viernes, 4 de septiembre de 2026

EL INFINITO NUMERABLE EN POESÍA: EL NÚMERO POÉTICO, ENTRE PLATÓN Y ARISTÓTELES.

 Abundando sobre mis apreciaciones particulares sobre las relaciones entre el número matemático y métrico, traemos una nueva entrada para la sección de Poesía y  Matemáticas, del blog Ancile, y todo ello bajo el título de El infinito numerable en poesía: el número poético, entre Platón y Aristóteles.


EL INFINITO NUMERABLE EN POESÍA:

EL NÚMERO POÉTICO, ENTRE PLATÓN Y ARISTÓTELES



 

El infinito numerable en poesía: el número poético, entre Platón y Aristóteles. Francisco Acuyo

Siguiendo mis particulares observaciones (poético) matemáticas sobre el número métrico, me pareció de grande curiosidad el caso de los números sucesivos que pueden tener su traslado en la métrica poética, o lo que viene a ser igual: el posible infinito numerable en el dominio estructural numérico en poesía, y esto, porque este aspecto matemático bien puede ser emparentable con la realidad numerable del verso.

Decíamos anteriormente que el metro bien puede sostenerse  más que en un cómputo numerable o contable estrictamente aritmético, en un ámbito cercano a la matemática de conjuntos, o como lo que definía Cantor con el concepto de aritmética transfinita.

Muy a pesar del propio Gauss, una cantidad infinita puede ser una cantidad completa donde, por ejemplo, trasladado al ámbito de la métrica, el número de sílabas, pies métricos o cláusulas y su situación en el verso, en la estrofa y finalmente en el poema, son cantidades que se suceden infinitamente según aquellos tipos de versos, de estrofas, de poemas y sus componendas eufónicas, expresivas, de significado, de estilo, etc…

Para profunda decepción del genio de Hilbert, se demostró que en matemáticas no era posible un plano axiomático formal definitivo que mostrara la coherencia interna de aquellos axiomas, siendo por tanto incompletos. De igual modo, el sistema numérico métrico tampoco es completo, a pesar de mostrar cierta coherencia, por lo que no puede enmarcarse en un ámbito estrictamente formalista o mecánico, ya que aquella coherencia,  riquísima, ha de ser necesariamente incompleta (indecible), y así es expuesta en la estructura numérica  del discurso poético, por lo que su acceso definitivo o total es imposible (acaso como ya han sospechado intuitivamente desde hace mucho tiempo algunos verdaderos poetas).

El infinito numerable en poesía: el número poético, entre Platón y Aristóteles. Francisco Acuyo
El estudio del número poético (métrico) es sin duda harto fascinante porque directamente deriva del no menos maravilloso mundo de las matemáticas en su transcurso a lo largo de la historia. Vean, si no cómo para Platón el número era una entidad real abstracta, cuyos efectos no pueden tener efectos  tangibles, pues existen con independencia del pensamiento y de cualquier discurso sobre ellos, por lo que se deduce que tienen una realidad propia, y lo que en verdad hacemos cuando hablamos de ellos es descubrirlos para hacerlos  accesibles a la inteligencia. Para Aristóteles, sin embargo, el número estaba estrechamente relacionado con el mundo y las formas que informan a este, y mediante las cuales obtiene sustancia.

Veremos que el número métrico nada entre estas dos aguas. Por un lado, la coherencia interna que conforma la estructura del verso muestra una verdad que coincide con la propia eufonía de determinadas situaciones de los números en los versos, aunque no necesite de una manifestación sustancial, formal que los acredite.  Por otro lado, el número poético métrico tiene la capacidad formal de un atributo rítmico eufónico-expresivo específico con resultados formales evidentes, por ejemplo, el endecasílabo histórico, con acentos en 2ª, 6º y 10ª, tiene una cadencia de equilibrio que viene muy apropósito para un discurso poético determinado. El platónico lo justifica por su coherencia matemática como manera de ser ideal del número. Para el aristotélico, la acentuación en 2ª, 6ª y 10ª lo identifica formalmente como como una armonía equilibrada característica muy a propósito para un determinado hacer el discurso poético.

Iremos ofreciendo en nuevas entradas algunas observaciones personales (seguramente excesivamente atrevidas) sobre las matemáticas del verso y el mirífico de la propia ciencia matemática.

