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martes, 12 de julio de 2022

RETRATOS DE FUEGO SOBRE EL AGUA, DE LAURA LINARES, CON POEMAS DE FRANCISCO ACUYO

 Bajo el título de Retratos de fuego sobre el agua, se editó el libro catálogo de acuarelas de la artista Laura Linares, con poemas de Francisco Acuyo para la ocasión. Recoge personajes que de una u otra manera tuvieron que ver con el primer Concurso de Cante Jondo de Granada, cuyo centenario se celebra este año 2022. Se hizo presentación del mismo el día 7 de julio en la Fundación AguaGranada, aprovechando la presentación de la exposición de sus acuarelas, que permanecerán hasta finales de este mes julio. Ofrecemos para la sección Editoriales amigas del blog Ancile una muestra de los extraordinarios retratos y alguno de los poemas que contiene dicha publicación. Además, esta edición singular porta un archivo NFC y su correspondiente código QR para acceder a dichos contenidos en una espléndida exposición virtual totalmente interactiva por parte del fotógrafo Juan Francisco Navarro. En este post estarán los enlaces de dicha exposición como muestra de la excepcionalidad de dicha publicación. Añadimos un fragmento del prólogo de la publicación. Para visualizar la exposición virtual sólo tiene que clicar en el enlace del inicio y final de la entrada que indica "Exposición virtual". Podrán interactuar en ella, escuchando música, viendo con detalle los cuadros, accediendo a los poemas escritos o escuchando recitados por el autor...




 EXPOSICIÓN VIRTUAL



Retratos de fuego sobre el agua,  Laura Linares y Francisco Acuyo
Federico García Lorca



RETRATOS DE FUEGO SOBRE EL AGUA

DE LAURA LINARES,

CON POEMAS DE FRANCISCO ACUYO



Retratos de fuego sobre el agua,  Laura Linares y Francisco Acuyo
Manuel de Falla



En atención a los honrados límites que merece cualquiera elogio, y con el fin de no rebasar los linderos de toda discreción, por un instante, sin embargo, hablaremos de la lírica herencia musical de aquellas primitivas estirpes, cuyo influjo sustancial y profundo en la memoria de no pocos y aún muy bien avisados permanece. Persiste, digo, en la evocación de los que, primero en aquellos felices momentos de 1922, y después, por todos los que aún lo seguimos con gozo rememorando. Pero, si prestamos atención, no será un instante en realidad posible para disertar de algo que tiene cualidades perennes y de plenitud verdadera. Testimonio (de autoridad) de todo ello darán visionarios como Falla, Albéniz, Glinka, Granados, Ángel Barrios, Lorca,… directamente; de forma acaso indirecta Rimski Korsavov, Borodín, Balakiref, Strawinski, Debussy, Ravel… pero todos ellos igualmente nos hablan de una cima músico creativa que presiente el misterio de las primeras edades. Esto será así porque en verdad este canto se acerca a las músicas naturales del bosque y de la fuente. Mérito acreditado por si propio tendrá esta música, cuya legitimidad queda acreditada, además, por la altura de aquellos que la cantaron, estudiaron y defendieron hasta la fecha. Este canto enigmático primitivo, de lo más arcano y antiguo de Europa, lleva desnuda y escalofriante la emoción de las primeras razas orientales, cante que mueve fascinación en las formas, patetismo en los tonos, hechizo en los modos, singularísima modulación y otras bellezas musicales de las que es dueño incuestionable.





Retratos de fuego sobre el agua,  Laura Linares y Francisco Acuyo
Silverio Franconetti


RETRATOS DE FUEGO SOBRE EL AGUA

 

 

Para María Laura Fernández Linares,

por su colección de acuarelas

 para la Fundación aguas Granada

 

 

 

 

   MISTERIOSAS estirpes

contemplan el reflejo

primordial donde suena

la luz del pensamiento.

 

   Un fondo musical

fuera vibra del tiempo:

los acordes del agua

arden en el espejo

 

   sobre imagen eterna

que retrata por dentro

al agua y al fuego activos

con su canto dilecto.

