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sábado, 13 de junio de 2026

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE ACUYO: POÉTICA DEL SILENCIO. EN EL SER DEL VERSO, LA MÚSICA DE LA NADA, POR EDUARDO BATTANER, 2ª ENTREGA

Traemos la segunda entrega de Presentación del libro de Acuyo: Poética del silencio, para la sección de Ciencia del blog Ancile, de Eduardo Battaner.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE ACUYO:

POÉTICA DEL SILENCIO.

EN EL SER DEL VERSO, LA MÚSICA DE LA NADA,

POR EDUARDO BATTANER,

2ª ENTREGA


Interior de la Biblioteca de la Universidad, foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer


Sería de esperar que las palabras saltaran del saco de las palabras imprecisas al de las precisas, según la ciencia avanza, pero ha ocurrido precisamente lo contrario. La física moderna va agrietando ella misma su firmeza, haciéndonos dudar del significado de lo que parecía bien asentado. 

Decía el físico John Wheeler que el observador es co-creador de la realidad. ¿Qué dice a esto el físico de oficio, supuesto depositario de la verdad?

La física actual está enmarañada, con claros pero atrevidos resultados, con un léxico que se vuelve contra él mismo. 

Valga un ejemplo:

La velocidad de la luz en el vacío. Hombre: si la luz va por el vacío, ese vacío ya no está tan vacío. Pero además el vacío de los físicos está lleno de cosas: partículas virtuales, campos… y, especialmente, posee energía, la energía oscura, la energía del vacío, extensión del concepto del “Término Cosmológico” de Einstein, energía inagotable. 

¿Energía del vacío casi indetectable de importancia minoritaria? ¿Sutileza vana de la teoría más especulativa? Nada de eso: es la componente más importante del Universo actual y, lo que es más inquietante, será la energía dominante en un futuro. Es además posible que el fin del Universo sea el “Big Rip”, cuando la expansión se haga infinita en un tiempo finito llamado “tiempo de Big Rip”. ¿Hay algo más misterioso, surgido de las ecuaciones más objetivas, como esa “materialización de la nada”, valga un oxímeron más.

Es el vacío lo que mueve el Universo.

El Universo ¿creación exnihilo y muerte por dilución “in-nihilo? El vacío se convierte en nada. Dejemos que el Universo se vacíe por sí mismo.

Por cierto: Big Rip, en inglés, es “Gran Desgarrón”, pero, como me hizo notar mi amigo latinista Jesús Luque, en latín, es “Requiescat in Pace”. La muerte del Universo sería su propio funeral.

Foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer
Este libro trata de la nada, la nada creadora de todo y creadora de belleza. La poética del silencio.

Bromeaba mi profesor de bachillerato definiendo la nada como que “la nada es un cuchillo sin hoja al que le falta el mango”. Es una broma pero una broma muy seria, porque a la nada se llega por las
ausencias. 

Y aunque las ausencias son de muchos tipos, la nada es solo una. Cuando se llega a ella, se ha borrado el camino que la alcanzó. La nada es el olvido, como el equilibrio termodinámico es amnésico.

La nada es creativa. La poesía es una forma de llegar a ella, gracias a sus pausas escondidas en los rigores de la métrica y la consonancia. 

La poesía es el arte de encontrar lo inefable entre los entresijos de lo fable. A veces tapa con palabras nuevas algunos silencios, pero la nueva palabra acuñada nos adentra en más silencios, que nos conducen por la vía de la “nanidad”, término muy expresivo de Acuyo.

Extraordinariamente estimulantes son las reflexiones que hace Acuyo en un capítulo que se titula “Belleza exnihilo”. También la belleza parece pertenecer a esos conceptos, lo que él llama la “parentela” de la nada, que habíamos reunido, como vacío, espacio, olvido, silencio, cero, oscuridad, consciencia… La belleza es otro pariente más, un pariente muy distinguido al que hay que destacar, ya que Acuyo es un profesional de la belleza escrita. Con la poesía se va de la fable a lo inefable. Y por unos argumentos en los que la subjetividad no puede estar ausente, se deduce que la belleza puede ser fuente de ciencia, algo así como que las leyes físicas pueden establecerse gracias a su belleza. Nuevamente, el científico de oficio se hecha las manos a la cabeza: “eso no es lo que dice el método científico. Pudiera ser así en tiempos de Platón, o de Kepler, o incluso de Newton, pero ahora los científicos no procedemos así”.

Sin embargo, la historia refrena la osadía del científico de oficio. Recordemos que Maxwell dedujo la existencia de ondas electromagnéticas del hecho de que tenía ante sí dos ecuaciones similares, pero una más larga que la otra. Alargó la corta con un nuevo término que se inventó. Un criterio puramente estético le llevó a un descubrimiento de consecuencias imprescindibles en el mundo actual. Existen ondas electromagnéticas, incluso este recinto está repleto de ellas que lo cruzan en todas direcciones. Y la luz es una de ellas.

