PÁGINA PRINCIPAL Y PERFIL COMPLETO

viernes, 28 de noviembre de 2025

REDES NEURONALES, PROCESOS LÓGICO ALGORITMICOS, VERSUS, IRONÍA, MORDACIDAD Y CARICATURA

Proseguimos reflexionando sobre la IA y la impronta del absurdo en el tránsito existencial, y lo hacemos con un nuevo post para la sección de Ciencia del blog Ancile; esta vez bajo el título: Redes neuronales, procesos lógico algorítmicos, versus, ironía, mordacidad y caricatura.



 REDES NEURONALES, PROCESOS LÓGICO ALGORITMICOS,

 VERSUS, IRONÍA, MORDACIDAD Y CARICATURA



Redes neuronales, procesos lógico algorítmicos, versus, ironía, mordacidad y caricatura. Francisco Acuyo


Hay otra facción teórica de la IA que quiere alejarse del juicio filosófico, acaso no con menos torpeza, ya que al querer hacerlo lo intenta  emparentando el proceso lógico algorítmico nada menos que con la neurociencia, pretendiendo automatizar los procedimientos mentales mediante redes (potencialmente) neuronales que aprendían a discriminar patrones, idea que llevaría los perceptrones,  supuestamente,  a la comprensión de los procesos heurísticos humanos y, por ende, del acontecer de los hechos que influyen en ellos, ni más ni menos. Qué cantidad de chistes, ironías, mordacidades e improntas cáusticas deberían impresionar en el espíritu del socarrón del absurdo

    Si todos los mitos en todos los tiempos tuvieron su réplica piadosa en la reacción satírica, en gracia diversa, muy vinculado a la tragedia, por cierto, pero como tragedia que divierte, no se harán esperar esas reacciones del espíritu del absurdo. ¿Qué son los memes en la actualidad si no admoniciones de lo que está por venir? Recomiendo evocar con atención  el Cíclope de Eurípides, y el festín de ironía de Aristófanes, o, por qué no evocar el género epigramático de Roma con el genio de Juvenal como emblema de lo satírico, junto al enorme Horacio o el gentil Persio.

    Es, sin duda, harto necesario en la actualidad, una especial atención a la vida ordinaria de los hombres, para que  se revise la cuestión de la reflexión filosófica y su producto de abstracción inevitable que habría de producir, y en la que se apoyan aspectos de la IA, para decantar el procesamiento de la información: Descartes, Heidegger, el mismo Kant y prácticamente toda la tradición del pensamiento de occidental, pretenden servir de apoyo a la IA para su procedimiento de emulación. La literatura y el pensamiento del absurdo, de la nanidad o el sinsentido, traen al terreno, no virtual, sino netamente terrenal lo ordinario y cotidiano de las vidas de los hombres, con sarcasmo, sí, pero también, y paradójicamente, con mucho sentido.

Redes neuronales, procesos lógico algorítmicos, versus, ironía, mordacidad y caricatura. Francisco Acuyo
    Es esta visión del absurdo de tal importancia hoy, en nuestros días, porque quizá sea la única alternativa (de sentido, seguimos con la paradoja) a la creencia de que la abstracción de elementos fuera de su contexto cotidiano, básico para la filosofía y la ciencia, debe funcionar en la IA, y este, pues, sea establecido como paradigma singular de conocimiento en la actualidad.

    Acaso la fenomenología del último Wittgenstein, que renuncia a toda la filosofía racionalista, sea un ejercicio no tanto contradictorio, como irónico, e incluso sarcástico, que puede servirnos como base de pensamiento para la actualidad donde lo racional, lo lógico positivo que estructura la mítica catedral de la IA en la actualidad. No olvidemos a uno de los padres de la lógica matemática como Gödel, quien en estos términos despachaba la cuestión sobre la incompletitud en su famoso teorema: El conjunto completo de éstas (las matemáticas) nunca podrá ser recopilado en una lista finita y recursiva de axiomas meramente formal. Ningún dispositivo mecánico, ningún ordenador, jamás será capaz de agotar las verdades matemáticas. […] Que si somos capaces en cierta forma de captar la verdad completa en este dominio, es porque ni nosotros ni nuestras mentes son máquinas u ordenadores.* Debemos reconocer que el análisis de las situaciones cotidianas en términos fácticos de patrones y reglas será significativo para algunos contextos y algunos propósitos, en modo alguno para establecer un sentido existencial y creativo.

    Desde una óptica filosófica nada tiene de extraño que el mismo Heidegger asesinase a su pater filosófico Husserl, renegando de la autenticidad única de la abstracción (noesis) como forma de acceder a la realidad del acto, si son jerarquías de reglas determinadas las que permiten dicho acceso. El absurdo literario debe poner en claro, aunque sea satíricamente, que el mundo cotidiano no puede representarse como un conjunto de elementos independientes del contexto (Heidegger). Contexto, en palabras del propio Heidegger que es un ámbito de relaciones. La comprensión subjetiva de sentido de lo cotidiano era y es algo mucho más complejo de determinar de lo que creen aún muchos adeptos (y adictos) a la IA.