 

   Criaturas son de humano

rostro y espíritu angélico 

en cuya refracción

un espacio sin término

 

  concreta cuando abren

al infinito un gesto.

Húmeda arde la luz

sobre un agua de fuego.

 

   La sombra del retrato

proyecta acaso el vértigo

interminable sobre

la luz de lo concreto.

 

   Fecundo ritmo antiguo

en lo alto ya dispuesto

de los árboles mueve

un abismo en el viento

 

   que exhala para siempre

en lo hondo primigenio

y perfila una luz

en sonoro silencio,

 

   o un instante de luces

que, con figuras dentro

de un fondo musical,

fuera vibra del tiempo.

 



Retratos de fuego sobre el agua,  Laura Linares y Francisco Acuyo
Fernando de los Ríos



EL SOL DEL NARANJO

 

 

 

 

    LAS hojas del naranjo

se cimbrean al sol:

al destello, la brisa,

suena resplandor

rítmico entre las frondas,

reluciente región

del jardín que resuena

reluciente candor.

Las hojas del naranjo

se cimbrean al sol.


 

Retratos de fuego sobre el agua,  Laura Linares y Francisco Acuyo
Manuel Ángeles Ortiz




ROJA RESONANCIA

 

 

 

 

  LA tarde declina

trazando una estampa

de música ardiente

y roja asonancia.

 

   Por la lejanía

los rosales cantan

a un cauchil que escucha

rojo en la distancia.

 

   Luces primitivas

suenan cuando canta

por las cuevas rojas

roja resonancia.

 

   La noche, sepulcro

de la tarde, clama

por la injusta sangre

de luz derramada.

 

   El último pájaro

del árbol mudanza

hizo por vestir

de estrellas las ramas.

 

   Las estrellas, signos

de misterio trazan

con líneas de tiza

blanca resonancia:

 

    la alberca la luna

refleja en el agua.

El mirto ilumina

con su aroma el alma.




Retratos de fuego sobre el agua,  Laura Linares y Francisco Acuyo
La gazpacha






Retratos de fuego sobre el agua,  Laura Linares y Francisco Acuyo















EXPOSICIÓN VIRTUAL






domingo, 13 de agosto de 2017

ISABEL MARÍA FERNÁNDEZ O MY FEMALE GHOSTS INSIDE

He querido traer para la sección, Poesía y pintura, del blog Ancile, una breve muestra de la obra de la artista Isabel María Fernández Aparicio; también unas reflexiones de la propia autora en torno a su trayectoria y motivaciones creativas. He querido, como decía, incluirla en la sección de, Poesía y pintura, por dos razones fundamentales, primero, porque he creído ver y entender en su obra pictórica una vigorosa y al tiempo delicada vena lírica que en modo alguno está reñida con la expresión artística plástica, el espacio, la figura, el color... se manifiestan en el ámbito temporal en virtud a la gracia poética en la que mueve su mundo artístico singular; segundo, porque, una vez hube contemplado alguna de sus espléndidas composiciones, brotaron a mi imaginación algunos versos que, con toda modestia, quieren acompañar esta exigua pero muy significativa muestra de su obra. 
Quede pues, aquí, este prototipo de exposición digital, muestrario mínimo de una artista cuyo mundo pictórico original recomiendo vivamente a todos a aquellos que apreciarlo sepan. Y aquí, ahora, sus palabras a modo de exposición de motivos que pueden servir de orientación en en ese mundo artístico suyo tan personal e interesante. También os remito a su dirección digital, donde podréis indagar muy a vuestro sabor todo esto de lo que ahora os hablo.