Decía Dirac, con estas o parecidas palabras, que tenía dos criterios para reconocer la verdad de una fórmula nueva: la sencillez y la belleza. Y que, cuando ambos criterios no coincidieran en su dictamen, el de la belleza debería prevalecer. Chandrasekhar tituló uno de sus libros “Truth and Beauty”, Verdad y Belleza. Podríamos poner muchos otros ejemplos para mostrar que muchos de los más admirados científicos ponían la belleza al servicio de la verdad.

La nada al servicio de la verdad

Unos breves comentarios más. En este libro no se habla de Dios, aunque para algunos, la palabra Dios podría entrar en la familia de la nada creadora. Es que este libro respeta todo tipo de posicionamientos religiosos. Puede ser leído por un teísta como por un deísta, como por un agnóstico, como por un ateo.

Si es usted un filósofo, un poeta, un científico, un lexicógrafo… tiene usted que leer este libro. Si usted es una persona atrevidamente sensible, tiene usted que leer este libro.

Si tiene usted prisa, este libro es absolutamente desaconsejable.

Foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer

No hablo de lo que el libro contiene, entre otras cosas porque no sería capaz, Acuyo es un maestro de la expresividad. Yo sólo abro la puerta. Pasen y lean.

La intención del prologuista no ha sido sino avisar de que este libro sólo se puede leer con la mente y el corazón abiertos. Este prólogo sólo tiene la intención abrir la mente del lector para que pueda saborear esta efusión de ciencia, filosofía y poesía.

Esto lo consiguen también las citas precursoras de cada capítulo, sabiamente extraídas de poemas de Quevedo, de Lope de Vega, de Juan Ramón Jiménez, de Salinas… del mismo Acuyo. Cumplen con su función introductoria y persuasiva. Especialmente ilustrativa es la alusión a un poema de San Juan de la Cruz, en la que se repite machaconamente al final de cada estrofa: “toda ciencia trascendiendo”.  Porque esa trascendencia es el ánimo de este que no sé si llamar libro o jardín. 

Toda ciencia trascendiendo. Más allá de la ciencia… O tal vez, más acá.

Por resaltar una que me llamado mucho la atención y se me ha metido en la cabeza, para quedarse, como se dice ahora. Es de Lope de Vega:

De la nada, Señor, me habéis sacado
a nuevo ser…

Hay mucho que hablar de la nada. Un deseo latente en la física actual es la ToE, Theory of Everything, la “Teoría del Todo”, culmen del reduccionismo a ultranza, una ecuación o un principio del que se dedujera absolutamente todo, que resolviera la incompatibilidad de la relatividad y la cuántica, que dedujera el principio del Universo y de la materia, que asentara definitivamente la cosmología y la física de partículas… en fin, “todo”, en la física y en todas las ciencias, química, biología… etc. A ello se tiende, de momento sin éxito. Como contraste arrasador, en este libro no se habla de la Teoría del Todo, sino de la Teoría de la Nada. 

Si ahora digo “muchas gracias”, ustedes me dirán “de nada”. Con esa medio frase tan protocolaria están ustedes a dos pasos de adentrarse en uno de los problemas más escrutados por los más reconocidos filósofos de todos los tiempos: la nada.


Muchas gracias. 


Eduardo Battaner










Foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer

sábado, 6 de junio de 2026

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE ACUYO: POÉTICA DEL SILENCIO. EN EL SER DEL VERSO, LA MÚSICA DE LA NADA, POR EDUARDO BATTANER, 1ª ENTREGA

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos, en dos entregas, la intervención de Eduardo Battaner,  catedrático emérito de astrofísica y astronomía, que lleva por título: Presentación del libro de Acuyo: Poética del silencio: en el ser del verso la música de la nada, en la que intervino el editor del libro José Antonio Rodríguez, de Entorno Gráfico Ediciones, y el autor del libro, quien suscribe estas líneas, y todo ello en el marco espléndido de la Biblioteca de la Universidad de Granada. El reporte fotográfico es de Alejandro Martínez Ferrer. Como curiosidad, observen la octava rima o copla de arte menor cuya construcción estrófica es muy particular en la combinación de sus octosílabos y distribución de sus rimas y versos blancos, y que introduce su intervención.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE ACUYO:

POÉTICA DEL SILENCIO.

EN EL SER DEL VERSO, LA MÚSICA DE LA NADA,

POR EDUARDO BATTANER,

1ª ENTREGA



Eduardo Battaner, foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer



Es un privilegio que 

en sitio tan venerable 

entre tantos incunables 

vea este libro la luz.

… Lo veo y no me lo creo…

Si mis ojos no me mienten… 

…está entre los asistentes… 

está… ¡san Juan de la Cruz!



Ahora en serio, porque este es un libro serio.