    Reconocía el propio Husserl: Construir una base de conocimientos es un problema de investigación intelectual mayor. Aún sabemos demasiado poco sobre los contenidos y la estructura del conocimiento de sentido común. Un sistema de sentido común «mínimo» debe «saber» algo sobre causa y efecto, tiempo, propósito, localización, proceso y tipos de conocimiento. Necesitamos un esfuerzo de investigación epistemológica muy serio en esta área. Esfuerzo que uno de los padres de la IA, Marvin Minsky, trató de perpetuar en la actualidad, veremos sin con mucho o poco éxito en próximas entradas del blog Ancile.



Francisco Acuyo




*Sería el gran lógico y matemático Kurt Gödel (con su principio de incompletitud) quien llegaría a semejante conclusión, la cual habría de conmocionar al mundo de la matemática, incidiendo en el ámbito de la filosofía de manera no del todo reconocida aún en nuestros días.


Redes neuronales, procesos lógico algorítmicos, versus, ironía, mordacidad y caricatura. Francisco Acuyo


martes, 25 de noviembre de 2025

LA IA, ENTRE EL ROL Y EL MITO CULTURALES

 Para la sección de Ciencia del blog Ancile, y siguiendo la estela de las inmediatas entradas anteriores, traemos el post que lleva por título: La IA, entre el rol  y el mito culturales.


LA IA, ENTRE EL ROL Y EL MITO CULTURALES



La IA, entre el rol  y el mito culturales. Francisco Acuyo


No creo exagerar su digo que el factor integrador, holístico observado en el universo de la conciencia es lo suficientemente claro y complejo para que un algoritmo pueda mecánicamente construirlo, por muy potente que sea, por lo que en realidad la IA juega un rol más cultural que técnico, el cual no hace sino sustentar el mito de la IA.[1] Parece que el uso, tan humano por otra parte de la metáfora biológica, para hablar de supercomputadoras muy bien puede llevar a equívocos reduccionistas que pueden avocar, sino lo ha hecho ya, a una cultura tecnológica que divaga muchas veces en un ámbito que roza lo absurdo, lo burlesco, lo irrisorio, lo estrafalario y carnavalesco, que ya se puede reconocer invocado por la propia IA a través de los muchos memes de los que hoy podemos disfrutar o sufrir, según sea el caso. ¿Qué mejor caldo, más propicio de cultivo para alimentar una nueva literatura del absurdo que esta contradictoria situación en donde la razón, la lógica, los principios básicos de la ciencia que constituyen los fundamentos de la IA, entran en franca colisión con la realidad ambigua de la existencia de aquellas entidades que tienen conciencia del placer y del sufrimiento que supone estar vivos? ¿Debemos replantearnos al albur de estas nuevas tecnologías qué es la vida? ¿Qué es la conciencia?

La IA, entre el rol  y el mito culturales. Francisco Acuyo
            Cuantas contradicciones y paradojas pueden llevarnos en la actualidad a situaciones donde medre muy a su sazón el ingenio del absurdo. Si resulta, tal y como decían los sabios de la información David Rumelhart y Donal Norman que aquella, la inteligencia, en realidad no está almacenada en ninguna parte, sino que está por doquier y debe evocarse más que hallarla, ¿hasta qué punto pueden las máquinas -sin conciencia- hacer una representación del mundo?, ¿ni cómo una IA clásica, simbólica y lógica puede establecer relaciones reales más allá de los conceptos y sus interacciones, si la realidad no solo son conceptos relacionados?; o, ¿cómo podría hacerlo la IA estadística, más sofisticada, capaz de un aprendizaje en virtud del manejo de ingente cantidad de datos?

    El socarrón del absurdo no podrá menos que poner en duda que las mentes sean como las computadoras digitales, meros sustentadores físicos de símbolos puestos en grado de igualdad. Sobre todo, si entendemos que esta lógica se ampara en Frege, Russell y Whitehead, sin al olvidar a Descartes, para quien la comprensión del mundo no era más que un juego de entendimiento y manipulación de representaciones apropiadas, y que su razón imperante debería dar un sentido no sólo al mundo, también a la vida. Que la razón es una mera adición de parcelas, o lo que es lo mismo, no es otra cosa que cálculo (Hobbes) necesita, porque es inevitable, una respuesta cualitativa que tendría que ir acompañada de una profunda ironía.

    La afirmación wittgensteniana de que el mundo era la totalidad de los hechos atómicos lógicamente independientes, recogida por algunos teóricos de la IA, donde la lógica y el parámetro estrictamente racional fundamenta la realidad, curiosamente, habrá de encontrar respuesta en la pulsión, en la emoción, en la angustia de no encontrar sentido a la vida misma, por lo que será, paradójicamente, la singular lógica del absurdo la que acabará por imponer sus sarcásticos juicios ante esta realidad individual y sociológica




Francisco Acuyo



[1] Paper, S.: en Graubard S. R. editor, El nuevo debate sobre la inteligencia artificial, Gedisa editorial, Gedisa editorial, Barcelona, 1999, pág. 23.



