martes, 13 de octubre de 2026

AREA Á 3• (ARIA A 3), POR DIONISO PÉREZ VENEGAS

 Para la sección, De la métrica celeste, traemos esta entrada que me envía Dionisio Pérez Venegas, con motivo de que su colega Pedro Fernández le envía una aria que reproducimos con anotaciones y comentarios, y que intitulamos, Area á  (Aria a 3).



 AREA Á 3• (ARIA A  3)





Mi colega Pedro Fernández, entre amigos Silabero, me envía esta aria extraída de las Letras-de-los-villancicos-que-se-han-de-cantar-en-la-Real-Capilla-de-S-M-de-Granada-en-los-Maytines-del-Nacimiento-de-Jesu-Christo-puestos-en-musica-por-D-Antonio-Caballero, con anotación de los comentarios de nuestro común maestro.

 

1  Que gozo! que alegría

    es ver nacer el día. 

2   Que pena! que fracaso!

    ver cómo va al Ocaso.

3  Que cólera ! que furia

    el ver que se le injuria. 

T  ¡Oh Sol de la verdad!

1  Que explico mi contento.

2  Que lloro, gimo, y siento.

3  Que es ira lo que aliento.

T  Y cada vario intento

    es culto a tu Deidad.

1  El Mundo ha de alegrarse.

2  El Hombre confundirse.

3  El celo ha de irritarse.

T  Y en este dividirse,

    temor , y amor unirse,

    que no es contrariedad. 

 

La moda también llega a la reales capillas. El autor del texto al que don Antonio Caballero le puso música propuso este “area á 3” cuyo resultado formal tanto podemos considerar una sucesión unitaria de 18 versos como una suma de 3 estrofas enlazadas por una rima consonante común a modo de estribillo, lo que exige un espacio interlineal que el libreto no presenta. Antes ha presentado a solistas y coro introduciendo una novedad en el villancico III:

 

            Vaya una cosa nueva

            sin dilatarse.

1.Solo  Yo traigo una Tonada,

2.Solo  Y yo un Romance.

Coro    Eso es cosa antigua,

            esotro cante.

Duo.    Vaya una Pastorela

Coro    Eso nos place.

 

Cuestión de formas, pues la introducción va escrita en romance de seguidillas, algo que ya hizo de manera parecida casi dos siglos antes Pedro Espinosa. Quizá la novedad esté en que esta aria consta toda de versos de siete sílabas y haya que entender el romance anticuado como forma en octosílabos, que se cantan con otro aire. Como se parodia:

 

¡cuántas rimas dormidas en libros

como pájaros duermen en ramas

esperando un lector que las mire

y sepa escucharlas!



Dionisio Pérez Venegas.

 Molvízar, octubre de 2025





viernes, 9 de octubre de 2026

ECLIPSE SOLAR

 Con el título de Eclipse, traemos un nuevo poema para la sección de Poesía del blog Ancile, acompañado con algunas fotos hechas con uno de mis telescopios del eclipse solar del 12 de agosto de 2026.


ECLIPSE 

 

 

Eclipse, Francisco Acuyo

 


 

Arco vivo: ¿perfecta inteligencia

de la naturaleza está ideada

en ti? ¿Tu perfección y su existencia

es flecha por los dioses disparada?

 

Y esa flecha, ¿siguiera con conciencia

órdenes  de una luz elaborada

que, en su arqueada reflexión presencia

de una vida es, ahora ya olvidada?

 

¿Cuál es tu sombra cóncava de fuego?

¿Cuál el fanal que abrasa oscuro para

deslumbrar con razón o furor luego?

 

Oh, infinito el arco en cuyo engace

ojival un trayecto  proyectara

para tener en mi alma desenlace.