Nos encontramos en este gran templo de los libros, que es como decir, el gran templo de las ideas. Aquí nos encontramos con las ideas de los sabios de antaño, libros deseosos de saltar a nuestras manos, libros que están esperando “la mano de nieve” (que decía Becquer) que los vuelva a abrir, para ofrecernos sus secretos, sus sueños, sus vivencias.

El momento de la presentación de un libro viene a ser su nacimiento. Este libro nace en el mejor de los paritorios, en el templo de los libros, junto a sus muchos hermanos de otros tiempos, incluso sus añejos hermanos incunables. Este paritorio está asistido por unos bibliotecarias y bibliotecarios que preservan su conservación, su orden y su silencio con esmero y amor. Los libros están ahí para conversar con nosotros. Los bibliotecarios facilitan que los libros pasen de la conservación a la conversación.

Gracias a su directora, Olga Moreno, por ofrecernos este magnífico recinto, bajo su magistral cimborrio; gracias a María Artés, bibliotecaria Jefa de Servicio, que nos atiende en este acto, comadrona del nuevo libro.

Ella nos asiste para sacar a la luz un nuevo libro. Gracias, de nuevo,  María. Es un lujo contar contigo en este venerable recinto.

Gracias de todo corazón a la Biblioteca Universitaria, una de las más grandiosas del mundo actual, émula de las míticas de Alejandría o de la Córdoba califal.

E. Battaner, F. Acuyo y J.A. Rodríguez, foto cortesía de Alejandro Martínez Ferrer
Y aquí se reúnen los tres protagonistas del libro: El Editor, José Antonio Rodríguez, gracias José Antonio por regentar esa editorial acogedora de tanta literatura, la bibliotecaria, María Artes, y el autor, Francisco Acuyo.

Déjenme que cite a Galileo que expresó de forma sucinta y sencilla el mejor invento de la humanidad: la escritura y el libro:

“Pero sobre todas las invenciones estupendas, ¿qué mente elevada fue la del que encontró el modo de comunicar sus más recónditos pensamientos a cualquier otra persona aunque esté distante grandísimo espacio de lugar y tiempo? Hablar con los que están en las Indias, hablar a los que aún no han nacido ni nacerán de aquí a 10000 años y ¡con qué facilidad! Con varias reuniones de 20 caracteres sobre el papel”. 

De esta invención que dijera Galileo, se beneficia este libro, para beneficio de los lectores.

María Artés tendría dificultades para colocar este libro que tengo el orgullo de presentar: ¿Es un ensayo filosófico? ¿es un libro de poesía? ¿Es un libro de ciencia? Tan difícil sería de instalar en la adecuada estantería como es difícil definir a su autor. Como la ciencia es filosofía natural, yo diría que es un libro de filosofía, libro de filosofía escrito por un poeta. Porque está escrito con un subyacente estilo poético. Sus frases rezuman poesía.

Francisco Acuyo es doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ha escrito numerosos libros de poesía y filosofía, y dirigido varias revistas literarias. La lista es interminable. Mantiene un exquisito “blog” de poesía: “Ancile”. Sus méritos son muchos y buenos. Difícil seleccionar, tan buenos son tantos.

Es además el creador de una sociedad literaria denominada “La Ciudad Ilustrada”, a la cual me siento orgulloso de pertenecer. También pulcramente editada por “Etnográfico Ediciones”.

Editor, presentador, autor y A. Campos, foto
cortesía de Alejandro Martínez Ferrer

Sus últimos libros, o mejor, sus penúltimos, “Arte: la vida en busca de sentido”, prologado por Antonio Campos, y “El mal, aroma de la nada”, prologado por José Enrique Martínez, son excelentes complementos de este. 

Hay un paseo en Granada que lleva a la Fuente del Avellano, tan evocador para los literatos. A lo largo del paseo se han erigido bloques que contienen poemas de consagrados poetas. Pues bien: uno de ellos, es de Francisco Acuyo. Es un placer ver que su nombre y un poema suyo se encuentra entre otros muy laureados nombres: san Juan de la Cruz, Alberti, Carvajal… Esta sí es nota destacable en su largo y frondoso curriculum vitae.

Francisco Acuyo es un gran poeta, un gran filósofo y un gran astrónomo amateur.

¿Por qué tiene usted que leer este libro? Se lo recomiendo fervorosamente. No es fácil de leer. ¿Por qué? No porque sea un libro profundo, que ciertamente lo es hasta el abismo. Sino porque despierta la imaginación de tal manera, que los ojos se cierran, la frente se eleva, la mente se pierde por nuevos senderos, el alma se adormece y dinamiza. En la lectura, cada paso pide una pausa.

Si tiene usted tiempo y tranquilidad y deseo de nuevos pensamientos, éste es su libro. Prosa sin prisa. Lectura sin locura (o quizá sí, pero locura de la buena). Lectura realmente para el deleite y la reflexión.

¿De qué trata el libro? El título es un oximorón: “Poética de Silencio”. Otro oximorón en el subtítulo escondido en el interior: “La música de la nada”. Y también “En el ser del verso”. 

