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martes, 25 de febrero de 2025

ANTIKARIA, POR MANUEL VERGARA CARVAJAL

 Para la sección De juicios y apotegmas del blog Ancile, traemos una reflexión harto interesante de nuestro querido amigo,, Manuel Vergara Carvajal, escritor y poeta que intitula este apunte como Antikaria.


ANTIKARIA,

 POR MANUEL VERGARA CARVAJAL






  No puede uno sino darle la razón al arqueólogo municipal, Manuel Romero, cuando te resume el tema de su especialidad diciendo: “los romanos eran como nosotros”. La mejor prueba de ello, quiere uno pensar -y esto será a primera vista poco académico-, es que aún nos gustan las mismas. La Venus de Antequera (decir “de la estación” suena a renfe) es lo más exquisito que guarda el MVCA: está muy lejos de ser un retrato realista al estilo romano; es la expresión plástica de una “idea” en el sentido de modelo ideal, eterno e inmutable (canon), tal como lo teorizó Platón.

  Poner semejante figura en la isleta de un jardín inundado hace de la Villa de la Estación algo diferente a un pretencioso chalet por cuyo césped retozaran los siete enanitos: El orgulloso dueño romano (Dominus) de semejante “domus” podría ser todo lo rico en olivos que se quisiera, pero se remite modestamente a los griegos -pueblo conquistado por Roma tres o cuatro siglos atrás- como a sus auténticos maestros.

  A nosotros, veinte siglos después, nos siguen gustando esas crenchas de pelo levemente ondulado, la mirada melancólica, nariz recta, boca entreabierta, barbilla voluntariosa. Esto es así porque, a través de Roma… venimos  de padres griegos. Nunca se dirá lo bastante la importancia de este hecho: “La tarea de la cultura, quiero decir de la cultura antigua, es esencialmente una operación de nutrición” (Charles Péguy). Es como mirar,  en las viejas fotos de familia, desde qué raíces crecemos.



              Antequera 17/2/2025     Manuel Vergara Carvajal




               





 

jueves, 6 de agosto de 2020

DE LO HUMANO Y LO DIVINO: LA DUALIDAD UNÍVOCA


Con el título: De lo humano y lo divino: La dualidad unívoca, traemos un nuevo post para la sección De juicios, paradojas y apotegmas.


De lo humano y lo divino: La dualidad unívoca, Francisco Acuyo



DE LO  HUMANO Y LO DIVINO: 

LA DUALIDAD UNÍVOCA




Acaso ahora como nunca se ha tratado de separar lo externo de lo interno, lo objetivo de los subjetivo, la ciencia de lo no científico, lo humano y material de lo espiritual y no menos humano. Esta dualidad (cartesiana) no acaba de verse superada. Si acaso, retrotrayendo todo lo mental al orbe de lo descriptible por la neurociencia, donde, en fin, todo proceso de conciencia no es más que un epifenómeno del órgano cerebral y de la extensión y ramificación a su sistema nervioso.

                Acaso ahora como nunca, tengamos la necesidad perentoria de reconocer, así nos lo indica el mito[1] y la simbología más profunda que ambos ámbitos son en realidad uno solo. ¿no será que la intuición mítica y simbólica de lo trascendente traída de los más profundo de nuestro ser acaba trivializándose en su raciocinio? ¿Cómo podemos dar testimonio de lo inefable, de lo paradójico, de lo inaprensible por los sentidos (y no menos real, por cierto, que lo que informa nuestra mente mediante aquellos? ¿Podemos aceptar con nuestra inquisitorial mente racionalizadora y positiva que podemos aprehender lo inasible? ¿Será cierto aquello de: saber no  es  saber, no saber es saber?[2]

                Acaso ahora como nunca, sea necesario reconocer que el abandonarse (más que a renunciar) es algo fundamental para no caer en los cantos de sirenas ideológicos, positivos, religiosos o de cualquiera índole que apremian a la esclavitud del espíritu, cuya liberación sólo será posible en ese abandono: nada espera, nada aspira, nada quiere pues al fin se reconoce en ese estado último de presencia anónima.[3] El abandono que sin nosotros, sin nuestro yo, pone en evidencia que lo humano y lo divino en verdad son la misma cosa, porque en realidad el Yo es el mismo para siempre.[4]


Francisco Acuyo



[1] Campbell, J.: Opus. cit. pág. 200.
[2] Upanishad: 2, 3.
[3] Campbell, J. : opus cit. p.217.
[4] Upanishad: opus. cit. 3:19.






