martes, 3 de febrero de 2026

CONCIENCIA MATERIAL VERSUS CONCIENCIA INMATERIAL

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, proseguimos indagando sobre el fascinante mundo del problema difícil de la conciencia, esta vez bajo el título de: Conciencia material versus conciencia inmaterial.



CONCIENCIA MATERIAL 

VERSUS CONCIENCIA INMATERIAL


Conciencia material versus conciencia inmaterial. Francisco Acuyo


 A tenor de estas y otras reflexiones e indagaciones al respecto, me preguntaba si la conciencia era un fenómeno que en realidad comienza con la vida, en el organismo de los portadores de ella, a través de lo que algún neurocientífico denominaba los sentimientos interoceptivos,(1)  relacionados a términos como la percepción, la sintiencia y la propia consciencia, vinculados a los procesos homeostáticos. O si la conciencia era algo que se extiende antes y más allá de dichos procesos homeostáticos.

La primera opción, nos pone en situación bien interesante en relación a los procedimientos para la generación de la IA que pueda aproximarse a la inteligencia natural, dependiente de la homeostasis, y hasta qué punto podría emular a la vida entendida como aquella homeostasis, sobre todo porque los procesos mentales humanos no son solo generados por las redes neuronales cerebrales, sino por otras estructuras corporales, por lo que, podría decirse, dependen de toda la fisiología corporal. El segundo caso es mucho más inquietante y para muchos también más increíble por supuestamente inverosímil, acaso porque este supuesto exigiría que la conciencia y sus facultades reconocidas en nuestras mentes, pudieran ser inmateriales, aun ante la insistencia de que son producto de la actividad neuronal biológica y por tanto física o material.

Conciencia material versus conciencia inmaterial. Francisco Acuyo

Lo cierto es que volvemos a una controversia que ya tratamos en otra ocasión y que tiene que ver con la concepción de lo que sea la materia (no digamos la conciencia), cuestión(es), por cierto, nada fácil(es) de dirimir, pese a la insistencia del apriorismo materialista que muchos siguen fielmente en relación al origen del fenómeno de la conciencia. Todo lo cual, nos llevaría a si es o no la conciencia un producto de la evolución natural y genuino de los seres humanos.

Pero la física, concretamente la mecánica cuántica ha irrumpido en el ámbito de lo que sea o pueda ser la conciencia. Mas esta aparición en el escenario de los estudios de la conciencia, resulta paradójica, teniendo en cuenta que esta apreciación cuántica del mundo pone patas arriba la conciencia, valga la redundancia, que tenemos del mundo: pone en cuestión la inalterabilidad del espacio y el tiempo, la causalidad, la continuidad y la localidad. Así hicieron acto de aparición en el proscenio de la ciencia la superposición, la complementariedad, el cuestionamiento de la certidumbre en virtud del reconocimiento estadístico o de probabilidad de lo real; poniendo en duda la objetividad de la medida, u ofreciendo aspectos harto vertiginosos de la realidad cuántica como el entrelazamiento y la no localidad. Acompañando todo este bagaje de apreciaciones supuestamente extrañas a una no menos enigmática como que es en realidad el vacío (¿la nada?), el cual (la cual)  conforma(n) el fundamento de lo que es en verdad la conciencia (John von Neumann).

La realidad objetiva clásica entra o pasa por serios momentos de crisis. La realidad objetiva, tal la como la entiende la física clásica, se tambalea, ya que, para el gran drama de la existencia, los humanos somos actores y espectadores a un tiempo.  Así las cosas, si el observador condiciona la realidad subatómica (reducción objetiva), es natural que tengamos que reflexionar sobre lo que esto significa, y en qué medida sabemos lo que es la conciencia que hace posible dicha realidad, si esta parece estar interrelacionada e influyendo con lo que la realidad sea, llevando toda esta sucesión de cuestiones a una contemplación de la conciencia como un ente de mayor relevancia que la materia y la energía. 

Seguiremos indagando en la naturaleza de lo que es o pueda ser la conciencia en próximas entradas de este blog Ancile.



Francisco Acuyo


(1) Damasio, A.: ob. cit.