Permítanme que les lea un párrafo del prólogo:

“Este libro trata de la nada. El autor ha encomendado este prólogo a un físico, lo cual podría parecer un atrevimiento, porque si éste, el prologuista, hubiera razonado como un físico de oficio, habría llegado a este breve necio comentario apartando de un manotazo este objeto inútil.  “Este libro carece de interés; trata de la nada, la nada no es nada, la nada no es un concepto aceptable en física.  Otra cosa es el vacío. Nosotros distinguimos entre vacío y nada. El vacío sí es un concepto aceptable. Un libro que trata de la nada es un libro que no trata de nada”. 

Necio, necio, necio desprecio hubiera sido. Hay que rebatir al físico de oficio con la misma física, como también hace, con mejor tino que yo, Francisco Acuyo. Me parece que los grandes físicos, Heisenberg, Schrödinger, Einstein, está más capacitados para saborear este libro que los físicos de oficio.

Werner Heisenberg, uno de los padres de la mecánica cuántica, decía, con estas o parecidas palabras, que la física, a base de razonar con precisión sobre conceptos definidos con precisión desecha todo aquello que, precisamente por ser impreciso, es importante. Pensemos en palabras de difícil o imposible definición precisa: vida, alma, amor, dios, humor, arte, consciencia, belleza, nada… Que son importantes no hay duda, pues son de las palabras más usadas en nuestro lenguaje diario. Entre ellas hemos incluido “nada”, el fundamental objetivo de este libro. 





Eduardo Battaner






viernes, 22 de mayo de 2026

LA POESÍA Y LA MÚSICA DE LOS NÚMEROS PRIMOS

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos una nueva entrada en la que abundamos sobre la estructura rítmica del verso y sus potenciales relaciones con el mundo de las matemáticas, y esta vez bajo el título: La poesía y la música de los números primos.


LA POESÍA Y LA MÚSICA 

DE LOS NÚMEROS PRIMOS

 

La poesía y la música de los números primos. Francisco Acuyo

Resultan fascinantes para aquellos que nos sentimos misteriosamente imbuidos, o por lo menos más o menos intuitivamente concernidos por los patrones y estructuras rítmicas de lo más íntimo del discurso poético como es la métrica, ¿las coincidencias? relacionales entre sus estructuras y peculiaridades rítmico matemáticas y su eufonía y expresividad, si estas últimas son la sustancia reconocible del discurso poético.

Así mismo, nunca ha dejado de llamarme la atención que el verso endecasilábico encierre en su simbología numérica, 11, una atracción en las lenguas románicas y equivalentes en otras lenguas que se refleja en su uso frecuentísimo desde su aparición y que, según Antonio Quilis, se basa en quesu longitud coincide exactamente con la del grupo fónico máximo castellano. Su uso único o combinado con otros versos cuya cadencia combinan perfectamente con él, como es el verso heptasílabo es aceptado con total naturalidad.  Así pues, es un verso que en nuestros días se sigue utilizando masivamente en lugar de los tradicionales españoles como eran el dodecasílabo y, por supuesto, el octosílabo.

¿Por qué nos suena tan bien (recordamos la afirmación de A. Quilis) no siendo un verso nacido de nuestra lengua materna? Mucho se ha hablado de este verso en su conjunción enigmática con el soneto, y si este estaba estructurado de manera acorde a los elementos rítmicos reconocibles en la proporción áurea.[1] Este número phi que tanto ha dado que hablar en artes como la pintura y la arquitectura, parece tener también una apreciación especial en determinadas formas estróficas como es el soneto. Su representación decimal infinita es una sugerente cualidad que sin duda anima a las imaginaciones más inquietas. 

El valor numérico de la proporción del soneto parece cumplir lo exigido en la dicha proporción entre los elementos (segmentos) que la componen. Decía Euclides que una recta ha sido cortada en extrema y media razón cuando la recta entera es al segmento mayor como el segmento mayor es al segmento menor; ¿se cumple esta razón de proporción en la forma estrófica del soneto? No entraremos ahora, porque nos es el propósito de esta entrada, en una demostración matemática de tales afirmaciones sobre esta estrofa, pero sí seguiremos indagando sobre algunas peculiaridades numéricas que pueden, o no, aplicarse al uso de determinados patrones numéricos traducidos en ritmos que utiliza, no solo la música, también la poesía.

Pero, volviendo al célebre verso de 11 sílabas, ¿ha advertido algún poeta que dicho número es primo?[2] y que alguna de sus más celebradas combinaciones han tenido lugar con otros versos cuyo patrón es un número primo, por ejemplo el 7, identiifcado en los versos heptasílabos? Antes de entrar en otras consideraciones sobre la singularidad numérica del verso endecasílabo, hay que advertir de algunas características métricas que, veremos, si encuentran parentesco o razón matemática con el número once primo. El endecasílabo, a diferencia de otros versos, como el octosílabo, el decasílabo, etc… por ejemplo, no hay un punto medio de equilibrio: 4 +4 = 8; 5 + 5 = 10… No obstante, vemos que el verso de once, a diferencia de otros versos no tiene un punto en sus hemistiquios aritméticamente exactos de equilibrio. Entonces, ¿por qué se adapta tan bien a la intencionalidad eufónico expresiva del poeta, aun en períodos iconoclastas como los actuales?

