martes, 28 de julio de 2026

EN EL CORAZÓN DEL BOSCO, VERSIÓN CORREGIDA

He querido recuperar para la sección de Poesía del blog Ancile, un poema ya publicado en esta misma plataforma hace ya algunos años, pero corregido y con alguna modificación que creo sustancial. Poema que está dedicado al pintor y amigo Miguel Rodríguez Acosta, echando mucho de menos su presencia y calidad humana y artística. Lleva por título: En el corazón de el Bosco.



EN EL CORAZÓN DEL BOSCO


En el corazón de el Bosco. Francisco Acuyo



pse dixit et facta sunt

Ipse mandavit et creata sunt


Él lo dijo, y fueron hechos.

Él ordenó, y fueron creados.


Salmos, 198,5



A Miguel Rodríguez Acosta




   LIRIO finge y alhelí

febril la fantasía,

si del jardín no artífice

desliz de su delicia.


   Finge la adormidera

sopor: casi ceniza,

de una llama que sueño

fue de la nieve y vida.


   Rosa dicen y nardo

y magnolia y glicínea,

injurias de la carne

son, si alma en sus caricias.


   Demoñuelos, quimeras,

brujas y sabandijas;

retruécanos, proverbios

en herético clima;


   si burla es delirante,

de bestias dinastía,

y deleites sulfúreos,

horno es de ígnea alquimia.


   El tormento del réprobo

en la grisalla pinta

para la iglesia (nunca

sinagoga judía),


   ingeniosos caprichos

cuyas figuras híbridas

en el aqua vitae

se cuecen renacidas,


   potajes y guisados

sermón híbrido pintan,

sueños de la razón

sobre la imagen bíblica


   que en celajes del óleo

sus monstruos exorciza.

La piel de la pintura

una luz acaricia


   con temple musical;

la sombra ya matiza

el color de una música

que en el lienzo se irisa.


   Busco el significado

de la esfera perspicua

en cuya transparencia

invisible designa


   satirizante espíritu,

macabro moralista

que en el séptimo sello

del Dante se ensimisma.



                                                                                *




En el corazón de el Bosco. Francisco Acuyo


   Tu admonición es clara

sobre el oscuro enigma

que el: cave, cave dus vide,

panóptico nos mira.


   Tabla de vana gloria

en bruma apocalíptica

que del kermes central

arde panoplia críptica,


   o infierno musical

que el color adamita

figura sobre un fondo

que imago mundis pinta.


   Viste del más allá

la filiación divina,

y en la luz del empíreo

la sombra antagonista.


   Satanás de la verde

mirada que, entre víboras,

escuerzos y dragones

la Comedia Divina


   de la visio tundali,

en sus paneles tizna

vívidos, sobre un orbe

que el mundo totaliza.


   Penitentes, esfinges…

en cromática orgía

no al adepto en su rito

ultraterreno inicia;


   el refrán y el proverbio

son la topografía

de un pasaje que el tiempo

en el espacio estira.


   Un ángel, entre tanto,

por el jardín omnímoda

forma niega o concede

según cambiar le incita:


   entre figuras varias

la luz se reconcilia

para la sombra en  alma

lejana cercanía.


   El ángel, lirio entonces,

del fuego la delicia

hizo, si del jardín

no, de la ígnea ceniza:


   vio en el jardín acaso

otro ángel que escribía

sobre las azucenas

coloreada una rima:


   bate la eternidad

en corriente infinita,


playa cuyas arenas

son del tiempo la orilla.




Francisco Acuyo





En el corazón de el Bosco. Francisco Acuyo





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