martes, 14 de febrero de 2017

DEL SIGNO Y EL SIMBOLO –FORMALES- EN MATEMÁTICAS Y POESÍA

Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, es el título del nuevo post de la sección, Poesía y matemáticas, del blog Ancile.



Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo


DEL SIGNO Y EL SIMBOLO

 –FORMALES- EN MATEMÁTICAS Y POESÍA



Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo




LAS evidencias lógicas que enuncian los signos formales de la lógica en matemáticas (por ejemplo, 2 + 2 = 4), son imprescindibles para la constitución de las diferentes ramas que conforman la ciencia matemática. Por otro lado, tenemos los signos que conforman el lenguaje de las ciencias empíricas que tratan de representar realidades que sean susceptibles de ser constatadas por los sentidos, dependiendo de estos el grado de su objetividad (por ejemplo, la célebre ecuación E = m x c 2 donde las constantes E, es la energía, m, la masa y c la velocidad). La poesía, en el desarrollo de su peculiar [1] con características genuinas que, como ya habíamos reiterado en otras ocasiones, llega a distinguirse del mismo signo lingüístico ordinario y, acaso, también del mismo que conforma el discurso literario.
Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo
                EL signo y las convenciones sociales (más o menos arbitrarias) decantan los significados de las palabras, mas el signo alcanza en poesía unos rasgos de singularidad que vienen dados por la naturaleza especial de su discurso que, como también hemos señalado, viene investido en no pocas ocasiones por ese rasgo extraordinario de pensamiento salvaje[2] que marca el ser mismo, prístino, de la poesía[3], digo, que en ella, en el discurso poético, es muy frecuente encontrarnos con rasgos que no atañen o que van más allá de la mera convención social del signo en tanto que está o puede estar impregnado de intención moral, estética, trascendente, sentimental…  todo lo cual puede acabar por influir ineludiblemente en la misma interpretación semiótica de su discurso. De hecho, la palabra poética y su constructo poemático, se sitúan en el ámbito del signo (y del símbolo) que va(n) más allá de su significado formal o empírico. Se remarca en la cuestión subjetiva –personal- para la expresión de sus afectos, pensamientos, sensaciones…,  pero ineludiblemente también en la inmersión de la interrogación y búsqueda, más o menos consciente, de los principios en los que radica lo inmediato, pero también en muchos casos en la última realidad, porque acaso como en ninguna otra forma de expresión creativo artística (e incluso en el dominio de la metafísica) ambas indagaciones van unidas.
                Será por todo lo antecedido que no resulte extraño que el poema sea valorado mucho más que como un mero acto de lenguaje. Pero a lo que a nosotros interesa en este punto de la exposición es el signo y el símbolo en el que radica la estructura lingüística del verso, lo que nos lleva a enfrentarnos a la ya proverbial especialidad del lenguaje poético, y que, a nuestro modo de ver, también se sitúa un paso más allá de su función (fundamental, sin duda)  lingüística y sobre todo estética[4]. Los rasgos o caracteres singulares connotativos y denotativos[5] pueden ser en principio muy  destacables, pero es que la poesía puede (y acaso debe) situarse al margen de convenciones y estereotipos y, por qué no, de las mismas causas biográficas[6], cuestión que hace inevitable pensar en una semiología del sentido para la mejor comprensión del signo (y del símbolo) poético(s).
                Será muy necesario situar al signo y al símbolo poético en el marco más conveniente para su mejor comprensión que, en ocasiones, nos llevaría a prestar especial atención a los potenciales elementos semióticos, pero también presemióticos[7] que constituyen su discurso. La acción vital en el poema es acaso uno de los factores capitales de su constitución que, además, le van a hacer conectar de forma privilegiada con la memoria mítica y toda la compleja relación de símbolos que la constituyen. Abundaremos sobre esto en próximas entradas del blog Ancile.



Francisco Acuyo

               




[1] Acuyo, F: El yo semiótico en poesía: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/09/el-yo-semiotico-en-poesia.html , Lenguaje y poesía: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/08/lenguaje-y-poesia.html , Poesía: los elementos semióticos y presemióticos: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/08/poesia-los-elementos-semioticos-y.html  y sobre todo en Signo y poesía: el signo poético (vida, espíritu y poesía): http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/06/signo-y-poesia-el-signo-poetico-vida.html , entre otros trabajos al respecto.
[2] Levi-Strauss, C.: El pensamiento Salvaje, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.
[4] Mukarovsky, J.: Escritos de estética y semiótica del arte, Ed. Gustavo Gili, Col. Comunicación Visual., Barcelona, 1977.
[5] Hjemeslev, L.: Sistema lingüístico y cambio lingüístico, Versión española de Berta Pallarés de R. Arias, Madrid, Gredos, 1976.
[6] Lázaro Carreter, F.: Estudios de Lingüística, Editorial Crítica, Barcelona, 1981.
[7] Acuyo, F.: Blog Ancile,  Poesía: los elementos semióticos y presimióticos: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/08/poesia-los-elementos-semioticos-y.html


Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo

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