martes, 20 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" III

Esta es la tercera entrega de: Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido, para la sección de Ciencia del blog Ancile.


ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO:   

"ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" III


Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido III. Francisco Acuyo


Es evidente que la lógica del mito en la ciencia moderna queda trastocada cuando no reprimida. No se da crédito a la necesidad de viajar a los infiernos para renacer en la salud recuperada. ¿Hasta qué punto reconocen los terapeutas, médicos, su papel teúrgico para el paciente, al que extrae el alma para hacer que vuelva a entrar en el cuerpo renacida y sana? ¿No es tarea del sanador hacer ver, como en la antigüedad, que tenemos un dios dentro, que con su entusiasmo creativo nos inspira para revelar nuestro verdadero ser en el mundo, el cual se completa como la vida misma, a través de la creación?

El arte, la poesía, como ciencia de la paradoja y como ejercicio creativo, nos hace contemplar la ciencia en una nueva dimensión, resuelta a no bloquear el mundo de lo inconsciente que, al fin y al cabo, es el que nos comunica con los reinos vivientes de los muertos.(1)  Hablo de una ciencia de integración, que no teme descender a dominios en los que la razón no ejerce su influjo y que acerca al médico, al científico a aquel physikos que da origen no solo al físico, también al médico; no en vano, Parménides, el mítico Pitágoras, Empédocles, fueron además de filósofos sanadores.

Las palabras creadoras del poeta son los elementos sanadores del que hace uso el iatromantis (mago, profeta) que abre las puertas al inconsciente creativo capaz, en su ambigüedad esencial, de provocar la revelación de su poder que permanece reprimido. Ambigüedad que rechaza sin demasiados argumentos el discurso conceptual, que, por cierto, olvida la lógica sagrada de la cual procede ella misma y que nos pone en contacto con lo inopinado e indómito de la naturaleza que es, sobre todo, creativa.

Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido III. Francisco Acuyo
No sé hasta qué punto no nos encontramos, en el fondo, ante la consideración patología de lo irracional, cuando es este inframundo de lo inconsciente el que en realidad ordena, organiza creativamente nuestra alma, nuestra psique, al recordar el origen divino o sagrado de donde proviene, pues es aquí donde reconocemos, ancestralmente, que para sanar el ser humano se necesita una fuerza no humana,(2)  y que deviene en todo ejercicio creativo y que basa su potencia en aquel quaero quod impossibile, busco lo imposible, que es en realidad toda creación.

No es mala cosa reconocer junto a nuestro maestro terapeuta, que el sufrimiento, el dolor que nos produce nuestro mal, puede llevarnos al abismo de la nada, y puede ser la senda que nos encamine al reconocimiento del impulso creativo como vía de conformación integral de nuestra individualidad.

Acaso sea hora de atender con inteligencia al por qué la ciencia y el misticismo en la antigüedad en occidente eran algo indistinguible por estar estrechamente vinculados, y que esto tenía un profundo fundamento que, paradójicamente, está siempre en superficie, más cerca de nosotros de lo que podemos imaginar, acaso ocultado por la razón, y que hacía de aquella ciencia una praxis de vida, ahora ya, por desgracia para todos, olvidada. La cuestión acaso más enigmática del proceso creativo radica en que el efecto terapéutico se sucede como un acercamiento numinoso que libera de la maldición de la patología viciada por una razón mal interpretada. La enfermedad, el trastorno mental, adquieren, en su superación, el mismo rasgo extrañamente cercano a una realidad que no está presente sino es en virtud de su superación, y que el científico terapeuta inviste con rasgo apotropaico, utilizando un lenguaje benévolo, agradable, erudito incluso con el que ocultar consciente o inconscientemente esa realidad mágica, numinosa, decíamos de su terapia.

El impulso creativo se sucede en realidad como una terapéutica que no debe ocultar su acercamiento a lo imposible, o lo que es lo mismo, que demuestra que estamos conectados con algo que no siempre somos capaces de clarificar, aunque intuyamos que es algo infinito.



Francisco Acuyo



  (1) Kingsley, P.: ob. cit. pág. 81.
  (2) Ibidem, pág. 96



Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido III. Francisco Acuyo


viernes, 16 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" II

Segunda entrega para la sección de Ciencia del blog Ancile, de: Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II.



ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: 

 "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" II



Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo




La palabra poética es sanadora. Como lo es todo arte que vive de su espíritu o aliento creador. Lo es porque reconoce el privilegio del habla, porque es uno de los dones divinos más puros.(1)  Porque la palabra poética debe ser cuidadosa en extremo, su exactitud es signo de su excelencia. Debe ser meticuloso, pulcro, diligente el poeta porque en el trasfondo de la naturaleza de lo que dice subyace el dolor de la separación de la fuente origen de todo logos: la presencia irracional de lo sagrado que la razón desgarra y quiere ocultar en lo más íntimo de nuestro inconsciente. La poesía es curación, es terapia porque está para el cuidado no solo de nosotros, también de aquello que nos trasciende, es la therapeia theón que atiende a la divinidad.(2)  Pero, ¿hay algo sagrado? ¿Por qué los grandes filósofos de la antigüedad evocaban e insistían en traer a través de su lógica integradora, el mundo de lo divino como origen? 

    El caso es que esta lógica singular (que los académicos consideran origen de la lógica racionalista actual) se consideraba como un don para el conocimiento profundo de nosotros mismos y para la atención de la conciencia sagrada de la realidad. La verdad es que esta lógica se entiende como revelación, revelación para la comprensión de lo más profundo de nuestra existencia en una suerte de mensaje directo de otro mundo. (3) 

Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo

Apurando los límites expresivos y lingüísticos de la poesía, aprendí que la huida de la razón era motivada por una necesidad de descender al infierno de lo irracional, y que ese descenso era imprescindible para, paradójicamente, recobrar algo de cordura, pues este descenso supone  reconocer el orbe de las ilusiones en las que, de consuno, solemos habitar. Comprendí aquello que advertía Friedrich Hordeling: Quien ha pensado lo más hondo, ama lo más vivo.

Este, Arte: la vida en busca de sentido, no es un manual que quiera indisponerse con el fundamento de toda ciencia en la actualidad de occidente, cual es el el de la razón, sino para reconocer que ella misma surge de la fuente prístina, acaso hoy olvidada, de las componendas míticas del mundo antiguo, pues aún subyacen ocultas en su discurso racional, inhibidas tal vez por las exigencias del imperio actual de la razón lógica. De aquellas pulsiones arquetípicas del inconsciente colectivo podía extraerse el pharmaka, el remedio, como pharmakon o encantamiento. Y llevarlo a cabo a través de sus conjuros (epoidan) que se recitaban (sí, recitaban en verso) para la potencial terapia que habría de producir la mejoría o restablecimiento del enfermo.

El arte poética expone la capital importancia de la cualidad evocativa de estos epoidon, conjuros, que no se pueden explicar mecánicamente y que se adecuan a expresiones simbólicas universales. Aquí, el poeta, el artista avezado juega el papel de terapeuta, si no el de daimon (o espíritu guía) que nos avisa que la razón puede crear monstruos; por eso nos pone en alerta del terror (inconsciente) que vive y que puede aflorar en lo más hondo del alma como feroz representación del trastorno metal e incluso de la enfermedad orgánica.

En próximos post abundaremos sobre los contenidos de este Arte, la vida en busca de sentido.



Francisco Acuyo



  (1) Kingsley, P.: Catafalco, Carl Jung y el fin de la humanidad, Atalanta, Gerona, 2025, pág. 34.
  (2) Ibidem, pág. 37.
  (3) Kingsley, P.: Realidad, Atalanta, Gerona, 2021.




Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo


martes, 13 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" I

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos unas aproximaciones al libro, Arte, la vida en busca de sentido, recién presentado estos días de inicio de enero, y todo bajo la consigna: Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, en el que intervinieron, el editor del libro, José Antonio Rodríguez, el catedrático y miembro de la Real Academia de Medicina de España, Antonio Campos y el propio autor de libro.



ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: 

ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO I


Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo
José Antonio Rodríguez, Francisco Acuyo y Antonio Campos


Hubo un tiempo en que el poder de la razón no estaba separado de lo sagrado, de la profundidad de lo creativo, de la intuición de lo inconsciente, siendo todo ello una unidad que, por cierto, a la poesía desde siempre obsede. Quiero que entiendan este período, lapso, duración, intervalo, lejos de aquel cronotopo (bajtiniano)(1) , cuyas prolepsis (avances) y analepsis (retrocesos) expresivos en el relato narrativo y existencial, estuvieron amparados por una supuesta razón objetiva de dicho paso o transcurso de tiempo, y por lo tanto al margen de la subjetividad de cualquier conciencia. Sí, hubo un tiempo, por insólito que pueda parecer en las trasegados y muchas veces muy superficiales jornadas que acaban en nuestra actualidad por horadar lo más hondo de nuestro espíritu, en que el sabio era, sin asomo alguno a contradicciones, poeta, filósofo, científico, médico, lógico, matemático, profeta y, sobre todo, mago. Si lo miramos con atención, el logos  y el mithos(2) no estaban racional e intencionalmente escindidos; muy al contrario: se mostraban, se muestran, se mostrarán en un eterno presente donde el tiempo puede no tener ningún sentido, pues, en férrea quietud viven en connivencia de partido con la más alta ciencia, para gran ventaja de toda sabiduría.

Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo
En, Arte, la vida en busca de sentido, se persevera en aquella antigua observación por lealtad a una apreciación del mundo y de nosotros mismos casi desaparecida porque, aunque puede resultar cruento para muchos, el conflicto entre la ciencia de lo razonable y la genuina sabiduría apreciada en la antigüedad,  no acabo de ver, como poeta, pero también como investigador, ninguna seria porfía entre ellos. Sócrates, Platón, Aristóteles, alejaban sus juicios de razón de la presocrática comunión del mithos y la ciencia. La verdad perseguida por el científico, era para Parménides, Empédocles o Pitágoras, estado, sustancialidad, realidad, en fin, situados en la intemporalidad de lo sagrado, del espíritu como realidad última y primera.

¿Del espíritu o de la conciencia? Si es que ambas son la misma y primigenia y última realidad, el alfa y el omega del ser y de la nada, si la nada es la potencia de todo lo que será o fue y es un día ahora.

Aprendí del ejercicio creativo poético que el espíritu que impulsa la creación no se fundamenta tanto en la razón como en la alêtheia, la verdad, bebiendo de su fuente mitológica o sagrada. Supe que la poesía, como poiesis o aliento creativo es el manantial origen que actúa como la medicina que es memoria del germen, del principio, de la raíz, de la fuente de la vida, que no es otra que la creación. Entendí perfectamente por qué Platón (adorador del becerro de oro de la razón) tildaba de loco o poseso de las musas al poeta: porque temía su locura, le inquietaba el horror inconsciente de la diosa, de lo divino irracional, porque el poeta era, en fin, el chaman, el curandero, el médico de la antigüedad que nos advertía(n) de los peligros de la separación de nuestro espíritu de lo sagrado.

Daremos algunas nociones sobre esta publicación en próximas publicaciones del blog Ancile.


Francisco Acuyo


  (1) Al pairo de la concepción relativista de la física, en la que el movimiento y la materia estaban vinculadas al tiempo, siendo este una cuarta dimensión del espacio; nos acercamos nosotros en nuestras pesquisaciones más a una apreciación mecánico cuántica donde la realidad material convencional es puesta en duda y donde el observador, el sujeto, la conciencia son fundamentales para considerar lo que la realidad sea.

 (2)  Logos, el verbo, la palabra a la razón estrechamente vinculados; la realidad, la inteligencia fundamentada en la lógica y que ordena el devenir existencial (Heráclito), y que Platón y después Aristóteles, señalarán como fundamento de cualquier saber que aspire a ser ciencia. El mithos, como historia sagrada de algo acontecido (Elíade) en el pasado, antes quizá de la creación del mundo (Levi-Strauss) y que tal vez, no pueda, ni deba ser extrapolado o separado de lo más importante de la vida (Malinowski).



Algunas aproximaciones al título, Arte: la vida en busca de sentido, Francisco Acuyo






viernes, 9 de enero de 2026

INTERROGACIONES BÁSICAS SOBRE LA NATURALEZA DE LA CONCIENCIA

Siguiendo la senda de anteriores entradas sobre la temática de la conciencia, traemos esta que lleva por título: Interrogaciones Básicas sobre la naturaleza de la conciencia. para la sección de Ciencia del blog Ancile.