Conciencia material versus conciencia inmaterial. Francisco Acuyo


viernes, 30 de enero de 2026

EL ARCA DE RADA, DE ALBERTO TORÉS Y PILAR QUINTÁS

Para la sección de Editoriales amigas, del blog Ancile, traemos una nueva entrada para recoger la publicación el título, El arca de Rada, de Albert Torés y Pilar Quintás. Se trata de una primicia editada y producida por el Grupo Pandora, proyecto bajo la dirección gráfica de Pedro Tabernero, con texto, decíamos de Alber Torés e imágenes de Pilar Quintás. Porta sendos prólogos de Rafael Ávila y Pedro Tabernero. La impecable reproducción la lleva a cabo Pepe Morán Antequera, siendo el diseño gráfico de Magos Ferlín, y todo ello coordinado por Chantal Abitol.

El resultado es verdaderamente hermoso, modelo sin duda para los que amamos las buenas y cuidadas ediciones, y que creemos  que el libro como objeto de arte es posible. Las abstracciones de Pilar Quintás armonizan perfectamente entre el singular texto en prosa, todo lo cual nos hace recordar la proverbial locución horaciana de su Ars poetica:  Ut pictura poiesis. Los textos de El arca de rada son la pintura que habla y las ilustraciones la poesía silente que se nos ofrece a la pupila, como ya nos advertía sabiamente Simónides de Ceos 

Esta publicación bellísima un objeto vivo que guardo con delectación y que recomiendo vivamente a aquellos que se complacen con las ediciones excepcionalmente bien hechas, y todo ello armonizado con con muy buena literatura y una sugerente y hermosa expresión plástica.

Incluimos un texto de Albert Torés y alguna de las ilustraciones de Pilar Quintá, que a la sazón conforman la excelente y primorosa edición de El arca de Rada.





 EL ARCA DE RADA,

DE ALBERTO TORÉS Y PILAR QUINTÁS









FRAGMENTO




De Pilar Quintás
El viejo Rada siempre se ha movido entre luces y sombras con una facilidad desconcertante. Desde siempre, se ha distinguido por una notable inteligencia y una curiosidad insaciable por el mundo que le ha rodeado. Personalmente, me parece incluso que no hace alardes de su brillantez intelectual y que hay un esfuerzo por contenerse, retenerse, tener prudencia. Sus intereses tan variados como manifiestos le llevaron a cursar estudios de filosofía y letras, pero también se licenció en ingeniería del sonido y sintió pasión por el arte y ejerció todos los oficios del mundo que puedan realizarse. A bote pronto o a vuelapluma, según lectores agrupados en “érase una vez” o bien en “no te lo vas a creer”, me percato que los incidentes de la emisora de radio podrían tener su autoría en el viejo Rada. Al fin y al cabo, se trata de arte técnico, de instigar por estudios de grabaciones, remover locales de sonido, diseñar equipos de audio, manejar diferentes herramientas, ver, manipular monitores, y micrófonos, grabaciones de imágenes, producciones de discos y sobre todo retransmisiones. Ya anuncio que no tengo pruebas de ello pero tampoco las tengo para no pensar en ello. ¿Cómo es posible que recitara de memoria toda la poesía de Neruda, por ejemplo? Con todo, lo que lo hacía indiscutiblemente misterioso no era tanto su conocimiento sino su capacidad para desaparecer en tierras lejanas y también cercanas sin dejar rastro. Más aún, cuando llegaba a una nueva ubicación, reaparecían sus saberes y objetos  -siempre contenidos- pero que nadie había visto antes. En las investigaciones llevadas a cabo, mejor aún, en simples conversaciones con los vecinos de esa pequeña ciudad francesa, otra aldea portuguesa en la que estuvo y ese pueblo anudado a montaña, siempre se escucha que el viejo Rada, como si nunca hubiera sido joven, tenía contactos en sociedades secretas y círculos de eruditos ocultistas. El desconcierto ya cuajó, puesto todo ello añadía una capa más de misterio a su persona. En los múltiples viajes del viejo Rada, muchos más de lo que son posibles realizar en una vida longeva, todos ellos se volvieron legendarios.

El viejo Rada, con sus hazañas, reales o imaginadas, pero percibidas sin ningún género duda, pasaba a engrosar el delgado santuario de los héroes.



De Pilar Quintás





De Pilar Quintás




















martes, 27 de enero de 2026

BREVÍSIMA BIOGRAFÍA DEL INFINITO

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos este poema intitulado: Brevísima biografía del infinito.


BREVÍSIMA BIOGRAFÍA DEL INFINITO


 


Yo soy el que vive. Estuve muerto,

pero ahora vivo para siempre y tengo

en mi poder las llaves de la muerte y del abismo.

