viernes, 8 de mayo de 2026
LUCÍA LA BLANCA ROSA, DE ANTONIO CARVAJAL
miércoles, 6 de mayo de 2026
INTERACCIONES POÉTICAS Y MATEMÁTICAS DEL MUNDO
Con el título de Interacciones poéticas y matemáticas del mundo, traemos una nueva entrada para la sección de Poesía y matemáticas del blog Ancile, con la que reflexionar sobre las características cuantitativas (contables) del número poético en estrecha interacción con las cualitativas que destacan o pueden destacar en el verso y en el poema.
INTERACCIONES POÉTICAS
Y MATEMÁTICAS DEL MUNDO
Que un poeta se interrogue sobre si las matemáticas, no
siendo matemático, son un producto de la mente humana que posibilita potencialidades en estado puro, puede parecer cosa extraña. Sin embargo, no lo será
tanto, si entiende quien me escucha que hay ciertos parentescos entre ambas maneras de
aprehender y entender la mente y sus relaciones con el mundo. Así las cosas, no debiera parecer raro, no siendo matemático, que las interacciones numéricas impregnan la forma en que percibimos el conjunto de fenómenos que
conforman el mundo.[1]
También me preguntaba si, esa “puridad” matemática es en
verdad ajena a la experiencia o a las sensaciones fenoménicas. ¿Y la poesía, en qué dominio situarla?
Parece claro que lo sensorial y experiencial es fundamento para la realización
subjetiva de su arte, pero, ¿puede la poesía sustraerse, como la matemática, en
algún momento, de lo que empíricamente le concierne para el ejercicio creativo de hacer versos? Casi todos los lectores
se inclinarían, a priori, sin demasiada meditación al respeto, por la
apreciación sensorial empírica como su fundamento. ¿Quiere decir esto que no
existen o pueden existir esas potencialidades puras en el arte poética? ¿Son
los poemas ficciones necesariamente impregnadas de experiencia subjetiva y
agotadas en la percepción y la sensación?
Es fascinante constatar cómo los patrones numéricos
contienen, para muchos, no solo matemáticos (también físicos ¿también poetas?) la composición del mundo. Esto, además, es fácilmente constatable en la
norma, las pautas, las guías gramaticales y métricas en el ámbito literario, y
sobre todo, en el que estructura el verso y el poema para la consecución de su singular expresión poética. ¿Pero, únicamente como reflejo del dominio que concierne a los
fenómenos que rodean al creador? ¿O como producto genuino, profundamente interior, de su imaginación poética?
Estas interrogantes no son solo filosóficas, atañen a la
función del lenguaje y a la razón poética. De todas maneras debemos reconocer
que el cálculo, el cómputo, el cuento y el recuento silábico, de pies métricos... es un fenómeno tangible
expreso en la forma fonética de dicho acto de contar que, por cierto, parece
hoy no valorarse en la medida que se precisa. No obstante, hemos de entender que en la estructura rítmica del verso (métrica) la cantidad numérica está vinculada íntimamente al ámbito cualitativo expresivo del mismo, y no se pueden separar con esa fatuidad alegre como la que
hoy parece regalarse el escritor no avisado, ante todo porque el número poético no puede reducirse al
número (poético), reduciéndolo a categoría, y no tanto atendiendo
a las referencias y cualidades intrínsecas (expresivas) que lo componen.
Esto que decimos es solo una brevísima aproximación a los aspectos métrico estructurales en los que se pueden encontrar convergencias y diferencias entre el ámbito del número matemático y del poético, por eso daremos alguna nociones más en próximas entradas de este blog Ancile.
[1] Nemirovsky,
R, y Ferrara, F. en Tammet, D.: La poesía de los números, Blackie Book,
Barcelona, 2016, pág.9.
viernes, 1 de mayo de 2026
EL SÍMBOLO MATEMÁTICO Y EL POÉTICO ¿ES CIERTA LA PROVERBIAL ANTINOMÍA ENTRE MATEMÁTICAS Y POESÍA?
Para la sección de Ciencia del blog Ancile, abundamos sobre la conciencia y sus particulares apreciaciones desde la óptica de la matemática y de la poesía, y todo bajo el título: El símbolo matemático y el poético: ¿Es cierta la proverbial antinomia entre matemáticas y poesía?