 

 

 

 

 

Francisco Acuyo

 

 

 

Eclipse, Francisco Acuyo

domingo, 4 de octubre de 2026

HAGA SEÑAL EL CLARÍN, DE DON MANUEL ORDÓÑEZ DE LA PUENTE, RESCATADO POR ANTONIO CARVAJAL

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, traigo un precioso poema de Don Manuel Ordóñez de la Puente y que hace suyo propio mi entrañable y muy admirado amigo el gran poeta Antonio Carvajal, para felicitarme por mi onomástica de San Francisco de Asis, y que yo he intitulado para la ocasión, con el primer verso de dicho poema: Haga señal el clarín.



HAGA SEÑAL EL CLARÍN





A D. Francisco Acuyo

 

Querido Paquito: Don Manuel Ordoñez de la Puente, viejo amigo mío, me regaló en su día, allá por 1678, este villancico sacado de entre las letras que se habían de cantar en la celebración de la fiesta del seráfico Francisco de Asís, en función bajo auspicios de los mercaderes madrileños; el villancico había de cantarse en la víspera y, fiel a su designio, te lo envío para empezar a celebrar tu onomástica, pues habla de flores y estrellas en fragante sonorosa rivalidad, como en tus versos suelen mezclarse en dulcísima armonía.

En estos versos te miro retratado como yo no sabría hacerlo.

Sé feliz, hoy, mañana: Siempre

 

Haga señal el clarín

al campo de las Estrellas

pues hoy fragantes las Flores

la batalla le presentan.

Al arma al arma

guerra, guerra,

porque se vea,

que aplaudiendo a Francisco compiten

lo Excelso, y lo Humilde.

Toquen las cajas,

resuenen clarines,

planetas y Signos,

que os embisten Claveles y Lirios,

Violetas y Rosas,

que os embisten Luzeros y Auroras.  

 

Ya les disparan

las Mosquetas trabucos de ámbar.

Ya les combaten

las Estrellas reflejos brillantes

ya en desorden festivos

se mezclan Planetas y Signos,

Claveles y Lirios.

Ya en batalla vistosa

se unen Claveles y Rosas,

Luzeros, y Auroras,

que vencen las Luzes.

que triunfan las flores.

 

Pues lo Humilde hoy Excede a lo Excelso

de las Flores es el trofeo,

pues lo Excelso lo Humilde corona,

de las luzes es la vitoria.

Pues neutral la batalla se mira

al son de clarines y cajas repitan

las vozes festivas:

Viva lo Excelso, y lo Humilde viva,

Viva, viva, viva.






 Don Manuel Ordóñez de la Puente,

y rescatado para la ocasión por Antonio Carvajal






viernes, 2 de octubre de 2026

OTOÑALES ESPEJISMOS

Salutación otoñal para la sección de Poesía del blog Ancile, bajo el título: Otoñales espejismos.




OTOÑALES ESPEJISMOS

 

 

Otoñales espejismos. Francisco Acuyo

 

¿Será mi alma un extraño ser que observa

sobre la tierra? El hombre que medita

asoma entre las ruinas de las peñas

transidas por el roce de los siglos:

qué audaz constancia, pues, ya será eterna

la disputa entre el que tocó el espíritu

en la roca y se piensa así mismo que es materia.

 

¿Somos en este tránsito fugaz

donde se desvanece hasta la piedra,

estirpe de dolor

en clara decadencia?

 

El otoño parece un espejismo

de luces y colores que siquiera

un mínimo recuerdo tiene

de sí, cuando una vez tuvo conciencia.

 

Enfermedades hubo

y miedo y soledades y tinieblas,

el otoño es un visionario  que arde

hasta quedar deshecho en la pradera,

entre cenizas de colores

que me hacen creer que fui, un instante apenas.

 

 

 

 

Francisco Acuyo

 

 

 

Otoñales espejismos. Francisco Acuyo

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

ALTAIR Y SU CIENCIA DE LA PARADOJA

 Bajo el título: Altair y su ciencia de la paradoja, traemos un nuevo poema centrado en las observaciones estelares, para la sección de Poesía del blog Ancile.