 

 

Francisco Acuyo



El infinito numerable en poesía: el número poético, entre Platón y Aristóteles. Francisco Acuyo


martes, 1 de septiembre de 2026

ERYTRHINA CRISTA-GALLI E INTERROGACIÓN RETÓRICA, POR ANTONIO CARVAJAL

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos Erytrhina Crista-Galli e Interrogación retórica, del insigne poeta y nunca suficientemente ponderado amigo, Antonio Carvajal.



ERYTRHINA CRISTA-GALLI E INTERROGACIÓN RETÓRICA,

POR ANTONIO CARVAJAL




ERYTRHINA CRISTA-GALLI



Erytrhina Crista-Galli e Interrogación retórica, Antonio Carvajal





 Hete aquí la efigie de una motrileña

Erytrhina crista-galli

 

o sea


flor de coral


 

 

A mi admirado José Tito no le gusta que se le dé por nombre la traducción literal del término científico, ramplona como mefora de corral. En su honor propongo llamarla crestigalia, que parece lo mismo mas no suena a gallinero sino a mbolo de una patria (lo es de la Argentina).

 

 Va esta ofrenda para José Tito:

 

CRESTIGALIA


Los carmines trasmigran

de la aurora a la flor

de la flor al ocaso

del ocaso a otros cielos

de otro cielo a otros pálpitos 

con más carmín más aura

donde el coral respira.



Erytrhina Crista-Galli e Interrogación retórica, Antonio Carvajal
Foto de Dionisio Pérez Venegas



Los carmines migrantes ¿suben de las flores eritreas al cielo o bajan en pateras de crepúsculos, como en este atardecer en el Monte de los Almendros fotografiado por Dionisio?

 

Estos mis carmines migrantes,

                                                no emigrantes, sí trashumantes,

                                                                                                    tienen los papeles en regla

y están en su casa;

                            y tienen madre, Aurora, y tiene padre, Ocaso;

son tan divinos que hay rosas rojas porque las roció el icor de la madre Venus

cuando su niño la hirió.


 

 

Antonio Carvajal





Erytrhina Crista-Galli e Interrogación retórica, Antonio Carvajal


viernes, 28 de agosto de 2026

DE LAS ALMAS ESTELARES

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos un nuevo poema cuyo encabezamiento da título a un conjunto de poemas inédito en el que ando trabajando, De las almas estelares, y donde las noches consteladas toman total protagonismo.


DE LAS ALMAS ESTELARES


 

De las almas estelares. Francisco Acuyo

 

(Noche de julio, en nuestra constelada Vía Láctea)

 

 

 

   En esta noche, que retorna es claro

el alma a las estrellas: un momento

se ve en perpetuidad la luz que aliento

fue fugaz, aunque ardió infinito faro.

 

   En cada luz retorna inteligencia

el alma sobrehumana, y no se sacia

de su saber, curiosidad y gracia

quien observa y se eleva a su presencia.

 

   Una certeza al corazón ha puesto

cada astro: en ella asciende pues, se puede

de brillo en brillo, la suprema sede

 

   alcanzar, que en fulgor nos ha dispuesto

la ardiente vida que, de abajo arriba,

nos envuelve con llama de amor viva.

 

 

 

 

Francisco Acuyo

 

 

 

De las almas estelares. Francisco Acuyo

 

 

martes, 25 de agosto de 2026

PERDIDA Y SUEÑO, DOS POEMAS DE ROSAURA ÁLVAREZ

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traigo dos poemas de mi querida amiga y admirada poeta Rosaura Álvarez bajo los títulos Perdida y Sueño, este último inédito.



PERDIDA Y SUEÑO, 

DOS POEMAS DE ROSAURA ÁLVAREZ






PERDIDA

 

 

¡Perdida voy por mis adentros!

Siento el pisar como si en vilo fuera,

como si el duro suelo no existiese,

como si en embriaguez

perdido hallara justo punto

de equilibrio. Y constato, desolada,

que no desea sostenerme

esta soberbia tierra

(a la que aún

con tanto delirio amo).

 

                      

                    (De  Una sombra, una ficción)


 

 

 

SUEÑO

 

 

Me despertó un ruido leve.

El sueño aún silenciaba mi carne.

Y era tu cercanía tan

cierta como mi aliento.

Yo sostenía el orbe,

tú, la vida.