EL SÍMBOLO MATEMÁTICO Y EL POÉTICO
¿ES CIERTA LA PROVERBIAL ANTINOMIA
ENTRE MATEMÁTICAS Y POESÍA?
No son pocos los matemáticos que declaran que el amor por el sistema, por la interconexión, el procedimiento es la esencia de su impulso intelectual investigador(1), y que las matemáticas son el dominio donde encuentra, como en ningún otro lugar, vía libre aquel impulso intelectual. Debo, como investigador, asentir, en parte, sobre esta afirmación. Pero, como poeta, solo en parte. Digo esto porque en relación al impulso de integración (interconexión), unificación, tiene también muchísimo que decir el impulso poético expreso en la poesía.
Sin embargo, el amor por el sistema que organiza y caracteriza al objeto poético, que es el poema, es extremadamente singular cuando se hace expreso en el verso. Sobre todo, porque su sistemática es dinámica, abierta, no lineal, viva, orgánica, compleja (decíamos insistentemente con anterioridad, lejos de cualquier entendimiento mecánico aritmético descriptivo (tan afecto, sobre todo, en el territorio mal entendido como es el de la métrica). El mundo del verso, del poema, es solo entendible como sistema vivo, dinámico, acaso comprensible desde una lógica poética que se caracteriza por unas leyes (¿del caos?) que le son propias, genuinas y que muchos creen, equívocamente, que pueden ser entendibles estructuralmente en su importante fundamento rítmico desde la óptica de la aritmética y del cálculo, sin darse cuenta que, en realidad, se trata de unas matemáticas que pueden ser consideradas altamente complejas y muy específicas: las de la vida.(2)
Si para el matemático su lógica debe ser independiente de nosotros y nuestros pensamientos, para el poeta, su razón lógica está íntimamente imbricada a todo lo que vibra en el mundo. Unas de las diferencias entre la lógica matemática y filosófica, de la poética puede ser esta. Esto no quiere decir que las matemáticas no influyan en el mundo de la poesía, o la poesía en el dominio de las matemáticas, sobre todo, porque ambas pueden considerarse un arte, y se las considerarán así, será porque las dos aspiran a ser creativas.
No puedo hablar por el matemático, no soy más que un aficionado fascinado por universo que interrelaciona ¿milagrosamente? con el universo, pero sí por el poeta, puesto que he podido constatar la relación de la conciencia como fundamento para el ser que siente y cree sentir lo que le rodea: es necesario tener conciencia para ser, pero, siempre me he preguntado si, ¿ese ser personal es el mismo para el poeta que para el matemático, si ambos buscan esa interconexión simbólica magna con el mundo?
Así las cosas, ¿cómo dialoga el matemático con el mundo? ¿Le interesa realmente ese diálogo? ¿Cómo dialoga el poeta con el mundo? ¿Le interesa ese diálogo? ¿Toma el matemático conciencia de sí mismo incluso en la indagación e inducción pura de su simbología matemática? ¿Y el poeta en su desgarrada interacción con lo que le rodea? De la supuesta antinomia deducible de los presupuestos de donde uno y otro parten, puede obtenerse resultados intelectuales y emocionales muy, muy interesantes.
Veremos más adelante las diferencias del símbolo matemático y su función en lo que entendemos por conciencia, y cómo es y cómo funciona el símbolo poético, y cómo funciona en la poesía, pero eso será en próximas entradas del blog Ancile.
martes, 28 de abril de 2026
CONCIENCIA, MATEMÁTICAS Y POESÍA
Que los caminos en la búsqueda de lo que sea la conciencia son ¿inescrutables?, es lo que pretende dar cuenta este nuevo post del blog Ancile para la sección de Ciencia, y bajo el título de, Conciencia, matemáticas y poesía.
CONCIENCIA,
MATEMÁTICAS Y POESÍA
Resuenan en mi memoria todavía las palabras del lógico Bertrand
Russel cuando decía que; Tomar conciencia
de la irrelevancia del tiempo, aunque este sea real, es la puerta a la
sabiduría tanto del pensamiento como del sentimiento.[1] Me impresionaron porque en el fondo me
parecían encerrar una contradicción ¿lógica?, y esto por uno de los padres de
los principia matematica[2]
nada menos.
