martes, 9 de noviembre de 2010

IGNACIO PRAT Y EL DIOS DESEADO Y DESEANTE DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

En esta ocasión ofrecemos unas páginas en relación a la figura de Ignacio Prat, en su vertiente como excepcional estudioso y crítico que fue, así como en referencia a la relación que mantuvo con determinados poetas coetáneos suyos, concretamente con algunos de los poetas de Granada a los que, en entregas posteriores, iremos haciendo referencia. En esta primera ocasión mostramos un excelente trabajo inédito hasta que se publicó en la revista Jizo de Humanidades, concretamente en el número 6-7, dedicado en su integridad a nuestro admirado crítico y erudito y que versaba sobre el influyente poemario de Juan Ramón Jiménez, Dios deseado y deseante, incluimos también alguna página mecanografiada y anotada a mano por el propio autor sobre el trabajo que presentamos. Incluiremos además algunas reproducciones de cuadros llevadas a término por el propio Prat. 






Ignacio Prat y el Dios deseado y deseante de Juan Ramón Jiménez, Ignacio Prat




DOS NOTAS A DIOS DESEADO Y DESEANTE


Ignacio Prat y el Dios deseado y deseante de Juan Ramón Jiménez, Ignacio Prat





Spinoza

Ignacio Prat y el Dios deseado y deseante de Juan Ramón Jiménez, Ignacio Prat
Escrito original de I. Prats
La experiencia mística que fundamenta los textos de DDD1 no tuvo lugar, como supone A. Sánchez Barbudo, durante el viaje de vuelta, en el vapor S.S. Uruguay, a New York y al hogar de J.R.J. en Riverdale (Maryland) desde Buenos Aires (12-XI a 1-XII-1948)2: Juan Ramón fue invitado a dar unas conferencias en Buenos Aires. Allí se sintió muy feliz, halagado por el recibimiento que se le hizo, emocionado al oír hablar español a todo el mundo. Y semanas después, al regresar en el barco, sintió al fin esa plenitud, ese éxtasis del que detalladamente habla en Animal de fondo.3 En carta a A. Figuera (Riverdale, 17-X-1949) declara el poeta: “[...] dios estaba en mí, con inmanencia segura, desde que tuve uso de razón; pero yo no lo sentía con mis sentidos espirituales y corporales que son, naturalmente, los mismos. De pronto, el año pasado, gran año para mí, al poner el pie en el estribo del coche, aquí en Riverdale, camino de New York, camino de la Argentina, lo sentí, es decir, lo vi, lo olí, lo gusté, lo toqué. Y lo dije, lo canté en el verso que él me dictó. Eso es todo.”4 El instante de la “revelación” queda fijado igualmente en una breve nota, en parte inédita (“Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez”, Universidad de Puerto Rico) y sin duda redactada en Buenos Aires: “El hecho es que al subirme en el coche en Riverdale para tomar en Nueva York el barco que me habría de traer a Buenos Aires, empecé a escribir est//e//os //libro// poemas, escritura que siguió en Nueva York, //en// durante toda mi travesía, y en este Buenos Aires. Es decir, que esta penúltima primavera mía, este florecer de huesos ansiosos fue suscitada por este viaje por mar.”5