De lo humano y lo divino: La dualidad unívoca, Francisco Acuyo

martes, 4 de agosto de 2020

MÁS ALLÁ DEL OJO, DE LA PALABRA, DE LA MENTE


Para la sección Juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, traemos una nueva entrada que lleva por título: Más allá del ojo, de la palabra, de la mente.


Más allá del ojo, de la palabra, de la mente. Francisco Acuyo
De Vladimir Kush



MÁS ALLÁ DEL OJO, DE LA PALABRA, 

DE LA MENTE[1]






Si en verdad el entendimiento de la realidad de lo eterno hace al hombre más compresivo, y la comprensión abre y amplía la mente, y en no reconocer la eternidad radica todo desorden y todo mal; hemos de comprender que en aquél alto entendimiento radica la nobleza de lo elevado que es lo eterno, por lo que no ha de temerse la decadencia del cuerpo.[2]

                Reflexiones de tal calibre, por cierto, compartidas por lo más granado de las más subidas culturas, parecen no encontrar cabida en mundo que agoniza para el espíritu. La gracia del crecimiento interior no tiene sitio en una sociedad enajenada por la ideología materialista  y por el consumo desbordado. No hay aptitud ni actitud para abrir al instante sin tiempo que excede, en palabras del Dante, todo humano lenguaje, y donde la memoria se rinde a tanta grandeza.[3]

                Tratan las ideologías varias y el pensamiento estrictamente positivo de encontrar la fuente del bienestar y del vida verdadera en el exterior, en la sociedad y en la materia, cuando en verdad, se encuentra en lo más íntimo y profundo de nosotros mismos. ¿No será que, el verdadero héroe, lejos del que hace loables y públicas gestas,  no es sino aquel que pugna en soledad, en silencio, contra todo  contra todos y, sobre todo,  contra sí mismo?

                Será muy conveniente intentar al menos algunas reflexiones al respecto; seguiremos indagando en próximas entregas de estas breves, tímidas, limitadas, pero muy sinceras reflexiones de esta sección de juicios,  paradojas y apotegmas.




Francisco Acuyo



Más allá del ojo, de la palabra, de la mente. Francisco Acuyo
De Vladimir Kush




[1] Dante Alighieri: Divina Comedia, Paraíso, XXXIII
[2] Lao Tse: Tao Te King,
[3] Dante, A.: opus. cit.

martes, 21 de julio de 2020

CLAVES MÍTICAS PARA LA MENDACIDAD CONTEMPORÁNEA


Para la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, traemos una nueva entrada que lleva por título: Claves míticas para la mendacidad contemporánea.




Claves míticas para la mendacidad contemporánea. Francisco Acuyo



CLAVES MÍTICAS PARA 

LA MENDACIDAD CONTEMPORÁNEA





 Cuando decía que los instintos más profundos que conturban el espíritu humano son racionalizados y sustituidos por las interesadas manifestaciones ideológicas de determinadas contemporaneidades, no sólo hablaba de algo que sucede en la actualidad; esto ya era algo manifiesto en las civilizaciones griegas y romanas, cuyas deidades eran intencionadamente domesticadas para propósitos y finalidades varias de su actualidad de su instrucción y cultura coetáneas.

                ¿Sucede hoy, acaso, lo mismo pero con una vestimenta intelectual más sofisticada? A mi juicio, creo, que todo lo contrario. Los avezados y curtidos criterios racionalistas son tan inconsistentes en la actualidad que resulta ridículo y grotesco contrastar el acervo especulativo o erudito que no llama sino a la vergüenza de aquel que tiene siquiera una chispa de inteligencia e ilustración con la compararse. La zafiedad de las ideologías son precisamente efectivas entre las sociedades anestesiadas culturalmente o con poca formación personal porque los valores en cuestión, algunas veces, nadan, sin embargo, como pez en el agua entre otros instintos mucho más vulgares que tratan de ocultarse entre las necesidad de subvenir necesidades básicas. En otras ocasiones en el odio cerval que anima las oscuras e interesadas inclinaciones de la tribu, o en los automatismos primordiales de la subsistencia y supervivencia, aderezados de una vestimenta ideológica que no esconde sino las vergüenzas de su realidad pringosa e inmoral que las fundamenta, disfrazadas siempre de buenas intenciones democráticas, solidarias y benevolentes.