Aquellos que han seguido estas y
otras aportaciones en este lugar deben saber que el tiempo y su concepto es
algo que se ha tratado con cierta reiteración y profundidad, sobre todo en el
ámbito de la poesía. El tiempo poético tienes unas cualidades genuinas que ya
advertíamos con anterioridad.[3] Parece que lo temporal se necesita la conciencia, es
preciso para saber intelectual y sentimentalmente. Pero, ¿si es real? ¿cómo
podemos obtener conocimiento fuera del mismo? Las matemáticas (puras, y caso
también las impuras o aplicadas) y la misma lógica diríase que demuestran su irrelevancia. Pueden
establecer axiomas y principios fuera de una realidad temporal.
De lo anteriormente expresado se
pueden sacar conclusiones que me parece pueden ser de gran interés, sobre todo
sobre el concepto de tiempo en relación a lo que sea la conciencia. Yo me preguntaría
ahora, ¿qué factores de influencia en la realidad y concepto del tiempo participan, y si influyen nuestra educación e
instrucción derivadas de lo que entendemos por tiempo y por conciencia? o, ¿cuál es
la importancia de la cultura extraída sobre el acercamiento a estos conceptos
(y decíamos potenciales realidades, frente al utilitarismo que ellas mismas, per se, pueden aportar? ¿La literatura y
el arte tienen algo que decir, aun no estando situadas en el ámbito del método
científico? ¿Este tipo de saber es solo privativo de la filosofía o la ciencia?
¿Cómo puede (puedo) siquiera atreverme a llevar a cabo una interrogante como
esta?
Se dice que el álgebra[4] es indudable que enseña la búsqueda de verdades generales que, como advertía
Russell, son verdades de las que no se
afirma lo que sean para esta o aquella cosa particular, sino para cualquiera de
las de todo un conjunto de cosas.[5]
Esta función de búsqueda no solo demuestra la superioridad sobre el ámbito de
las cosas supuestamente reales, sino que, a mi juicio, demuestra la conexión
íntima de ellas con la conciencia intelectual que las busca y examina. Pero, ¿qué
hace el poeta, trascendiendo muchas veces el ámbito meramente racional y lógico,
sino caer en la cuenta de la intimidad de lo que suponemos real con la subjetividad
del mismo poeta?
Acaso,
lo que ocurre, es que el rechazo de muchos sobre el mundo que impregna de
matemáticas la poesía (y la poesía a las matemáticas), se estima desde la
ignorancia o desde una apreciación meramente aritmética o calculable
numéricamente de las estructuras del verso, relegando el influjo matemático
aritmético, y a la propia métrica, a la contabilidad mecánica de la composición
de los ritmos y otros componentes del verso.
Seguiremos
indagando en estas misteriosas relaciones entre conciencia, matemáticas y
poesía en próximas entradas del blog Ancile.
[1] Russel, B.: ob. cit. Pág.55.
[2] Uno de
los ejercicios de lógica más importante jamás llevados a cabo y escrito junto a
Alfred North Whitehead, intentando de
deducir la mayor parte de los conocimientos matemáticos del momento (1910-1913)
partiendo de un conjunto singular de principios lógicos o axiomas. Trataron de
superar las inconsistencias de la lógica de Gottlob Frege.
[3] Por
ejemplo, en Tiempo y número poético:
Ancile: https://www.blogger.com/blog/post/edit/2253688823379979593/4625311680226283034
; La retórica del tiempo y el espacio
poéticos: https://franciscoacuyo.blogspot.com/2017/12/la-retorica-del-tiempo-y-el-espacio.html
, entre otras muchas.
[4] Que
introduce La utilización de letras en la configuración de su lenguaje
matemático, donde se supone que cada letra ha de representar un número, el cual
ha de ser revelado.
[5] Russell, B.:Ob. cit. Pág. 94.
viernes, 24 de abril de 2026
REALIDAD Y CONCIENCIA
Para la sección de Ciencia del blog Ancile exponemos una nueva entrada en la que se sigue reflexionando sobre la conciencia a través del discurso poético, y todo ello bajo el título: Realidad y conciencia.
