lunes, 6 de febrero de 2017

DEL SER (EN LA BELLEZA): DE LO LÓGICO -MATEMÁTICO Y POÉTICO -EN LA REALIDAD

 El ser (en la belleza) de lo lógico -matemático y poético- en la realidad, es el título de la nueva entrada del blog Ancile, para su sección, Poesía y matemáticas.






DEL SER (EN LA BELLEZA): DE LO LÓGICO

-MATEMÁTICO Y POÉTICO -EN LA REALIDAD







DE buena parte de los argumentos y exposiciones sobre las analogías –lógicas- entre poesía y matemáticas relatadas hasta el momento, cabe inferirse una cuestión recurrente en todas ellas, a saber: ¿es posible que de una intuición lógica (mental) matemática -o no- pueda argumentarse la existencia real de algo?
                La lógica ha sido, es y será una herramienta capital (usada por el lenguaje y las mismas matemáticas) para colegir la entidad –óntica- de determinadas cosas que forman parte del mundo detectado por los sentidos. El tratado de la existencia[1], del que deriva el concepto de ontología, nos dice desde hace mucho tiempo, que las premisas, las intuiciones no estrictamente matemáticas, actúan de forma similar a los enunciados de la lógica formal y la matemática[2].
                Pero, ¿es lo mismo la idea, el objeto mental,… derivado de lo lógico y su semántica formal que la realidad de los objetos del mundo? Ya vimos muy detenidamente las objeciones[3] de Kant al respecto. En cualquier caso, también vimos y abundamos sobre este asunto: el matemático tiene por reales, y por tanto existentes, los objetos matemáticos, coincidan estos o no con la realidad empírica y perceptual del mundo. Para el filósofo (o para el poeta), también son inexcusables las realidades éticas, metafísicas, estéticas, incluso trascendentes…, cuya existencia en su constructo lógico no es posible en modo alguno soslayar. Cuando el matemático dice que 3 + 3 = 6, establece su resultado numérico como una realidad existente, coincida o no con la suma de manzanas o cualesquiera otra cosa. Así mismo, para el teólogo, la existencia ontológica de Dios, lógicamente deducible, no cabe duda; para el poeta, la idea de belleza y verdad en el poema verdadero no puede sustraerse de la realidad creativa que impulsa a cualquier espíritu verdaderamente consciente y comprometido con aquella idea de verdad y de belleza.
                Las ciencias naturales que basan su consistencia lógica y epistemológica en la prueba o la experiencia de laboratorio, acaso han impuesto su realidad existencial al resto de maneras de entender el mundo. El objeto empírico se muestra como la única realidad aceptable en un  ámbito que condiciona cualquier postulado, juicio, argumentación o presupuesto -lógico o no- a los
condicionantes de la experiencia –perceptual-.
                La percepción del mundo, pues, no es tan simple ni sencilla a la luz de todo lo que hemos ido exponiendo a lo largo de estos trabajos y de sus aproximaciones sobre la manera de conocer y entender el mundo. La lógica y la matemática tienen su aproximación peculiar; las ciencias de lo empírico, la suya; el filósofo, metafísico y teólogo la suya; mas, ¿cuál será la del poeta, cuál es su disposición y manera de aprehender el mundo? Vimos las relaciones –también las diferencias- con la lógica matemática, sin duda, harto fascinantes, también las tiene con otras lógicas que atañen al conocimiento científico empírico, así mismo con el filosófico metafísico, y el trascendente. Nos interesa pues, la lógica que deriva del lenguaje (no obstante siempre tan peculiar, por otra parte, en poesía) de aquellas disciplinas o formas de conocimiento como las enunciadas. Los signos de unos y otros no son iguales (aunque la dinámica lógica que las estructura y anima, sí contiene grandes afinidades). La explicación de la realidad (experimental, trascendente, matemática, poética….) a la hora de recabar información sobre la –su- realidad última. Veremos que el signo –y el símbolo-, según cada óptica de las señaladas, tiene unas peculiaridades específicas. Eso será en próxima entrada del blog Ancile.


Francisco Acuyo





[1] Así se definía la ontología, como un auténtico Tratado de la existencia.
[2] El argumento ontológico sobre la existencia de Dios parte precisamente de esta convicción, así San Anselmo, Avicena, Descartes, Spinoza, Leibniz…encontraron en esta argumentación basada en la intuición lógica un razonamiento satisfactoria para su demostración (de algo que se supone tiene una realidad metafísica absoluta).
[3] También Tomás de Aquino mostraba su rechazo a la posibilidad de conocer lo real empírico objetivo de la mera deducción lógico formal.





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