La IA, entre el rol  y el mito culturales. Francisco Acuyo


viernes, 21 de noviembre de 2025

EL CARNAVAL DE LA IA

Prosiguiendo los argumentos de anteriores entradas, traemos un nuevo post para la sección de Ciencia del blog Ancile que lleva por título: El carnaval de la IA.


EL CARNAVAL DE LA IA


El carnaval de la IA. Francisco Acuyo


La cuestión de fondo es que, con el acalorado debate sobre la IA y su incidencia en todos los ámbitos del saber, no llegamos a distinguir entre conocimiento (y los diferentes tipos del mismo que existen), inteligencia, redes neuronales, conciencia e información. Así también,  si es posible una teoría universal del conocimiento y si la IA podría llegar a aportar los mecanismos necesarios para su realización. El caso es que, en modo alguno, todo parece indicar que la conciencia se sustrae a ninguna clase de mecanismo, y que los célebres perceptrones de Marvin Minsky y sus programas computacionales ( que supuestamente  podían construir modelos mentales), tienen que enfrentar redes neuronales mucho más poderosas de lo que podía entonces imaginarse.

En cualquier caso, es innegable que la cultura científica derivada de la IA ha venido para quedarse, aunque resulte inquietante algunas veces, otras, ridículo, que vaya a posibilitar (su gran ambición)  una mente creadora de mentes independiente de la mente humana. En fin, deberíamos concluir, si en verdad el conexionismo de la IA puede considerarse una ciencia de la mente. Y ante todo este panorama no sería de extrañar que surja, sino lo ha hecho ya, una reacción o contrarrevolución respecto al conexionismo que incida en el pensamiento, la filosofía y desde luego en la misma literatura.
El carnaval de la IA. Francisco Acuyo

Cuando el entrenamiento de la IA se hace para llevar a cabo tareas o resolver problemas a través de un proceso estrictamente conductista (ciertamente periclitado por cualquier psicología) y lo pone en conexión con la neurociencia en una vuelta a la reconciliación con el biologismo, lo que hace es volver una y otra vez a la creencia de que la conciencia no es sino un epifenómeno del cerebro. Todo esto nos lleva a cuestionar si podemos hablar con propiedad de pensamiento de la máquina, e incluso de inteligencia tal como la entendemos a nivel humano.

El hecho es que la mente humana no puede fragmentarse mecánicamente como intenta explicar el conductismo y llevar a término la IA, entre otras razones porque la mente es mucho más que la suma de las partes que supuestamente podrían conformarla, ya que en realidad surge de la interacción de sus potenciales componentes, todo lo cual nos lleva al reconocimiento de la mente como un sistema altamente complejo con una dinámica no lineal inseparable de sus propios componentes.

Seguiremos abundando sobre estas y otras cuestiones relacionadas en próximas entradas de este blog Ancile.



Francisco Acuyo



El carnaval de la IA. Francisco Acuyo


martes, 18 de noviembre de 2025

DEL MITO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL A LA CHANZA CARNAVALESCA DEL ABSURDO

Bajo el título: Del mito de la IA a la chanza carnavalesca del absurdo, traemos una nueva entrada para la sección de Ciencia del blog Ancile, siguiendo el eco de anteriores post sobre esta temática.


DEL MITO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL 

A LA CHANZA CARNAVALESCA DEL ABSURDO





Ahora bien, será interesante hacer una exégesis de estos productos coetáneos de ficción del absurdo, sobre todo porque, hubo un tiempo en que la sabiduría, el amor, la solidaridad, la justicia, la verdad… eran valores que en las sociedades (Grecia y la Roma clásicas y cristiana…) tenían una razonable (y siempre benefactora importancia e) influencia, ofreciéndose como una aspiración benévola para la comunidad, aun asumiendo la necesidad de una expresión literaria carnavalesca de denuncia. En la sociedad moderna, sin embargo, y bajo el influjo de determinadas ideologías, hace aparición el sentimiento siempre inquietante del odio, -no es que digamos que este sea original de nuestra época, pero sí que encuentra una valoración extraña e importante-, el odio manifiesto a través de los cauces de la supuesta broma (implacable y lacerante para determinadas personas o grupos sociales), encuentran una recepción asombrosamente numerosa y bien avenida, aun sabiendo que el fanatismo más nefando suele encontrar refugio en el terrible sentimiento del odio que suele enmascararse en esta u otra burla u ocurrencia cruel.

Bien, ¿cómo debe asumir estas características tan humanas de la desfiguración carnavalesca, burlona del absurdo la emulación de la que dicen que es capaz la IA? ¿Puede hacer chistes y crear situaciones absurdas, e investirlas de la gracia y el arte de una buena obra del absurdo? ¿Y el autor, cómo debe tomarse esta invasión tecnológica en ámbitos tan íntimos como la expresión de emociones, sentimientos, o situaciones irracionales que la vida no se cansa de mostrarnos de continuo? A mi juicio no puede tomárselo muy en serio. Al contrario, el momento culminante de la estupidez humana manifiesto en la fe ciega en las nuevas tecnologías como un poder soteriológico y salvífico, puede, digo, que esté llegando a su culmen.