REALIDAD Y CONCIENCIA
Resuenan en mi memoria todavía las palabras del lógico Bertrand
Russel cuando decía; Tomar conciencia
de la irrelevancia del tiempo, aunque este sea real, es la puerta a la
sabiduría tanto del pensamiento como del sentimiento.[1] Me impresionaron porque en el fondo me
parecían encerrar una contradicción ¿lógica?, y esto por uno de los padres de
los principia matematica[2]
nada menos.
Aquellos que han seguido estas y
otras aportaciones en este lugar deben saber que el tiempo y su concepto es
algo que se ha tratado con cierta reiteración y profundidad, sobre todo en el
ámbito de la poesía. El tiempo poético tienes unas cualidades genuinas que ya
advertíamos con anterioridad.[3] ¿Es posible una irrelevancia de lo temporal?, ¿El tiempo necesita de la conciencia?, ¿Es
preciso para saber intelectual y sentimentalmente? Pero, ¿si es real, cómo
podemos obtener conocimiento fuera del mismo? Las matemáticas (puras, y caso
también las impuras o aplicadas) y la misma lógica demuestran que es posible, ya que pueden
establecer axiomas y principios fuera de una realidad temporal.
Parecerá muy pobre la respuesta,
sobre todo si apoyo cualquier rasgo de evidencia en mi propia reflexión
personal y sobre todo por la intuición impulsada en el ejercicio poético. Lo
cierto es que, desde allí, es desde donde parten buena parte de la indagación
teórica a posteriori de la realización del verso y del poema. Bien es cierto
que también el hallazgo filosófico o científico puede servir de inspiración
para determinados intentos poéticos. En cualquier caso lo que quiero decir es
que la poesía vierte una singular gnoseología que pone en evidencia el poder de
la creatividad y la imaginación en cualquier ámbito reflexivo.
Así las cosas, es como si el
discurso poético se ofreciese como una especial conciencia que se sitúa más allá
del concepto para integrarse en la representación o teatro del mundo que pone en claro que aquello
perceptible en el fondo es un asunto de conciencia que nos incumbe existencialmente.
Nos invita a salir de la ilusión del objeto al margen del sujeto si en verdad
pretendemos acceder a la realidad que, parece sustraerse al concepto de tiempo
y de espacio (Véanse el espacio y el tiempo poéticos en Ancile),[4]
ya que se diría que una conciencia ¿transpersonal? primigenia es la que hace
posible cualquier manifestación que podamos considerar realidad.
Indagaremos nuevamente en este
dominio de la realidad poética para entender lo que la realidad pueda ser.
[1] Russel, B.: ob. cit. Pág.55.
[2] Uno de
los ejercicios de lógica más importante jamás llevados a cabo y escrito junto a
Alfred North Whitehead, intentando de
deducir la mayor parte de los conocimientos matemáticos del momento (1910-1913)
partiendo de un conjunto singular de principios lógicos o axiomas.Trataron, en fin, de
superar las inconsistencias de la lógica de Gottlob Frege.
[3] Por
ejemplo, en Tiempo y número poético:
Ancile: https://www.blogger.com/blog/post/edit/2253688823379979593/4625311680226283034
; La retórica del tiempo y el espacio
poéticos: https://franciscoacuyo.blogspot.com/2017/12/la-retorica-del-tiempo-y-el-espacio.html
, entre otras muchas.
[4] Ancile: https://franciscoacuyo.blogspot.com/2025/01/presencia-y-referencia-poeticas.html
La palabra poética (véase la sinestesia) lo que hace es poner en evidencia la
realidad de la conciencia del que nombra y que la realidad de lo nombrado, de
la cosa, no es tan clara, pues llega a mezclarse o a intercambiar unos sentidos
por otros en la prodigalidad de su función lingüística a la hora de la
búsqueda una denominación.
martes, 21 de abril de 2026
LA REALIDAD Y LA LÓGICA POÉTICA
Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post en el que se reflexiona sobre la noción de realidad y las diversas formas de conocimiento y su relación o diferencia con lo que denominamos lógica poesía, y todo ello bajo el título: La realidad y la lógica poética.
LA REALIDAD Y LA LÓGICA POÉTICA
El concepto de realidad parmenideo que, a la sazón, enlazaría con el hegeliano, fundamenta que cualquier posible realidad será aquello que puede ser, y que lo que es nada no puede ser ¿aunque sea pensado? Verán que esta interrogante no es una sutileza más o menos ingeniosa ante una verdad que, a su vez, aunque venga pronosticada por filósofos de enorme calibre, pueda parecer una perogrullada. Pensamos solo lo que puede ser. Lo que no puede ser (la nada) es imposible que sea. Lo cierto es que no son pocos los que han pensado en el vacío de la nada como una realidad incuestionable.
La imposibilidad del cambio[1] de aquella aproximación filosófica de los dos grandes pilares de la filosofía occidental, ofrece un concepto de lo real que diríase que parte de una lucidez y sabiduría (de una conciencia) que supera cualquier conocimiento analítico discursivo, que pone en seria duda las apariencias que nos ofrecen los sentidos (nuestra percepción personal). La filosofía positiva y la misma ciencia parecen oponerse plenamente a aquella creencia en una sabiduría que provenga de nuestra propia capacidad de experiencia y análisis que, se diría ofrecen dos maneras de entender el mundo, no obstante, bajo el denominador común de la conciencia.
El concepto (y o realidad) del tiempo se verá seriamente comprometido según la intuición parmenidea, ya que la distinción entre pasado, presente y futuro es una mera ilusión (que incidiría también en los sistemas de Hegel, como ya advertimos, pero también en Spinoza. La naturaleza del tiempo, pues, tanto en uno como en otro caso, depende de la conciencia, pero con la salvedad de que en la intuición extática de Parménides, esta debe ser universal y única; en el caso de la concepción analítica de la realidad, el tiempo puede ser real, o al menos estrechamente ligado a la conciencia personal de cada uno.
Razón e intuición se diría que divergen como dos formas de entender el mundo y la realidad que pensamos lo constituye. Pero, como nos advertía Russel, bien puede ser esta oposición algo ilusorio.[2] Pero, ¿dónde radica la ilusión? Sin entrar en controversias metafísico filosóficas, diré que en el concepto mismo de conciencia está en el foco de una posible respuesta. ¿De dónde parte la creencia de que hay una realidad diferente a la que presentan los sentidos? Que la conciencia interviene en el proceso sensorial de la realidad no admite, en principio, ninguna duda, conocemos por la experiencia que nos proporcionan aquellos. ¿De dónde proviene aquella otra que se resiste a entender la realidad bajo el proceso sensorial por ilusorio?
Para algunos de los que se acerquen a estos párrafos puede que les cueste creer que todas y cada una de las interrogantes que conllevan, cada una de las inquietudes que aparecen reflejas, que cada una de las reflexiones que aporta, devienen directamente del ejercicio creativo de la poesía. Mi vocación poética es primera a cualquier otra iniciativa de entendimiento de lo que sea la realidad. Entonces, ¿la poesía es un modo de conocimiento singular, genuino? ¿De qué manera se acerca o converge con otras formas de conocimiento del mundo, como las matemáticas, las científicas o filosóficas? Ciertamente, los primeros grandes filósofos, protocientíficos, optaban por la forma poética para el discurso de su sabiduría. ¿Es esto una mera curiosidad? ¿Una casualidad? ¿Una extravagancia? En fin, ¿qué nos puede decir de la realidad la poesía?
Estas interrogantes acabarán por llevarnos a reflexiones nuevas a las que iremos dando curso en próximas entradas del blog Ancile?
viernes, 17 de abril de 2026
UNDÉCIMA, DE ANTONIO CARVAJAL
Para la sección de Poesía del blog Ancile, este hermoso poema primaveral de mi querido poeta Antonio Carvajal, para una rosa recién traída del jardín de Rosaura Álvarez, poema que lleva por título Undécima.
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| Besos con rosa que, según su jardinera es un milagro de abril |
UNDÉCIMA
(en granadí, décima con mandaico)
Para Rosaura
Deja una sombra su huella
vagamente desvaída
al pie de la rosa. Estalla
la luz y el ámbito calle
por si es de sangre vertida
la voz de la rosa bella.
Canta cercano un jilguero,
tan cerca que no se ve.
Pide la luz jardinero
y halla Rosaura a su pie
trino, llama, alma y venero.
Antonio Carvajal
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| Abrazos, y otra rosa del jardín de otro poeta que también cree en el milagro inefable de abril |