Enlace a: MY FEMALE GHOSTS INSIDE



ISABEL MARÍA FERNÁNDEZ O MY FEMALE GHOSTS INSIDE, Francisco Acuyo





ISABEL MARÍA FERNÁNDEZ O

 MY FEMALE GHOSTS INSIDE






ISABEL MARÍA FERNÁNDEZ O MY FEMALE GHOSTS INSIDE, Francisco Acuyo



“MY FEMALE GHOSTS INSIDE” (o mis fantasmas femeninos adentro):

 Elegí el título por la presencia femenina en cada obra y en gran parte de mi trabajo hasta ahora desarrollado. El fin de este proyecto es el de reunir una selección de obras que van, desde el inicio de mi carrera hasta la actualidad, y donde la figura femenina es la principal protagonista y comunicadora.
La selección consta de dieciocho obras –todas de técnica mixta sobre tela o panel, algún óleo también sobre tela o panel y un par de dibujos que he querido destacar, de hecho uno de ellos, “Coldest”, ha dado un giro internacional en la contraportada de una revista literaria de carácter semestral difundida por países de los cinco continentes.
El por qué de esa presencia femenina en mis pinturas, es un misterio incluso para mí. Rara es la vez que el protagonismo en la figuración se lo lleva una representación masculina,
ISABEL MARÍA FERNÁNDEZ O MY FEMALE GHOSTS INSIDE, Francisco Acuyo
aunque sea de un niño, o aparece un animal que no sea un insecto; los paisajes oníricos y líricos incluso cuando se ven rodeando o integrando a la figuración, huyendo del total realismo y todavía más del paisaje urbano, por ejemplo.
¿Pueden ser aspectos de mi psique? (de ahí que hable de mis fantasmas “adentro”), ¿pueden ser mis propios arquetipos?, mi bruja, mi niña inocente, la madre que habita en mí o que no quiere habitar. De cualquier manera son pequeños jeroglíficos, todos encierran varias lecturas, simbolismo y mucha psicología, y no es plato de buen gusto dar la solución de la adivinanza si quien entra a jugar quiere perderse en sus incógnitas…
A mi juicio y por la experiencia que he tenido conforme incubaba y luego sublimaba las obras, cada una de ellas ha sido presagio de algún acontecimiento en mi vida o me ha revelado algo que estaba a punto de aprender sin ser, en su momento, consciente de ello.
Un vistazo al desfile de imágenes que personifican con sus figuras dulzura, misterio, dolor, fuerza… en algún caso se entra incluso en el juego de causar temor. Lejos de parecer en conjunto disonante, a pesar de los años que distan desde el primer trabajo hasta el último y todo el recorrido incluído, tienen  en común o poseen en su sonoridad un “bajo continuo” de una “aletreza” (alegría+tristeza), todas parten de una oscura melancolía, de la que asoma un rayo de luz y esperanza y viceversa.

Me atrevo, aunque siempre lo he considerado algo “suicida”, a etiquetar el estilo pictórico, que, aunque por separado pueda diferenciar claramente a unas obras de otras, todas tienen en común el simbolismo y el lirismo. Suelo etiquetarlo entonces de “simbolismo figurativo”, movimiento que a pesar de poder sonarnos casi decimonónico, en su apariencia y tratamiento de la técnica, así como los elementos representativos convierten a la obra –como cualquier trabajo que se haga HOY-, en arte contemporáneo. Una obra, por el simple hecho de estar ejecutada por un hijo del XX-XXI, lleva la huella implícita de un ser que aplica el filtro de lo vivido en este tiempo hasta para retratar a una señora encorsetada o de aspecto del pasado. Es lo que se comunica, con qué medios y de qué manera.


Isabel María Fernández Aparicio





ISABEL MARÍA FERNÁNDEZ O MY FEMALE GHOSTS INSIDE, Francisco Acuyo



LA ROSA ROJA
 EN EL JARDÍN DE LOS VAMPIROS


Para Isabel M. Fernández Aparicio



                                         TIERNA rosa y purpúrea, si un momento
                                          vi a mi amor en tu cáliz inclinada,
y por pétalos del trasmundo amada
aspirar sangre pura en cada aliento,

   viera en contra de sí mi pensamiento
correr al nácar de su cuello, y con cada
pulso la sangre efímero impulsada
en torno a su inmortal mantenimiento.

   Allí, mi amada, a tu corola uncida
pleitesía sangrienta nos demuestra
que hasta sus labios a gustar convida,

   y entre tu cáliz, si su cuello tuve
es sangre de tus pétalos la muestra,
que el infinito sin moverme anduve.





