martes, 27 de octubre de 2026

DIONISIO PÉREZ VENEGAS, HUERTO CERRADO, POR EZEQUÍAS DE PABLO

Para la sección de Extractos críticos, del blog Ancile, traemos la aproximación que hace Ezequías de Pablo del libro de Dionisio Pérez Venegas, Por Vegas y cañadas, y que intitula para Sabemos Diario, Huerto Cerrado, y que nosotros extraemos con mucho gusto y el beneplácito de su autor para nuestra plataforma digital.



DIONISIO PÉREZ VENEGAS, 

HUERTO CERRADO,

POR EZEQUÍAS DE PABLO




  Dionisio Pérez Venegas es un poeta a fuego lento, como la comida de hogar. Y es que además de lector, le tengo amistad, sé que cocina de la misma forma, todo picadito y sin prisas, siempre hay algo que comer, beber y contar. Su obra poética no es riada tumultuosa pero eso le ha permitido ir construyendo una mirada al mundo, porque el Arte es una forma de mirar; después es una forma de canalizar la mirada para evocar, nada inventa, nada ingenia, es con-mover al público, al espectador (quien espera) para que pueda emocionarse igual, no contigo, artista, sino con lo evocado. No hay Arte sin forma, dicho de otra manera, la falta de formas nos conduce a un arte falso en el que el artista sustituye a la obra y al público, es un sólo yo egocéntrico autoidolatrado de lo más íntimo de un sí mismo que, para colmo, no podemos conocer.

 La gran mentira de la poesía contemporánea se habla a sí misma en segunda persona: “Llegaste a la ciudad sin nada”, ea, un eneasílabo inconsciente, “miraste la luz”, da igual que no sea un compás rítmico adecuado, “y las flores caían sobre tu vientre como las almendras en la boda de Yolanda”, toma ya qué bonito, qué ingenioso... Abundan la prosa prosaica y el verso de excedido lirismo, y el lector

bien avezado, la aficionada feliz, primero invierte en otro piso más para alquilar por más de lo que paga de hipoteca, segundo, primum vivere, se deja adobar por la poesía, tan bonita, tan culta, tan guay... 

No me muevo en esos mundos, ni Dionisio Pérez Venegas tampoco, su poemario Por vegas y cañadas (impreso en Salobreña en la Colección Syllaba Cuadernos de Poesía de la editorial Alhulia en 2026) es un diálogo con la Naturaleza y el curso del tiempo, oh tópico, algunos tendrán otra cosa de qué hablar pero yo no sé cuáles son. “Naturaleza, Edén para el cántico vivo” dice en un verso bimembre, hermoso y justamente medido... la vida es un “Hortus Conclusus” metáfora del paraíso pero también de la pureza y la inocencia, una huerta cerrada en cuyo confinamiento vive el alma observadora las estaciones, la amistad, el viaje, la gratitud y la sorpresa del acontecer, he ahí el canto a la vida, el resonar en otros y no el hacerles sonar como tú quieres.

 Hay en este libro una presencia de sus viajes a Italia muy a la Sorrentino, obra fílmica esteticista pero también heredera del neorrealismo y lo tremendo del Mediterráneo; hay una presencia a la Gabriel Miró del Levante y sus plantas y su panoplia léxica musical y precisa; hay una constancia lectora de Antonio Carvajal y su métrica expresiva, cada acento y concepto colocados con precisión milimétrica de máquina “ex Deo”; hay algo portugués, ceniza y culantro; hay algo de infancia añorada, familia grande y mesas sencillas y repletas; hay una necesidad de escribir en la lentitud del verso construido que hace que los poemas suenen auténticos, sin artilugios teóricos, de modas, de tendencias ni modernismos, es clásico, esto es, actual. Uno puede vivir en este libro las estaciones, sentir a través del metro la música de la Naturaleza mirada por nuestra ignorancia definitoria, tamizada por nuestra inteligencia. Lento, año, década, la vida, Dionisio Pérez Venegas se ha hecho con una voz propia y del tiempo surge ya maduro, en sazón como si llevara a sus espaldas mil libros publicados... no son tantos, pero lo hecho le ha cundido más que a muchos que seguimos intentándolo: “Flores de almendro / en campos del olvido / ventanas al mar”. 



Ezequiel de Pablo




viernes, 23 de octubre de 2026

AL ECLIPSE, CON UN VERSO DE FRANCISCO ACUYO, POR CONCHA ORTEGA

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos el poema titulado: Al eclipse con un verso de Francisco Acuyo, que la poeta Concha Ortega ha tenido a bien confeccionar a raíz de un poema publicado en este mismo blog que llevaba el título de Eclipse de sol, detalle por el que le estoy muy agradecido.