Los proyectos de división por partes de DDD fragmentan en períodos la duración del “éxtasis”, que debió coincidir casi exactamente con el viaje de J.R.J. a América del Sur aunque no con tadas las fechas de redacción de los poemas (el 24-XI-1952 leyó J.R.J. a R. Gullón el “último” poema de DDD, Un Dios en blanco; también como último de este libro, leyó el 17-XII-1952 al mismo interlocutor Si la belleza inmensa me responde o no)6; estas divisiones de DDD (“Mar abajo, La ciudad, Mar arriba”,7 “Ciudades, Mar abajo, Ciudades, Mar arriba, Ciudades”,81. Principio, 2. Ciudades, 3. Mar abajo, 4. Ciudades, 5. Mar arriba, 6. Ciudades y 7. Final”9) desaparecieron en la primera entrega, Animal de fondo (1949), y se consideraban inútiles para el conjunto de DDD, en vista del número limitado de los poemas.10 La edición póstuma cuenta 57 poemas, como anunció el propio J.R.J. en 1949, 11 aunque en 1953 hablara de 58 y 59 poemas12 y en 1952 —en sus conversaciones con R. Gullón— de 80.13
Ignacio Prat y el Dios deseado y deseante de Juan Ramón Jiménez, Ignacio Prat
Dibujo de Ignacio Prat
J.R.J. ordenó su obra-vida en numerosas ocasiones y de formas muy variadas. En las “Notas” que siguen a los veintinueve poemas de Animal de fondo,14 se sitúan tres encuentros “con la idea de dios”; el primero (“dios se me apareció como en mutua entrega sensitiva”) ocurre hacia 1909, época (aproximada) de la redacción de los “libros particulares” Arte menor y Esto15, de Elegías I (1908), Elegías II (1909), La soledad sonora (1911) y Poemas mágicos y dolientes (1911), y de textos sueltos de Primeras prosas (1962), Platero y yo (1914) y Por el cristal amarillo (1961); el segundo encuentro (“pasó dios por mí como un fenómeno intelectual, con acento de conquista mutua”) sucede hacia 1921, cuando J.R.J. redacta parte de los libros gemelos Poesía y Belleza (1923) y fragmentos de La colina de los chopos (1965) y Por el cristal amarillo. Las fechas de estas vivencias se alteran considerablemente en el Prologuillo autobiográfico (datado en “Río Piedras, Puerto Rico” el día de su cumpleaños “poético”: “24 diciembre, 1952”16) al libro Destino: “Las tres épocas que me señalo y me señalan son de 20 años: 1896 a 1915; 1915 a 1936; 1936 a 195X. (¿Qué año quitará esta X?) Estas épocas terminan las tres con una visión de dios. Mi tercer época comienza en Puerto Rico y ahora estoy en Puerto Rico terminándola; la primera empieza casi en mi viaje a Francia; la segunda en mi viaje a América para casarme; la tercera, con mi segundo viaje a América, ¿terminará con mi último viaje desde esta “isla de la simpatía” a lo absoluto o, como dice mejor mi mujer, a la armonía eterna?”.17 Como otras, estas revisiones de la obra-vida quebrada por etapas que concluyen en euforia mística, o son de análisis problemático o contienen flagrantes inexactitudes (1896 publicó J.R.J., efectivamente, su primer trabajo poético, pero el mencionado viaje a Francia sólo tuvo lugar en mayo de 1901 —hasta principios de 1902). Más seguro resulta trabar los viajes marítimos (1916, 1936, 1948) con correspondientes renovaciones vitales, de pensamiento y de expresión. Así, A. Sánchez Barbudo, en un sensato estudio de estos problemas18, no duda en atribuir al año 1916 —como también hizo el poeta en repetidas ocasiones— la máxima importancia: “[...] el cambio radical ocurre en 1916, con el Diario. El amor y la amistad de Zenobia, la lectura de poetas de habla inglesa y, sobre todo, el cansancio que sentía de su propia poesía decidieron el cambio”19. El descubrimiento del dios-conciencia en el viaje a la Argentina y su profunda repercusión en la obra poética exijen ahora equiparar el año 1948 al año 1916. Durante la composición de DDD, J.R.J., reconocía en el Diario de un poeta reciencasado su “mejor libro”20; existen suficientes testimonios críticos que permiten elevar DDD a la altura del Diario e incluso, por muy diversos conceptos (no ajenos a la Comisión de los Premios Nobel 1956), tratar este libro complejo con especial preferencia. El “tercero mar” (DDD, p. 58) en que esperaba el dios-conciencia
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supone un segundo mar, el mar de 1936 (en Puerto Rico, 1936, empezó la tercera época [cf. supra]), del que se tienen pocas noticias y un libro de más laboriosa creación que el Diario o DDD: En el otro costado21. Este segundo mar es identificado por A. de Albornoz con el Mediterráneo de Sitges. En efecto, en el “Fragmento tercero” de Espacio dice J.R.J.: “No, no fue allí en Sitges, Catalonia, Spain, en donde se me apareció mi mar tercero, fue aquí ya; era este mar, este mar mismo, mismo y verde, verdemismo; no fue el Maditerráneo azulazulazul, fue el verde, el gris, el negro Atlántico de aquella Atlántida. (EEOC, pp. 73-74). Añade A. de Albornoz: “Hay históricamente un viaje por mar desde Norteamérica a Buenos Aires. Parte de los poemas de este libro [Animal de fondo] surgieron en el regreso a Norteamérica, aunque otros son anteriores al viaje. A este mar, visto ahora, llama el poeta su “mar tercero”. El primero es el descubierto, en su primer viaje a América; el segundo tiene que serlo el Mediterráneo de Sitges [...] Todos estos mares le hacen encontrarse consigo mismo y son significativos, por ello, en su obra”22. El párrafo transcrito de Espacio, sin embargo, es controvertible, y, como apunta el mismo crítico, “[...] con frecuencia, cuando habla de su “mar tercero” creo que aunque recuerde el mencionado viaje lo que quiere significar, realmente, es la tercera época de su poesía. / Es preciso también señalar que el poeta parece identificar mar-vida. Quizás en el mar ve un símbolo de la vida total; vida en todas sus formas: la muerte estaría contenida en ella”23. Esto último es plausible. Con todo, el Mar sin caminos de En el otro costado (I), por las fechas conocidas de alguno de sus poemas, no puede ser otro que el Atlántico del viaje de Cherbourg a New York en el verano de 1936. (La identificación de mar con época o con renovación de la obra-vida cobra mayor nitidez si se atiende al hecho de que parte de los poemas de los libros “marinos” fueron escritos antes de
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la navegación: los dieciséis textos de Hacia el mar, primera sección del Diario; algunos poemas de DDD, según los testimonios del poeta copiados más arriba; y otros de En el otro costado24. Los límites se amplían, de todos modos, según las fases en que entra el llamado por A. Sánchez Barbudo tema central, el “deseo de identificarse con lo [...] contemplado”25: J.R.J. indicó claramente a R. Gullón que su segunda época comenzaba a partir de los Sonetos espirituales26, y, hasta cierto punto, La estación total cae dentro de la órbita de la amplísima tercera época.)

Es dudoso, como pretende R. Froldi, que el sintagma-título ‘dios deseado y deseante’ proceda de San Juan de la Cruz, aunque éste alude al doble deseo (“Si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella”), y está documentada una relectura del Cantar de la alma que se huelga de conoscer a Dios por fe en la etapa final de la composición de DDD; asimismo parece indudable la estirpe sanjuanista de algún arcaismo (e.g. “compaña” [DDD, p    ]). La fórmula juanramoniana, usada casi sin interrupción en Animal de fondo y más raramente en los poemas 30 a 57 de DDD, se aproxima en su sintaxis y significado a la ‘Naturaleza naturada y naturante’ de Spinoza: “[...] per Naturam Naturantem nobis intelligendum est id, quod in se est et per se concipitur, sivo talia substantiae attibuta, quae aeternam et infinitam essentiam exprimunt, hoc est [...], Deus, quatenus ut causa libera consideratur. Per Naturatam autem intelligo id omne, quod ex necessitate Dei naturae, sive uniuscujusque Dei attributorum sequitur, hoc est omnes Dei attributorum modos, quatenus considerantur ut res, quae in Deo sunt, et quae sine Deo nec esse res concipi possunt.” (Eth., “De Deo”, Prop. XXIX, xe sch.).*






1. = Juan Ramón Jiménez (= J.R.J.), Dios deseado y deseante (Animal de fondo ([ed. A. Sánchez Barbudo] Madrid, 1964.
2. Cf. J.M. Aguirre, “Viaje de Juan Ramón Jiménez a la Argentina”, CHA, LXXVII, núm. 231, 1969, pp. 655-673; cf. las cartas dirigidas por J.R.J. a la presidenta de Los Anales de Buenos Aires, Sara Durán de Ortiz Basualdo, J.R.J., Cartas II (= Selección de cartas (1899-1958) [Barcelona, 1973]), pp. 202-204.
3. DDD, p. 41: “En un texto [...] aparecido en 1959 (“Epílogo de 1948. El Milagro español”) claramente indica Juan Ramón Jiménez que el encuentro con “Dios”, la experiencia que es base de Animal de fondo, ocurrió después del viaje a la Argentina”. (A. Sánchez Barbudo, La segunda época de Juan Ramón Jiménez (1916-1953) [Madrid, 1962], p. 148, n. 51; en el Epílogo de 1948 no indica J.R.J. taxativamente que dios se hiciera presente en el viaje de regreso, aunque de cierta forma relaciona al dios con la lengua —el castellano— que le rodeó durante su estancia en la Argentina: “No soy ahora un deslenguado ni un desterrado, sino un conterrado, y por ese volver a lenguarse, he encontrado a Dios [sic] en la conciencia de lo bello, lo que hubiera sido imposible no oyendo hablar en mi español. En la casa de Dios estoy ahora hablando y España está, en Dios, conmigo. Ahora soy feliz, madre mía, España, madre España, hablando y escribiendo como cuando estaba en tu regazo y en tu pecho”. (Indice, núm. 128, septiembre 1959; citamos por J.R.J., El andarín de su órbita [Madrid, 1974], p. 139). La prueba más concluyente de que una sección importante de DDD fue escrita antes de la salida de Buenos Aires (12-XI-1948) es la publicación, antes de esta fecha, de poemas que se incluirían en Animal de fondo (cf. p.e. Orígenes, verano de 1948; Asomante, IV, núms. 3, 5-6, 1948; Revista de la Universidad de Buenos Aires, julio-septiembre, 1948).
4. Cartas II, p. 226.
5. Ap. Carlos del Saz-Orozco S.J., Desarrollo del concepto de Dios en el pensamiento religioso de Juan Ramón Jiménez (Madrid, 1966), p. 193. (V. Gaos, ed. J.R.J., Antología poética [Madrid, 1975], p. 65, mantiene el error bibliográfico de J. Simón Díaz, Manual de bibliografía de la literatura española [Madrid, 19662], p. 130 de las Adiciones: 1965-1970, al considerar este libro como dos distintos —debido sin duda a los tres títulos de la cubierta, portada y portadills).
6. R. Gullón, Conversaciones con Juan Ramón Jiménez (Madrid, 1958), pp. 98 y 120.
7. Cartas II, p. 228.
8. C. del Sanz-Orozco, op. cit., p. 154.
9. Ibid., p. 155.
10. Ibid., p. 155.
11. Cartas II, pp. 246 y 228.
12. Ibid., pp. 299 y 293.
13. R. Gullón, op. cit., p. 119.
14. DDD, pp. 130-134.
15. J.R.J., LIP I (= Libros inñeditos de poesía, 1 [Madrid, 1964]), pp. [79]-167 y [169]-201.
16. Como es sabido, J.R.J. alteró conscientemente la fecha de su nacimiento: 23-XII-1881 (cf. G. Palau de Nemes, Vida y obra de Juan Ramón Jiménez, I [Madrid, 1974], p. 19 y n. 4; C. del Saz-Orozco, op. cit., p. [10], reproduce el acta de nacimiento del poeta).
17. Ap. R. Gullón, El último Juan Ramón. Así se fueron los ríos (Madrid-Barcelona, 1968), p. 99.
18. A. Sánchez Barbudo, La segunda época..., pp. 49 ss.
19. DDD, p. 31; cf. un análisis detenido, J.R.J., Diario de un poeta reciencasado ([ed. A. Sánchez Barbudo] Barcelona, 1970), esp. pp. 9-15.
20. Ap. R. Gullón, Conversaciones..., p. 92.
21. J.R.J., En el otro costado (Madrid, 1974) (=EEOC).
22. J.R.J., Nueva antología ([ed. A. de Albornoz] Barcelona, 1973) p. 82, n.90.
23. Ibid., p. 82, n. 90.
24. Cf. EEOC, p. 10.
25. A. Sánchez Barbudo, La segunda época..., p. 25.
26. Ap. R. Gullón, Conversaciones..., p. 120.




Ignacio Prat y el Dios deseado y deseante de Juan Ramón Jiménez, Ignacio Prat

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