Francisco Acuyo

De, Rimas del jardín de los vampiros.



ISABEL MARÍA FERNÁNDEZ O MY FEMALE GHOSTS INSIDE, Francisco Acuyo


miércoles, 12 de marzo de 2014

ROSAURA ÁLVAREZ Y SU PARAISO CERRADO

Traemos a Rosaura Álvarez y su Paraiso Cerrado, a la sección de pintura y poesía del blog Ancile, con motivo de su exposición en la Galería de Arte Cartel, de Granada. A sus cuadros acompañan poemas de los poetas y escritores Manuel Alvar, Francisco Acuyo, Antonio Enrique, José Cabrera Martos, Virgilio Cara, Antonio Carvajal, Juan José Castro Martín, Francisco Domene, Julio Alfredo Egea, Juan Carlos Friebe, José Antonio García Aguilera, Jesús García Calderón, Constaza González Ferrer, José, A. González Núñez, Rafael Guillén, José Gutiérrez, Rafael Juárez, Clara Martínez Mesa, Jesús Martínez Labrador, José Pallarés, Alejandro Pedregosa, Dionisio Pérez Venegas, Antonio Piedra, José Antonio Ramírez, José Manuel Ruiz, Manuel Salinas, Francisco Silvera, Jenaro Talens, Juan Ramón Torregrosa, Daniel Vázquez Barros,José Luis Vidal Carreras, Fernando de Villena y un texto de José Hernández Quero. Ofrecemos una breve semblanza en esta entrada de dicha exposición, aprovechando para invitarles a que la visiten, pasarán un rato memorable.



