miércoles, 1 de abril de 2020

CUARENTENA EN VERSO, CUARTO DÍA, BEGONIAS EN LA TARDE

 Siguiendo la Cuarentena en verso  añadimos otro nuevo post para la sección Poesía, del blog Ancile, esta vez sería la entrega del Cuarto día, que lleva por título: Begonias en la tarde.



Cuarto día, Begonias en la tarde. Francisco Acuyo



CUARTO DÍA


BEGONIAS EN LA TARDE




Para Juanjo Martín Ramos,
entre begonias, otra tarde
de poética cuarenta.




                                              QUE había perdido la vida
                                           la begonia sueña exangüe.
                                          Que había el ser encontrado
                                          con su pérdida no sabe.

                                             De los tallos mustios pende
                                          la eternidad un instante.
                                         Abandonados los ramos
                                         que una vez fueron de cálices,

                                            otras flores que serán
                                         sueñan también vigilantes
                                         centinelas de la nada
                                         que en la nada renacen.

                                             En el silencio la música
                                        de la luz se deshace,
                                        arde solo en este claustro
                                        el sepulcro de la tarde.

                                             Apenas las jardineras,
                                        cuando la tarde ya cae
en penumbras ofrecen luz
entre las sombras exánime.

   El alma de la begonia
con la flor y el tallo el ábside
traza de un templo con arcos
dorados en desenlace.

   En la soledad del claustro
surge un espejo admirable,
en cuyo reflejo observo
semejanza sin imagen.

   En el silencio la música
de la luz se deshace,
y arde solo en este claustro
el sepulcro de la tarde.







Francisco Acuyo





Cuarto día, Begonias en la tarde. Francisco Acuyo




martes, 31 de marzo de 2020

CUARENTA EN VERSO, DÍA TERCERO, TORMENTA

El tercer día de cuarentena ocupa con uno nuevo poema, un post nuevo para la sección, Poesía, del blog Ancile, con el título: Día tercero, Tormenta.





DÍA TERCERO



TORMENTA



A Zapaquilda y Frizt, mis gatos,
que observan la tormenta desde la ventana







                                            ENTONCES, sobre el cristal
rasga la ventana el tigre
de la ira, vehemente,
con ferocidad sublime.

   En la vidriera la lluvia
una figura, en los límites
del infinito, con trazo
torpe, zigzagueante, inscribe.

   En el alma una potencia
hay que en el viento, invisible,
no es tiempo, no es carne, no
tiene ni fin ni tiene origen.

   Contemplo en la soledad
de mi clausura la estirpe
de lo real que no puede
nombrarse, si indescriptible.

   Dentro, en el fondo, se eleva
la potencia inextinguible
que, desde muy arriba, observa
de la tormenta el espíritu.

   Un relámpago el anillo
del ser un instante escinde;
la eternidad, a lo lejos,
se escucha nombre indecible.

   Los vivir sin porqué se oyen
entre la lluvia sutiles:
donde terminan las sombras
tiene la luz el origen.




Francisco Acuyo






lunes, 30 de marzo de 2020

El POLITICO VIRTUOSO EN MAQUIAVELO, POR TOMAS MORENO

Para la sección Microensayos, del blog Ancile, traemos una nueva entrada que lleva por título: El político virtuoso en Maquiavelo, de nuestro colaborador el filósofo Tomás Moreno.



l político virtuoso en Maquiavelo, Tomás Moreno




I. El POLITICO VIRTUOSO EN MAQUIAVELO



“Trate, pues, un Príncipe de vencer y conservar su Estado, y los medios siempre serán juzgados  honrosos y ensalzados por todos, pues el vulgo se deja seducir por las apariencias y por el resultado final de las cosas, y en el mundo no hay más que vulgo” (El Príncipe,  XVIII, Maquiavelo).

De todos los que se han iniciado en la lectura y el conocimiento de las obras y del pensamiento político de Maquiavelo son conocidas las recomendaciones que dedica a aquellos hombres dedicados a la difícil tarea de gobernar un Estado y cuáles debían ser sus “cualidades” específicas; son tantas y tan enjundiosas, que sería demasiado prolijo detenernos en ellas ahora, en este artículo. Lo que aquí nos interesa -y ello tal vez sea lo más destacable de toda esta serie de crudas advertencias y consejos para el que tiene la misión y responsabilidad de gobernar- es el modo de hacerlo en situaciones críticas y excepcionales, cuando está en juego la misma supervivencia de su reino o comunidad política, cuando trata de salvar o conservar el Poder y su Estado.