ALTAIR Y SU CIENCIA DE LA PARADOJA



 

Altair y su ciencia de la paradoja, Francisco Acuyo

 

Cuando creí tocar

la hermosísima y remota

luz de Altair

 

 

 

   Bien veo que una luz eterna prende

el intelecto, y si en aquel reluce,

no será porque su esplendor seduce

la vista, sino porque el alma enciende

 

   con su fulgor, y en él arde el vestigio

que, mal interpretado, allí, apariencia

material nos produce, si es conciencia

de la nada  la que obra su prodigio.

 

  Abre la mente bien a mi dictado

y guarda en ella, observador, que nunca

hubo jamás materia, que nos trunca

 

  el ser en ella apenas figurado,

y nos asombra, paradoja cierta,

que en sustancia la nada se convierta.

 

 

 

Francisco Acuyo



Altair y su ciencia de la paradoja, Francisco Acuyo


domingo, 20 de septiembre de 2026

CENTÓN, DE ANTONIO SÁNCHEZ TRIGUEROS, INTRODUCIDO POR ANTONIO CARVAJAL

En esta entrada del blog Ancile, para la sección de Poesía, y porque nos gusta especialmente seguir la estela de esa extravagante jerarquía de raros ingenios que pocos aprecian y menos aún reconocen, bajo el título de Centón, traemos versos de nuestro muy querido amigo y admirado profesor Antonio Sánchez Trigueros, sabiamente introducidos por el gran poeta y avisado intérprete, Antonio Carvajal, para delectación de los más exquisitos paladares.



CENTÓN, DE ANTONIO SÁNCHEZ TRIGUEROS, 

INTRODUCIDO POR ANTONIO CARVAJAL 



Antonio Carvajal




Antonio Carvajal

De la Academia de Buenas Letras de Granada

 

Escribió un comentarista del poeta latino Juvenal que centón es un tejido de lanas con diversos colores. No tiene por qué ser de lana, pueden ser telas diversas, retales y hasta andrajos, y así se elaboraban capas, capotes, jubas, jubones, mantas, alfombras, fundas de almohadas, tapetes y todo lo que hoy cubren las jarapas, tapices coloridos tejidos de harapos. Quedaba más bonito en latín de humanista: Centonem vocant Carminis genus, ex diversis Carminibus, et Carminum fragmentis hinc, atque illinc, accersitis contextus, cuasique consutum. El buen español que citaba a Juvenal y su comentarista y a Erasmo escribió que “con los doctos hablo, por eso no traduzgo el latín”; yo, no; el latín no se habla ni en misa y a las versiones de la IA les falta sensibilidad. La malo es que no soy buen latinista, pero sé salir del apuro: se llama centón un género de poema entretejido y como cosido de poemas diversos y de fragmentos de otros tales y cuales poemas. Antes he dicho jarapa, suena demasiado andalusí, huertano de Murcia o alpujarreño. Se entiende universalmente si lo traduzco por collage.

Estoy tejiendo mi texto con jirones de la aprobación que escribió fray Juan de la Plata para la “Égloga fúnebre a don Luys de Góngora de versos entresacados de sus obras por don Martín de Angulo y Pulgar, natural de la ciudad de Loja”. Hablaba en plata, y dijo fray Juan, que el poema de centones es forma de pocos usada y no de todos entendida, por lo que se vio en la necesidad de explicar el término propio (cierta especie de toga o túnica tejida de varios hilos y colores) cuyo uso se extendió para nombrar un texto literario tan intertextual que se entreteje de textos ajenos, casi siempre fieles al texto saqueado y variados poco si la necesidad lo impone. Es difícil de hacer (bien), requiere talento y aplicación, tan buena educación como estudio y memoria: y arte. ” Escribir versos es tan decrépito ejercicio que ya caduca en el aprecio humano”, dice de la Plata, y añade: “pero ordenar centones de poemas ajenos es tan singular, si no moderno, que son rarísimos los que han acometido esta empresa”.