                 Estas ideologías, falsamente amparadas en la ciencia y la historia tratan de poner en evidencia la profundad del mito sin intentar siquiera reinterpretar la razón profunda de su ser simbólico en el mundo. La exégesis trivial de sus principios no hace sino ponerse en evidencia a alejarla del pulso de la vida que es, en fin, donde nace y se nutre, la vida que nos sino creatividad que nos evocan lo más hondo y vivo de nuestro pasado, inspirado en el enigma de nuestra existencia y que nos invoca una realidad  que propiciará un verdadero y genuino y nuevo renacimiento, y  que se escenifica en el símbolo como muestra de la perpetua aventura de la conciencia y el espíritu que en ella habita.


                Francisco Acuyo




Claves míticas para la mendacidad contemporánea. Francisco Acuyo

               

jueves, 16 de julio de 2020

LA VOLUNTAD UNIVERSAL EN LA CONCIENCIA INDIVIDUAL


Ahondando y abundando sobre la intuición que trasciende cualquier convención e ideología, traemos una nueva entrada para la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, y todo ello bajo el título: La voluntad universal en la conciencia individual.





La voluntad universal en la conciencia individual. Francisco Acuyo





LA VOLUNTAD  UNIVERSAL 

EN LA CONCIENCIA INDIVIDUAL




CADA vez parece más claro que la ingeniería social practicada por el ideólogo se nutre del yo, inconsciente de la temporalidad de todo fenómeno y de su pasajero devenir. Crear la ilusión de lo imperecedero  del ego es su cometido fundamental, en nombre de lo colectivo que ha de prevalecer gracias a la ideología de Estado. Intentar el olvido (aun con la manifiesta insatisfacción permanente en lo más honde del individuo) de lo perpetuo que con cada uno de nosotros vive y muere.

                La ideología impide desprendernos del atavío viejo de todos nuestros conocimientos adquiridos por mor de la experiencia personal y sobre todo de la creencia ideológica (sea ya investida de trazos religiosos o netamente de ideas políticas de la más variada índole). Nos impide trascender lo viejo manido, convencional,  sujeto al tránsito de lo temporal, de aquello que acaso no cambia, es siempre nuevo, y que aspira a ese Yo que quiere ser siempre el mismo yo para siempre.

                El ideólogo es el nigromante que prestidigita el ego impostado por las convenciones, las experiencias y el credo del conocimiento por la verdad inmarcesible de la nada que se pone en evidencia con la muerte de dicho ego, y que nunca podrá impedir, por mucho que se inhiba la realidad última de aquella (la nada), desde donde, nuevo, flamante, inédito, desconocido, ha de fundamentarse definitivo el Yo genuino e inocente de lo nunca imaginado, pero siempre misteriosamente intuido.




Francisco Acuyo






La voluntad universal en la conciencia individual. Francisco Acuyo

               

jueves, 2 de julio de 2020

LA INTERPRETACIÓN IGNOMINIOSA DE LAS CATÁSTROFES COMO VÍA DE OBTENCIÓN DEL PODER, PARA OLVIDO DE LO PROFUNDO VERDADERO


Retomamos la sección, De juicios paradojas y apotegmas, del blog Ancile,  para seguir incidiendo sobre la inhibición de las intuiciones más profundas de nuestra consciencia (inconsciencia) y sus más burdas manipulaciones por la ignorancia (e ignorantes) de ellas; en esta ocasión bajo el título: La interpretación ignominiosa de las catástrofes como vía de obtención del poder, para olvido de lo profundo verdadero.




La interpretación ignominiosa de las catástrofes como vía de obtención del poder, para olvido de lo profundo verdadero. Francisco Acuyo





LA INTERPRETACIÓN IGNOMINIOSA

DE LAS CATÁSTROFES

(COMO VÍA PARA LA OBTENCIÓN DEL  PODER, 
Y OLVIDO DE LO PROFUNDO VERDADERO)



 .