                  Maquiavelo en su obra Il Príncipe no disfrazará hipócritamente tales procedimientos o medidas como “moralmente buenos o justificables”, sino como técnica o políticamente correctos o adecuados. No era el diplomático y pensador florentino un hombre perverso o un sádico moral que postulara “el mal por el mal” o que tratara de presentar “el mal como bien”. Sabía perfectamente lo que aconsejaba. A veces le duele y le llena de amargura que sea así la realidad política, que obliga por necessitá –esto es, cuando se trata de conservar el estado- a los hombres políticos a actuar  “contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad, contra la religión", de manera abominable y con un ánimo dispuesto a “no alejarse del bien, si puede, pero, pero a saber entrar en el mal si se ve obligado”. Pero es que en política las cosas son así: existe un abismo infranqueable entre el ser y el deber ser, entre la política y la ética (cap. XVIII)[1].
l político virtuoso en Maquiavelo, Tomás Moreno

                  Por eso cuando en los Discorsi (I, 26)[2] alude a los asesinatos, crímenes, destrucciones, deportaciones de masas o poblaciones enteras, que, por razones de Estado y en momentos de disolución o fundación de un nuevo estado, se ve obligado a ordenar un Gobernante (Hitler, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, responsables de: limpiezas étnicas, deportaciones, genocidios, aniquilación del enemigo y de los disidentes, por todos conocidas) expresa, confiesa sinceramente, sus escrúpulos morales, pero considera ineludible actuar así y recomienda al que tenga sensibilidad, principios o escrúpulos morales “que se quede en casa” y no se meta en política. Entre estos consejos y recomendaciones de Maquiavelo y Auschwitz o el Gulag no hay solución de continuidad. Habría en ellos, sin duda, un intento de legitimación y  justificación teórica de prácticas inhumanas y totalitarias: en la política se ventilan intereses tan supremos que todo debe subordinarse a ellos. Leamos con atención. "Las manos sucias"  de Jean Paul Sartre, "Calígula" y "Los Justos" de Albert Camus o las tragedias políticas de Shakespeare etc. para darnos cuento de ello. Habría que responder a todos esos consejos y recomendaciones que no hay fines buenos con medios perversos, que lo fines se pervierten si los medios son perversos.

                  La Virtú es la segunda noción, articuladora de su antropología y de su concepción de la Política. La Virtú se manifiesta en la actividad política como expresión de la voluntad humana del gobernante/príncipe en su lucha contra las fuerzas ciegas de la necesidad. La "virtú" maquiaveliana nada tiene que ver: ni con la "virtu" clásica de Aristóteles (en el sentido de "moderación" o "término medio entre dos extremos"), ni con la ataraxia de los estoicos; tampoco se identifica con la noción cristiana de virtud, como control, dominio o represión de las pasiones, apetitos o impulsos desordenados irascibles o concupiscibles. Tiene que ver o, más bien, estaría relacionada con el original significado etimológico del vocablo latino "virtus-virtutis", procedente de la raíz vir (= varón), con el significado de fuerza, fortaleza viril; cercana también al significado griego clásico de virtud como areté (excelencia humana) y como techné: capacidad y conocimiento en algún arte u oficio.  

                  Se trata, efectivamente, de la misma noción que usaron los clásicos latinos, como Cicerón en sus "Tusculanas" y que fue asumida por los humanistas del Renacimiento, Petrarca, Alberti, para exaltar la dignidad, la fuerza y el poder del hombre en su lucha contra la Fortuna. La Virtú maquiaveliana no tiene, pues, un sentido ético/moral o religioso/espiritual, sino pragmático/político y técnico/instrumental, aunque también "psicológico".  Combina y sintetiza los rasgos señalados de: "fuerza", energía, "fortaleza" de ánimo, audacia, carácter; excelencia humana, intuición, sagacidad, don de la oportunidad y eficacia; y "saber hacer", habilidad, destreza o capacidad en algún oficio, conocimiento técnico-instrumental.

             
l político virtuoso en Maquiavelo, Tomás Moreno
     Es decir, puede entenderse como capacidad dinamizadora de la acción humana, como adiestramiento para actuar correctamente en cada situación o circunstancia que se presente (que exige aprendizaje, entrenamiento, tesón, voluntad y constancia) o, más  sintéticamente, como capacidad para sortear con decisión las dificultades que se presenten y adoptar, en el momento oportuno, lo medios adecuados en orden a la consecución de un fin determinado. El virtuoso político, al igual que el virtuoso musical o artístico, es aquél que posee una probada capacidad técnico-instrumental para el desarrollo (ejercicio, interpretación) de una arte u oficio específicos: sea éste un arte, una técnica o la propia Política en tanto que técnica y arte de gobernar un Estado. Pues bien, para el pensador florentino, el virtuoso en el Arte de la Política o "de gobernar" es el "héroe político", el "Príncipe", "savio, buono e potente cittadino", que nada tiene que ver con el "tirano" clásico, esclavo de sus debilidades y vicios que poseyendo un "ethos" o personalidad excepcionalmente fuerte, poderosa; dotado de una voluntad de dominación ("brutta cupiditas de regnare") insaciable y cuyas cualidades y virtudes, esencialmente paganas: coraje, vigor, autodisciplina, fortaleza ante la adversidad, búsqueda del éxito público y de la gloria-fama (inmortalidad subrogada, por procuración), configuran su "perfil" como el de un personaje típicamente Renacentista individualista y amoral, como el de un hombre superior - Líder, Caudillo carismático, Supremo fundador legislador- que se sitúa “más allá del bien y del mal”.  
   