Era moderno y lo sigue siendo. Era y es singular y raro, y es muy moderno: hablo de don Antonio Sánchez Trigueros, muy antiguo y muy moderno, audaz, cosmopolita, con Valle fuerte y los Machado ambiguo y una sed de ilusiones infinita, y de su centón en homenaje a Rubén Darío construido con las mejores flores de poetas ilustres de su tiempo, desde Valle Inclán y Unamuno, pasando por Antonio Sánchez Rodríguez y Villaespesa, hasta Juan Ramón Jiménez. Sánchez Trigueros incluye a poetas ya muertos en 1916. Por si un día se le ocurre hacer un centón con vivos en el siglo XX, me apunto el primero, con este centón: Padre y maestro mágico, liróforo celeste, cerdo triste.

Ya publicado en “Paraíso”, revista de Jaén, velay el centón de don Antonio: 

 

Rubén Darío

POMPA Y EXEQUIAS DE RUBÉN DARIO


«Dejando escrita en todos larga historia»

(Boscán)

Un corresponsal de las Américas envía desde

Nicaragua una crónica en la que escribe que,

después del desfile fúnebre por las calles de

León, donde una doble fila de canéforas,

de túnicas blancas, iban esparciendo pétalos

de rosas entre la multitud, en la plaza de la

Catedral se organizó una ofrenda al poeta.

En ella virtualmente participaron con su

homenaje y tristeza los viejos amigos de la vieja

España que al pasar depositaban un verso de

arte mayor a los pies del ataúd, al tiempo que

la escolanía entonaba eI himno de despedida,

que glosaba el verso citado de Boscán.


 

Antonio Sánchez Trigueros


Y en el negro catafalco te vi inmóvil.

Amaba ardientemente a la princesa,

En tus manos blancas está el abanico,

Sintió el halago de los finos dedos,

Yo te bendigo en nombre de la belleza.

 

Ya la zarabanda de duendes galopa

A ese gigante mundo del poeta.

En ti me vi volar sobre mí mismo,

Encerrar mi dulzura y mi angustia en un verso.

 

Abrirá nuestras venas un alfiler de plata.

Vedle erguido a las luces crepusculares,

Dime el encanto que cae en la campiña,

Después nos llevaremos el crepúsculo a casa.

 

Guarda el tiempo el enigma de las formas,

Tiembla la sombra elástica de un tigre,

Sigue sin rumbo el cisne solitario,

Del último acto nada nos escuda.

 

Suena la flauta pánica y el bíblico laúd

Y el violonchelo llora con un sollozo humano.

Alegre salmo y lúgubre lamento,

Hasta la guitarra crujió protestando. 

 

Tengo... ¡qué sé yo!... nada...El corazón partido!

En este ambiente late un silencio sin fin,

Como el humo en el aire se ha dormido

Y se duerme en el sueño sin sueños de la nada.*

 

 Centón de Antonio Sánchez Trigueros

 

*Texto de 25 versos de otros tantos poetas (uno por poeta), todos ellos feudatarios de Rubén Darío. Como es escena de ficción, se admiten algunas presencias de difuntos. Los poetas son los siguientes: Enrique Diez-Canedo, Luis Fernández Ardavin, Fernando Fortún, Pedro Luis de Gálvez, Ricardo Gil, Andrés González-Blanco, Juan Ramón Jiménez, Rafael Lasso de la Vega, Antonio Machado, Manuel Machado, Eduardo Marquina, Gregorio Martínez Sierra, Enrique de Mesa, Tomás Morales, José Moreno Villa, Francisco Navarro Ledesma, Ramón Pérez de Ayala, Manuel Reina, Arturo Reyes, Salvador Rueda, José Sánchez Rodríguez, Ramón del Valle-Inclán, Miguel de Unamuno, Francisco Villaespesa y Antonio de Zayas






jueves, 17 de septiembre de 2026

POR VEGAS Y CAÑADAS, DE DIONISIO PÉREZ VENEGAS

 Tengo el placer de convocar a nuestros habituales lectores a disfrutar de los poemas del poeta y entrañable amigo Dioniso Pérez Venegas, y todo ello para la sección de Editoriales amigas del blog Ancile, y bajo el título, Por vegas y cañadas, que encabeza, además, la inscripción genérica del libro, editado con el primor a que nos acostumbra la editorial Alhulia. Sirva, pues, esta entrada para animar a los que lean estos versos seleccionados a adquirir el libro completo que les garantizo que es una auténtica delicia.