AL ECLIPSE CON UN VERSO

 DE FRANCISCO ACUYO






Es flecha por los dioses disparada,
es una delicada geometría,
exacta precisión, astronomía
en oscuro universo proyectada.

Halo de luz, belleza inusitada
asombro de la mente más sombría,
en ti se hace real la fantasía
de surcar la materia no explorada.

Antorcha de los cielos, luminaria,
exacta y luminosa oscuridad
de una sombra curvada solitaria.

Arco tensado, luminosidad,
espejo de la luna milenaria 
esplendor y fulgor sin turbiedad.




                   
  Concha Ortega





martes, 20 de octubre de 2026

VILLANCICO DE LA HISPANIDAD, POR ANTONIO CARVAJAL

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos una nueva entrada con los versos de Antonio Carvajal, llenos de ironía y buen humor y que llevan por título, Villancico de la hispanidad, con una fotografía de Francisco Silvera escogida para la ocasión.



VILLANCICO DE LA HISPANIDAD





Dedicado a Fran Silvera,

autor de la foto


 1 romancillo

No puede ser mala

una sociedad

que estos individuos

sabe cosechar,

que comen bellotas

sin estabular

y sus piezas guardan

curadas en sal.


2 seguidillas antiguas


Gusta al ancho mundo

del levante a do

se pone en su lecho

de brasas el sol

el jamón.

También la panceta

y el salchichón

dan mucho lustre

con buen sabor

-sabor umami

diz en Japón-

.

Gusta al ancho mundo

del levante a do

se pone en su lecho

de brasas el sol

el jamón.





Antonio Carvajal






jueves, 15 de octubre de 2026

ALEIXANDRE PREDILECTO, POR EZEQUÍAS DE PABLO

Traemos para la sección de Extractos críticos del blog Ancile, y bajo el título Aleixandre predilecto, un trabajo recogido de Sabemos Diario, y firmado por Ezequías de Pablo, Catedrático de Hispanofilia.


ALEIXANDRE PREDILECTO,

POR EZEQUÍAS DE PABLO







Una cierta experiencia vital acumulada me dice que en Literatura hay que elegir entre ser o parecer, no es una elección exactamente, más bien cuando uno comienza en esto de escribir y publicar, el camino hacia el éxito requiere de ciertos rasgos personales que no todos comparten. Sin un cierto grado de egolatría, incluso frisando la “cosita rara”, es muy difícil escribir, porque la exigencia de una perspectiva propia, la digestión (que no acaba nunca) de toda una tradición cultural de siglos pide tener los santos arrestos de alzar una voz.

Claro, hay quien hace eso llevando en una mano el rigor y el estudio, la disponibilidad de aprender siempre en quienes han escrito o escriben antes, contrarrestando a ese ego hipertrofiado; y en la otra un algo de compromiso ético que no tiene por qué ir más allá de no perjudicar al mundo de los posibles lectores, es decir, entretener inteligentemente y hacer pensar... hay muchos grados ahí por medio y no siempre excluyentes entre sí.

Después hay gente, tampoco podemos afirmar que sea premeditado o calculado ni buscado, que desde sus inicios gustan de ponerse en las fotos, de ver sus nombres en determinados foros, que se les cite con la única vocación de que se les llame siempre porque, claro, ya son un “sinequanon”, ¿qué sería de la velada poética o prosística sin ella o él? Éstos terminan teniendo la envidiable posición de ser profesionales o casi profesionales (dinero), lo han leído todo, lo de antes, lo de ahora y lo de mañana, hablan de cualquier cosa y sus obras versan sobre lo más suyo de sí mismos, incluyendo su legado la fama en vida.

El tomito que acabo de leer (una sentada de sobremesa) es un documento más que interesante, porque puede ayudar a cambiar, a quien respete los documentos antes que a la propaganda, la mirada sobre la gente que aparece por ahí y alardea de una intimísima amistad velintoniana con don Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura, no lo olvidemos. Tienen los escritores muertos con buen patrimonio

literario esa maldición de haber sembrado magníficas amistades y que, no siempre, sus legatarios sean esos deseados o los más capacitados para promover la grandeza de sus obras, no digamos ya familiares con Derechos de Autor por Ley, capaces de tumbar al mismísimo Homero si pudieran por defenderlo.

El librito en cuestión es Vicente Aleixandre, nombre con brillo, conjunto de textos coordinados y editados por Dionisio Pérez Venegas e impreso en la granadina Salobreña (Alhulia, Colección Syl-laba)  en edición no venal que incluye un pliego con un grabado de Juan Carlos Ramos titulado, a su vez, Ausencia y presencia con un fragmento de texto del propio Aleixandre; puede que pronto esté disponible más extensamente en algún tipo de descarga digital. Precioso arte-facto.