                  Se trata de un personaje prototípico del Renacimiento, un hombre superior en capacidad y en cualidades humanas al resto de los mortales, de una noción cercana al héroe de Carlyle (pensador antiprogresista británico de XIX... autor de "Los Héroes": Cromwell, Napoleón, Federico II de Prusia) y al "Superhombre" de Nietzsche, quien, dotado de una "voluntad de poder" por encima de toda ética convencional: a) es capaz, con su virtú, de transformar el curso de la historia o de imprimirle un nuevo rumbo, utilizando en su provecho y al servicio del bien del Estado - como la "astucia de la razón" hegeliana- las debilidades y pasiones de los hombres sobre los que gobierna; b) que es puede moldear o modelar, a partir de una situación de corrupción y caos, un nuevo Estado a su imagen y semejanza, a la manera de como un gran escultor-artista es capaz de sacar una “bella statua d'un marmo rozzo”; c) que sabe, en fin, domeñar a la Fortuna y “sacar bien del mal”, o hacer de “la necesidad virtud”.

                  Ello explica la admiración que siente Maquiavelo por los “grandes hombres de acción”, de acusada personalidad, audaces, enérgicos, crueles, que trataron de hacer del Estado su/una “obra de Arte”, en expresión de Jacob Burkhardt. Entre ellos incluye a políticos y fundadores de Estados como Cesar Borgia, F. Sforza, Fernando el Católico, Alejandro VI, Teodorico, Lorenzo de Médicis, Castruccio Castracani (“la victoria es lo que importa no el modo como la obtengas”); también a destructores de Estados, antihéroes o "héroes en negativo", "scelerati", como Agatocles de Sicilia, Ligurio, o el propio César Borgia, y, finalmente, a personajes legendarios legisladores de Estados y de Religiones: Teseo, Moisés, Rómulo, Numa etc.

                  Pero no se crea que la Virtú maquiaveliana es una cualidad exclusiva de esas personalidades individuales; cabe también atribuirla al cuerpo social, al Pueblo, como un todo. Así si la virtú del Príncipe es esencial para la instauración y fundación de un nuevo Estado; la virtú del Pueblo es indispensable para la “conservación” y “perdurabilidad” del mismo. En Il Príncipe se ocupa de la primera, en sus Discorsi de la segunda (Continuará).


TOMÁS MORENO
                 


[1] Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, trad. y prólogo de Miguel Ángel Granada, Alianza Editorial, Madrid, 1991, p. 92
[2] Nicolás Maquiavelo, Discursos sobre la Primera Década de tito Livio, trad. Ana Martinez Arancón, Alianza Editorial, Madrid, 1987.




l político virtuoso en Maquiavelo, Tomás Moreno

miércoles, 25 de marzo de 2020

CUENTECILLO PALABRERO PARA DORMIR A LA ABUELA TERESITA, DE ANTONIO CARVAJAL

Traemos para la sección Amistad y poesía, del blog Ancile, una nueva y deliciosa y festiva entrada, de la mano magistral del poeta Antonio Carvajal, que lleva por título: Cuentecillo palabrero para dormir a la abuela Teresita.




CUENTECILLO PALABRERO PARA 

DORMIR A LA ABUELA TERESITA, 



COMO REGALO POR SU ONOMÁSTICA DE 2014, 

PERO QUE SIRVE PARA MUCHÍSIMAS ABUELAS:



Estaba la monja Sorprendida en llamas de amor divino viendo cómo la mejor cocinera del convento se convertía en la mejor pintora de la obra del señor, aunque todas la llamaran Sorolla, cuando (escapada de comisaría) Sorpresa llegó contando que la habían detenido injustamente por manifestarse en pro de los probes; Sorteo, que tenía sus rasgos de azar entremezclados con la teología, animada por la medio bruja Sortilegio (nacida en Sort, pero con mala suert) le pidió a la casquivana Sorbete (tan fresca que todas la echaban de su lado porque no aguantaban su alzado rabo y menos cuando seseaba como una Sorra) que consolara a Sorpresa. Rauda, fue a su celda y, para no sesear, se puso a leer un poema, anunciando que era "Margarita la tornera" de Sorrilla. La novicia japonesa Sorfeo, de voz cantarina pero incapaz de pronunciar la ele, leyó otro de Erena Martín Vivardi, pero la escolástica Sorites, tan dada a las figuras del silogismo, las reprendió por mundanas. A esto llegó la madre Teresa de Jesús y les dijo: Sores, alimentad vuestras almas con coplillas como esta:








SOBRE AQUELLAS PALABRAS
DILECTUS MEUS MIHI



Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó caída,
y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado
que es mi Amado para mí
y yo soy para mi Amado.
Hiriome con una flecha
enherbolada de amor
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado
y mi Amado es para mí
y yo soy para mi amado.