POR VEGAS Y CAÑADAS,


DE DIONISIO PÉREZ VENEGAS







LOS ÁMBITOS DE BERNIA

 

 

A Nathalie, Miguel, Lorenzo y Alessandro,

mis compañeros de excursión

 

I

 

Subimos por caminos apacibles;

en las primeras tierras los olivos

y almendros de labores antiquísimas,

trabajo de hombres duros olvidados.

Paramos en Xaló para comprar

agua, pan y jamón, nuestro sustento.

Por sinuosa senda de montaña

a las Casas de Bernia despobladas

llegamos. Los bancales de las viñas

al podador esperan con sarmientos

que torrarán las carnes del cordero

que han de regarse con alegre mosto.

Diciembre de cerezos en letargo;

junto al abrevadero de la fuente

cueva de yedra toda revestida

en donde el sol apenas halla paso

pisando la espesura del helecho.

En los barrancos, juncos y arrayanes

peciolados y adelfas y carrizos;

allí los chamarices y jilgueros

halagan los oídos con sus cantos.

Abre al mar la maravilla

de esta tierra quebradiza

entre el almendro y la higuera.

el lombriguito verdea.

Verdeguea el lombriguito

con sus vasos amarillos.

 

              


LOMBRIGUITOS


 

El trébol que nos enseña el sol y la oscuridá.


Santiago Aguaded Landero

 

 


Salio querido ¿por qué no saben

                        dar cuenta de mis lombriguitos

                                                                   las cabras?

Los acoge el acebuche sobre sus raíces y no los rizomas de las cañaveras con los brotes herbáceos de sus nudos y sus penachos jopeados y la brisa rumorea en noches encendidas por atávicas fiestas henchidas de canciones que esclavos del azúcar entonan, negros los rostros de sol y de cañas quemadas, de sudor mal nutrido.

 Con porte erecto de tallos nudosos y fuerte, soporte para las bestias de carga que con las cajoneras fertilizan húmedas vegas y cercados, opone el lombriguito, guardián de sales y rival del almendro y del algarrobo, sus nudosos rizomas para sanar tu corazón nutriente de expandidos terrenos con verdes frescos de tréboles que emergen con pedúnculos agrios y con umbelas

sazonadas de sol.

 

Dionisio Pérez Venegas

 

CANTIGA ENTRE LA HUMUVIA

 


Amor, y yo esperándote

para que me orearas.

Por los Matagallares

baja la humuvia

sin temor a los truenos

ni miedo a la canícula.

La noche va cayendo

por la Almijara.

Con la humuvia compiten

la sedienta albahaca

y

el jazmín que refresca

las noches cálidas.

Amor, y yo esperándote

para que me orearas.

                              

 

UN CASTAÑO

EN EL CHAPARRAL


 

A Ramón García Mateos

 


Se alza sobre la viña

el secular castaño

—raíz en tierra y copa entre los vientos—.

Se busca su cobijo

como se busca un pecho

amigo, acogedor y solidario.

No tiembla con las huellas

del olmo aquel herido por el rayo

que en los cerros de Soria

miró y cantó Machado.

En la cornisa se alza

sobre el Mediterráneo

y me recuerda que en Cambrils tú vives

junto al árbol sagrado

que Palas Atenea dio a los hombres.  

Sagrado siempre el árbol,

como es sagrado tu recuerdo, amigo,

que en tus versos revivo como abrazo.





Dionisio Pérez Venegas