martes, 21 de abril de 2026

LA REALIDAD Y LA LÓGICA POÉTICA

  Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post en el que se reflexiona sobre la noción de realidad y las diversas formas de conocimiento y su relación o diferencia con lo que denominamos lógica poesía, y todo ello bajo el título: La realidad y la lógica poética.



LA REALIDAD Y LA LÓGICA POÉTICA


 

La realidad y la lógica poética. Francisco Acuyo

 

El concepto de realidad parmenideo que, a la sazón, enlazaría con el hegeliano, fundamenta que cualquier posible realidad será aquello que puede ser, y que lo que es nada no puede ser ¿aunque sea pensado? Verán que esta interrogante no es una sutileza más o menos ingeniosa ante una verdad que, a su vez, aunque venga pronosticada por filósofos de enorme calibre, pueda parecer una perogrullada. Pensamos solo lo que puede ser. Lo que no puede ser (la nada) es imposible que sea. Lo cierto es que no son pocos los que han pensado en el vacío de la nada como una realidad incuestionable.

            La imposibilidad del cambio[1] de aquella aproximación filosófica de los dos grandes pilares de la filosofía occidental, ofrece un concepto de lo real que diríase que parte de una lucidez y sabiduría (de una conciencia) que supera cualquier conocimiento analítico discursivo, que pone en seria duda las apariencias que nos ofrecen los sentidos (nuestra percepción personal). La filosofía positiva y la misma ciencia parecen oponerse plenamente a aquella creencia en una sabiduría que provenga de nuestra propia capacidad de experiencia y análisis que, se diría ofrecen dos maneras de entender el mundo, no obstante, bajo el denominador común de la conciencia.

            El concepto (y o realidad) del tiempo se verá seriamente comprometido según la intuición parmenidea, ya que la distinción entre pasado, presente y futuro es una mera ilusión (que incidiría también en los sistemas de Hegel, como ya advertimos, pero también en Spinoza. La naturaleza del tiempo, pues, tanto en uno como en otro caso, depende de la conciencia, pero con la salvedad de que en la intuición extática de Parménides, esta debe ser universal y única; en el caso de la concepción analítica de la realidad, el tiempo puede ser real, o al menos estrechamente ligado a la conciencia personal de cada uno.

La realidad y la lógica poética. Francisco Acuyo

           Razón e intuición se diría que divergen como dos formas de entender el mundo y la realidad que pensamos lo constituye. Pero, como nos advertía Russel, bien puede ser esta oposición algo ilusorio.[2] Pero, ¿dónde radica la ilusión? Sin entrar en controversias metafísico filosóficas, diré que en el concepto mismo de conciencia está en el foco de una posible respuesta. ¿De dónde parte la creencia de que hay una realidad diferente a la que presentan los sentidos? Que la conciencia interviene en el proceso sensorial de la realidad no admite, en principio, ninguna duda, conocemos por la experiencia que nos proporcionan aquellos. ¿De dónde proviene aquella otra que se resiste a entender la realidad bajo el proceso sensorial por ilusorio?

Para algunos de los que se acerquen a estos párrafos puede que les cueste creer que todas y cada una de las interrogantes que conllevan, cada una de las inquietudes que aparecen reflejas, que cada una de las reflexiones que aporta, devienen directamente del ejercicio creativo de la poesía. Mi vocación poética es primera a cualquier otra iniciativa de entendimiento de lo que sea la realidad. Entonces, ¿la poesía es un modo de conocimiento singular, genuino? ¿De qué manera se acerca o converge con otras formas de conocimiento del mundo, como las matemáticas, las científicas o filosóficas? Ciertamente, los primeros grandes filósofos, protocientíficos, optaban por la forma poética para el discurso de su sabiduría. ¿Es esto una mera curiosidad? ¿Una casualidad? ¿Una extravagancia? En fin, ¿qué nos puede decir de la realidad la poesía?

Estas interrogantes acabarán por llevarnos a reflexiones nuevas a las que iremos dando curso en próximas entradas del blog Ancile?



Francisco Acuyo



[1] La realidad es increada, indestructible, indivisible, por lo tanto, no cambia.

[2] Russel, B.: ob. cit. pág. 43.


La realidad y la lógica poética. Francisco Acuyo

viernes, 17 de abril de 2026

UNDÉCIMA, DE ANTONIO CARVAJAL

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, este hermoso poema primaveral de mi querido poeta Antonio Carvajal, para una rosa recién traída del jardín de Rosaura Álvarez, poema que lleva por título Undécima.