Rosaura Álvarez y su paraíso cerrado, Ancile
Foto de Francisco Fernández




ROSAURA ÁLVAREZ Y SU PARAISO CERRADO





Rosaura Álvarez y su paraíso cerrado, Ancile



Nos debatimos siempre entre dos Sirtes acechantes. ¿Qué es el fondo? ¿Qué es la forma? Y los ojos, o el oído, o el tacto se quedan sorprendidos ante el misterio que, Isis reiterada, no se deja desvelar. Pero llega un momento –éste- en que hemos de decidir y aun emitir un juicio de valor: ¿Es preferible el fondo o la forma? Cierto que no vamos a resolver en un momento lo que durante siglos se esquiva, pero si podemos –desde nuestro aquí, desde nuestro ahora intentar aclarar una parcela de la Creación. Y esa parcela se llama Granada y la creación un conjunto de lienzos en los que la ciudad ha quedado fijada para siempre: creación y y creatura entre los pinceles de la artista. Rosaura Álvarez, artífice o demiurgo de un mundo que inventa para nosotros. Pero hace falta connotar, porque hablamos de un arista: ¿Cómo es tal invención? Y, al hablar, invención artística, va quedando sólo la mena del misterio y se pierden en la nada esos arrastres a los que en la mina llamarían ganga. La lengua se desvía de sus funciones trivializadas o de los usos mostrencos y se hace, simplemente, lengua virginalmente intacta, palabras que son lo que quieren ser: connotaciones: Rosaura inventa, pero inventa poéticamente, con desvío, sacralizando de nuevo el mensaje que nos quiere de transmitir. Creando una Granada nueva o re-creándola inédita de entre tanta anécdota con que nos la desvirtúan. Pero se me dirá, contemplamos lienzos. Cierto. Desde el Génesis, poeta es el hacedor material de objetos. Pero creados poéticamente: con la ilusión d aumentar el mundo con unos nuevos hallazgos y entregárnoslo directo, incontaminado; no con interposiciones símbólicas, sino como fue en el momento mismo en que lo pensó la mente de Dios. De este modo el comienzo reaflora de nuevo: ¿El fondo¿ ¿La forma? Tras siglos y siglos de andadura las cosas no son lo que fueron, lo que deberían ser, lo que quisiéramos que fueran. El artista debe buscar su lenguaje más puro para que las cosas vivan en su perfección. Pero no olvidemos lo que platicaron Degas y Mallarmé y traigámoslo a estas líneas: El arte es cuestión de forma, no de fondo. Por estos días las cosas se han complicado mucho, y tendríamos que hablar de planos distintos, cada uno con forma y sustancia para determinarlos; sólo entonces podríamos entender lo que Rosaura hace. Si cupiera explicarlo con palabras bien corrientes diríamos que el contenido de su arte
Rosaura Álvarez y su paraíso cerrado, Ancile
tiene una sustancia que es Granada y a la que el artista expresa por medio de la pintura, como otros lo han hecho con palabras o arpegios. Vengamos al plano de la forma: En él, la sustancia es el óleo, pero ¿y la expresión? Aquí quisiera detenerme. Granada no es una ciudad fácil Todos recordamos hermosos títulos de libros que nos relatan paraísos inasequibles. No es fácil porque las visiones superficiales la han complicado. Rosaura se ha quedado en su Mirador y lo ha visto todo. Pero todo le es ajeno a su visión de Granada. Y ha hecho el sacrificio: ni paisajes, por hermosos que sean, porque los paisajes no son ciudades, ni exornaciones barrocas, ni apenas luces, ni casi colores, ni hombres. Sólo Granada. Ha inmolado cruelmente todo lo que pueda llevarnos a lo superficial y se ha quedado con unas cuantas cosas elementales. Rosaura ha superado la anécdota cínica de Oscar Wilde y no ha caído en la tentación por seductora que fuera. Ha preferido empezar por el principio: ¿Cómo es la verdad de lo que tengo ante mis ojos? Y la verdad es muy simple, sencillísima y monótona, porque si tuviera arrequives ya no sería la verdad. Y esta hallazgo felicísimo la ha llevado a un mundo infantil: las líneas se ordenan en planos; los planos en volúmenes. Líneas, planos, volúmenes. Línea recta porque es el camino más corto para acercar dos puntos (el ojo que contempla, la realidad no escamoteada). Planos para componer escalones de evasión o de hundimiento. Volúmenes blancos, casi marfileños (dadosde Dios que quedaron agolpados cuando el Creador olvidó sus trebejos). Pero, Rosaura al pintar no se detiene en la estructura sino que la interpreta. Son líneas,sí, rectas; es decir sustentos teutónicos para que el edificio no se cuartee. Pero línea es el ciprés; sólo línea. El ciprés se incorpora al cuadro: no como elemento decorativo, sino con la exigencia inesquivable de la columna o el pie derecho. Resulta entonces que ese único elemento vivo se convierte en lógica y deja y deja de ser externo a la función que se le encomienda, se funde con ella y pasa ser elemento de estructura. El arte se racionaliza, pero no deja de ser arte: son peldaños y barandales, muros y esquinas, corredores y silencio. Un silencio enorme y angustiado, que nos hace intuir la tragedia. (Entonces pienso que La casa de Bernarda Alba, esquemática y sin concesiones, pudo estar en este recién nacido Albaicín). La pintura ha traído el silencio y pensamos que, en la otra colina, San Juan de la Cruz escuchaba La soledad sonora, como se escucha en estos lienzos, vacíos de anécdota. Y está el color, un color desprovisto de materia, como la vibración de la luz que tiembla al descomponerse (el blanco se diluye en perla, o en gris, o en pétalos de malva casi marchitos, pero nunca se olvida de su blancura). Color en suprema economía para que nada tiente y el juego sea más difícil. Rosaura Álvarez nos da un Albaicín que es suyo y de cuantos amamos el ascético equilibrio de sus parees o el aplomo de la luz sobre los perfiles. Pienso en Muñoz Degrain: ¿qué ángel le ungió para buscar la lluvia junto al Darro? Ni la luz hiere, ni el hombre cansa, ni la ventana (ni una sola ventana en estos cuadros) llama, ni las campanas retiñen, Sólo la línea y un temblor de luz que se deshace y, lamiendo los lienzos, el sofoco anhelante del silencio. Rosaura se ha descubierto – soledades y rigor mental- en estos cuadros. Ha labrado unos caminos para llegar a Granada.