INTERROGACIONES BÁSICAS


SOBRE LA NATURALEZA DE LA CONCIENCIA






Señalábamos con anterioridad que la conciencia, según algunos de los más prestigiosos e ilustres investigadores de este singular fenómeno, era un claro producto de la evolución y, por tanto, instrumento esencial para la supervivencia del portador de ella. Si atendemos a que el atributo de la conciencia necesita de un sistema nervioso (y por tanto de un cerebro generador de la misma), ¿qué tendríamos que decir entonces de todos aquellos organismos que pueblan la tierra y carecen de este sistema nervioso y son mucho más antiguos que la mayoría de animales y por supuesto de la especie humana? ¿Cómo han podido sobrevivir si ella? ¿Pueden tener conciencia esas especies que carecen de sistema nervioso? ¿Qué decir de las plantas?

Si proseguimos interrogándonos, ¿es la complejidad e increíble variedad de tipos de neuronas y su intrincada organización en la interocepción y la regulación de la vida el origen de la conciencia? ¿Y si fuese a la inversa?  ¿Y si el proceso interoceptivo-afectivo no difiere tanto como creen muchos de los procesos perceptivos, reflexivos, lingüísticos y creativos, véase el fenómeno sinestésico?1  ¿Es la conciencia la cualidad de los impulsos nerviosos homeostáticos que actúan únicamente para la conservación de la vida? ¿Podemos distinguir tan drásticamente el aspecto fenomenológico (psicológico) de la conciencia, del netamente fisiológico? Me remito en este último aspecto de nuestras dudas a la investigación de la sinestesia.2  ¿Existen, en fin, fronteras marcadas, definitorias entre la interocepción, la propiocepción y la exterocepción en virtud del concepto neurobiológico de la conciencia? Y, finalmente, ¿es la conciencia personal el único modo de conciencia?


La creencia del fenómeno de la conciencia proveniente de la necesidad evolutiva creemos que no acaba de explicarla. Se dice que la emergencia de sentimientos homeostáticos constituye una etapa crucial para que la conciencia se materialice. ¿Y si fuere al contrario, la conciencia es la que facilita cualquier tipo de materialización, incluida la biológica?

Desde una óptica de la información, surgen nuevas dudas. Si pudiésemos reducir el proceso de la conciencia y la memoria a la actividad y procesos cerebrales, acuden nuevas interrogantes: ¿Cómo y dónde se guarda la ingente información y, además, puede ser accesible en cualquier momento? Si realmente el cerebro es el mensajero de la conciencia (John C. Eccles), ¿tendríamos que afirmar con Rogers Penrose, que el cerebro posibilita, pero no produce la conciencia?  ¿Podemos, pues, afirmar que el cerebro es un mediador de la experiencia de la conciencia? Lo cierto es que no son pocos lo que afirman que la conciencia puede experimentarse de manera independiente de la función cerebral.

Veremos que no es un disparate encontrar amparo para una explicación harto interesante de la conciencia desde de la óptica de la física, sobre todo de la física cuántica. Ofreceremos algunas hipótesis y realidades incuestionables desde este dominio singular e insólito, y mucho más cercano a la realidad del fenómeno difícil de la conciencia. Veremos en próximas entradas del blog Ancile algunas consideraciones al respecto.







   1 Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, Sinestesia pincel del pensamiento, 2ª edición, Entorno Gráfico Ediciones, Colección Exagium, Granada, 2023.
  2 Ibidem.
  3 Damasio, A.: ob. cit. Pág. 105.
  4 Se ha calculado que el cerebro contiene, aproximadamente 1014 sinapsis, si cada sinapsis alberga un bit de información el funcionamiento del cerebro requeriría más de 10 14 bits para el procesamiento de información, mucho más largo que el código del ADN, y que el cerebro necesitaría 1014 bits para el proceso de información. Por esto, dicen, es imposible que la conciencia esté en nuestro ADN, lo cual concluye que una célula de nuestro cuerpo (cerebro) no constituye un Productor verosímil de conciencia. En cualquier momento de vigilia (Simon Verkovich), se producen entorno a 1024  acciones por segundo en el cerebro. Si añadimos a esto la capacidad necesaria para dar cabida a la memoria a largo plazo, entonces la capacidad global de almacenamiento de datos tendría que ser de 3,1017 bist, cm3, lo cual, con los conocimientos actuales de los procesos neuronales es inconcebible. (Lommel, P.V. ob. cit. págs. 244-245.)





martes, 6 de enero de 2026

DE LA NATURALEZA DE LAS COSAS, DE FRANCISCO SILVERA

Para la sección Editoriales amigas, del blog Ancile, traemos la novedad, De las naturaleza de las cosas, de Francisco Silvera, en edición de la firma editorial Alhulia, que con las pulcras, hermosas y cuidadísimas ediciones a las que nos acostumbra, reúne los poemas de este título, el cual recomendamos desde nuestras páginas amigas a todos aquellos que gusten de la buena poesía. Como muestra, estos poemas que aquí ofrecemos seleccionados por el propio poeta.