Besos con rosa que, según su jardinera
es un milagro de abril

UNDÉCIMA

 

(en granadí, décima con mandaico)

Para Rosaura

 

Deja una sombra su huella

vagamente desvaída

al pie de la rosa. Estalla

la luz y el ámbito calle

por si es de sangre vertida

la voz de la rosa bella.

Canta cercano un jilguero,

tan cerca que no se ve.

Pide la luz jardinero

y halla Rosaura a su pie

trino, llama, alma y venero.

 


Antonio Carvajal



Abrazos, y otra rosa del jardín
de otro poeta  que también cree
en el milagro inefable de abril



martes, 14 de abril de 2026

CONCIENCIA ESTELAR

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traigo un poema nuevo inspirado como otros tantos anteriores en la noche constelada, esta vez, bajo el título: Conciencia estelar.



CONCIENCIA ESTELAR


 

Conciencia estelar. Francisco Acuyo



   Un ser veraz en la conciencia nace
imagen: luego, vívida, en la altura
de los astros sitúa su figura
para que mi alma en ellos se solace. 

    Sólo puedo decirte lo que trace
la razón sobre lo que vi: estructura
viva en la estrella, cuya arquitectura
activa un arco altivo en desenlace.

    De dónde viene o va, aunque esté suspecto
el constructo a mi espíritu, su mente
estelar me da muestras de intelecto:

   me razona y yo escucho en su enseñanza
luminosa que mi alma juntamente
con ella universal conciencia alcanza. 





Francisco Acuyo



Conciencia estelar. Francisco Acuyo


viernes, 10 de abril de 2026

LA CONCIENCIA ¿IMPERSONAL? EN LA REALIDAD DEL MUNDO

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post dedicado a la consecucion de las reflexiones sobre la conciencia, y todo bajo el título: La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo.


 LA CONCIENCIA ¿IMPERSONAL?

 EN LA REALIDAD DEL MUNDO



La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo. Francisco Acuyo



 Nos advertía en su Lectori Benevolo, de Respuesta a Job, Carl Gustav Jung, que algo sea una realidad física no es el único criterio de verdad. También existen verdades anímicas, las cuales no pueden ni explicarse ni probarse, pero tampoco negarse, físicamente.(1)  Esta afirmación sensata y verdadera del gran sabio de Kesswil, hace ya tiempo que resonaba en mi mente para admonición de todos aquellos fenómenos que no acaban de ser encauzados por vías de explicación estrictamente material, avisándome de que las realidades del espíritu tienen senderos propios que no pueden ser descartables por no poder ser enmarcados en ámbitos estrictamente físicos, todo lo cual no puede sino llevarnos a factores autónomos no materiales o físicos que inciden en la vida y el la estirpe humana. No hablaré solamente de las manifestaciones religiosas, también de aquellos arquetipos numinosos(2) que arraigan en las emociones más profundas del hombre.

Pensaba, además, que el misterioso fenómeno de la conciencia del que venimos disertando hace ya varios capítulos, está íntimamente imbricado en esas verdades del alma que no tienen asiento material y que encuentran acervo extraordinario en el mundo mítico. Ahora bien, ¿cómo casan estas realidades del alma con la concepción de la conciencia como un producto estrictamente material, recordamos, epifenómeno de un sistema neuronal complejo?

La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo. Francisco Acuyo
Es claro que no podemos separa el entendimiento humano de los procesos emocionales, o, para muchos, sentimentales. La pasión en la conciencia humana juega un papel trascendental. El dejarse llevar por ella o no, debemos considerarlo como una manera más de conocimiento. Pero, no solo de conocimiento moral, que no es poco. Podemos deducir de aquella pasión humana es en la conciencia equiparable a un espíritu inmanente que está en todas las cosas o que las envuelve (Bráhman), así lo extraemos de la cultura hindú, aunque la ciencia viva en el vikalpa(3)  del espacio, el tiempo, el concepto, la razón y el lenguaje.

Hago esta última referencia en virtud de que la idea del origen en la India se puede adaptar en medida aceptable a la propia concepción de lo que sea la conciencia, sobre todo porque en este ámbito no es la experiencia (personal) la que nutre a esta conciencia, si en realidad se consuma, en principio, en lo impersonal. Y es que esta conciencia puede ver exteriormente la incidencia emocional, o, intelectual que pueden extraerse de esas experiencias personales.

