lunes, 20 de septiembre de 2010

EL RECURSO DEL MÉTODO: APUNTES VARIOS SOBRE EL MÉTODO DE GIAMBATTISTA VICO

Presentamos unos apuntes sobre el gran Giambattista Vico (23 de junio de 1668, 23 de enero de 1744), abogado, filósofo de la historia y protosociólogo napolitano. Célebre por su concepto de verdad como resultado del hacer (verum ipsum factum), y que tanto ha influido, por su clarividencia metodológica y razonamiento de la verdad, en quien modestamente les comunica sus inquietudes en esta bitácora.










El recurso del método: apuntes varios sobre el método de Giambatista Vico, Francisco Acuyo



RECURSO DEL MÉTODO
(APUNTES VARIOS SOBRE EL MÉTODO DE
GIAMBATTISTA VICO)





El recurso del método: apuntes varios sobre el método de Giambatista Vico, Francisco Acuyo






«...estos deben ser los confines de la razón

humana. Y quien quiera salir de ellos cuide

no salga de la misma humanidad».





G. VICO
«Principios de una ciencia nueva

sobre la naturaleza común de las naciones»









DEL MÉTODO DE GIAMBATTISTA VICO (perteneciente a su magna obra Principios de una ciencia nueva) cabe inferirse, iniciada apenas su lectura, unos principios que, acaso se nutrieran del mítico conocimiento del que a su vez ya partiesen aquellos balbucientes pasos primigenios con los que el hombre anduviera los caminos iniciales de su discernimiento; principios así mismo con los que, desde luego, fuesen de frenar capaces los hombres su cruel ferocidad y libertad salvaje.

Desde De nostri temporis studiorum rationae, su primera obra publicada en 1709, hasta Principi di Sciencia, que ahora nos ocupa y que viera la luz en 1725 en primera edición, hasta la publicación segunda, corregida y completada en 1730, se verán discurrir en desigual desfile, acontecimientos personales (que parece que incidieron tanto en la vida como en la obra de nuestro autor ilustre ) y hallazgos intelectuales para, finalmente, canalizar o sintetizarse en su obra regia que, en su interesantísima vertiente metódica, en estos fragmentos pasamos a analizar para deleite de quien guste del sabroso yantar intelectivo y aunque nuestra incursión sea, por otra parte tan urgente como breve.

No obstante, me parece muy oportuno exponer a su consideración un aspecto del pensamiento viciano como cosa del todo muy conveniente señalar, aunque sea con la prisa febril que exige tanta parquedad en estas apresuradas ponencias, esto es, que el ímpetu de Vico en la consecución de una nueva ciencia, participa de la que ya es considerada en la disciplina filosófica, célebre paradoja, o contradicción viciana, pues marcará ésta el signo de buena parte de sus reflexiones y que, después, también afectaría a la singularidad de la disciplina en la que indaga con denodado tesón e insistente
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energía.

De aquellos principios que adelantábamos, su método participa de forma afirmativa y además en lo que considera como un hecho, a saber: que los hombres hacen su historia. Es por todo esto que pueden hacerse partícipes de ella y de su conocimiento esencial; mas veremos este criterio enfrentado dialécticamente con aquel por el cual Vico establece que será la Providencia Divina la que intervendrá en las historias civiles, creando el concepto que habría de denominar como Historia Eterna.

Puede deducirse fácilmente que tal contradicción parte de un hecho básico cual es la participación de nuestro autor de la visión del cristiano platónico, y que a la postrer debería enfrentarle con el pensamiento cartesiano, y que, a pesar de todo, no podrá dejar de verse influido por el memorable y poderoso método del filósofo francés.

Una vez hecha esta cala y consideración sobre la aparente dicotomía del pensamiento viciano, veremos discurrir en esta modesta exégesis de aquellas páginas, entre otras cosas dignas de mención, la observación que nos lleva a resaltar el intento de justificación y clarificación de los principios y leyes de la nueva ciencia, capaz de ofrecernos la mencionada historia ideal eterna de acuerdo con aquel transcurrir de las historias particulares y, así mismo, explicitar la naturaleza que es y será común a todas las naciones.

Considero también, en este punto, y a la luz de estas páginas y este método, muy necesario incidir en la única vía para llegar a conocer la naturaleza humana: mas no será de otra forma que a través de la única ciencia nueva, cual es la historia y, además, desarrollando un singularísimo concepto de Providencia no tanto de origen divino como natural. Podemos colegir de aquí el carácter cíclico y en constante fluir de la historia, estableciendo la metáfora del río que, en sus desbordamientos manifiesta las crisis, y en los diferentes recodos los cambios que darán lugar a épocas nuevas. Mas, todo parece, por la propia naturaleza corrompida de los hombres, influir en el caos que acompaña en la vida de aquellos como algo absolutamente necesario, mas también como la posibilidad (y necesidad) de imponer orden. Se trasluce pues, en este método la idea de la historia como inexorable y perpetuo renacimiento, mas dependiendo la suerte de nuestra especie de la propia voluntad humana.

Se deduce de este método también el influjo de su teoría de los avances y retornos, en virtud de la cual los hombres habrían de tomar conciencia de una ley que, según Vico, presenta la historia describiendo una curvatura, la cual obliga de forma reiterada y constante a volver sobre sí misma. Mas la ambición gnoseológica de Giambattista Vico no se contenta con esta visión unívoca de la historia, y pretende que las pruebas filosóficas que usará esta ciencia puedan ser aplicadas a un campo de operaciones mucho más vasto, pues pretende en realidad que abarque los fenómenos anejos a la vida, de la cual, la historia forma indubitablemente parte. Es así como comienza a vislumbrarse una protosociología, la cual pasará a formar parte de los pilares y fundamentos que habrán de sustentar la moderna ciencia de la sociología. Reconoceremos en este instante que la senda abierta por Vico vendrá a actuar como el ya sobradamente reconocido pivote entre el Renacimiento y la Ilustración.