Así las cosas, creo que no debe extrañarnos que de vez en cuando encontremos alguna obra coetánea del absurdo que nos sorprenda profundamente, como ya lo hicieran obras de la modernidad que marcaron no solo una manera singular de hacer literatura sino una forma de entender y pensar el mundo.

Es algo muy interesante y paradójico que la ciencia que sostiene todo el avance tecnológico de la actualidad, hubo de pugnar no sin grandes controversias con las consecuencias deducibles de la física cuántica y la relatividad, para quien la realidad no es sino una suerte de apariencia donde la materia y el mismo universo no eran sino una conexión de formas matemáticas. El mismísimo epistemólogo Mario Bunge hubo de centrar su labor investigadora ante las consecuencias irracionales, fuera del sentir común, que suponía la interpretación filosófica de estas teorías científicas que, de manera evidente, sostienen todos los avances tecnológicos en la actualidad.

¿Cómo va a queda indiferente el escritor de instinto ante estas contradicciones? ¿Cómo no va a inquietarle que un algoritmo pueda construir relatos o novelas siendo un ente que proviene de una paradoja tan flagrantemente irracional?

Seguiremos indagando sobre esta cuestión en próximas entradas de este blog Ancile.










jueves, 13 de noviembre de 2025

PARADOJAS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA LITERATURA DEL ABSURDO

Abundando en las cuestiones que atañen a la era de la IA y la propia producción literaria, proseguimos con la  reflexión sobre sus paradojas, para la sección de Ciencia del blog Ancile, y todo bajo el título de: Paradojas de la IA y la literatura del absurdo.


PARADOJAS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 Y LA LITERATURA  DEL ABSURDO


Paradojas de la IA y la literatura del absurdo. Francisco Acuyo


John Von Neuman y su primera computadora (y su célebre arquitectura -de Von Neuman-) programable fue el primer paso material positivo para hacer realidad lo que conocemos como ordenador. Al fin, habría de hacer aparición la IA en sus dos vertientes, las cuales habrían de revolucionar la información y sus capacidades lógicas para resolver problemas y realizar tareas.[1]

Puede servirnos esta ya larga introducción a la IA iniciada en entregas posteriores, para establecer parámetros críticos suficientes con los que elaborar un mapa sobre el que establecer criterios para analizar la situación del pensamiento actual, así como desvelar la estructura de una suerte de nueva filosofía del absurdo que, acaso, con su ironía y sarcasmo, quiera y pueda salvar a la humanidad de sus potenciales y nefandas derivaciones .

Hasta qué punto la IA en la actualidad no se ha convertido en una estrategia narrativa para poner en jaque la realidad, puede observarse en el empuje y vigor la negación de sentido a todo aquello que no provenga de aquella, claro está, ya que se ofrece encubierto con el atavío de su lógica indiscutible. Lo cierto es que a través de su prisma singular se pretende ofrecer una óptica en la que el sentido único o derivables razonables, han de devenir de su lógica.

La paradoja de esta forma de entender el mundo por la IA proviene de dos enfoques, por un lado, una forma de razonamiento o pensamiento racional similar al humano (la IA clásica o simbólica); en contraste con la segunda, que basa su enfoque en base a los datos (en cantidades masivas) que maneja y las potenciales herramientas de aprendizaje de las máquinas que se rigen por este procedimiento estadístico (la IA estadística), que permiten hallar patrones en aquellos datos manejados, todo lo cual que nos lleva a la previsión (según la IA) de que la computación tendrá la misma potencia de cálculo que el cerebro humano.  De esta derivada paradójica ha de devenir forzosamente el absurdo.

Paradojas de la IA y la literatura del absurdo. Francisco Acuyo
Los sistemas lógicos expertos de la IA clásica han de confrontar necesariamente con los ofrecidos por la IA estadística, de hecho, ya comienzan a evitarse los primeros por los segundos, aunque en cierto modo el avance de la robótica y el procesamiento del lenguaje que recurre al primero, pudiera hacernos parecer lo contrario. Así, desde 1990 las limitaciones de la IA clásica fue lo que hizo decantarse a la nueva IA que maneja las técnicas estadísticas.

Para una consideración del influjo de IA, por ejemplo, en el arte, tendríamos que atender a factores considerados clásicos en la historia del pensamiento. Véase los límites (kantianos) para el conocimiento pleno, y los límites de los sentidos para una consideración estética adecuada, si esta  excluye lo racional y lo sustituye por intuiciones puras con las que superar los límites sensoriales (que nos llevan a intuir el tiempo y el espacio) y que, por cierto,  y que la concepción mecánica de la IA elude en su emulación del funcionamiento cerebro humano, llevándonos a una situación de absurdo acaso no suficientemente ponderada por el pensamiento o la filosofía actual. La pérdida de la noción del tiempo y del espacio en virtud de la ingente cantidad de datos, puede llevarnos al absurdo por el embotamiento inevitable a los que puede llevar la conciencia del que pretende asumir la cantidad inmensa de información aquellos.