Y entrecerré los ojos

para guardarlo.


(Inédito)




Rosaura Álvarez



 


 

(Inédito)

viernes, 21 de agosto de 2026

SENTIDO Y SENSIBILIDAD EN EL NÚMERO POÉTICO: LA MÉTRICA COMO UNA TEORÍA DE CONJUNTOS

 No deja de causarme asombro la alergia de no pocos poetas al mundo extraordinariamente sutil y bellísimo que encierra el ámbito de la métrica poética. De hecho, cada vez que me dispongo a indagar sobre ella, mayores maravillas descubro del vasto y raro dominio de la poesía. Por eso, sigo la senda de otras entradas con otra nueva al contemplar las relaciones profundas de aquella con la matemática. Por eso, para la sección de Poesía y matemáticas, traigo un nuevo post que lleva por título: Sentido y sensibilidad en el número poético: la métrica como una teoría de conjuntos.


SENTIDO Y SENSIBILIDAD EN EL NÚMERO POÉTICO:

LA MÉTRICA COMO UNA TEORÍA DE CONJUNTOS



Sentido y sensibilidad en el número poético: la métrica como una teoría de conjuntos. Francisco Acuyo




Decíamos en anteriores entradas que el número poético se diferencia del estrictamente simbólico matemático moderno, en su proceso de cálculo, que su número no tiene aspiración de tener significado semántico o lingüístico. El número poético (silábico, de pie métrico, de cláusulas…) tiene una estrecha vinculación con la palabra como portadora de ritmo, de eufonía, de significado, de expresividad… según su situación en el verso. Es, pues, claro que el número métrico no se sitúa dentro del ámbito lógico simbólico aritmético, donde 1 + 1 no necesariamente tiene que dar 2. 

No hay sistema métrico que su  base sea aritmética, pero no por ello deja de ser matemática. Esto es así hasta el extremo en el que incluso el número cero (heredado de la India), en métrica, si quisiésemos hacer una formulación matemática de determinado verso en esta o aquella estrofa o poema, puede simbolizarse con la pausa, la cesura, el final de verso…, como silencios primordiales para la comprensión de cualquier poema. Podríamos añadir que existen tantos sistemas métricos como clase de versos en una lengua.

En poesía podemos ver cómo los enunciados que contienen los versos pueden ser reconocidos en una operación aritmética de contabilidad, pero también en una no aritmética, en tanto que las palabras pueden no convertirse estrictamente en números al estar unidos al significado profundo del poema, cuyo sentido será mayor o menor expresivo en virtud de la situación de aquellos números que se traducen rítmicamente en eufonía, vinculada a su vez a aquella precisa situación y no a otra. No es posible, pues, que un número estrictamente contable o computacional sea capaz ni siquiera de emular el poema verdadero en tanto en cuanto que dicha significación irá unida directamente al organismo vivo que no puede sustraerse a ese sentido que lo produce: el poeta.

Sentido y sensibilidad en el número poético: la métrica como una teoría de conjuntos. Francisco Acuyo

Inferimos de todo esto, que la poesía, formalmente expresa en el verso y en el poema, es deudora de su fuente original que es la de la vida, por lo que su organización y estructura está vinculada dinámicamente a quien la produce o crea el verso, aunque esto pueda ofrecer en su singularidad
orgánica un rastro matemático.

Es curioso que, si el formalismo matemático quedó superado, en el ámbito de la métrica encontremos dos posicionamientos opuestos, y que ninguno de ellos se atiene a la realidad funcional de la estructura métrica del verso. Por un lado, los que rechazan cualquier soporte rítmico poético, rechazando de plano cualquier aportación al dominio de la métrica al conocimiento del verso y por tanto de la poesía y, por supuesto para su construcción. Esta perspectiva no merece ningún comentario por razones obvias. Por otro lado, están los que se atienen al constructo métrico en base a la preceptiva tradicional que alega un funcionamiento estricto de sus normas rítmicas, porque piensan que el verso y el poema es una máquina cuyos engranajes rigurosos garantizan el óptimo funcionamiento del verso y del poema. Está última visión, que podría emparentar con rigorismo formalista matemático, es la que sí merece la atención y desde luego la crítica.