En un prólogo brillante, el profesor Manuel Ángel Vázquez Medel narra los acontecimientos que rodearon el nombramiento en 1983 de Vicente Aleixandre como Hijo Predilecto de Andalucía, previsto en un acto para febrero del 84 que se cancelaría por vicisitudes políticas. El poeta, ya enfermo, moriría a finales de ese año, no tenía previsto acudir al acto oficial aunque aceptó de buen grado: “Yo no seré técnicamente un poeta andaluz, pero Andalucía tiene muchos modos de dar poetas y yo, modestamente, soy uno de ellos” dice en el discurso de aceptación, reproducido en este volumen, y no se puede ser más elegantemente antinacionalista al tiempo que agradecido a una tierra; este acto nunca se produjo por el cambio de Gobierno en la Junta de Andalucía, aunque se había publicado en el correspondiente BOJA con todos los efectos.

Vicente Aleixandre comunicó a la Junta de Andalucía que en la entrega del reconocimiento intervendría en su nombre “[...] la voz de un gran poeta andaluz, Antonio Carvajal”, cito de nuevo su discurso reproducido en este volumen. Tenemos la suerte de haber conocido esta historia, por otro lado nada secreta, narrada por el propio Carvajal en una cena de familia en casa, ahora se publican los documentos que citaba Antonio: la carta dirigida a él y Carlos Villarreal para pedir el “favor” de recoger la distinción, el discurso de Aleixandre que nunca se leyó, una aclaración del propio Carvajal sobre lo sucedido y un prólogo, ya citado, de Vázquez Medel además de un epílogo necesario para la comprensión de los detalles, del poeta y editor Dionisio Pérez Venegas.

Vázquez Medel reivindica la figura de Carlos Villarreal, justamente aludido en la carta del Nobel. Carvajal ha contado cómo la amistad con Aleixandre surgió tras el envío de un soneto al admirado poeta consagrado (y cito, pág. 27, la antología Nos diferencia el cuerpo, Cátedra, 2023, preparada por Francisco Silvera, o la conferencia Poética y Poesía del propio Carvajal, Fundación March, 2004, pág. 22).

“Me emociona, Antonio, que seas tú quien me represente” dice nuestro Premio Nobel. Carvajal no llegaría a ejercer ese encargo, y si observamos los nombres traídos y llevados como espíritus por los pasillos de Velintonia, tampoco es frecuentado. Andrés Amorós, en estos días, proponía su nombre como poeta candidato, merecedor del Premio Nobel; con el Cervantes o el Princesa de Asturias tampoco se le faltaría, quienes le leemos devotamente creemos entender el gesto de Aleixandre, de confianza, amistad segura y cierta y admiración mutua. Lo demás, es silencio.



Ezequías de Pablo

 8-10-26





martes, 13 de octubre de 2026

AREA Á 3• (ARIA A 3), POR DIONISO PÉREZ VENEGAS

 Para la sección, De la métrica celeste, traemos esta entrada que me envía Dionisio Pérez Venegas, con motivo de que su colega Pedro Fernández le envía una aria que reproducimos con anotaciones y comentarios, y que intitulamos, Area á  (Aria a 3).



 AREA Á 3• (ARIA A  3)





Mi colega Pedro Fernández, entre amigos Silabero, me envía esta aria extraída de las Letras-de-los-villancicos-que-se-han-de-cantar-en-la-Real-Capilla-de-S-M-de-Granada-en-los-Maytines-del-Nacimiento-de-Jesu-Christo-puestos-en-musica-por-D-Antonio-Caballero, con anotación de los comentarios de nuestro común maestro.

 

1  Que gozo! que alegría

    es ver nacer el día. 

2   Que pena! que fracaso!

    ver cómo va al Ocaso.

3  Que cólera ! que furia

    el ver que se le injuria. 

T  ¡Oh Sol de la verdad!

1  Que explico mi contento.

2  Que lloro, gimo, y siento.

3  Que es ira lo que aliento.

T  Y cada vario intento

    es culto a tu Deidad.

1  El Mundo ha de alegrarse.

2  El Hombre confundirse.

3  El celo ha de irritarse.

T  Y en este dividirse,

    temor , y amor unirse,

    que no es contrariedad. 

 

La moda también llega a la reales capillas. El autor del texto al que don Antonio Caballero le puso música propuso este “area á 3” cuyo resultado formal tanto podemos considerar una sucesión unitaria de 18 versos como una suma de 3 estrofas enlazadas por una rima consonante común a modo de estribillo, lo que exige un espacio interlineal que el libreto no presenta. Antes ha presentado a solistas y coro introduciendo una novedad en el villancico III:

 

            Vaya una cosa nueva

            sin dilatarse.