El metricista avisado y el poeta con buen oído, encontrará una razón rítmica en las cesuras que admite este peculiar verso, las cuales nos darán precisamente advertencia del límite de la cantidad fonética en nuestra lengua. Y ahora viene la pregunta del millón, ¿guarda este cómputo métrico rítmico y eufónico alguna relación con el cómputo aritmético matemático? Y, finalmente, ¿Qué características y significación tiene el número primo para el patrón métrico? ¿Tiene alguna relación, a efectos prácticos en general y particularmente en el ámbito general de la métrica poética?

Seguiremos indagando sobre estas ensoñaciones o, acaso realidades, entre el número y la poesía en próximas entradas del blog Ancile.


 



[1] Cuya relación matemática resulta entre magnitudes que se ofrecen en un numero irracional apercibido de manera estética.

[2] Es el número que solo es divisible por sí mismo y por la unidad.


La poesía y la música de los números primos. Francisco Acuyo

martes, 19 de mayo de 2026

LAS MATEMÁTICAS DE LA VIDA EN LA LÓGICA DEL ARTE

 De nuevo traemos reflexiones diversas sobre la lógica, la conciencia, las matemáticas y el arte, para la sección de Ciencia del blog Ancile, y todo ello bajo el título: Las matemáticas de la vida en la lógica del arte.


LAS MATEMÁTICAS DE LA VIDA

 EN LA LÓGICA DEL ARTE

 

Las matemáticas de la vida en la lógica del arte. Francisco Acuyo


CUANDO UN ARTISTA se reafirma en su arte y considera que esa labor creativa es parte inseparable de sí mismo en su tránsito existencial, nadie se extraña con semejante afirmación. Si alguien dice que las matemáticas son una forma de vida, la cuestión puede tomar una vertiente bien distinta. Pitágoras pensaba de esta manera. Que un artista extraiga de la vida consecuencias para su arte es algo normal. Cuando ese artista aspira hacer de su arte una forma de manifestación vital, comparable al fenómeno de la vida misma puede inquietarnos un momento. Pero, que un matemático deduzca vida de las matemáticas, es algo más que una extravagancia que no muchos estarían dispuestos a tolerar. ¿Está vivo un principio lógico matemático, un axioma, un teorema?

Requiere otra pregunta cualquier respuesta a la anterior interrogante: ¿La identidad del mundo y sus diversos componentes dependen más de la forma que de la sustancia? ¿Qué papel  juega la conciencia en estos procesos de identificación y representación? ¿Qué rol tiene la imaginación en la conciencia? ¿Cuál en el artista? ¿Cuál en el matemático? ¿No es la imaginación la que emparenta al poeta, al artista, con el matemático?

Que el poeta utiliza patrones (matemáticos) rítmicos con los que sujetar el caos de las sensaciones y experiencias vitales al lenguaje rítmico, eufónico y expresivo de su discurso no debe tomarse por un secreto, es del todo evidente. Aquellas muchas interrogantes y las exiguas respuestas a lo antecedido pueden darnos nociones harto sugerentes que invocan un parentesco singular y no reconocido en el que pocos poetas y menos matemáticos han caído en la cuenta.

Las matemáticas de la vida en la lógica del arte. Francisco Acuyo
Se ha afirmado que sin retórica no puede haber matemáticas[1], ya que la lógica es la premisa fundamental del sustento de ambas. ¿Qué decir de la poesía, del verso, del poema como constituyentes esenciales de aquella? La retórica es perfectamente ostensible y reconocible en cualquier poema. ¿En qué se asemeja una lógica (retórica) matemática y la que consideramos poética? ¿Qué las diferencia?

Es reconocible, nos reiteramos en esto muchas veces, que incluso en la irrupción emocional o inconsciente del poema son detectables patrones rítmicos que fundamentan la eufonía y la expresividad del verso en relación con los contenidos semánticos que le dan sentido. No obstante, también sabemos que el discurso poético, muchas veces, en realidad responde a ¿magnitudes? incontables e insondables que sobrepasan el discurso habitual de la lengua común, aunque en cada lengua existan unas preferencias en utilizar estos o aquellos patrones de versificación. ¿Son estos parámetros rítmicos computables sostenidos por alguna lógica que se diferencie o se asemeje a una lógica aritmética puramente matemática?

La posible resolución a la anterior interrogante puede abrirnos sendas sorprendentes sobre la naturaleza peculiar de la lógica poética y sus diferencias y vínculos con una lógica contable y extranumerable. Que existe una razón cualitativa y expresiva y eufónica para la utilización de determinados versos me parece evidente, pero, ¿lo es para la mayoría de los poetas? ¿es entendible para el matemático este razonamiento, como sí pudiera serlo para el músico?

