jueves, 2 de septiembre de 2010

DE NUEVO, A VUELTAS CON FISIOLOGÍA DE UN ESPEJISMO

Ofrecemos una breve semblanza en el blog Ancile, en su sección de ciencia, del libro titulado Fisiología de un espejismo, en el que se ponen sobre la mesa temáticas interesantes en el ámbito teórico literario y sobre todo poético, ya que se manejan no sólo desde el dominio de las técnicas de investigación netamente literarias, también desde ópticas diferentes que pueden ampliar el entendimiento de fenómenos como la sinestesia (un paso más allá del estudio de la retórica).



De nuevo, a vueltas con Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo



FISIOLOGÍA DE UN ESPEJISMO
O DE LA SINESTESIA





De nuevo, a vueltas con Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo





Quisiera ponerles en antecedentes del origen de los textos que componen esta obra. En realidad el cuerpo integral del libro lo conforma una serie de trabajos centrados en aspectos muy concretos, a mi juicio, harto sugestivos, de no sólo el discurso poético, más aún, estimo este esfuerzo como una seria indagación en el ser y devenir que ante nuestros ojos despliega como excepcional objeto de estudio, el arte y, por qué no, la ciencia de la poesía. De nuevo, a vueltas con Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo
Fisiología de un espejismo es la parte integrante de una trilogía que componen otros dos títulos: Arqueología de un instante y el Tiempo poético, ambos inéditos todavía.
El título que nos ocupa: Fisiología de un espejismo, presenta ya, desde el inicio, un paradójico (contradictorio, antitético) juego de conceptos en cuyo oxímoron y contradictio in terminis se deduce una lógica de los contrarios afín a la ciencia de la paradoja que rige en el fenómeno poético y, quizá, en todo discurso genuinamente creativo, literario, artístico y desde luego científico. El cuerpo de lo invisible del objeto poético (y creativo) es, pues, lo que trata de identificar y estudiar este trabajo nuestro; es decir, la virtual diferencia entre la physis (fisiología) de lo que en principio no tiene entidad material alguna (el espejismo) y que configura esta realidad extraordinaria de aquellos impulsos creativos que anunciábamos, y que en poesía arranca del peculiar tratamiento que hace la palabra (el discurso) poética(o) respecto del mundo inmediato de las sensaciones, y su asunción en la interioridad integradora de la poesía. En torno a la forma o modo de aprehensión del mundo que es capaz el impulso creativo mediante los sentidos, es donde se mueve y se practica la práctica totalidad de los capítulos de este libro. Observa y traza hipótesis de estudio sobre el mecanismo de representación de la realidad utilizadas por el poeta (o acaso por cualquier artista) como la metáfora, el símbolo y, sobre todo, la sinestesia.
Hay tres estudios en este libro que en su día fueron conferencias sobre la sinestesia para los Congresos Internacionales que organizó la Fundación Internacional Arte Cittá en su momento. Otros trabajos presentados para revistas especializadas y alguno inédito acaban de conformar la totalidad de la obra. En cualquier caso, la observación de la sinestesia y su tratamiento teórico sobre la misma podrán estimar, quienes estén interesados, que es bastante peculiar en tanto en cuanto no termina de adecuarse o situarse de manera definitiva a los dictados de los tratados de retórica, o al de los estudios literarios al uso; les digo que se coloca en sus explicaciones desde luego más allá de la convencional logomaquia retórica y literaria, pues indaga en ella desde ámbitos estrictamente científicos tales como puedan ser los referentes a la neurofisiología, la psicología, los estudios de filosofía cognitiva, incluso a los procesos físicos en los que intervienen los sentidos para el conocimiento de la realidad a través de los diferentes discursos que ofrece el impulso generador o creativo del arte, e insisto en la ciencia.
Si la sinestesia es capaz de la trasposición de la sensación de un sentido a otro que no le corresponde, o, si la observamos como aquella percepción sensorial simultánea que expresa la transformación de significado del ámbito dominado por un sentido a otro, veremos en este libro que estas definiciones o aquellas taxonomías o clasificaciones llevadas a cabo de su observación, serán ampliamente superadas en sus expectativas de de explicación, análisis e interpretación. Desde nuestra óptica se verán cuestiones que atañen a la sinestesia en cuestiones tan interesantes como la capacidad integradora de los discursos creativos