1.Solo  Yo traigo una Tonada,

2.Solo  Y yo un Romance.

Coro    Eso es cosa antigua,

            esotro cante.

Duo.    Vaya una Pastorela

Coro    Eso nos place.

 

Cuestión de formas, pues la introducción va escrita en romance de seguidillas, algo que ya hizo de manera parecida casi dos siglos antes Pedro Espinosa. Quizá la novedad esté en que esta aria consta toda de versos de siete sílabas y haya que entender el romance anticuado como forma en octosílabos, que se cantan con otro aire. Como se parodia:

 

¡cuántas rimas dormidas en libros

como pájaros duermen en ramas

esperando un lector que las mire

y sepa escucharlas!



Dionisio Pérez Venegas.

 Molvízar, octubre de 2025





viernes, 9 de octubre de 2026

ECLIPSE SOLAR

 Con el título de Eclipse, traemos un nuevo poema para la sección de Poesía del blog Ancile, acompañado con algunas fotos hechas con uno de mis telescopios del eclipse solar del 12 de agosto de 2026.


ECLIPSE 

 

 

Eclipse, Francisco Acuyo

 


 

Arco vivo: ¿perfecta inteligencia

de la naturaleza está ideada

en ti? ¿Tu perfección y su existencia

es flecha por los dioses disparada?

 

Y esa flecha, ¿siguiera con conciencia

órdenes  de una luz elaborada

que, en su arqueada reflexión presencia

de una vida es, ahora ya olvidada?

 

¿Cuál es tu sombra cóncava de fuego?

¿Cuál el fanal que abrasa oscuro para

deslumbrar con razón o furor luego?

 

Oh, infinito el arco en cuyo engace

ojival un trayecto  proyectara

para tener en mi alma desenlace.

 

 

 

 

 

Francisco Acuyo

 

 

 

Eclipse, Francisco Acuyo

domingo, 4 de octubre de 2026

HAGA SEÑAL EL CLARÍN, DE DON MANUEL ORDÓÑEZ DE LA PUENTE, RESCATADO POR ANTONIO CARVAJAL

 Para la sección de Poesía del blog Ancile, traigo un precioso poema de Don Manuel Ordóñez de la Puente y que hace suyo propio mi entrañable y muy admirado amigo el gran poeta Antonio Carvajal, para felicitarme por mi onomástica de San Francisco de Asis, y que yo he intitulado para la ocasión, con el primer verso de dicho poema: Haga señal el clarín.



HAGA SEÑAL EL CLARÍN





A D. Francisco Acuyo

 

Querido Paquito: Don Manuel Ordoñez de la Puente, viejo amigo mío, me regaló en su día, allá por 1678, este villancico sacado de entre las letras que se habían de cantar en la celebración de la fiesta del seráfico Francisco de Asís, en función bajo auspicios de los mercaderes madrileños; el villancico había de cantarse en la víspera y, fiel a su designio, te lo envío para empezar a celebrar tu onomástica, pues habla de flores y estrellas en fragante sonorosa rivalidad, como en tus versos suelen mezclarse en dulcísima armonía.

En estos versos te miro retratado como yo no sabría hacerlo.

Sé feliz, hoy, mañana: Siempre

 

Haga señal el clarín

al campo de las Estrellas

pues hoy fragantes las Flores

la batalla le presentan.

Al arma al arma

guerra, guerra,

porque se vea,

que aplaudiendo a Francisco compiten

lo Excelso, y lo Humilde.

Toquen las cajas,

resuenen clarines,

planetas y Signos,

que os embisten Claveles y Lirios,

Violetas y Rosas,

que os embisten Luzeros y Auroras.  

 

Ya les disparan

las Mosquetas trabucos de ámbar.

Ya les combaten

las Estrellas reflejos brillantes

ya en desorden festivos

se mezclan Planetas y Signos,

Claveles y Lirios.

Ya en batalla vistosa

se unen Claveles y Rosas,

Luzeros, y Auroras,

que vencen las Luzes.

que triunfan las flores.

 

Pues lo Humilde hoy Excede a lo Excelso

de las Flores es el trofeo,

pues lo Excelso lo Humilde corona,

de las luzes es la vitoria.

Pues neutral la batalla se mira

al son de clarines y cajas repitan

las vozes festivas:

Viva lo Excelso, y lo Humilde viva,

Viva, viva, viva.






 Don Manuel Ordóñez de la Puente,

y rescatado para la ocasión por Antonio Carvajal