Daremos cuenta de ello en la próxima entrega de este blog Ancile, si es posible hacerlo con un razonamiento lógico.

 

 

Francisco Acuyo

 



[1] Tammet, D.: Ob. cit. 71.



Las matemáticas de la vida en la lógica del arte. Francisco Acuyo


martes, 28 de abril de 2026

CONCIENCIA, MATEMÁTICAS Y POESÍA

Que los caminos en la búsqueda de lo que sea la conciencia son ¿inescrutables?, es lo que pretende dar cuenta este nuevo post del blog Ancile para la sección de Ciencia, y bajo el título de, Conciencia, matemáticas y poesía.


CONCIENCIA, MATEMÁTICAS Y POESÍA


 

Conciencia, matemáticas y poesía. Francisco Acuyo


Resuenan en mi memoria todavía las palabras del lógico Bertrand Russel cuando decía que; Tomar conciencia de la irrelevancia del tiempo, aunque este sea real, es la puerta a la sabiduría tanto del pensamiento como del sentimiento.[1]  Me impresionaron porque en el fondo me parecían encerrar una contradicción ¿lógica?, y esto por uno de los padres de los principia matematica[2] nada menos.

Aquellos que han seguido estas y otras aportaciones en este lugar deben saber que el tiempo y su concepto es algo que se ha tratado con cierta reiteración y profundidad, sobre todo en el ámbito de la poesía. El tiempo poético tienes unas cualidades genuinas que ya advertíamos con anterioridad.[3] Parece que lo temporal se necesita la conciencia, es preciso para saber intelectual y sentimentalmente. Pero, ¿si es real? ¿cómo podemos obtener conocimiento fuera del mismo? Las matemáticas (puras, y caso también las impuras o aplicadas) y la misma lógica diríase que demuestran su irrelevancia. Pueden establecer axiomas y principios fuera de una realidad temporal.

De lo anteriormente expresado se pueden sacar conclusiones que me parece pueden ser de gran interés, sobre todo sobre el concepto de tiempo en relación a lo que sea la conciencia. Yo me preguntaría ahora, ¿qué factores de influencia en la realidad y concepto del tiempo participan, y si  influyen nuestra educación e instrucción derivadas de lo que entendemos por tiempo y por conciencia? o, ¿cuál es la importancia de la cultura extraída sobre el acercamiento a estos conceptos (y decíamos potenciales realidades, frente al utilitarismo que ellas mismas, per se, pueden aportar? ¿La literatura y el arte tienen algo que decir, aun no estando situadas en el ámbito del método científico? ¿Este tipo de saber es solo privativo de la filosofía o la ciencia? ¿Cómo puede (puedo) siquiera atreverme a llevar a cabo una interrogante como esta?

Conciencia, matemáticas y poesía. Francisco Acuyo
Parecerá muy pobre la respuesta: por mi propia vivencia llevada a cabo a través del ejercicio poético. Mas, se preguntarán, ¿qué tiene que ver el procedimiento de la ciencia matemática con la poesía? Pues verán, junto a la aspiración de la búsqueda de la belleza que no pocos matemáticos experimentan en la realización lógica de axiomas o teoremas: la realidad del número, presente, quiéralo o no el poeta, en la estructura del verso que aspira a realizarse como poema. Esto es algo evidente en el constructo métrico del verso. Pero debo decir que va aún más allá del cálculo silábico, de cláusulas o de pies métricos.

Se dice que el álgebra[4] es indudable que enseña la búsqueda de verdades generales que, como advertía Russell, son verdades de las que no se afirma lo que sean para esta o aquella cosa particular, sino para cualquiera de las de todo un conjunto de cosas.[5] Esta función de búsqueda no solo demuestra la superioridad sobre el ámbito de las cosas supuestamente reales, sino que, a mi juicio, demuestra la conexión íntima de ellas con la conciencia intelectual que las busca y examina. Pero, ¿qué hace el poeta, trascendiendo muchas veces el ámbito meramente racional y lógico, sino caer en la cuenta de la intimidad de lo que suponemos real con la subjetividad del mismo poeta?

 Acaso, lo que ocurre, es que el rechazo de muchos sobre el mundo que impregna de matemáticas la poesía (y la poesía a las matemáticas), se estima desde la ignorancia o desde una apreciación meramente aritmética o calculable numéricamente de las estructuras del verso, relegando el influjo matemático aritmético, y a la propia métrica, a la contabilidad mecánica de la composición de los ritmos y otros componentes del verso.

                Seguiremos indagando en estas misteriosas relaciones entre conciencia, matemáticas y poesía en próximas entradas del blog Ancile.

 

 

Francisco Acuyo

 



[1] Russel, B.: ob. cit. Pág.55.