 

Apocalipsis 1: 18.19

 

 

   SIN origen mi vida y sin destino,

alma, que fugitiva entonces era,

pasó el sitio que nadie sin que muera

pasa, cuando hube abierto aquel camino,

 

   un espacio de vida clandestino,

hueco, sin tiempo, se abre de manera

nunca vista: un instante por su esfera

revierte eternidades repentino.

 

   Y perdí la esperanza de la altura

viva que en lo actual existe, y vi

la nada que sin tiempo fue figura

 

   de una vida sin fin en desconcierto,

y volví al infinito que viví,

y vi que siendo vivo estaba muerto.

 

 

 

 

Francisco Acuyo




 

viernes, 23 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" IV

Con esta cuarta entrada, terminamos las entregas tituladas, Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido IV, para la sección de Ciencia del blog Ancile.


ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO:  

"ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" IV



Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido IV, Francisco Acuyo


El ejercicio creativo nos contacta con fuerzas inconscientes que se ofrecen como el servator mundi o vaso sanador, el cual reconoce que la luz benévola de la curación brilla incluso en el infierno oscuro de nuestras miserias. ¿Hasta que extremo, no es lo verdaderamente terapéutico liberar nuestro inconsciente creativo y vital de nosotros mismos y su razón opresora, para que esas fuerzas inconscientes puedan moverse asistidas por nuestra propia conciencia creativa?

A mi muy humilde entender, cuando creamos estamos percibiendo directamente nuestra experiencia más íntima de forma inmediata, liberándonos de la atrofia del no ver lo evidente, en virtud del uso excesivo del vehículo de la razón, por eso, en cierto modo, el ejercicio creativo exige una suerte de desaprendizaje de lo razonable que nos libere de sus convenciones para situarnos, por qué no decirlo, en el ámbito que trasciende aquella para indagar en los dominios de la poiesis, que es como decir, de lo más ancestral que nos conecta con el mundo (de la magia), donde la ciencia no encuentra en ella ninguna controversia.

El reconocimiento de los procesos creativos propios o ajenos consigue sacarnos de nuestro exiguo mundo personal con su problemas, taras y trastornos hacia magnitudes inmarcesibles que no conectan con otros mundos, la curación se produce precisamente cuando en virtud de la atención al proceso creativo volamos más allá de nosotros mismos, en una graciosa suerte de renacimiento que procede de

Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido IV, Francisco Acuyo
lo personal a lo impersonal. Contactar con este orbe transpersonal es el que nos sana de los males más frívolos y mundanos, pues nos pone en conexión con las insondables profundidades donde el tiempo y la seducción fáustica de nuestro ego ya no tiene consideración alguna.

Creo que el impulso creativo y su ejercicio es terapéutico sin duda, pues nos ofrece el cáliz sanador (servator mundi), decíamos anteriormente,  del que ya bebían los sabios de la antigüedad, y que ofrecían a sus acólitos enfermos de la ilusión de este mundo, y cuyo pharmakon athanasias (o medicina de la inmortalidad), tenía una realidad incuestionable y que hoy sin duda hemos olvidado. 

La creación es la catarsis que nos conmina a gritar desde dentro de nosotros como lo haría el profeta, para reclamar, poner en valor, reivindicar lo trascendente marchitado por la razón del progreso moderno, por eso el arte, la poesía, a través de su acto mágico creativo nos conecta con lo imposible, lo nunca visto u oído, porque en el fondo, la voz, la luz, que expresa el artista y el poeta es la voz y la luz de la misma naturaleza que hubo de engendrarnos.

Pues sí, me atrevo a decir que el acto creativo es la magia de los antiguos que hoy, miserable y triste y enfermizamente yace para todos (menos acaso para el artista o el poeta o el profeta visionario) olvidada. La lógica de la razón, tan necesaria y justificable para las situaciones ordinarias de la vida pierde todo sentido cuando enfermamos, cuando a través del dolor y el sufrimiento, comprendemos que no puede ayudarnos, pues las cuestiones y situaciones decisivas están muy lejos de aquella lógica de lo razonable.

