martes, 14 de septiembre de 2010

TAOÍSMO: CLAVES LÍRICAS

Aportamos en esta bitácora una serie de reflexiones sobre las manifestaciones líricas en la poesía china bajo el influjo del pensamiento taoísta, trayendo como ejemplo algún poema para su contraste y mejor entendimiento. Esta breve semblanza pretende iniciar a la lectura de tan interesante y sugestiva tradición poética, así como a detectar de su fuerza, armonía y capacidad lírica las influencias en el pensamiento y en el arte occidental en la actualidad.


Taoísmo:claves líricas, Francisco Acuyo




TAOÍSMO: CLAVES LÍRICAS




Taoísmo:claves líricas, Francisco Acuyo





SI ADVERTIMOS QUE LA FASCINACIÓN occidental por el Taoísmo proviene, la más de las veces, por una sentida admiración hacia la extrema ( y aparente) sencillez de una forma de vida y pensamiento, avalada, además, por la grande estima a los principios de la entrega y a cierto concepto de pasividad y que, así mismo, porque diríase adoptar ante la vida una posición acaso neutra e inferior para reconciliar todos aquellos enigmas que marcan más profundamente la existencia humana, pero con la enorme singularidad de sobrellevarlos con todas aquellas otras preocupaciones de la vida cotidiana, marcando así un carácter ciertamente pragmático de la existencia del hombre taoísta.

Taoísmo:claves líricas, Francisco Acuyo
Las referencias a Lao Zi y Zhuan Zi resultarán en este punto del todo inevitables, por lo que estimaremos como muy familiares en buena parte de la tradición y cultura chinas, y por lo tanto en absoluto es extrañar en las manifestaciones poéticas de innumerables poetas y poemas de aquella tradición cultural y literaria. De cualquier modo, y en atención a algunos textos poéticos estudiados, no nos resultará excesivamente difícil detectar algún que otro elemento propio de tan sugestivo como tantas veces enigmático influjo para su peculiar modo de vida y pensamiento.

Si el Tao se entiende como el curso de la naturaleza, no debe parecernos insólito que, el hecho de la menor resistencia, sea el camino más directo para el logro del equilibrio, la seguridad y la paz interior. En tantos poemas encontraremos reflejos estos planteamientos singulares; no nos resultarán sino familiares en el discurrir de imágenes (casi cinematográficas) de las que se impregnan mágicamente sus versos.

La adopción del posicionamiento inferior, tan característico de la filosofía taoísta, puede explicar aspectos que atañen no sólo a la temática de los versos, también a la propia forma de los mismos: dejar pretensiones y afanes que sin duda generan desasosiego, pueden ser muy consecuentes, por ejemplo, con la humildad de los moldes poéticos utilizados para la confección literaria del poema.

El Tao Te King vierte múltiples referencias a sabios que, como el anciano joven, pueden infundir sabiduría a gobernantes para beneficio del estado y del hombre común, y cómo siguiendo el espíritu del Libro, esas referencias visten numerosos poemas, ambientados en montañas, valles, grutas remotas...

La práctica de la vacuidad resultará también relativamente fácil de señalar en la poesía de muy diferentes dinastías, mas, marcando la indiscutible utilidad del vacío: pues el provecho viene de lo que es, pero la utilidad dimana de lo que no es; de donde podemos colegir de nuevo la deslumbrante armonía entre el pensamiento más elevado y los usos más habituales y aun groseros de la vida cotidiana. El sentido del vacío no parece sino aún más congruente cuando en aquellos poemas de influjo netamente taoísta nos recuerdan que un vaso sólo sirve cuando está vacío.

Taoísmo:claves líricas, Francisco Acuyo
La recurrencia al tema de la virtud no es, en tantos poemas expreso, sino una clara influencia de la doctrina del Tao, si bien entendida aquella siempre desmarcada de cualquier connotación contaminadora, pues está dirigida para expresar la naturaleza o el verdadero carácter de lo expreso en el poema. Mas esta idea de la virtud, permanece siempre unida o conectada a la visión de la vacuidad; en realidad sólo se aprende cuando nuestra mente se halla libre de ideas preconcebidas. Es así como en tantos poemas es característica singular de su discurso la extrema brevedad y a un tiempo la extraordinaria capacidad de síntesis tanto en los juicios como en las exposiciones. Invitan en este momento los poemas al regreso al estado primigenio, manteniendo en suspenso nuestros juicios y la memoria de todo aquello que aprendimos, mas con el fin de situarnos en la situación propicia, ya alertas nuestros sentidos para captar o aprehender lo que el poema ofrece, pues: El erudito aprende algo cada día; el hombre del Tao desaprende algo cada día, hasta que acaba regresando a la no acción.