tales como el poético, para lo cual se ofrecen ejemplos y casuística de poetas como Elena Martín Vivaldi.
También se ofrecen reflexiones e hipótesis de interés sobre cuestiones harto debatidas en las relaciones entre la poesía y la pintura, así se debate en el capítulo titulado: De la écfrasis y la sinestesia, o de aquellas excepcionalmente interesantes referidas a la percepción y las relaciones sinestésicas entre conceptos abstractos que, en su inaudita capacidad de integración, abren una nueva vía de entendimiento sobre la
De nuevo, a vueltas con Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo
conciencia artística en general y la poética particularmente, o lo que es lo mismo sobre la conciencia del impulso creativo, que es decir: de la vida, como proceso de creación continua.
Puedo añadir que, en el ejercicio de investigación y entendimiento de las manifestaciones sinestésicas en el arte poética, he podido constatar una vía singularmente interesante entre los dos mundos habitual o convencionalmente escindidos intelectual y perceptivamente: hablo del mundo de lo visible sensitivo que nos rodea, es decir del mundo de lo netamente cognoscible a través de los cinco sentidos, y aquello no menos real que entendemos y detectamos, en principio, sin origen ni forma en los procesos íntimos intelectuales, sentimentales, metafóricos, simbólicos, matemáticos, etc… que, en principio, su conocimiento, entendimiento y aprehensión no podemos detectar o conocer directamente mediante aquel medio sensóreo. El ámbito de la sinestesia, la metáfora o el símbolo dirían que parecen cerrar el abismo habitual entre el estudio de lo netamente científico, amparado en un método basado en la percepción y experimentación directa y en la medición y cuantificación metodológica, y entre aquella capacidad propia de la intuición creativa poética y artística. En los fenómenos del símbolo, la metáfora o en la misma sinestesia podemos constatar la realidad en sus formas, mas también la que sitúan más allá de ellas, pues comprueba que gracias a ellas, tanto los límites de la medida y la percepción son superables en virtud del equilibro y capacidad integradora de instrumentos tales como la metáfora, el símbolo o la sinestesia poética, pues gracias a dicha capacidad podemos constatar el valor de la totalidad ofrecida en su excepcional dinámica, y en la superación de aquella dualidad anteriormente señalada, si es que va más allá de lo relativo y nos muestra y da fe de que aquello intangible (propio de la intuición creadora) respecto a la prueba y la medida (parte de la realidad sensorial), forman parte de una misma y única realidad.
Pero veamos aunque sea muy brevemente en los versos de Elena Martín Vivaldi o Federico García Lorca la praxis vívida de aquella capacidad integradora que adelantábamos en la teoría expuesta en nuestro libro en virtud de sus metáforas, símbolos y sinestesias:
En el poema traído para la ocasión en el libro, de Elena Martín Vivaldi, alarde sensorial incomparable en el titulado Tu realidad, donde la tristeza, en su sentimental abstracción, se hace sensitiva y visual en la noche y sus estrellas. O en Federico García Lorca, en el Romancero Gitano, por ejemplo, en el poema Reyerta cuando: Una dura luz de naipe / recorta en el agrio verde; la luz ofrece una táctil (dura) sensación, y el sabor adquiere color el (agrio verde), o bien el color (verde) toma las características del sabor (agrio);o, en el Romance sonámbulo, el amor adquiere tintes visuales en el color verde en aquel celebérrimo verso del, Verde que te quiero verde, o cuando los ojos se observan visualmente con el cariz táctil de lo que está gélido (frío) -con ojos de fría plata-, o cuando el sueño en la mar es sabor amargo: soñando en la mar amarga; o cuando en el romance de La monja gitana, dice que el silencio adquiere condiciones visuales (el blanco de la cal) y aromáticas (del mirto), cuando nos dice: Silencio de cal y mirto.





Francisco Acuyo





De nuevo, a vueltas con Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo


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