Manuel Alvar



Del libro Picasso, los mitos y otras páginas sobre pintores. XXXII CURSO SUPERIOR DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA. Málaga. Ed. La Muralla, Madrid, 1998,
pp. 129-32




Rosaura Álvarez y su paraíso cerrado, Ancile



PINTURA





Para Ricardo García


Contad, vosotros, el tremor ardido,
fluir secreto de pincel o yema
que textura viviente os otorga.
Este palpar de ciego por la sangre
color y dedo exacto, el desvaído
matiz de la dulzura.
Contad, vosotros, la expresión oculta
-desdibujada efigie mía,
en el duelo esencial de no saberme-.
Cómo luego, tras mutua entrega
-en la noche del símbolo perfecto-,
es belleza emergida del abrazo
vuestra vida sin fin,
la claridad insólita de vuestro ser,
desasido a la postre
de mi mano,
mi alma.


Rosaura Álvarez




Rosaura Álvarez y su paraíso cerrado, Ancile




OCASO





Para Rosaura Álvarez,
pintora de atardeceres


Último reclina rosa
occidente sol abés
en la nieve y el ciprés:
cuando se oculta y reposa,
su clausura silenciosa
tiñe la melancolía
del alma que ha sido día
con su suavísima grana
y la tarde se desgrana
en modulada armonía.




Antonio Carvajal





Rosaura Álvarez y su paraíso cerrado, Ancile


CARMEN MÍSTICO




Para Rosaura Álvarez


EN arco un ala el carmen
abre, eleva y desplaza
fugaz en desenlace:
cae púrpura, elíptica
la sombra de la tarde.

Nada el vuelo del ángel
suspende: en el tejado
lentamente la imagen
de su ascenso se irisa
para, etérea, posarse.

El pincel impecable
del ciprés la fachada
azul pinta al socaire:
violeta, verde, rojo
el horizonte arde.

En la fuente del carmen
un rostro alado mira;
en el agua la imagen
más allá está de sí:
se consume la tarde.

Por el hombro del ángel
se desliza el espíritu
de lo eterno un instante.
Las alas por la sombra
rosas y nardos bate.

La verdad de su imagen
será por siempre nada,
nada, vacío, nadie
que asirte pueda, si en
ti todo se deshace.

Como bóveda unánime
concierta sobre el cielo
de ascuas níveo celaje:
noche ardiente, la noche
que dio a la luz alcance.

Me vi sobre tu imagen:
si uno soy contigo,
la fuente de este carmen
fue, siendo dos, el único
testigo de tu trance.

Entre jazmines bate
las alas y entre sombras:
por el hombro del ángel
se desliza el espíritu
de lo eterno un instante.



Francisco Acuyo





Rosaura Álvarez y su paraíso cerrado, Ancile

martes, 18 de septiembre de 2012

SOROLLA: POESÍA EN LOS JARDINES DE LA LUZ. HAIKUS DE LA ALHAMBRA




Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo


 SOROLLA: POESÍA EN LOS 
JARDINES DE LA LUZ. 
HAIKUS DE LA ALHAMBRA



Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco AcuyoLa exposición de Joaquín Sorolla en el Palacio de Carlos V (Museo de Bellas Artes), en el incomparable recinto de la Alhambra de la ciudad Granada (también recién expuesta en la ciudad italiana de Ferrara, y allí presentada y reconocida como Giardini di luce, y pasará después al mismo Museo Sorolla para su contemplación y disfrute) ha supuesto para quien les relata tal acontecimiento, una grata y muy sugestiva sorpresa, y no tanto por la incuestionable y esperada calidad de las obras expuestas, predecible, como digo,  al margen de por la altura de la ampliamente reconocida trayectoria del artista de quien hablamos, sino por haber sido testigo de una faceta pictórica para mí totalmente desconocida y no menos sorprendente. En estos Jardines de luz,  que así se intitula –como decíamos unos párrafos atrás- la muestra y selección de lienzos y bocetos recogidos,  y divididos en cinco secciones: Tierra, Agua, Patio, Jardín y Jardín de la casa de Sorolla, sorprende la faceta distinta o menos conocida a la quizá más convencional y célebre del genial Sorolla, me refiero a la de la exterioridad luminosa  y de la figura de singular vitalismo, pues, sin embargo, encontramos en esta exposición una declaración plástica que apunta hacia la reflexión interior y hacia un intimismo harto delicado, manifiesto en la visión de jardines, fuentes y paisajes que, a la sazón, habrían de causar en el pintor valenciano una grande y honda impresión, no en vano serían la inspiración de notas y apuntes para la creación del jardín propio, del que también hay una muestra en esta semblanza magnífica de Sorolla. Como digo, el aporte de los cuadros y bocetos del jardín personal (familiar) de su casa estudio en Madrid incrementan esa nota de particular introspección de la que hablamos en una suerte de paisajes interiores que, por fin, darán lugar a  estas semblanzas de flores, columnas, estatuas y fuentes tan representativas de este momento pictórico de nuestro autor para fruición de los interesados en el arte de vuelo más excelso.