[2] Uno de los ejercicios de lógica más importante jamás llevados a cabo y escrito junto a Alfred North Whitehead,  intentando de deducir la mayor parte de los conocimientos matemáticos del momento (1910-1913) partiendo de un conjunto singular de principios lógicos o axiomas. Trataron de superar las inconsistencias de la lógica de Gottlob Frege.

[4] Que introduce La utilización de letras en la configuración de su lenguaje matemático, donde se supone que cada letra ha de representar un número, el cual ha de ser revelado.

[5] Russell, B.:Ob. cit. Pág. 94.


Conciencia, matemáticas y poesía. Francisco Acuyo

viernes, 24 de abril de 2026

REALIDAD Y CONCIENCIA

 Para la sección de Ciencia del blog Ancile exponemos una nueva entrada en la que se sigue reflexionando sobre la conciencia a través del discurso poético, y todo ello bajo el título: Realidad y conciencia.


REALIDAD Y CONCIENCIA


 

Realidad y conciencia. Francisco Acuyo


Resuenan en mi memoria  todavía las palabras del lógico Bertrand Russel cuando decía; Tomar conciencia de la irrelevancia del tiempo, aunque este sea real, es la puerta a la sabiduría tanto del pensamiento como del sentimiento.[1]  Me impresionaron porque en el fondo me parecían encerrar una contradicción ¿lógica?, y esto por uno de los padres de los principia matematica[2] nada menos.

Aquellos que han seguido estas y otras aportaciones en este lugar deben saber que el tiempo y su concepto es algo que se ha tratado con cierta reiteración y profundidad, sobre todo en el ámbito de la poesía. El tiempo poético tienes unas cualidades genuinas que ya advertíamos con anterioridad.[3] ¿Es posible una irrelevancia de lo temporal?, ¿El tiempo necesita de la conciencia?, ¿Es preciso para saber intelectual y sentimentalmente? Pero, ¿si es real, cómo podemos obtener conocimiento fuera del mismo? Las matemáticas (puras, y caso también las impuras o aplicadas) y la misma lógica demuestran que es posible, ya que pueden establecer axiomas y principios fuera de una realidad temporal.

Realidad y conciencia. Francisco Acuyo
De lo anteriormente expresado se pueden sacar conclusiones que me parece pueden ser de gran interés, sobre todo sobre el concepto de tiempo en relación a la conciencia. Yo me preguntaría ahora qué factores de influencia en la realidad y concepto del tiempo y la conciencia influyen en su supuesta entidad, habida cuenta de nuestra educación e instrucciones derivadas de ella en la concepción del tiempo y de la misma conciencia. O, ¿cuál es la importancia de la cultura extraída sobre el acercamiento a estos conceptos (y decíamos potenciales realidades, frente al utilitarismo que ellas mismas, per se, pueden aportar? ¿La literatura y el arte tienen algo que decir, aun no estando situadas en el ámbito del método científico? ¿Este tipo de saber es solo privativo de la filosofía o la ciencia? ¿Cómo puede (puedo) siquiera atreverme a llevar a cabo una interrogante como esta?

Parecerá muy pobre la respuesta, sobre todo si apoyo cualquier rasgo de evidencia en mi propia reflexión personal y sobre todo por la intuición impulsada en el ejercicio poético. Lo cierto es que, desde allí, es desde donde parten buena parte de la indagación teórica a posteriori de la realización del verso y del poema. Bien es cierto que también el hallazgo filosófico o científico puede servir de inspiración para determinados intentos poéticos. En cualquier caso lo que quiero decir es que la poesía vierte una singular gnoseología que pone en evidencia el poder de la creatividad y la imaginación en cualquier ámbito reflexivo.

Así las cosas, es como si el discurso poético se ofreciese como una especial conciencia que se sitúa más allá del concepto para integrarse en la representación o  teatro del mundo que pone en claro que aquello perceptible en el fondo es un asunto de conciencia que nos incumbe existencialmente. Nos invita a salir de la ilusión del objeto al margen del sujeto si en verdad pretendemos acceder a la realidad que, parece sustraerse al concepto de tiempo y de espacio (Véanse el espacio y el tiempo poéticos en Ancile),[4] ya que se diría que una conciencia ¿transpersonal? primigenia es la que hace posible cualquier manifestación que podamos considerar realidad.

Indagaremos nuevamente en este dominio de la realidad poética para entender lo que la realidad pueda ser.


Francisco Acuyo


[1] Russel, B.: ob. cit. Pág.55.

[2] Uno de los ejercicios de lógica más importante jamás llevados a cabo y escrito junto a Alfred North Whitehead,  intentando de deducir la mayor parte de los conocimientos matemáticos del momento (1910-1913) partiendo de un conjunto singular de principios lógicos o axiomas.Trataron, en fin, de superar las inconsistencias de la lógica de Gottlob Frege.