Paradojas de la IA y la literatura del absurdo. Francisco Acuyo
La obcecada atención al aspecto cuantitativo (del dato) nos lleva a la confusión cualitativa sobre aquello sobre lo que tratamos de acceder, ya que pone al sujeto ante otra paradoja inaudita que nos avoca a la pérdida del principio de identidad, donde el sujeto y el objeto llegan a ser indistinguibles para encontrar un sentido: la identidad (cuantitativa) de la IA se confunde con la necesidad cualitativa del
sujeto que la consulta o la refiere para cualquier tarea de resolución de problemas o en la ejecución de tareas. Podíamos reflexionar sobre esto con elementos de juicio más que suficientes atendiendo a la  la utilización de la IA aplicada a la realidad virtual y el metaverso, y las consecuencias de su mala interpretación, que no marca o pretende no marcar diferencias entre la realidad vivida y la virtual.


 Si decíamos que los elementos comunes en la ficción del absurdo incluyen la sátira, el humor negro, la incongruencia, la degradación de la razón y la controversia sobre la condición filosófica de ser "nada", y si tenemos como uno de los pilares de esta literatura el chiste, la burla la comicidad a veces desgarradora, no estaría mal plantearse sino vivimos un momento idóneo para un renacimiento  de esta literatura, habida cuenta de las situaciones peligrosamente ridículas a que nos vemos expuestos en la sociedad de la nuevas tecnologías, amparadas en los principios de la lógica de la ciencia y la razón tecnológica, las cuales pueden llevar, primero al individuo, a lo grotesco, lo extravagante e incluso irrisorio, para después hacer lo propio con la sociedad misma.






[1] La IA débil y la IA fuerte. La primera es capaz de realizar tareas específicas de la más diversa índole siguiendo patrones de referencia para hacer cálculos matemáticos, jugar muy diversos juegos, traducir, etc… La fuerte, sin embargo, es la que se situará de manera equiparable a la humana y tendría conciencia, con todo lo que ello implica desde una óptica legal, ética, filosófica…



Paradojas de la IA y la literatura del absurdo. Francisco Acuyo


martes, 11 de noviembre de 2025

VERSOS ESTELARES

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, Traemos un nuevo post con un poema que lleva por título, Versos estelares.



VERSOS ESTELARES



Versos estelares. Francisco Acuyo




   Antiguo verso que en el astro suena

ritmo nuevo con súbito argumento,

entre la luz sidérea es aliento

que en lo remoto vida acaso estrena.


   Así, en el firmamento, de repente,

se percibe la luz oscura fluir

cristalina, que avisa al porvenir

de lo que ayer ahora es finalmente.


   Oíd el verso arcano poesía

que sin tiempo ni espacio su cuidado

perpetuo permanece todavía.


   Es el tiempo ficción sin evidencia,

sucede en un espacio imaginado

el cual llenó vacío la conciencia.




Francisco Acuyo


Versos estelares. Francisco Acuyo


miércoles, 5 de noviembre de 2025

DEL ABSURDO A LA ERA DE LA COMPUTACIÓN

Siguiendo la estela de la anterior entrada, para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos una nuevo post que lleva por título: Del absurdo a la era de la computación.


DEL ABSURDO A LA ERA DE LA COMPUTACIÓN


Del absurdo a la era de la computación. Francisco Acuyo


El dominio de la nueva ciencia y su desarrollo es vertiginoso cuando no inquietante si atendemos a las tecnologías que la acompañan. El caso de la Inteligencia Artificial (IA), quizá sea el más paradigmático. La exhibición de la inteligencia de la máquina, computadora, ordenador… ha supuesto un renacimiento de la lógica formal, basadas en datos o estadísticas, que está revolucionando no solo la vida cotidiana y doméstica: ya empieza a causar movimientos intelectuales, científicos, filosóficos y artísticos en torno a ella dando como resultado un ímpetu social que ya tiene tintes de nueva religión, cuyo mito se extrae de la propia fragilidad de principios y fundamentos de la intelectualidad, el arte y la filosofía de la sociedad actual, llevándonos a un ámbito en el que el absurdo puede encontrar un caldo de cultivo verdaderamente extraordinario, y en ciernes acaso todavía para su manifestación literaria.

El mito de la máquina viviente no es sino algo muy antiguo que en Grecia (también en China) se contemplaba con cierta naturalidad, aunque sería en S.XVIII cuando se intentarán los primeros dispositivos de ingeniería complejos ya denominados autómatas, hasta la aparición de las primeras computadoras digitales en los 40 del siglo pasado, y a primeros de los 50 los primeros estudios centrados en la IA.

Del absurdo a la era de la computación. Francisco Acuyo
La animatrónica puebla ya prácticamente todos los ámbitos de la vida social en nuestros días. Desde el test de Turing y la capacidad numérica (cálculos matemáticos) se emparentan a la humana, y a esta  ya supuestamente incapaz de distinguir una de otra. A día de hoy la IA que se precie, ha de ser capaz de aunar los diferentes tipos de inteligencia (lingüística, espacial, emocional, artística, sensorial, reflexiva, numérica) para responder a cualquier cuestión que se le pregunte con eficiencia. 