Podemos ver la historia a la luz de las páginas leídas, como el resultado de la conjunción de tres elementos: Religión, Matrimonio y Sepultura de los muertos, las cuales darán cuenta: de las relaciones de parentesco, el culto a la memoria y el sentimiento de la finalidad del hombre.

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Observemos también que nos encontramos, además, ante el auténtico inaugurador de la Filosofía de la Historia y que, desde luego, anticipa con grande autoridad un elenco importantísimo de ideas atribuibles a disciplinas tan dispares como la filosofía, la política, la psicología, las ciencias sociales... anunciando el pensamiento de figuras de la relevancia de Sorel, Marx, Max Weber, etcétera, que lo van a señalar, como decía, en el insigne protosociólogo que marcaría un hito básico en esta y otras disciplina del pensamiento moderno.

Se anticipa prodigiosamente a la distinción entre intención y resultado, propias de la filosofía, pensamiento y ciencias modernas, y cuya lista de nombres que se verían bajo el influjo de Vico pensamos que sería en verdad innumerable. De especial relevancia será la distinción entre el plano mundano que para Vico será la metafísica vulgar como una socialidad originaria, de donde posteriormente deduce la naturaleza de la sociedad con una peculiaridad objetiva, perfectamente distinguible de la física natural; por lo que la ciencia nueva en este punto puede ser considerada como descubrimiento de primera magnitud.

En un principio hace referencia a la tradición que hablaba de sabiduría esotérica (como conocimiento mítico del mundo), la cual va a ser muy considerada por Vico, pues será a través de su lenguaje fantástico de donde cabrá deducirse los elementos interpretativos para descubrir las historias ciertas. Así, infiere de la lógica poética que las fábulas son ciertas en tanto que nos cuentan la fundación de las acciones de los gentiles con las fábulas de los dioses. De esta manera puede conocerse el estrato y dinámica sociales, a través de una exégesis particular, o de una vía interpretativa perfectamente característica: de donde deduciremos que su método se basa en la observación externa y objetiva de los fenómenos, concepción que no podemos evitar ver pariente de Wilhem Dilthey.

Posteriormente observaremos que el criterio de verdad a seguir será el de verum factum. Por esta conceptualización se estima que, si Dios, como hacedor, es el que conoce la verdad prístina del mundo natural, pues en Él se cumple integralmente el verum factum, o lo que es lo mismo: donde conocer y hacer son la misma cosa, así también el hombre deberá ser partícipe de este conocimiento en la medida que también crea y su afán cognoscitivo se dirige hacia lo creado por él mismo. Si el mundo civil es creación humana, dicho mundo puede conocerse con verdad y verosimilitud, dado que común de aquel sentido socialmente compartido el que garantice precisamente su comprensión.
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el objeto de conocimiento es totalmente real y no ficticio, es decir: el objeto real no es otro que todo aquello referente a lo social. Será el carácter

El punto de vista filológico aporta la perspectiva fundamental para establecer lo que el hombre y la sociedad humana sea, sin engaño alguno, ya que dicho elemento filológico se atiene a lo dado (pueden ser mitos, leyendas, fábulas...). No nos parece en absoluto extraño que prefiera atenerse a la metafísica vulgar, esto es, a lo social, sin menospreciar lo metafísico de lo justo y lo verdadero pertenecientes a la filosofía en tanto que esta atiende al sentido último, es decir tal y como son los designios de la Providencia; muy distinto de aquello otro que atiende a los significados de los pueblos en su decurso histórico.

Hace, finalmente, Vico, referencia al concepto de fábula ideal (que nos recuerda, anticipa y traslada a los tipos ideales de Max Weber ¿y los arquetipos junguianos?), como constructos mentales cotidianos que actúan como prejuicios que van a orientar nuestra acción respecto de los otros sujetos en sociedad, y de los cuales no tenemos del todo presentes en la conciencia (serían inconscientes) y que ayudan a simplificar la vida común adjudicando emociones, roles, procesos, etcétera. Mas será a partir de aquí cuando se establezcan las categorizaciones necesarias para hacer una descripción e interpretación adecuadas para estudiar la realidad social. Así elaborará conceptos en una lógica de primer grado para poder comprender todas las operaciones mentales que se ponen en juego, para después elaborar también conceptos nuevos de segundo grado con los que, al fin, realizar una categorización con la que construir los instrumentos útiles para el análisis y la comparación.

Veremos pues, definitivamente, que todos aquellos (y otros) elementos que habrán de establecer los tipos ideales que se manifiestan como universales fantásticos y caracteres poéticos de su método, los cuales serán dirigidos para que la nueva ciencia sea en verdad no sólo una ontología, también una epistemología para el mundo de lo social sin el que, en la actualidad, no podría concebirse, entre otras, la ciencia de la sociología.



                                                                                                    Francisco Acuyo






El recurso del método: apuntes varios sobre el método de Giambatista Vico, Francisco Acuyo


2 comentarios:

  1. Pasando por Descartes y Alejo Carpentier, llego, atemporalmente, a esta obra que no conocía, gracias a ti, amigo pródigo en el arte de regalarnos lo mejor. Hay en toso esto una especie de remedio contra al vorágine aniquiladora de la modernidad, un anzuelo que nos recupera hacia la verdader enjundia del saber, de la vida inteligente. Un gran abrazo.

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  2. Fascinante, amigo. Ya él sabía que el hombre es impredecible, así mismo el acontecer social en muchas ocasiones. Me place volver a leer este gran trabajo tuyo. Abrazos.

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