[3] Por ejemplo, en Tiempo y número poético: Ancile: https://www.blogger.com/blog/post/edit/2253688823379979593/4625311680226283034 ; La retórica del tiempo y el espacio poéticos: https://franciscoacuyo.blogspot.com/2017/12/la-retorica-del-tiempo-y-el-espacio.html , entre otras muchas.

[4] Ancile: https://franciscoacuyo.blogspot.com/2025/01/presencia-y-referencia-poeticas.html La palabra poética (véase la sinestesia) lo que hace es poner en evidencia la realidad de la conciencia del que nombra y que la realidad de lo nombrado, de la cosa, no es tan clara, pues llega a mezclarse o a intercambiar unos sentidos por otros en la prodigalidad de su función lingüística a la hora de la búsqueda  una denominación.


Realidad y conciencia. Francisco Acuyo


martes, 21 de abril de 2026

LA REALIDAD Y LA LÓGICA POÉTICA

  Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post en el que se reflexiona sobre la noción de realidad y las diversas formas de conocimiento y su relación o diferencia con lo que denominamos lógica poesía, y todo ello bajo el título: La realidad y la lógica poética.



LA REALIDAD Y LA LÓGICA POÉTICA


 

La realidad y la lógica poética. Francisco Acuyo

 

El concepto de realidad parmenideo que, a la sazón, enlazaría con el hegeliano, fundamenta que cualquier posible realidad será aquello que puede ser, y que lo que es nada no puede ser ¿aunque sea pensado? Verán que esta interrogante no es una sutileza más o menos ingeniosa ante una verdad que, a su vez, aunque venga pronosticada por filósofos de enorme calibre, pueda parecer una perogrullada. Pensamos solo lo que puede ser. Lo que no puede ser (la nada) es imposible que sea. Lo cierto es que no son pocos los que han pensado en el vacío de la nada como una realidad incuestionable.

            La imposibilidad del cambio[1] de aquella aproximación filosófica de los dos grandes pilares de la filosofía occidental, ofrece un concepto de lo real que diríase que parte de una lucidez y sabiduría (de una conciencia) que supera cualquier conocimiento analítico discursivo, que pone en seria duda las apariencias que nos ofrecen los sentidos (nuestra percepción personal). La filosofía positiva y la misma ciencia parecen oponerse plenamente a aquella creencia en una sabiduría que provenga de nuestra propia capacidad de experiencia y análisis que, se diría ofrecen dos maneras de entender el mundo, no obstante, bajo el denominador común de la conciencia.

            El concepto (y o realidad) del tiempo se verá seriamente comprometido según la intuición parmenidea, ya que la distinción entre pasado, presente y futuro es una mera ilusión (que incidiría también en los sistemas de Hegel, como ya advertimos, pero también en Spinoza. La naturaleza del tiempo, pues, tanto en uno como en otro caso, depende de la conciencia, pero con la salvedad de que en la intuición extática de Parménides, esta debe ser universal y única; en el caso de la concepción analítica de la realidad, el tiempo puede ser real, o al menos estrechamente ligado a la conciencia personal de cada uno.

La realidad y la lógica poética. Francisco Acuyo

           Razón e intuición se diría que divergen como dos formas de entender el mundo y la realidad que pensamos lo constituye. Pero, como nos advertía Russel, bien puede ser esta oposición algo ilusorio.[2] Pero, ¿dónde radica la ilusión? Sin entrar en controversias metafísico filosóficas, diré que en el concepto mismo de conciencia está en el foco de una posible respuesta. ¿De dónde parte la creencia de que hay una realidad diferente a la que presentan los sentidos? Que la conciencia interviene en el proceso sensorial de la realidad no admite, en principio, ninguna duda, conocemos por la experiencia que nos proporcionan aquellos. ¿De dónde proviene aquella otra que se resiste a entender la realidad bajo el proceso sensorial por ilusorio?

Para algunos de los que se acerquen a estos párrafos puede que les cueste creer que todas y cada una de las interrogantes que conllevan, cada una de las inquietudes que aparecen reflejas, que cada una de las reflexiones que aporta, devienen directamente del ejercicio creativo de la poesía. Mi vocación poética es primera a cualquier otra iniciativa de entendimiento de lo que sea la realidad. Entonces, ¿la poesía es un modo de conocimiento singular, genuino? ¿De qué manera se acerca o converge con otras formas de conocimiento del mundo, como las matemáticas, las científicas o filosóficas? Ciertamente, los primeros grandes filósofos, protocientíficos, optaban por la forma poética para el discurso de su sabiduría. ¿Es esto una mera curiosidad? ¿Una casualidad? ¿Una extravagancia? En fin, ¿qué nos puede decir de la realidad la poesía?

Estas interrogantes acabarán por llevarnos a reflexiones nuevas a las que iremos dando curso en próximas entradas del blog Ancile?



Francisco Acuyo



[1] La realidad es increada, indestructible, indivisible, por lo tanto, no cambia.

[2] Russel, B.: ob. cit. pág. 43.


La realidad y la lógica poética. Francisco Acuyo