Se parte de la idea de que pensar es calcular y ese proceso de computación constituye una forma de cálculo. Es así que cualquier pensamiento puede identificarse con un proceso algorítmico que transforma entradas simbólicas en salidas de las mismas características. Parte, lógicamente, de la premisa de que el cerebro es una computadora, de lo que se infiere que la IA será capaz de hacer cualquier cosa que haga el cerebro. El imperio de los ceros y unos (código binario) (dixit) rige los procesos de información, y los bits (y cubits) que los constituyen pueden (insisten) describir y definir el mundo, por lo que todo aquello susceptible de traducirse a bits (y cubits) será apto para ser leído y entendido por una computadora.

Si proseguimos con la descripción, es necesario saber que, la base matemática de cualquier máquina el algoritmo, no es sino un guiso singular de elementos lógicos a la sazón mediante los cuales resolver problemas y realizar tareas de lo más variopinto. A tenor de lo expuesto, es fácil comprender que ¿el regreso? a la razón y a los procedimientos lógicos reinan con convicción y fe casi religiosa incluso en la misma ciencia. La creación de programas como sucesión de instrucciones con las que alimentar el devorador lógico de la computadora se acaba conformando en forma de códigos para realizar tareas diversas. Desde los primeros programas concebidos por Charles Babbage en su peculiar telar de instrucciones (máquina diferencial), hasta nuestros días, la evolución ha sido en verdad vertiginosa. Alan Turing abrió la espita para pensar en una máquina capaz de resolver cualquier problema computable. Ahora se sueña con crear neuronas artificiales mediante las que emular el cerebro en la máquina de computación, si es que las neuronas cerebrales se comportan como puertas lógicas que se activan y desactivan. Estas neuronas artificiales no son sino algoritmos más o menos complejos con los que llevar a cabo las tareas previstas. No obstante, debemos caer en la cuenta que si bien estos algoritmos son capaces de realizar cálculos complejos, no comprenden (¿o sí?) la ejecución de dichos cálculos, pues, se limitan al seguimiento de las instrucciones.

¿Puede esta situación avocarnos a un nuevo resurgimiento del pensamiento del absurdo, en reacción a esta vuelta feroz a la lógica más recalcitrante?? Seguiremos avanzando en esta exposición en próximos post del blog Ancile, para llegar a conclusiones que estimamos de máximo interés.



Francisco Acuyo


Del absurdo a la era de la computación. Francisco Acuyo


lunes, 3 de noviembre de 2025

DE LA LITERATURA DE L ABSURDO AL SIN SENTIDO DEL PENSAMIENTO EN LA ACTUALIDAD

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post abundando sobre la poética y la estética del absurdo en la era de la IA, y todo bajo el título, De la literatura del absurdo al sin sentido del pensamiento en la actualidad.


DE LA LITERATURA DE L ABSURDO  

AL SIN SENTIDO DEL PENSAMIENTO EN LA ACTUALIDAD


De la literatura del absurdo al sin sentido del pensamiento en la actualidad. Francisco Acuyo


Que los existencialismos nutrieron esta óptica nefanda, distópica y pesimista del mundo no es ningún descubrimiento, figuras como Camus, Sartre, Kafka, Ionesco, Becket, … dan buena cuenta de ello. El non serquitur irracional e ilógico que tantas veces sustenta su discurso pone en cuestión la causalidad, y la incertidumbre impone su imperio en las argumentaciones de sus discursos para que campe por sus respetos el nihilismo más feroz desatado en contra de todo razonamiento.

Si literariamente encuentra origen en el ustible e inflamable racho de la literatura victoriana (gracias a los modernismos del XIX), los existencialismos y nihilismos filosóficos grabaron a hierro y fuego sus supuestos de pensamiento; y el Dadaismo y el surrealismo harían lo propio en el arte. Las posguerras mundiales dejarían impronta indeleble en los espíritus creadores de la época.

¿Nada tiene sentido? O, como diría Camus, ¿los que no tenemos sentido somos nosotros empeñados en buscar un significado a la vida y al mundo? ¿Deberíamos hablar más que de la literatura del absurdo, o del absurdo en la literatura? No es nada nuevo que, si la realidad no nos agrada, acudamos al recurso proverbial de la ficción que adquiere forma discursiva en la literatura, siendo aquella y su apelación al absurdo una paradójica manera de buscar sentido. 1

De la literatura del absurdo al sin sentido del pensamiento en la actualidad. Francisco Acuyo

Algo más que la conculcación de las normas lógicas aristotélicas del discurso literario se lleva a cabo en la obra estos autores del absurdo, pues ponen en cuestión el concepto y noción de la realidad misma y su potencial sentido. Se cuestiona el ser mismo abocado a la inevitable extinción y, por tanto, a la nada. Cuestión que expone otra no menos peliaguda, si el ser acaba en ser nada, ¿cuál es la naturaleza de aquel ser que fue?, ¿cuál es la naturaleza de la nada que acaba por contenerle, siendo nada? La contradicción está servida. ¿O es una paradoja?