Será también de gran interés considerar otro elemento capital de la conciencia taoísta, y que sin duda encontraremos con frecuencia en algunos poemas bajo su poderoso influjo: El ziran o lo que actúa espontáneamente. Aquello que ocurre no encuentra diferencia con aquello que hacemos y que, en el poema, marca una indiferenciación del yo poético, disolviéndose prácticamente con lo que acaece y se expresa en el poema. De esta suerte, volvemos al ejemplo anteriormente mencionado, la lectura del poema ofrece la imagen (casi cinematográfica) como elemento más destacado e inmediato del poema.

Es interesante en este momento observar que el movimiento que sucede en el poema, y en virtud de aquella acción espontánea, no será algo que rija según los principios de una lógica causal (a la que, por otra parte, somos tan afectos por influjo aristotélico y por la concepción de mímesis también deudora de dicha sistemática), sino que, imbuidos del Tao, será improcedente hablar de la causa y del efecto, pues en la ingenuidad del pensamiento y la visión taoísta, el movimiento temporal acaece en el presente, mas de forma tal que el pasado es la consecuencia inmediata de lo que acontece ahora (piénsese en la estela que deja un barco a su paso). Sólo existe la sensación de que algo pasa o está sucediendo. No será raro quedar ante algunos poemas con un balbucir inexpresable cuando queremos conceptualizar aquello que creemos que allí sucede, pues eso que creemos no es sino una idea, una mera fórmula ideal, pues lo auténtico es lo que emana de sí mismo, y es lo que realmente subyace en el poema.



Francisco Acuyo


Poemas.-


Sin título



¿Me preguntas por qué habito en
estas colinas verde jade?


Sonrío. No hay palabras
que expresen el sosiego
de mi corazón.


¿No ves lo fascinante
de la flor del Melocotón
arrastrada por el arroyuelo?


Aquí vivo en otro Reino.
Aquí estoy mas allá del mundo de los hombres.


Li Tai Po (S.VIII)




Canción de las nubes blancas




Hay nubes blancas en el cielo,
grandes acantilados se elevan hacia lo alto.
Interminables son los caminos de la tierra,
montañas y ríos obstruyen el camino:
te ruego que no mueras.
Por favor trata de venir nuevamente.


Sosan



Tercer Patriarca Ch´an ( ? – 606 d.C.)




Canciones de crisantemos

(para cantar bebiendo)






Construir una casa en el mundo de los hombres
y no oír el ruido del caballo y el carruaje,
¿cómo se puede lograr esto?
Cuando la mente está desapegada, el lugar es tranquilo.
Junto crisantemos bajo el seto del Este
y miro silenciosamente las montañas del Sur.
El aire de la montaña es hermoso al crepúsculo,
y los pájaros en bandadas vuelven juntos a sus hogares.
En todas estas cosas hay un significado verdadero,
pero cuando quiero expresarlo, quedo perdido sin palabras.


Tao Yan-Ming (372-427 D.De C.)




El torrente del canto de pájaros







El hombre reposa, las flores de acacia caen.
La noche es tranquila, la montaña de primavera vacía.
La luna sale, sorprende a los pájaros de la montaña.
Entonces cantan, dentro del torrente de primavera.






Mañana






La flor de durazno está más roja por la lluvia de anoche,
Los sauces están más verdes en la niebla de la mañana.
Los pétalos que caen aún no fueron barridos por los sirvientes,
Los pájaros cantan, el huésped de la montaña aún duerme.


Wang Wei (699-759 D. De C.)




Taoísmo:claves líricas, Francisco Acuyo
Mañana de primavera




Durmiendo en primavera no se advierte la                                                                  [aurora.
En el lugar dulce se oyen cantos de pájaros.
Llega la noche, hay sonidos de viento y lluvia.
Cayeron flores, quién sabe cuántas.





Pernoctando en el río Ch' iente



Se mece el barco, anclado en la isla neblinosa,
el Sol se pone, la preocupación del viajero surge.
En la vasta llanura, el cielo baja hasta los árboles,
en el río puro, la Luna se acerca al hombre.


Meng Hao-Ren (689-740D. De C.)





Bebiendo solo a la luz de la luna




Si el Cielo no tuviera amor por el vino,
no habría una Estrella del Vino en el cielo.
Si la Tierra no tuviera amor por el vino,
no habría una ciudad llamada Fuentes de Vino.
Como el Cielo y la Tierra aman el vino,

puedo amar el vino sin avergonzar al Cielo.
Dicen que el vino claro es un santo,
el vino espeso sigue el camino (Tao) del sabio.
He bebido profundamente de santo y de sabio,

¿Qué necesidad entonces de estudiar los espíritus y los inmortales?
Con tres copas penetro el Gran Tao,
tomo todo un jarro, y el mundo y yo somos uno.
Tales cosas como las que he soñado en vino,
nunca les serán contadas a los sobrios.


Li Po (701-762? D. De C.).







Taoísmo:claves líricas, Francisco Acuyo

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