Todas convinieron en que las coplas de la madre eran verdaderas joyas, pero que contenían algo que se les escapaba, como un teSoro oculto.

Y, colorín colorado,
este cuento inacabado
es, abuela, para ti
y, pues escrito en Motril,
es un cuento motrilado
que me ha dictado el demonio

Antonio.



Juan Ramón Torregrosa escribió:

Y no solo convinieron las Sores aludidas. Muchas otras, como la almeriense Sorbas, la castellana Soriana o la valenciana Sorche, alabaron las coplillas de la madre Teresa. En cambio, Sordomuda no se enteró de nada y le preguntaba a Sordina de qué iba todo aquello.
Intervino entonces Sorna y con ironía dijo que todas eran unas Sortijas y que aquellas coplillas no iban con ella, pues ella na le pide ni na le debe a su amado, ni es como Sorda o Sórdida, que son unas derrochonas, etc, etc.

Adición el 22 de marzo del 2020: Sorvilán sigue triscando por la Contraviesa con la cabeza llena de vilanicos.


Un abrazo virtual.

Carvajal





martes, 24 de marzo de 2020

CUARENTA EN VERSO, DÍA SEGUNDO, NARCISOS

En el segundo día de cuarentena, de Versos en cuarentena, Narcisos, para la sección de Poesía ,del blog Ancile.






Versos en cuarentena, Narcisos; Francisco Acuyo


DÍA SEGUNDO

NARCISOS


Para mi hijo y esposa 
en estos días de encierro


                                                  UN modo sin modo o son,
                                               un fondo sin fondo ahorman
                                               estas almas amarillas
                                               sobre una forma sin forma:

                                                  ya delinean esbeltas
                                               la figura y deliciosas;
                                               la lógica sin porqué
                                               música amarilla brota.

                                                  La intensidad del color
                                               desde el alto tallo aflora
                                               flor de la nada, de nadie,
                                               en este balcón deleitosa.

                                                  Desde el templo de la nada
                                               el vacío de sus obras
                                               amarillo muestra sobre
                                               la piel que enciende su aroma.

                                                  Narcisos que sobre el agua
                                               espejo imagen invocan
                                               de aquel que sobre la nada
                                               reconoció su persona.

                                                  Y libre y nuevo  este ramo
                                               se alza libre y nueva aurora.
                                               En el alféizar un alma
                                               intenso amarillo asoma.



                                                                                  Francisco Acuyo.



Versos en cuarentena, Narcisos; Francisco Acuyo

                                              
                                              

viernes, 20 de marzo de 2020

CUARENTENA EN VERSO: DÍA PRIMERO, EL JACINTO

Desde el balcón y ventanas de mi casa, en cuarentena rigurosa, observando las calles, las flores por mi mano (nuestras manos, de mi familia) con esmero recién regadas, los poquísimos caminantes... se inspiraron esta Cuarenta en verso, que ofrezco a los amigos y lectores de este blog Ancile, deseando que pase prontamente esta inquietante y dramática situación en el mundo. Para la sección de Poesía de este blog, Primera entrega: El jacinto.



 Cuarenta en verso, el jacinto, Francisco Acuyo



CUARENTENA EN VERSO



DÍA PRIMERO



EL JACINTO




Para Laura Linares,
cuyas flores pintadas me recuerdan este Jacinto


                                                           EN el jacinto amanece
                                                       la soledad del arcángel.
                                                       Se extiende azul el retablo
                                                       de lo perpetuo un instante.

                                                            Jacinto que en la ventana
                                                      de este retiro nos abres
el aroma de la esperanza
con tan lírico mensaje.

   En esta clausura enseñas,
jacinto, el genuino enclave
donde el ser frente al tener
su azul impone incesante.

   En la luz de tu armonía,
toda lógica deshace
la belleza de tu luz
a doctos e ignorantes

   sencillamente entendible
y, por eso, en este trance,
sé tú mi hermano, jacinto,
que aromas fuentes y estanques,

   que desde el vivo color
de tus pétalos renace
la unidad en lo diverso
de todas las soledades:

   sí, en el jacinto amanece
la soledad del arcángel
que extiende azul el retablo
de lo perpetuo un instante.




Francisco Acuyo





 Cuarenta en verso, el jacinto, Francisco Acuyo