Es indubitable que hay voluntades humanas que están decididas a interpretar, si lo hubiera, el significado de cualquiera catástrofe ofreciéndola como una visión apocalíptica, como el temido e inevitable final de todo. Serán precisamente los más interesados en mantener esta perspectiva aquellos que aspiran al dominio de los otros. A diferencia del sabio, que quiere ver tras la calamidad el símbolo esperanzador de la luz que le ha de iluminar, aunque sea dolorosamente, hacia la visión de aquello que muy bien pudiera estar por encima de los que los hombres  -no avisados-pudieran pensar.

                El miedo será la herramienta más útil para convencer (por vía de la creencia política, falsamente religiosa o positivamente científica) de la necesidad del sometimiento a la ley del imperio del más fuerte (el Estado  o la institución religiosa, o del designio metodológico del conocimiento positivo) que conecta con el único y poderoso, que mediante la llamada a la reafirmación  individual que, al final quiere ser el pueblo (de Dios  de la sociedad civil amparada en el mandato ideológico y político del partido, o del decurso del conocimiento mecánico de la ciencia, salvador de todas nuestras aspiraciones), que oculta la verdadera naturaleza de nuestro espíritu.

                En realidad, en virtud de los criterios antecedidos, que en realidad son creencias (religiosas, ideológicas y de conocimiento),  se pierde el sentido  más profundo que podemos abstraer de los sucesos calamitosos y del dolor inexplicables de este mundo, y que en modo alguno deben interpretarse  como el final de nada,  a saber: el significado de la necesidad de la entrega y de la renuncia, de cualquier temor y de cualquier anhelo; el alcance de los símbolos ancestrales que pueblan nuestro inconsciente colectivo en las calamidades, nos hablan de la necesidad última de entrega a lo que ha de ser, aunque esto signifique el anonimato imprescindible para la feliz unificación con lo conocido y sobre todo con lo incognoscible , que será la que realice en verdad al individuo.





Francisco Acuyo
               



La interpretación ignominiosa de las catástrofes como vía de obtención del poder, para olvido de lo profundo verdadero. Francisco Acuyo

sábado, 14 de octubre de 2017

REALIDAD IDEAL EN LA MATERIA POÉTICA

Siguiendo las argumentaciones de la anterior entrada de la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, traemos, para concluir, el post intitulado: Realidad ideal en la materia poética.



Realidad ideal en la materia poética.Francisco Acuyo





REALIDAD IDEAL EN LA MATERIA POÉTICA




                La poesía cuando trata de abarcar y describir lo real, exige una referencia a lo ideal; esta combinación de ambas es la que, desde su orbe ideal, trasciende  la naturaleza primordial que suponemos es la materia. La verdad poética, no por relativa, ambigua, parcial, paradójica, intuitiva, es una ilusión, y es que en relación a la realidad participa íntimamente de esta y, no obstante, contiene una autónoma existencia que, como cosa proteica, creativa, acaso nunca puede definirse en términos clásicos (física y materialmente entendidos), sino que participa de una naturaleza paradójica que nos dice que el saber poético contiene entrelazados la realidad cuantificable de lo que nos rodea, enlazada a lo que es capaz de aprehender nuestra conciencia más allá del tiempo y el espacio que encuadra dicha realidad cuantificable. La verdad poética encierra no solo el valor de una realidad material medible, sino todos los que son posibles de realizar antes de ser consolidación o descripción a posteriori de la realidad cuantificable, por eso, la poesía, es una manera de aprehensión universal de conocimiento, o mejor de entendimiento  vivo, orgánico, siempre dinámico, siempre en movimiento y que, no obstante, se contempla  plena y totalmente desde la quietud que trasciende ese movimiento realizador que aparece en lo que en la realidad nos parece que sabemos.


Francisco Acuyo



Realidad ideal en la materia poética.Francisco Acuyo

viernes, 13 de octubre de 2017

LA REALIDAD Y LA CONCIENCIA: LA VERDAD POÉTICA

Bajo el título, La realidad y la conciencia: La verdad poética, reflexionamos brevemente sobre la poesía como forma de conocimiento, para la sección, Juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile.


