Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post en el que se reflexiona sobre la noción de realidad y las diversas formas de conocimiento y su relación o diferencia con lo que denominamos lógica poesía, y todo ello bajo el título: La realidad y la lógica poética.
LA REALIDAD Y LA LÓGICA POÉTICA
El concepto de realidad parmenideo que, a la sazón, enlazaría con el hegeliano, fundamenta que cualquier posible realidad será aquello que puede ser, y que lo que es nada no puede ser ¿aunque sea pensado? Verán que esta interrogante no es una sutileza más o menos ingeniosa ante una verdad que, a su vez, aunque venga pronosticada por filósofos de enorme calibre, pueda parecer una perogrullada. Pensamos solo lo que puede ser. Lo que no puede ser (la nada) es imposible que sea. Lo cierto es que no son pocos los que han pensado en el vacío de la nada como una realidad incuestionable.
La imposibilidad del cambio[1] de aquella aproximación filosófica de los dos grandes pilares de la filosofía occidental, ofrece un concepto de lo real que diríase que parte de una lucidez y sabiduría (de una conciencia) que supera cualquier conocimiento analítico discursivo, que pone en seria duda las apariencias que nos ofrecen los sentidos (nuestra percepción personal). La filosofía positiva y la misma ciencia parecen oponerse plenamente a aquella creencia en una sabiduría que provenga de nuestra propia capacidad de experiencia y análisis que, se diría ofrecen dos maneras de entender el mundo, no obstante, bajo el denominador común de la conciencia.
El concepto (y o realidad) del tiempo se verá seriamente comprometido según la intuición parmenidea, ya que la distinción entre pasado, presente y futuro es una mera ilusión (que incidiría también en los sistemas de Hegel, como ya advertimos, pero también en Spinoza. La naturaleza del tiempo, pues, tanto en uno como en otro caso, depende de la conciencia, pero con la salvedad de que en la intuición extática de Parménides, esta debe ser universal y única; en el caso de la concepción analítica de la realidad, el tiempo puede ser real, o al menos estrechamente ligado a la conciencia personal de cada uno.
Razón e intuición se diría que divergen como dos formas de entender el mundo y la realidad que pensamos lo constituye. Pero, como nos advertía Russel, bien puede ser esta oposición algo ilusorio.[2] Pero, ¿dónde radica la ilusión? Sin entrar en controversias metafísico filosóficas, diré que en el concepto mismo de conciencia está en el foco de una posible respuesta. ¿De dónde parte la creencia de que hay una realidad diferente a la que presentan los sentidos? Que la conciencia interviene en el proceso sensorial de la realidad no admite, en principio, ninguna duda, conocemos por la experiencia que nos proporcionan aquellos. ¿De dónde proviene aquella otra que se resiste a entender la realidad bajo el proceso sensorial por ilusorio?
Para algunos de los que se acerquen a estos párrafos puede que les cueste creer que todas y cada una de las interrogantes que conllevan, cada una de las inquietudes que aparecen reflejas, que cada una de las reflexiones que aporta, devienen directamente del ejercicio creativo de la poesía. Mi vocación poética es primera a cualquier otra iniciativa de entendimiento de lo que sea la realidad. Entonces, ¿la poesía es un modo de conocimiento singular, genuino? ¿De qué manera se acerca o converge con otras formas de conocimiento del mundo, como las matemáticas, las científicas o filosóficas? Ciertamente, los primeros grandes filósofos, protocientíficos, optaban por la forma poética para el discurso de su sabiduría. ¿Es esto una mera curiosidad? ¿Una casualidad? ¿Una extravagancia? En fin, ¿qué nos puede decir de la realidad la poesía?
Estas interrogantes acabarán por llevarnos a reflexiones nuevas a las que iremos dando curso en próximas entradas del blog Ancile?







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