Todo parece indicar que hablamos de una conciencia que ya no lucha por la felicidad privada y las consecuencias enfermizas que conlleva, pues, esta conciencia se sitúa fuera del tiempo y se relaciona con lo que es eterno y que bien se puede relacionar con el mundo del sueño y de lo inconsciente. ¿Una conciencia inconsciente? 

¿Hacia donde nos lleva esta aparente contradicción? Russell decía que el pensamiento se ha desarrollado en el conflicto entre dos impulsos, uno que llevaba al misticismo y otro hacia la ciencia.(4)  ¿En que ámbito debemos movernos para entender lo que es la conciencia? Los antiguos filósofos (Parménides, Heráclito, Platón…) se movían o, mejor, necesitaban de ambas maneras de acceder al conocimiento para sus propósitos de entendimiento de la realidad.

Ese impulso ambivalente de entender el mundo, ¿cabe en nuestros días con ese posicionamiento paradójico, donde la ciencia positiva y sus resultados espectaculares en los avances tecnológicos imponen su ley en la sociedad y en la voluntad individual? ¿Puede en nuestros días entenderse aquella suerte de misticismo lógico de Parménides, y a través de él obtener una visión de alcance suficiente para explicar y entender el fenómeno de la conciencia?

Intentaremos en próximas entradas del blog Ancile llegar a alguna conclusión aceptable ante esta aparente contradicción que pretende dar noticia más puntual sobre la conciencia.





Francisco Acuyo



  (1)Jung. C. G.:  Respuesta a Job, Titivillus, 2019, pág. 6.
  (2)Ibidem: Pág. 9. 
  (3)Conocimiento falso de la realidad que dependerá del lenguaje del que hagamos uso.
  (4) Russell. B.: Misticismo y lógica, Edhasa, 2010, Buenos Aires, pág. 29.



La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo. Francisco Acuyo



martes, 7 de abril de 2026

INFORMACIÓN INTELIGIBLE Y REALIDAD

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos una nueva entrada que sigue indagando en los fines y los confines de la conciencia, y lo hace bajo el título: Información inteligible y realidad.


 INFORMACIÓN INTELIGIBLE Y REALIDAD



Información inteligible y realidad. Francisco Acuyo




En la era de la información y de los ingenios informáticos aquella (la información) se reconoce como una realidad objetiva que se dice es independiente de la mente humana. No obstante, me parece del todo legítimo preguntarse qué papel juega en el ámbito de la subjetividad humana, entonces. Y si la informatio es formar desde dentro, ¿qué naturaleza tiene esa información en realidad? ¿Qué relación tiene con el significado? ¿Cuándo, en el proceso cognitivo subjetivo de dicha información puede considerarse objetiva o externa?

Aquellas interrogantes adquieren una enorme importancia en el dominio de la física, sobre todo en mecánica cuántica. ¿Cuándo consideramos la información en el mundo cuántico, de un electrón, por ejemplo, a la espera del colapso en la observación, que sea información netamente externa u objetiva? ¿Cuándo el significado que podemos dar de una información potencial se traduce en objetiva?

Finalmente podemos establecer una nueva interrogante ¿los procesos informativos que puedan ocurrir en la naturaleza necesitan necesariamente la intervención del observador (humano)? O, ¿el significado extraído por el que atiende la información, es propia del que descifra e interpreta la información, o puede ser una característica del universo?[1] ¿Qué consecuencias puede tener la afirmación a esta última interrogante en relación a la conciencia? Hay una conciencia personal, subjetiva, pero, ¿es posible una conciencia transpersonal en la naturaleza?

Como he comentado creo que de manera insistente, todas estas y otras interrogantes y sus potenciales respuestas devienen, para quien suscribe, del mundo literario y sobre todo poético. Mi formación científica, siendo limitada, se vio, sin embargo, alentada por la intuición de lo que determinados momentos en poesía podían sugerirme. Todo lo cual venía a demostrarme que los artificios de fronteras entre disciplinas científicas y procesos creativos artísticos, no eran sino un obstáculo para la indagación necesaria para satisfacer la curiosidad que alienta tanto a científicos como artistas. Ambos están siempre interesados en comprender la naturaleza de lo que pueda ser la realidad.