La realidad y la conciencia: La verdad poética, Francisco Acuyo


LA REALIDAD Y LA CONCIENCIA: 

LA VERDAD POÉTICA


Hoy, acaso como nunca antes, cabe hacer una reflexión seria sobre la naturaleza de la realidad. La estructura de la misma diríase diluirse entre las fronteras de la conciencia que la reconoce. Los hechos físicos expuestos y demostrados por las mediciones de la mecánica cuántica manifiestan una realidad borrosa entre la naturaleza física de lo medible y la percepción consciente –observable- de aquella. La verdad susceptible de reconocimiento material, parece enlazada con la conciencia del que pretende reconocer la certeza, la evidencia, de aquella realidad física (o abstracta).

                En ocasiones varias reflexionamos sobre las matemáticas y la realidad en este mismo medio, también lo hicimos buscando paralelismos y coincidencias de aquella con la poesía. El apriorismo matemático, decíamos, tiene una suerte de parentesco con el poético, en tanto llegan a subsistir como acto trascendente. La realidad descrita en sus supuestas  abstracciones e intuiciones, que vienen a coincidir -¿enigmáticamente?- con la estructura misma de la realidad descrita, nos hablan de un acto en verdad trascendente. La poesía, si es considerada también como forma de conocimiento, o sobre todo, de entendimiento, es inmanente a su actor o creador, pero participa además de la capacidad de salir del límite subjetivo del que una vez surgió para ser una aprehensión del más allá del punto de referencia personal del que, ad initio, hubo de partir. Se reitera una vez más aquella expresión nuestra tan recurrente para la poesía como ciencia de la paradoja, y que describe muy bien a esta (y muchos aspectos de la matemática, más allá de la matemática meramente aplicada, o de la palabra representante de la realidad), pues aspira a describir desde sí lo que es fuera de sí, de la experiencia,  de la realidad del mundo, y nos obliga a interrogarnos sobre lo que hay fuera del ámbito que de ordinario conocemos en tanto que nos inclina a trascender lo ordinariamente visto. En próxima entrada de esta sección concluiremos la reflexión sobre temática tan harto interesante.


Francisco Acuyo


La realidad y la conciencia: La verdad poética, Francisco Acuyo

lunes, 9 de octubre de 2017

EL ACAECER ACTIVO DEL SABER POÉTICO

El acaecer activo del saber poético, es el título de la nueva entrada  para la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile.


El acaecer activo del saber poético, Francisco Acuyo


EL ACAECER ACTIVO DEL SABER POÉTICO


 En anteriores entradas nos referíamos al saber poético emparentado en algunos aspectos esenciales con los saberes de la filosofía, y en relación a la misma metafísica, como portador de aquel signo complejo e inasible que trasciende las limitaciones del lenguaje común, y que excede al lenguaje mismo como máscara que, como pecado original, parece impuesta al poeta (al hombre que se expresa mediante aquél) y se contiene asida al tiempo siempre. Mas diríamos que en realidad es al tiempo post y ante temporal, y es que actúa como captación del acaecer que aprehende y ocurre, digamos, simultáneamente, en el universo entero.

                El pasado está contenido en tan particular acaecer, lo por venir se anuncia en el presente como representación activa singular. Diríase que la expresión poética en su saber es suficiente para captar la unidad sintética del universo, por lo que puede considerarse como un genuino organismo donde cada acaecer es espejo del mismo universo.


Francisco Acuyo



El acaecer activo del saber poético, Francisco Acuyo

miércoles, 4 de octubre de 2017

FENOMENOLOGÍA DEL VERSO: LA PROPIEDAD ACTIVA DE LA PALABRA POÉTICA.

Para la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, traemos las siguientes reflexiones, bajo el título; Fenomenología del verso: La propiedad activa de la palabra poética.


Fenomenología del verso: La propiedad activa de la palabra poética. Francisco Acuyo




FENOMENOLOGÍA DEL VERSO:

 LA PROPIEDAD ACTIVA DE LA POESÍA



Que la palabra poética se sitúe como un más allá de la convención lingüística no es una afirmación nueva, pero sí que requiere esta una atención más insistente para entender la naturaleza del fenómeno poético. En verdad que esta naturaleza está (o debería estar) siempre aprehendida  por el factor capital de su consistencia de significado, a saber, la exacta expresión. Si lo que no se dice en poesía tiene que estar bien (exactamente) dicho, en modo alguno debe presupuestarse que está dicho (Vicente Aleixandre), es una afirmación que, nuevamente, expone la acción del verbo poético como uno de los fundamentos de su extraordinaria singularidad. La poesía es acción en tanto que la especialidad de su discurso se hace plena en esta intención de actuar e intervenir vivamente en el mundo mediante la gracia –vital y creativa- de su palabra.

