciencia como eje vertebrador de los procesos físicos como realidades experimentales dependientes de la conciencia misma. Las investigaciones llevadas a cabo en el singularísimo ámbito de la sinestesia será las que especialmente me llevaron a sacar estas y otras consecuencias de interés sobre el fenómeno de la conciencia, y que a su vez también me llevó a entender que la propia percepción no puede entenderse por causas mecánicas y que los correlatos de físicos de la conciencia no pueden ser explicados fuera del dominio de aquella, de la conciencia, digo, y que yo me aventuraba a relacionar con posibles variables ocultas[2] de la mecánica cuántica, véase la célebre EPR: Einstein, Rosen y Podolsky.
Todo lo antecedido tiene que ver, como es
evidente, con el mundo de los misteriosos qualia.
Incidiremos sobre esta cuestión en próximas entradas del blog Ancile.
[1] Acuyo, F.: ob. cit.
[2] Nos
referimos a aquellas variables que en el mundo cuántico son indetectables, pero
que hacen que sean deterministas sus
resultados y que veía a sugerir que la teoría cuántica era incompleta (Véase el
teorema de Bell), y que muchos grandes físicos (John von Newman) pusieron en
duda su existencia.










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