Información inteligible y realidad. Francisco Acuyo

Bien es cierto que el método científico inclina a la visión y concepción mecánica del mundo, al menos hasta no hace demasiado tiempo. El arte, sin embargo, necesita una dimensión dinámica, fluida, no lineal en sus presupuestos y fines estéticos, cognitivos y creativos para situarse en el mundo,

La inteligibilidad mecánica era fundamental para el científico al uso para crear modelos mecánicos predecibles, pero no deja de ser curioso que cuando dichos modelos funcionan, por ejemplo, en matemáticas, no se sabe explicar por qué sucede y, sin embargo, se tiene por cierto. Para el artista, el principio activo, dinámico, no mecánico es un fundamento inexcusable para su expresión artística. Requiere del elain vital que fluye y se hacer real, no tanto por qué su objeto creado sea razonablemente inteligible. He aquí, que ese principio activo que ofrece entendimiento muchas veces no sea estrictamente razonable, deviene o debe devenir de la conciencia, pero no tanto de un conciencia subjetiva, personal, pues esta acaso también deriva del origen de lo que es universalmente consciente. ¿Qué puede ser ese principio dinámico, fundamental, genuino que converge tantas veces más allá de lo lógico y lo razonable?

Veremos en próximos post del blog Ancile, posibles soluciones a interrogantes tan profundas.

 

 

 

Francisco Acuyo



[1] Hiley, B. J. y Pylkkänen P.: Ob. cit. pág. 471.





Información inteligible y realidad. Francisco Acuyo




viernes, 3 de abril de 2026

CONCIENCIA NO ES NECESARIAMENTE CONOCIMIENTO: CONCIENCIA Y CREACIÓN

Continuamos indagando con nuevas reflexiones el campo inagotable de la conciencia, para la sección de Ciencia del blog Ancile, esta vez bajo el título: Conciencia no es necesariamente conocimiento: Conciencia y creación.


CONCIENCIA NO ES NECESARIAMENTE CONOCIMIENTO:


CONCIENCIA Y CREACIÓN



Todo acto de adquirir conciencia
es una acto creador

C. G. Jung

 

Conciencia no es necesariamente conocimiento: Conciencia y creación. Francisco Acuyo


Decía Stuart Hameroff(1)  que la conciencia implica conocimiento, si esta está basada en una experiencia subjetiva de mundos que radica en los qualia. Sin embargo, a mi humilde entender, que el conocimiento implica la necesidad de una conciencia, no supone que la conciencia sea necesariamente conocimiento, entendido este como aquello que ya es conocido en virtud de la experiencia subjetiva. Me da la impresión que la conciencia en realidad es fuente creación que acaba por ser conocimiento.

Se infiere de esta apreciación, que no creo que la conciencia sea un producto computacional, si apreciamos o consideramos a la conciencia como una cualidad que no es independiente de procesos físicos, materiales que radican en la computación llevada a término por cerebros o sistemas nerviosos. En consideración de esta apreciación mía, no tengo nada claro que la conciencia no sea no solo una característica de este universo nuestro, sino que muy bien pudiera ser el mismo origen.

Por lo tanto, me parece claro que la conciencia no es una cualidad distinta de las que ofrece la fenomenología física (estimo que un dualismo materia- mente, mente- materia, puedan explicar el fenómeno de la conciencia).

Tampoco me satisface que la conciencia sea una realidad que surge de eventos físicos discretos que siempre han existido, proto-conscientes que imponen unas leyes físicas no bien comprendidas todavía.

Conciencia no es necesariamente conocimiento: Conciencia y creación. Francisco Acuyo
En verdad que me encuentro más cómodo, a tenor de las interpretaciones que se pueden hacer de la propia mecánica cuántica, en la existencia de una suerte de energía activa  que puede emparentarse con lo que entiendo por conciencia. Una de las conclusiones que se extraen de esta apreciación es  que en el mundo existen dimensiones no mecánicas que trascienden sus convencionales conceptos como posición momento y fuerza, y no tanto para comprender cómo los procesos físicos dan lugar a la conciencia, sino cómo la conciencia da lugar a dichos procesos físicos y mecánicos.

Dicho esto, no es que me sitúe en la posición ontológica de la conciencia radicada en un orden implicado (David Bhom), en el que se dice que existe un campo ¿nuevo? que contiene información activa(2) que acaba por dar forma a la partícula material que, a posteriori, dará lugar a la conciencia. Insisto que creo que esa información activa la produce el propio y enigmático fenómeno de la conciencia. En cualquier caso, ya nos advertía David Chalmers, con mucha razón, que es difícilmente explicable cómo mediante procesos físicos se puede obtener la conciencia.