Si la atención al número poético deviene en primera instancia en virtud de un comportamiento aritmético de sus estructuras rítmicas, los complejos patrones que se derivan y aplican a la palabra, al lenguaje poético en su medida, no devienen linealmente en su discurso y composición y por tanto no son el resultado de la suma de sus descriptores o de las partes que lo componen, su comportamiento complejo e impredecible (caótico, en ocasiones) debido a su peculiar autointeracción, nos dice que nos movemos en un sistema aproximativo que, en ocasiones puede recordarnos a la dinámica de fluidos.

Como curiosidad final de esta reflexión diría que el constructo métrico matemático del verso y del poema, se acerca, en una potencial descripción matemática, más que a la aritmética, a la matemática de conjuntos que describió en su momento el genial Georg Cantor. Los números, en métrica bien podrían considerarse como conjuntos de elementos rítmicos que han de incidir en la propia eufonía, expresividad y semántica del poema. Vemos que los ingentes datos que puede ofrecer un verso, no digamos un poema, subyacen multitud de subconjuntos que pueden tener propiedades compartidas que se reflejan en determinados patrones y tendencias estructurales dinámicas de la composición del verso.

Trataremos de concretar algo más esta visión teórica en próximas entradas del blog Ancile con algunas aproximaciones o ejemplos prácticos en algunos versos.


Francisco Acuyo



Sentido y sensibilidad en el número poético: la métrica como una teoría de conjuntos. Francisco Acuyo

martes, 18 de agosto de 2026

MIRADOR DE SAN CRISTOBAL, FRANCISCO SILVERA

 Para la sección de Poesía del blog Ancile les ofrecemos el conjunto de poemas que llevan por título: Mirador de San Cristóbal, del poeta escritor y amigo Francisco Silvera, que dedica estos poemas a la gran poeta y también amiga común Rosaura Álvarez.


MIRADOR DE SAN CRISTOBAL,

DE FRANCISCO SILVERA




 

I

 

 

 

Plena de la luz

de Granada, líneas

de jardín al aire,

Rosaura parece


un hada en su carmen

que es la Tierra toda

con el Albaicín

que baila en redor,


estrellas, planetas,

ciudadela roja

semejando al sol

 

sobre una ciudad

de tiempo parado

que ella piensa adentro.

 

 

II

 

 

Tristeza de pérdida,

explica Rosaura

feliz en su carmen

leyendo a Granada,

 

un reino parado

atrás cinco siglos

por una conquista

que nunca lo fue.


Para ella sonríe

Occidente pena

de Oriente, suspiro

 

camino de un mar

que busca el regreso

al huerto de mirtos.

 

 

III



Hortal de alarife,

dijo alguien, el agua

constante que arrulla

en canal medido,

 

presencia sentida,

vivencia presente

en cada matiz

de la brisa en víspera,


belleza y jardín

fundidos en luz,

verde, blanco y tierra

 

partal de los cielos,

el orden geométrico

que expresa un poema.

 

IV



Y Rosaura Álvarez

habla y anochece

en su Mirador,

medita la música

 

esencial efigie

de los paraísos

que encierra su cuerpo

pequeño, gigante

 

en beldad, mujer

de gracia elegante

sustentando un mundo


como San Cristóbal,

el Atlas cristiano

que aguanta su Cielo.

 


V

 


Sube a San Cristóbal

por la veredilla

mirando La Alhambra

en cada descanso,

 

a tus pies el mundo

y el cielo delante,

Mirador de paz,

cabello dorado

 

de mujer en dulce

soledad, fantasmas

de infancia, recuerdos


y la risa siempre

para la visita

a la flor de piel.

 


VI

 


De la geometría

y de la pintura

y del verso aura

rosa es el Poniente

 

en el Mirador,

alcazaba al fondo

tarde en San Cristóbal

envidia de Dios.


En mesa de mármol

macetas regadas,

arrayán cortado,

 

romero medido,

embriaga la dama

con flor de naranjo.

 


Y VII

 


Llamar a su puerta

en el Mirador

del santo Cristóbal,

oír su voz poca

 

deshaciendo el cierro

y encontrar la risa

fundida en el carmen

que la vio nacer,

 

la pena por dentro

llena de amistad,

jardín infinito


de armonía pulcra,

alma de Rosaura

por el Albaicín.

 

 

Francisco Silvera

 

Extraído con la autorización de su autor de

Ed. La Cañada y el Granado

(Octavilla 21)