DE LA NATURALEZA DE LAS COSAS, 


DE FRANCISCO SILVERA




De las naturaleza de las cosas, Francisco Silvera




OTOÑO, 1




Y desearíamos

que resucitaran,

que alzaran sus cuerpos

siendo todavía


mundo.

             Pero no,

el otoño llega

probando la angustia

en la inercia calma


de lo frío.

                 Vemos

la quietud, sabemos

que ya es para siempre,


todo sigue vivo

con el movimiento,

y qué quieto estás.


 

INVIERNO, 2




El invierno huele

a torcaz que canta

buscando su casa,

al humo primero

de la chimenea

que estrena ese frío

sin entrar aún.


Hay silencio y cala

la tarde, y hay alguien

dormido esperando

nada, la infinita

desidia cansada

de lo por llegar

que nunca ha de ser.


La estación avanza

dejando vacíos

en cada camino;

desiertos los vanos,

la pared esconde

vida de interior,

tiempo de quietud.





 

EL CAMPO SOLO, 4




Semeja la vida

la desdibujada

senda abandonada

que el tiempo olvida,


el camino estéril

cubierto de ramas

ciego por la grama

mostrando lo débil


de todo lo humano.

Fuerza rumorosa

apagada y muerta,

pisada deshecha,


el bosque devuelve

y cubre la altiva

figura artificial

del trïunfo vano.



 

De las naturaleza de las cosas, Francisco Silvera
Francisco Silvera

INVIERNO II, 2




Raro cielo

azul plomo

del confín

de la tierra

extranjera,


agua ansiada

horizonte

de la vista

que suplica

nube y lluvia.


Cae la tarde

más allá

de lo humano,

noche fría.



 

PRIMER VERANO, 5




Qué locura el agua

con el sol, la nube

que se va y levanta

un techo celeste


de cielo tan limpio

que parece Dios,

qué hermosa la tarde

verde, tierna y fresca.


Lejos queda el gris,

el frío distante

parece recuerdo,


la vida reclama

su música en flor

tibio el aire al fin.


 

    VERANO, 4



Incipit Aestas



Lluvia de verano

que engañas a todos

con lágrimas santas,

arrastras tristeza

como si septiembre

pintara la tarde

de luz de sol densa

y sonora, lenta.

Pero detrás tuya

retorna el ardor

con toda su fuerza,

la alegría verde

se rinde y el dios

agostará campos, personas y cielo.




 

ESTÍO, 2




Tristeza de estío

en paisaje fosco,

densa elevación

de la bruma ardiente,


calor criminal,

lento, lento el tiempo,

la muerte insolente

y la vida oculta,


que pase de mí

la feroz canícula

y venga la nube


blanca, fresca, grande,

que abarque la vista

y alague mi pena.



LAMENTO

Lamento de otoño...



Corazón y el agua

van juntos, discurren

perplejos por cauces

desesperanzándose,


porque cuando arrastra

el turbión la carne

un pulso de sangre

se agolpa y nos rompe


la vida.

             Te daba

método y tormenta

para calar almas,


pues saber llover

y latir es ser

manantial de afectos.





Francisco Silvera






jueves, 1 de enero de 2026

EL NOMBRE DEL AMOR

Saludamos el nuevo año con un poema para la sección de Poesía del blog Ancile, el cual lleva por título, El nombre del amor.


EL NOMBRE DEL AMOR 



EL NOMBRE DEL AMOR. Francisco Acuyo



(En un jardín constelado



   En un río estelar tal coyuntura
de planetas conté, que su corriente
en el número, nunca suficiente,
delirio fue infinito su factura.

   Mis ojos hacen de su luz lectura
en gran acopio cuando, de repente,
del sueño desperté: lo real miente
en labios de mi amor y su hermosura.

   Aquella noche, en el jardín dormido
quedé sobre sus brazos viendo el cielo
constelado, y pensé, si ya perdido

en las estrellas, raro es que no asombre,
siendo infinitas y su amor mi anhelo,
que cada una brille con su nombre.





EL NOMBRE DEL AMOR. Francisco Acuyo