Es inevitable que en estos argumentos pueda deducir el lector que existe un aroma antimaterialista, cosa que hay que entender en su justa medida, pues en modo alguno pongo en cuestión la existencia de la materia, sino su origen.

Otra de las razones por las que no puedo inclinarme por la apreciación ontológica de la conciencia será por las analogías que implica el concepto de información con el de un ordenador, ante todo porque el significado de esa información servirá para interpretar la conciencia (humana). Ya expuse otras razones que exceden la propia lógica y que ponen en evidencia los límites matemáticos en la explanación de los procesos algorítmicos(3) que no son del todo sólidos matemáticamente,  ya que el propio procedimiento matemático, va más allá de cualquier algoritmo, por lo que la mente, la conciencia, no puede ser computable.

Insistiremos en estos aspectos tan singulares como fascinantes de la conciencia en próximas entradas de este blog Ancile.



Francisco Acuyo



  (1)Hameroff, S.: Orch-or y la biología de la conciencia, en Conciencia y mecánica cuántica, Shan Gao Ed. Almuzara, Córdoba, 2024, Pág.397.
  (2)Hiley, B. J. y Pylkkänen P.: ¿Puede resolver la mecánica cuántica el difícil problema de la conciencia?, en Ob. cit. Pág. 453.
  (3) Acuyo, F.: Conciencia y algoritmos, Blog Ancile: https://franciscoacuyo.blogspot.com/2026/03/conciencia-y-algoritmos.html 




Conciencia no es necesariamente conocimiento: Conciencia y creación. Francisco Acuyo


miércoles, 25 de marzo de 2026

ANTONIO CARVAJAL DEL LADO DE LA VIDA

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos un poema de mi querido admirado Antonio Carvajal que lleva por título: Del lado de la vida.



ANTONIO CARVAJAL

DEL LADO DE LA VIDA



Del lado de la vida. Antonio Carvajal



I


Se conoce la piedra

por su reposo duro

y su mudez; al ave

porque vuela y que trina;

al pez por su naufragio

sin muerte, y a los árboles

por su esbeltez indemne

en brazos de la brisa.

Nos basta su apariencia,

su aparición, su aroma:

éste es el cuarzo y éste

el jazmín que trasmina.

Pero el hombre es más duro,

más rápido, más náufrago,

más luchador de sombras,

más gozador de vida.

De todo cuanto existe

o no existe, florece

o acaba o continúa,

el hombre es la medida.

¿Cómo reconocerlo?

¿Qué luz perenne y cierta

por una voz o un gesto

diera su imagen fija?

Se reconoce el hombre

por su muerte: Este hombre

ha caído en la muerte

del lado de la vida.


II


Habrá que preguntarse

si es verdad que los hombres

tienen contado el número

exacto de sus días;

remontarse a la idea

suprema y concederle

la perfección más alta:

pensar que un dios exista.

Y, entonces, con la furia

de los siempre oprimidos,

exigirle a ese dios

que nos haga justicia:

que se hunda en la nada

de que surgió, pues nadie

debe contarle al hombre

los pasos ni los días.

Clamar por tu existencia

aniquilada, hundirse

en el seno violento

del odio y de la ira,

las armas empuñadas,

tu voz en los oídos,

tu sangre en nuestro pecho

contra tanta mentira.

Porque has muerto, Guevara,

en el camino, y todo

tu cuerpo se ha doblado

del lado de la vida.


III


Mientras tú agonizabas

el mar se extiende terso,

el campo se abre en surcos,

el recio sol delira,

nada cambia su curso,

los amantes se besan:

cada beso es presagio

de una nueva agonía.

No hubo prodigio alguno

en los cielos; las nubes

el sol no recubrieron

al correr la noticia.

Ya está dicho: los peces

inmersos en sus mares,

la estrella en su silencio,

el álamo en la brisa

y tú quieto en la piedra,

en la selva, en las aguas,

con el aire infinito

cruzando tus pupilas,

has muerto por el hombre

de ahora y de mañana

mientras los hombres pasan

a tu lado y no miran.

Y todos te conocen…

Llorado por algunos,

has entrado en la muerte

del lado de la vida.




Antonio Carvajal




Del lado de la vida. Antonio Carvajal