Una de los momentos más fascinantes de este orden de pensamiento resultan como consecuencia del potente aparato desplegado por el discurso y la filosofía del absurdo que nos entrega al sin sentido; por otro la corriente ¿contrapuesta?, en el despliegue de movimientos de pensamiento como el de la logoterapia, cuyo análisis existencial apunta a que todas las consecuencias psicológicas y sociológicas estaban fundamentadas en la búsqueda de sentido, influyendo de manera fundamental con el movimiento contemporáneo  y coetáneo al del movimiento del absurdo, siendo su libro, El hombre en busca de sentido 2,  un fenómeno social y de pensamiento que postula la necesidad de la búsqueda de significado para una visión positiva del mundo. En verdad que sería una labor de muchísimo interés estudiar comparativamente ambas visiones del mundo y de la existencia, partiendo acaso de los mismos factores cuales son la guerra, la crueldad humana, el crimen, la soledad…3 , acaso nosotros encontramos para nuestra exposición una referencia que será muy digna de reflexión, a tenor de lo que cuentan los días del alborear del siglo XXI. Verán por qué hago esta admonición, pero eso será en próximas entradas del blog Ancile.


Francisco Acuyo




  1 Deleuze, G.: Lógica del sentido, Paidos, Barcelona, 2007.
  2  Frankl, V.: El hombre en busca de sentido, Herder, Madrid, 1981..
  3 Victor Frankl, recordamos, estuvo deportado en varios campos de concentración nazis, donde perdió a su mujer, su hijo, sus padres, hermano, cuñado y muchos amigos.




De la literatura del absurdo al sin sentido del pensamiento en la actualidad. Francisco Acuyo


miércoles, 29 de octubre de 2025

A MARÍA VICTORIA ATENCIA, POR ANTONIO CARVAJAL

Nos complace muy gratamente traer para la sección de Poesía del blog Ancile, el poema inédito de Antonio Carvajal intitulado: A María Victoria Atencia, con motivo de la ya larga y prolífera amistad entre ambos, coincidiendo con la entrega del Premio Nacional de las Letras de este año 2025 a la poeta malagueña.


A MARÍA VICTORIA ATENCIA


Mª Victoria Atencia y Antonio Carvajal
foto cortesía de Antonio Carvajal, extraída del muro de Aurora Luque


 

 

la amistad fundada   en ver alegría

con la dicha ajena

                                 Francisco Silvera  

 

 

 

¿Por qué decir ajena la alegría

de la amiga que es verbo de mis labios,

luz de mi albada, rosa del poniente

que por mis versos tácita trasmina?

 

No es ajena su luz a mi tranquila

lectura, cuyo fruto es un descanso

del alma, un oleaje evanescente

que acuerda transparencia a la marina.

 

La llevo en mí como susurro y dádiva,

bulto de cielo abierto su palabra. 

 

Estrella de igual mar en la distinta

noche que abarca espuma y cubre campo, 

noche de una memoria que no duele 

cuando es de la amistad victoria el alba.

 

 

                                                           Antonio Carvajal

                                                                            Inédito



Mª Victoria Atencia
foto extraída de Zenda


viernes, 24 de octubre de 2025

RIMA EN SÍSTOLE, POR ANTONIO CARVAJAL

Para la sección, De la métrica celeste, del blog Ancile, taremos una nueva entrada sobre el fascinante y sutil mundo de la métrica, esta vez a cargo del profesor de métrica y retórica, excelso poeta, Antonio Carvajal, bajo el título de Rima en sístole, que recomendamos vivamente y que no tiene desperdicio.



RIMA EN SÍSTOLE,

POR ANTONIO CARVAJAL


Rima en sístole, Antonio Carvajal


El entusiasta y sabio escultor de la rima que atiende por Antonio Jesús Alcaide Soler me consultó desde Almería, en cuya Universidad se exponían muestras de su bien elaborado arte didáctico y grato, cómo interpreto una extravagante rima de Jorge Luis Borges en su Luna de enfrente. Me envía foto del poema;

VERSOS DE CATORCE


A mi ciudad de patios cóncavos como cántaros

 y de calles que surcan las leguas como un vuelo,

 a mi ciudad de esquinas con aureola de ocaso

 y arrabales azules, hechos de firmamento,

 a mi ciudad que se abre clara como una pampa,

 yo volví de las viejas tierras antiguas del naciente

 y recobré sus casas y la luz de sus casas

 y esa modesta luz que urgen los almacenes

 y supe en las orillas, del querer, que es de todos

 y a punta de poniente desangré el pecho en salmos

 y canté la aceptada costumbre de estar solo

 y el retazo de pampa colorada de un patio.

 Dije las calesitas, noria de los domingos,

 y el paredón que agrieta la sombra de un paraíso,

 y el destino que acecha tácito, en el cuchillo,

 la noche olorosa como un mate curado.