            Debemos reconocimiento a la ciudad de Ferrara Arte, el Patronato de la Alhambra y el Generalife de Granada, al Museo Sorolla y al Fundación Museo Sorolla de Madrid, de quienes partió tan inapreciable iniciativa y fue producida por el Ministerio de Educación y Cultura y la Consejería de Cultura para tan importante ocasión.

Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Palacio de Carlos V
            Si la primera profunda –indeleble- impresión que recibió Sorolla de su visita a Andalucía (y a la ciudad de Granada) la habría de producir la contemplación mirifica de Sierra Nevada, no habría de quedar en modo alguno indiferente, en un más reposado y tranquilo recogimiento de Joaquín Sorolla, el monumental conjunto de jardines, fuentes y edificio hispanomusulman de la Alhambra y el Generalife. No en vano dedicó cuarenta y seis paisajes dedicados al mencionado conjunto (y también al Albaicín, Sacromonte y a la misma Alhambra vista desde la óptica admirable del mencionado barrio del Albaicín).

            Tras un par de visitas a la espléndida exposición, quien les habla, guardó una sensación lo suficientemente intensa y duradera como para recordar (y llevar a término otros nuevos) poemas inspirados en la contemplación de la excelencia de tan portentoso monumento; así quedaron plasmados, en breves y rápidos apuntes poéticos unas cuantas –muy pocas- composiciones de exigua cantidad versal, en forma de haikus que, finalmente, tomaron nuevamente vida ante tan maravilloso despliegue de lienzos ofrecidos en este inolvidable muestrario, y de cuya sublime exhibición extrajo quien les habla, íntima y muy felizmente, emociones que con todos vosotros quiere compartir en este humilde soporte de amistad que es nuestro (siempre vuestro) blog Ancile.



Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Torre de los siete picos -1910-



Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Estudio de Sierra Nevada, nube amarilla -1910-




Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Higueras del Generalife,  -1910-




Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Torre de las infantas -1910-







Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Sierra Nevada -1917-





Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Sierra Nevada en invierno -1910- 





Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Patio de Doña Juana  -1910-




HAIKUS DE LA ALHAMBRA



(Semblanza de la tarde en la Alhambra)



I

Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Mirador de Lindaraja -1910-

Sobre los muros,
arrocabes y fuentes
arde el crepúsculo.


II

 

Cursiva o cúfica
la sombra sobre un arco
de luz susurra

III


El tiempo va
sobre la tarde hacia
la eternidad.

IV


El arco finge
Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Patio de la Alhambra -1917-
el fin donde la sombra
tiene su origen.





V


Cada columna
se desliza en la tarde
sombra purpúrea.



VI


Sobre los frisos
de madera, las sombras
en equilibrio.


Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Patio de Comares -1917-

VII



En lobulados
rosetones el tiempo
marca su espacio.



VIII


De rojo y añil
el ataurique finge
pétreo jardín.


IX

Sorolla: Poesía en los jardines de la luz, Francisco Acuyo
Patio de los Arrayanes, -1909-

Alas doradas
el ángel de la tarde
bate en la sala.


X


Lóbulos de arcos,
trenzados capiteles,
sol aromático.