Crear es regresar a lo originario. Volver a la fuente primera que nos dio aliento para reconocer, en su origen primigenio, la salud que nos salva dando a aquella trascendencia, y, como lo antiguos advertían, que ese regreso es observar paradójicamente, lo nuevo. Los ecos científicos de esta obrita de la que hablamos son el disimulo, la metis, el necesario engaño para que, vosotros, público oyente y los potenciales lectores, no me tomen por loco. Es la máscara que exigen los tiempos de la modernidad e incluso de la posmodernidad denunciadora de los rigores de la razón. El terapeuta debe ofrecer su cura como revelación, en realidad, al caer en la cuenta que, a través de la atención del ejercicio creativo, que la cura siempre estuvo ahí, antes del propio pensamiento humano. Aquello que también la ciencia mantiene (sin saberlo acaso) como revelación de que todo lo que sabe ya estaba ahí, para ser descubierto o supuestamente creado, y que su teoría y experiencia en realidad pertenecen al saber y a la experiencia de otro mundo.

El acto creativo es terapéutico, en fin, porque nos ayuda a entender el secretum meum mihi, que mi secreto es para mí. Este vínculo íntimo, interior, es el que nos conecta con lo más profundo de nuestro corazón. Crear es imaginar activamente dentro de nosotros, y desde allí contemplar que nuestra subjetividad creativa es la que verdaderamente actúa y nos conecta íntimamente, para asombro de propios y extraños, no solo con los demás, sino también con la inmensidad del cosmos.



Francisco Acuyo



Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido IV, Francisco Acuyo


martes, 20 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" III

Esta es la tercera entrega de: Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido, para la sección de Ciencia del blog Ancile.


ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO:   

"ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" III


Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido III. Francisco Acuyo


Es evidente que la lógica del mito en la ciencia moderna queda trastocada cuando no reprimida. No se da crédito a la necesidad de viajar a los infiernos para renacer en la salud recuperada. ¿Hasta qué punto reconocen los terapeutas, médicos, su papel teúrgico para el paciente, al que extrae el alma para hacer que vuelva a entrar en el cuerpo renacida y sana? ¿No es tarea del sanador hacer ver, como en la antigüedad, que tenemos un dios dentro, que con su entusiasmo creativo nos inspira para revelar nuestro verdadero ser en el mundo, el cual se completa como la vida misma, a través de la creación?

El arte, la poesía, como ciencia de la paradoja y como ejercicio creativo, nos hace contemplar la ciencia en una nueva dimensión, resuelta a no bloquear el mundo de lo inconsciente que, al fin y al cabo, es el que nos comunica con los reinos vivientes de los muertos.(1)  Hablo de una ciencia de integración, que no teme descender a dominios en los que la razón no ejerce su influjo y que acerca al médico, al científico a aquel physikos que da origen no solo al físico, también al médico; no en vano, Parménides, el mítico Pitágoras, Empédocles, fueron además de filósofos sanadores.

Las palabras creadoras del poeta son los elementos sanadores del que hace uso el iatromantis (mago, profeta) que abre las puertas al inconsciente creativo capaz, en su ambigüedad esencial, de provocar la revelación de su poder que permanece reprimido. Ambigüedad que rechaza sin demasiados argumentos el discurso conceptual, que, por cierto, olvida la lógica sagrada de la cual procede ella misma y que nos pone en contacto con lo inopinado e indómito de la naturaleza que es, sobre todo, creativa.

Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido III. Francisco Acuyo
No sé hasta qué punto no nos encontramos, en el fondo, ante la consideración patología de lo irracional, cuando es este inframundo de lo inconsciente el que en realidad ordena, organiza creativamente nuestra alma, nuestra psique, al recordar el origen divino o sagrado de donde proviene, pues es aquí donde reconocemos, ancestralmente, que para sanar el ser humano se necesita una fuerza no humana,(2)  y que deviene en todo ejercicio creativo y que basa su potencia en aquel quaero quod impossibile, busco lo imposible, que es en realidad toda creación.

No es mala cosa reconocer junto a nuestro maestro terapeuta, que el sufrimiento, el dolor que nos produce nuestro mal, puede llevarnos al abismo de la nada, y puede ser la senda que nos encamine al reconocimiento del impulso creativo como vía de conformación integral de nuestra individualidad.

Acaso sea hora de atender con inteligencia al por qué la ciencia y el misticismo en la antigüedad en occidente eran algo indistinguible por estar estrechamente vinculados, y que esto tenía un profundo fundamento que, paradójicamente, está siempre en superficie, más cerca de nosotros de lo que podemos imaginar, acaso ocultado por la razón, y que hacía de aquella ciencia una praxis de vida, ahora ya, por desgracia para todos, olvidada. La cuestión acaso más enigmática del proceso creativo radica en que el efecto terapéutico se sucede como un acercamiento numinoso que libera de la maldición de la patología viciada por una razón mal interpretada. La enfermedad, el trastorno mental, adquieren, en su superación, el mismo rasgo extrañamente cercano a una realidad que no está presente sino es en virtud de su superación, y que el científico terapeuta inviste con rasgo apotropaico, utilizando un lenguaje benévolo, agradable, erudito incluso con el que ocultar consciente o inconscientemente esa realidad mágica, numinosa, decíamos de su terapia.