 Yo presentí la entraña de la voz las orillas,

 palabra que en la tierra pone el azar del agua

 y que da a las afueras su aventura infinita

 y a los vagos campitos un sentido de playa.


 Así voy devolviéndole a Dios unos centavos

 del caudal infinito que me pone en las manos.


«Al releer la poesía de Borges me he encontrado una rima con cambio de acentuación que la edición no respeta porque no hilan tan fino. "Paraiso" rimando en asonante con "curado"»

Hila fino el estudioso profesor Alcaide y doy por certera su apreciación; y sé que me consulta porque escribí un breve ensayo sobre las rimas en diástole, que llamé rima en caída, es decir, donde intervienen palabras esdrújulas que no consuenan desde la última vocal tónica, como es de precepto, sino desde la postónica. Son rimas en diástole cuando la medida del verso muestra que la tónica decide el metro y la rima, tal los casos de Napoles/caracoles en Luis de Góngora y tabaco/hipocondriaco en Antonio Machado o las frecuentísimas de oceano, que el corrector automático destruye en un exquisito soneto de Rosa Chacel y, de paso, afea con servidumbre académica la preciosa edición de su poesía completa por la Fundación Guillén, pues acorta el verso en una sílaba al escribir océano. La rima en caída se me ocurrió leyendo a Daniel Devoto cuando muestra el caso de “viuda” como

Rima en sístole, Antonio Carvajal
asonante en ía; miré y vi otros ejemplos similares, sin ir más lejos, en García Lorca, quien rima “antigua” bien con fina, bien con música. Pero este es el primer caso de asonancia en sístole que veo, fuera de trabalenguas y otros juegos (sístole y diástole, términos que parecen propios del batir del corazón y en retórica y métrica indican los colaterales desplazamientos del acento, como en el habla común se da en telégrafo/telegrama). Una hipotética pronunciación *paráiso por parte del poeta, como supone Antonio Jesús Alcaide, da coherencia a la rima, mas cabe pensar en un desliz acústico o en una intención antipreceptiva de asonar entre sí tres versos seguidos. No puedo decidir que sea *paráiso, con sístole que Alcaide supone y pide el ajuste a 14 de un verso que se nos presenta de 15, porque este delicioso poema, lleno de sutilezas y primores, muestra que Borges, hace ya un siglo, andaba mal además del oído, con versos desmedidos que no son de 14, sin justificación posible, pues en 1969 reedita el libro de 1925 y sus correcciones mantienen las desmesuras. yo volví de las viejas tierras antiguas del naciente (16) se muda en

yo volví de las viejas tierras antiguas del Occidente ((17)i

y mantiene la paradiástole, si no es pleonasmo, viejas/antiguas, y sustituye naciente (el este para un argentino quizá sea Europa, por donde acaso le salga el sol) por Occidente, así, con mayúscula; ¿para un argentino el occidente es Japón o China?; porque si es el Occidente que usamos hoy incurre en un pleonasmo o ripio peor. Berceo y otros poetas de su tiempo nos enseñaron muy pulidos los versos de 14, más o menos así: yo volví de las tierras antiguas de occidente.

Que no estaba sordo del todo lo demuestra el ajuste del verso

y esa modesta luz que urgen los almacenes

que se enriquece como

y la trasnochadora luz de los almacenes

ahora verso de 14 sin hemistiquio agudo, con supresión del demostrativo “esa” (ya presente en Berceo y que tanto molesta a Juan Varo) y una variación léxica y sintáctica grácilmente audaz, como de lector de los grandes maestros americanos, Rubén Darío y Leopoldo Lugones, y de sus más inmediatos Vicente Huidobro y Juan Ramón Jiménez, En fin si “paraíso” es asonante en -a-o, tenemos un nuevo recurso rimario, especular de la rima en caída o por diástole, la rima en alza o por sístole, recursos que ya Góngora

advirtió en su romance a la beatificación de Teresa de Jesús que están autorizados por Antonio (de Nebrija).

*Nota.

Preguntada la IA (véase que soy moderno), me reponde:

En Buenos Aires, "paraíso" se pronuncia de forma similar a otras partes de América Latina, con el acento en la "i" y un sonido claro de todas las vocales. La pronunciación es: [pa.ɾaˈi.so].

•"P": Se pronuncia como una 'p' suave.

•"a": Se pronuncia como una 'a' abierta y clara.

•"r": Es una vibrante suave (como la 'r' en "pero").

•"ai": El diptongo "ai" se pronuncia como la sílaba "ay", con la "a" clara y la "i" más corta**. El acento recae en esta segunda sílaba.

•"s": Se pronuncia como una 's' suave.

•"o": Se pronuncia como una 'o' clara.

**Que las Musas me asistan, IA considera el grupo “ai” diptongo, o sea que justifica la lectura de Alcaide, y luego dice que la i lleva el acento, con lo que no hay tal diptongo sino una aceuxis que pocos saben definir. Ganas me dan de preguntarle a IA en qué instituto aprendió gramática española.



Antonio Carvajal



Rima en sístole, Antonio Carvajal