                No es en modo alguno exagerado exponer un hecho a todas luces constatable: que la poesía hace posible revestir los actos del imbuido por su palabra de un sentido plenamente comprometido con la luz de la conciencia que le hace sentirse integrado inevitablemente en el mundo. Si nosotros medimos el sentido de nuestros actos, un medio esencial y a la  vez extraordinariamente utilitario  será la palabra poética, en tanto que es capaz de desenmascarar  como ningún otro género o medio lingüístico y literario la tradición aun cuando se inunde de ella en una suerte de metacrítica que rechaza el mimetismo en pos de la creación genuina capaz de ofrecer universos poéticos originales y particulares que, muchas veces, aparecen en formas de negaciones apodícticas y exhortaciones casi proféticas que parecen verterse como enunciados aforísticos y postulados metafilosóficos.



                Francisco Acuyo


Fenomenología del verso: La propiedad activa de la palabra poética. Francisco Acuyo

domingo, 1 de octubre de 2017

POESÍA: FUENTE DE ESPÍRITU E INTENCIÓN DE SABER

Bajo el título de, Poesía: fuente de espíritu e intención de saber, ofrecemos una nueva entrada del blog Ancile para la sección, De juicios, paradojas y apotegmas.


Poesía: fuente de espíritu e intención de saber, Francisco Acuyo




POESÍA: FUENTE DE ESPÍRITU 

E INTENCIÓN DE SABER



Se dice que el hecho de vivir es de por sí una fuente singular de revelación para el espíritu atento. De este esencial aspecto revelador sin duda bebe el impulso poético a través de una especial disolución o extrañamiento del tiempo, parece que el poema es (si estrechamente vinculado al proceso vital, emocional y consciente – e inconsciente- más íntimo) imagen y aun tiempo reflejo, si hijo de lo más genuino de la vida humana, la conciencia en sus vertientes más profundas de cualquier inteligencia. Es reflejo en tanto que proyecta la imagen del mundo trascendida por el mayor complejo fuente de entendimiento que es la conciencia a través del impulso creativo. Es imagen, porque ella misma es modelo de un mundo superior de entendimiento y aprehensión e integración de la conciencia y el mundo.

                  Quien habla acaso no es tanto el poeta y sí la imagen fuente de espíritu e intención de saber que habita tantas veces en el olvido de nuestras conciencias. Sobreviene una interrogante inevitable: ¿Es la poesía un mero y simple hecho psicológico subjetivo y sin trascendencia exterior a sí mismo? ¿ o es la poesía un espejismo del que habla el poeta con la individualidad de contenidos psíquicos reales? A nosotros nos parece que actúa como plenitud de conciencia y culminación perceptiva. Hablaremos con más detenimiento de esta cuestión en próximas entradas.


Francisco Acuyo



Poesía: fuente de espíritu e intención de saber, Francisco Acuyo

















lunes, 25 de septiembre de 2017

LA CORDURA DE LA VERDAD EN POESÍA

Para la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, traemos una nueva entrada que lleva por título, La cordura de la verdad en poesía.


LA CORDURA DE LA VERDAD EN POESÍA



La cordura de la verdad en poesía, Francisco Acuyo





Si aceptamos la proverbial afirmación de John Keats: La belleza es verdad; la verdad, belleza, y habida cuenta que la belleza es una de las aspiraciones fundamentales de la poesía, no sería gratuito a su vez afirmar que la poesía comunica verdades incuestionables. Si el soporte capital –material- de la poesía es el lenguaje (eso sí, un lenguaje especial), su expresión y expresividad está íntimamente vinculada a la vida (aun cuando muchos dicen que no es la vida), pues es vida uncida a lo más íntimo de la experiencia individual, y su expresividad es eidos (forma singular) que aprehende lo esencial vivido que se halla en virtud en esa búsqueda de la belleza, y por tanto sujeto a verdades esenciales con grado diverso de universalidad. Puede afirmarse, sin temor a disparatar, que el saber poético, no siempre sustentado en los estrictamente racional (es fundamental la verdad irracional de sus presupuestos) en última instancia es un saber esencialmente cuerdo.





Francisco Acuyo




La cordura de la verdad en poesía, Francisco Acuyo