El impulso creativo se sucede en realidad como una terapéutica que no debe ocultar su acercamiento a lo imposible, o lo que es lo mismo, que demuestra que estamos conectados con algo que no siempre somos capaces de clarificar, aunque intuyamos que es algo infinito.



Francisco Acuyo



  (1) Kingsley, P.: ob. cit. pág. 81.
  (2) Ibidem, pág. 96



Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido III. Francisco Acuyo


viernes, 16 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" II

Segunda entrega para la sección de Ciencia del blog Ancile, de: Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II.



ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: 

 "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" II



Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo




La palabra poética es sanadora. Como lo es todo arte que vive de su espíritu o aliento creador. Lo es porque reconoce el privilegio del habla, porque es uno de los dones divinos más puros.(1)  Porque la palabra poética debe ser cuidadosa en extremo, su exactitud es signo de su excelencia. Debe ser meticuloso, pulcro, diligente el poeta porque en el trasfondo de la naturaleza de lo que dice subyace el dolor de la separación de la fuente origen de todo logos: la presencia irracional de lo sagrado que la razón desgarra y quiere ocultar en lo más íntimo de nuestro inconsciente. La poesía es curación, es terapia porque está para el cuidado no solo de nosotros, también de aquello que nos trasciende, es la therapeia theón que atiende a la divinidad.(2)  Pero, ¿hay algo sagrado? ¿Por qué los grandes filósofos de la antigüedad evocaban e insistían en traer a través de su lógica integradora, el mundo de lo divino como origen? 

    El caso es que esta lógica singular (que los académicos consideran origen de la lógica racionalista actual) se consideraba como un don para el conocimiento profundo de nosotros mismos y para la atención de la conciencia sagrada de la realidad. La verdad es que esta lógica se entiende como revelación, revelación para la comprensión de lo más profundo de nuestra existencia en una suerte de mensaje directo de otro mundo. (3) 

Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo

Apurando los límites expresivos y lingüísticos de la poesía, aprendí que la huida de la razón era motivada por una necesidad de descender al infierno de lo irracional, y que ese descenso era imprescindible para, paradójicamente, recobrar algo de cordura, pues este descenso supone  reconocer el orbe de las ilusiones en las que, de consuno, solemos habitar. Comprendí aquello que advertía Friedrich Hordeling: Quien ha pensado lo más hondo, ama lo más vivo.

Este, Arte: la vida en busca de sentido, no es un manual que quiera indisponerse con el fundamento de toda ciencia en la actualidad de occidente, cual es el el de la razón, sino para reconocer que ella misma surge de la fuente prístina, acaso hoy olvidada, de las componendas míticas del mundo antiguo, pues aún subyacen ocultas en su discurso racional, inhibidas tal vez por las exigencias del imperio actual de la razón lógica. De aquellas pulsiones arquetípicas del inconsciente colectivo podía extraerse el pharmaka, el remedio, como pharmakon o encantamiento. Y llevarlo a cabo a través de sus conjuros (epoidan) que se recitaban (sí, recitaban en verso) para la potencial terapia que habría de producir la mejoría o restablecimiento del enfermo.

El arte poética expone la capital importancia de la cualidad evocativa de estos epoidon, conjuros, que no se pueden explicar mecánicamente y que se adecuan a expresiones simbólicas universales. Aquí, el poeta, el artista avezado juega el papel de terapeuta, si no el de daimon (o espíritu guía) que nos avisa que la razón puede crear monstruos; por eso nos pone en alerta del terror (inconsciente) que vive y que puede aflorar en lo más hondo del alma como feroz representación del trastorno metal e incluso de la enfermedad orgánica.

En próximos post abundaremos sobre los contenidos de este Arte, la vida en busca de sentido.



Francisco Acuyo



  (1) Kingsley, P.: Catafalco, Carl Jung y el fin de la humanidad, Atalanta, Gerona, 2025, pág. 34.
  (2) Ibidem, pág. 37.
  (3) Kingsley, P.: Realidad, Atalanta, Gerona, 2021.




Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo


martes, 13 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" I

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos unas aproximaciones al libro, Arte, la vida en busca de sentido, recién presentado estos días de inicio de enero, y todo bajo la consigna: Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, en el que intervinieron, el editor del libro, José Antonio Rodríguez, el catedrático y miembro de la Real Academia de Medicina de España, Antonio Campos y el propio autor de libro.



ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: 

ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO I


Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo
José Antonio Rodríguez, Francisco Acuyo y Antonio Campos


Hubo un tiempo en que el poder de la razón no estaba separado de lo sagrado, de la profundidad de lo creativo, de la intuición de lo inconsciente, siendo todo ello una unidad que, por cierto, a la poesía desde siempre obsede. Quiero que entiendan este período, lapso, duración, intervalo, lejos de aquel cronotopo (bajtiniano)(1) , cuyas prolepsis (avances) y analepsis (retrocesos) expresivos en el relato narrativo y existencial, estuvieron amparados por una supuesta razón objetiva de dicho paso o transcurso de tiempo, y por lo tanto al margen de la subjetividad de cualquier conciencia. Sí, hubo un tiempo, por insólito que pueda parecer en las trasegados y muchas veces muy superficiales jornadas que acaban en nuestra actualidad por horadar lo más hondo de nuestro espíritu, en que el sabio era, sin asomo alguno a contradicciones, poeta, filósofo, científico, médico, lógico, matemático, profeta y, sobre todo, mago. Si lo miramos con atención, el logos  y el mithos(2) no estaban racional e intencionalmente escindidos; muy al contrario: se mostraban, se muestran, se mostrarán en un eterno presente donde el tiempo puede no tener ningún sentido, pues, en férrea quietud viven en connivencia de partido con la más alta ciencia, para gran ventaja de toda sabiduría.

Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo
En, Arte, la vida en busca de sentido, se persevera en aquella antigua observación por lealtad a una apreciación del mundo y de nosotros mismos casi desaparecida porque, aunque puede resultar cruento para muchos, el conflicto entre la ciencia de lo razonable y la genuina sabiduría apreciada en la antigüedad,  no acabo de ver, como poeta, pero también como investigador, ninguna seria porfía entre ellos. Sócrates, Platón, Aristóteles, alejaban sus juicios de razón de la presocrática comunión del mithos y la ciencia. La verdad perseguida por el científico, era para Parménides, Empédocles o Pitágoras, estado, sustancialidad, realidad, en fin, situados en la intemporalidad de lo sagrado, del espíritu como realidad última y primera.

¿Del espíritu o de la conciencia? Si es que ambas son la misma y primigenia y última realidad, el alfa y el omega del ser y de la nada, si la nada es la potencia de todo lo que será o fue y es un día ahora.

Aprendí del ejercicio creativo poético que el espíritu que impulsa la creación no se fundamenta tanto en la razón como en la alêtheia, la verdad, bebiendo de su fuente mitológica o sagrada. Supe que la poesía, como poiesis o aliento creativo es el manantial origen que actúa como la medicina que es memoria del germen, del principio, de la raíz, de la fuente de la vida, que no es otra que la creación. Entendí perfectamente por qué Platón (adorador del becerro de oro de la razón) tildaba de loco o poseso de las musas al poeta: porque temía su locura, le inquietaba el horror inconsciente de la diosa, de lo divino irracional, porque el poeta era, en fin, el chaman, el curandero, el médico de la antigüedad que nos advertía(n) de los peligros de la separación de nuestro espíritu de lo sagrado.

Daremos algunas nociones sobre esta publicación en próximas publicaciones del blog Ancile.


Francisco Acuyo


  (1) Al pairo de la concepción relativista de la física, en la que el movimiento y la materia estaban vinculadas al tiempo, siendo este una cuarta dimensión del espacio; nos acercamos nosotros en nuestras pesquisaciones más a una apreciación mecánico cuántica donde la realidad material convencional es puesta en duda y donde el observador, el sujeto, la conciencia son fundamentales para considerar lo que la realidad sea.

 (2)  Logos, el verbo, la palabra a la razón estrechamente vinculados; la realidad, la inteligencia fundamentada en la lógica y que ordena el devenir existencial (Heráclito), y que Platón y después Aristóteles, señalarán como fundamento de cualquier saber que aspire a ser ciencia. El mithos, como historia sagrada de algo acontecido (Elíade) en el pasado, antes quizá de la creación del mundo (Levi-Strauss) y que tal vez, no pueda, ni deba ser extrapolado o separado de lo más importante de la vida (Malinowski).



Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo