sábado, 6 de noviembre de 2010

SINESTESIA Y LA GENEALOGÍA DEL FENÓMENO POÉTICO

Mostramos en esta ocasión el título: Sinestesia y la genealogía del fenómeno poético, estudio sobre la sinestesia en los estudios retóricos aplicados al fenémeno singular de la poesía, es un adelanto de los trabajos en preparación para una conferencia que formará parte del corpus de estudios sobre la sinestesia del próximo Congreso Internacional que prepara la Fundación Internacional Artecittá para el próximo año, así como de otro en relación con la conciencia en poesía titulado La conciencia poética.



Sinestesia y la genealogía del fenómeno poético, Francisco Acuyo




SINESTESIA Y LA GENEALOGÍA DEL FENÓMENO POÉTICO





Sinestesia y la genealogía del fenómeno poético, Francisco Acuyo




EL poeta, se dice, que es el único y más genuino embaucador (fingidor para algunos), y aun el más imaginativo creador de ficciones y embelecos, reconocido sólo no entre los trajinadores más relictos de la lengua, sino en cuantas otras actividades de pensamiento, creación y filosofía pudiera publicar el arte y aun la ciencia misma. Por todo lo cual, y acaso para superar estos y aquellos prejuicios (platónicos) al respecto, sería en verdad de extremada curiosidad e interés llevar a término una genealogía para entender la realidad última con explicación satisfactoria del fenómeno poético, acaso de manera similar (aunque de forma mucho más breve) a como se hiciera en su momento en el ámbito de la filosofía.

Sinestesia y la genealogía del fenómeno poético, Francisco Acuyo
Reconocemos que en el caso de la poesía es estimación ardua y difícil pero conveniente, al menos en un intento en el que aun premura y brevedad se bosqueje a grandes rasgos porque, ni el criticismo y los estudios literarios al uso, ni la perspectiva ofrecida por el pensamiento filosófico entorno a este fenómeno, ni siquiera el actual o mejor convencional método científico aplicado al estudio de sus estructuras y funcionamiento, acabarían del todo de satisfacer plenamente las inquietudes en las que se debaten nuestros pensamientos, reflexiones y por qué no, sentimientos, en torno al fenómeno de la conciencia y el impulso creativo en el dominio excepcional de la poesía, amén de las incidencias potenciales, creemos que muy importantes, de esta en otros ámbitos de diferentes disciplinas del conocimiento humano. En virtud de estas carencias señaladas a interrogantes tan sugestivas y de interés no sólo literario, también filosófico y científico que proponemos, es por lo que mantuvimos siempre una suerte de intuitiva inclinación hacia el territorio singular, genuino y, en principio, exclusivo de la poesía como camino de búsqueda y respuesta hacia aquellas interrogantes, y todo aunque tuviésemos que trascender para su atención el ámbito de los estudios netamente literarios.

A estas alturas de nuestras investigaciones (y experiencia, tanto en la misma generación poética como en su estudio y análisis) ya no puede parecernos extravagante recurrir, al menos en principio, a la retórica como disciplina autónoma, después a ella misma, pero ya aplicada a la poesía primordialmente. Así también estimamos que cabría de deducirse respecto de los intentos interesantes de Nietzsche(1) y de las aportaciones advertidas respecto a rétores y autores diversos(2) y siempre de no poco prestigio. La importancia de la retórica se atiende no sólo en el tradicional ámbito de la correcta elocución y de la persuasión (seducción) poderosa de la misma. Creemos, al amparo de la observación de la dinámica y funcionamiento del impulso poético creativo, que puede inferirse una peculiar epistemología que alcanza una no menos especial singularidad en la materialidad poemática en la que, finalmente, se trasluce el mencionado impulso creativo.

El lenguaje, en su teoría y modelos peculiares, mantiene desde siempre una problemática compleja y acaso no del todo resuelta, al menos así nos lo parece, sobre todo en la atención a su extraordinariamente compleja manifestación poética, donde alcanza niveles de sugerente y a veces inquietante involucración de muy diversos factores; así, por ejemplo, es deducible de territorios como el métrico (ya aducido con mayor detenimiento en otros momentos de estudio),(3) y desde luego el que se refiere al que ahora nos compete de manera precisa: el estrictamente retórico. La proverbial ambigüedad y capacidad de insólita analogía del lenguaje poético, se ha mostrado como especialmente idóneo para sondear y expresar los movimientos instintivos e inconscientes del ser humano, jugando un papel harto significante, bien por su riquísima naturaleza simbólica, tantas veces reconocida como de interés preponderante por insólita, como por la importancia que adquiere desde una óptica estética y, por tanto, portadora de una innegable capacidad cognoscitiva.

Sinestesia y la genealogía del fenómeno poético, Francisco Acuyo
Nos reiteramos al decir que aquellos aspectos retóricos del poema, en muchos y excelsos (deberíamos decir raros) casos, han de entenderse como mucho más que un mero ejercicio de elocuencia, e insistimos en esto porque es de capital importancia para la comprensión de los entresijos, estructuras y movimientos del lenguaje poético. Esto puede ser perfectamente verificable con el ejemplo de la sinestesia, y aunque buena parte de nuestro discurso debe entenderse en su vertiente crítica hacia el aspecto netamente retórico de la poesía, aunque también incidirá en lo que afecta al lenguaje y al aspecto cognoscitivo excepcional que aporta el fenómeno poético. Así, este material expuesto en estos párrafos en forma de juicios e hipótesis quiere ser instrumento para, si no deconstruir las convencionalidades varias en referencia fundamentalmente a la retórica, sí para referencia al propio concepto de discurso poético, así también como a las valoraciones del mismo desde una óptica del conocimiento. Nos situamos para ello a través de la sinestesia un paso más allá de la metáfora, en cuanto que esta traduce o transforma por semejanza, pues en atención a aquella (a la sinestesia, decimos) podemos comprobar que además (como otras ciertas figuras retóricas) muestra(n) una capacidad extraordinaria de integración y de síntesis, susceptible, a nuestro juicio, de trascender la noción convencional de significado en el uso en los estudios lingüísticos y literarios.

Se puede observar de manera especialmente clara en poesía que el lenguaje es una entidad viva, que puede mostrarse como tal en atención a las diversas vertientes que lo manifiestan y conforman: las sintácticas o lexicográficas del mismo, por ejemplo, y no sólo desde el dominio retórico (o métrico), para constatar que el impulso creativo (artístico-poético) es generado no sólo por vía racional y conceptual a través de la consciencia vigilante; esto es de capital importancia, porque lo inconsciente que subyace en él nos habla más allá del marco comunicativo para decirnos que su lenguaje ante todo es arte.(4)

Atendiendo a fenómenos retóricos tales como la sinestesia podremos comprobar que el uso retórico en poesía no puede ser tenido ni mucho menos exclusivamente como ornatus, si es que forma parte esencial del lenguaje poético mismo. Será vía de la sinestesia desde donde podamos evidenciar de manera más clara que el lenguaje, incluso en la denominación de los conceptos más abstractos, tiene un origen sensible, manifiesto en su afán por describir e integrarse en la realidad. De la observación de la sinestesia pueden colegirse estas apreciaciones de manera más completa que incluso con la misma metáfora así como de los límites en los que se encuentra el lenguaje para la comprensión de la realidad: por un lado, avisándonos de la falacidad ofrecida por la significación (el caso de la denominada sinestesia abstracta), y por otro de la necesidad de atención a la genealogía fisiológica (corporal) del recurso sinestésico utilizado.

La figuración de que es capaz la sinestesia no hace sino poner en evidencia el hecho de que, en poesía, se hace necesaria una concepción del lenguaje diferente, pues muchas veces subordina el concepto en la metáfora (que diría Nietzsche), y más allá, de ella, para nosotros, se manifiesta como el dominio singular de relaciones entre lo sensorial (corpóreo) y el mundo de las abstracciones del lenguaje, y sobre todo de las que atañen al muy singular del que es propio el lenguaje poético, el cual acaba presentándonos los conceptos relativos al conocimiento desplazados por el impulso generador (creativo, poiesis, poesía) poético, que será en última instancia el que propicie y propenda su aspecto más genuino cual es el vital. Se diría que lo expreso en el momento sinestésico en su intención de doxa) de la palabra (poética), como de la evidencia de la integridad del mundo en una conciencia singular que se manifiesta en el impulso creativo ofrecido en los procesos (retóricos) como la sinestesia, y es que la transmisión subjetiva a través del arte (poética) no hace sino mostrarnos la integridad que finalmente consisten las cosas. Así pues, el poder de la palabra poética se debate entre el instinto estético inconsciente y la necesidad de reconducirlo en una actividad consciente reflexiva que ponga orden en el caos de las sensaciones.
Sinestesia y la genealogía del fenómeno poético, Francisco Acuyo

La aportación estética de la sinestesia no hace sino poner de relevancia que la poesía puede ser una ciencia singular del conocimiento sensible (física especial) que aspira a residir definitivamente en la belleza. La sinestesia nos informa y pone de relieve que la poesía (junto a determinados instrumentos retóricos) no sólo se manifiesta e interrelaciona con aquellos elementos sensibles o corpóreos de los que hablábamos,(5) sino que a través de aquellas interrelaciones también puede acceder a los procedimientos lógico-abstractos que son así susceptibles, en su proceso de simplificación, de manifestarse como sinestesias (también como metonimias y sinécdoques entre otros tropos especialmente significativos).

El lenguaje poético, gracias al uso de (entre otros figuras) de la sinestesia, adquiere el rango de lenguaje artístico o literario, mas también, como adelantábamos, el de científico: en tanto que es capaz de hacer ciencia en su peculiar capacidad de aprehensión de lo sensible, fuera de la ciencia misma. La poesía, en virtud de estos dinámicos mecanismos, es capaz de pensar lo otro focaultiano que no acaba de encontrar representación (nominación y descripción) en ciencia. Para nosotros la sinestesia (sea o no metafórica) goza de aquel valor epistemológico que ya advertía Nietzsche respecto a la metáfora, en tanto que, amén de sus facultades estéticas indiscutibles, supone una gran ayuda para el redescubrimiento de la realidad si es que aporta aquella singular disposición para elaborar imágenes vivas en relación con el mundo.

Entendemos que el impulso creativo y el universo originado es, a la vez, uno y múltiple, porque no siempre muestra una finalidad concreta, pues pretende en su procedimiento ofrecer una acepción, un entendimiento nuevo, sin olvidar respecto a la sinestesia que esta aspira no sólo a la trascripción de lo meramente sensible, también al mundo de los conceptos y las abstracciones.

Este modo peculiar de expresión ofrece nuevas maneras de decir(6) que también pueden significar aquel no decir que habla, pues nos parece que hay otra forma de proponer(7)que nos lleva más allá del círculo derridiano de la lógica que ofrece nuevas perspectivas de interpretación.

Partiendo, en principio, de una percepción de los hechos empirista (positivista), no sólo comprobamos que el límite de nuestro conocimiento no viene solo impuesto por la lógica, también por el lenguaje para la concienciación de lo vivido. Al margen de los criterios de verificabilidad neopositivistas y de los criterios de significado que le son propios, es razonable partir de la idea de que las proposiciones con sentido son aquellas que se refieren a lo perceptible. Esto, en el terreno de la sinestesia, es una base de partida inmejorable para su comprensión genérica, aunque no para una explicación definitiva. Si decimos que la sinestesia (junto a otros modos de expresión o figuras trópicas) establecen el lenguaje poético en la situación límite del discurso, en las fronteras mismas de lo inteligible y de lo indecible, nos llevará también a deducir la poesía como acción, actividad extraordinariamente singular, pues además de establecer los mecanismos de dicción más rigurosos y precisos sobre aquello que es decible, establece además los límites con lo inefable o indecible.

Sinestesia y la genealogía del fenómeno poético, Francisco Acuyo
El uso de la sinestesia manifiesta de forma relevante que el lenguaje (sobre todo el poético) no siempre describe su significado a través del convencional análisis lógico, declarándose superior al lenguaje declarativo que se dice informa de la realidad. Es fácil deducir (y cuestión ya ampliamente debatida) que no estamos ante un lenguaje corriente susceptible de ser depurado mediante la convención del mencionado análisis lógico, además de por las razones excelentemente expuestas por estudiosos de prestigio,(8) porque no necesariamente a cada palabra le corresponde un único significado, y a cada significado una única palabra.

En cualquier caso el lenguaje poético nos sitúa en múltiples ocasiones ante una situación en la que su trasmisión requiere una especial instrumentación del lenguaje. Su manera expresiva, si bien no nos asegura el acceso intelectual, racional y conceptual respecto de las realidades últimas, nos abre una vía de intuición para su aprehensión y entendimiento. En realidad nos está mostrando la frontera donde se dirían querer mostrarse aquellas realidades inefables, así como las condiciones potenciales (o de posibilidad) de otras nuevas, nunca vistas (creativas) que se harán realidad en virtud de este reconocimiento.

La poesía nos presenta una lógica de carácter trascendental, en tanto que en ella (acaso como en la matemática) se dirían estar presentes las estructuras reales del mundo, y donde el poeta se manifiesta al filo del límite del mundo mismo, u ofreciéndose como condición necesaria para que el mundo sea. Mas parece que este sujeto (poético) no es el de la experiencia (física o psíquica) en tanto que se sitúa en la cesura o frontera de lo real material.

Entendemos que aquellos momentos cumbres del acto creativo deben ser aprehendidos como hechos cuya relación íntima con la realidad se manifiesta en virtud de unas estructuras y articulaciones genuinas dispuestas de forma altamente precisa (recuérdese que aquello de que: lo que no está precisamente dicho, en poesía, no está dicho),(9) y que pueden identificarse en su configuración lingüística como paralógicas; así observamos aquellas que mediante el análisis lógico podemos acceder hasta los últimos elementos proposicionales, sígnicos, semánticos, frente a aquellas que aparecen o nos muestran la poesía, y que no son definitivamente posible de sujetar a dicho análisis.

La poesía, a través de su peculiar dinámica y complejidad expresiva, es susceptible de mostrarnos incluso aquellas entidades de las que no se puede hablar, o lo que es lo mismo aquellas entidades paralógicas que mencionamos y que pueblan el mundo. Cabe deducirse que el poema, como constructo peculiar lingüístico, se ofrece no sólo como representación isomórfica de la realidad, además como vehículo inductor que se sitúa (y nos sitúa) al final o al límite desde donde poder otear lo que de otra manera no puede ser expresado.

Se diría que el poema vive y se nutre de la realidad en la vida misma. Nos enseña mucho acerca de nosotros en cuanto que nos muestra los instrumentos particulares necesarios para que nos olvidemos de nosotros mismos; la razón poética puede entenderse cercana a aquel sentido heideggeriano en el que no se entiende tanto como juicio puramente intelectual, sino como el impulso que puede ofrecer las cosas tal y como son, y que se mueve entre la paradoja y el énfasis trascendente que supera la contradicción de la dualidad del sujeto y del objeto, pues nos ofrece un conocimiento que supera la dicotomía científica esencial en pos de una subjetividad absoluta para captar el objetivo antes indefinible.







                                                                                                                       Francisco Acuyo
Notas.-

(1)Nietzsche, F.: Escritos sobre retórica, Edit. Trotta, Madrid, 2000.
(2)De Man, P.: Alegorías de las letras. Lenguaje figurado en Rosseau, Nietzsche, Rilke y Proust, Lumen, Barcelona, 1990.
(3)Acuyo, F.: Los fundamentos de la proporción en lo diverso, Universidad de Granada, 2007 y Fundamentos de la proporción en lo diverso (edición corregida y aumentada), Jizo ediciones, Granada, 2009.
(4)Gerber, G.: en Frederich Nietzsche, Escritos sobre retórica, introducción de Santiago Gercós, ver nota 1.
(5)Acuyo, F.: Sinestesia: Pincel del pensamiento, (en prensa).
(6)Heidegger, M.: Identidad y diferencia, Anthropos, Barcelona, 1988.
(7)Derrida, J.: Escritura y diferencia,
(8)Jakobson, R.: Ensayos de Lingüística general, Seix Barral, Barcelona,1981.
(9)Aleixandre, V.: Obras completas, Aguilar, Madrid 1977.








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