domingo, 22 de octubre de 2017

LA MODERNIDAD DE LA PREHISTORIA

Para la sección, Historia de un diario, extraemos otro post que vendrá muy apropósito con el anteriormente publicado y que en esta ocasión porta el título: La modernidad de la prehistoria.




 La modernidad de la prehistoria. Francisco Acuyo






LA MODERNIDAD DE LA PREHISTORIA




 La modernidad de la prehistoria. Francisco Acuyo


Que la prehistoria es una ciencia moderna[1] (y a la vista de los cómputos, tasaciones y cronologías más inmediatas de las que tenemos constancia escrita, desde la Edad Media, las cuales venían a considerarse preadamitas), es algo que en modo alguno puede cuestionarse.  Como tampoco la grandeza e importancia de muchas de las obras de arte halladas en aquellas remotas épocas. La información extraída según el caso de las mencionadas manifestaciones artísticas, espléndidas, no es en modo alguno desdeñable, más bien al contrario, muy recomendable su testimonio, si es es fundamental para averiguar pensamiento, religión, …y, desde luego, entendimiento de hechos históricos (prehistóricos) que habrían de marcar los designios de aquellos artistas y las gentes con las que habrían de compartir vivencias, lugares y momentos y que, en la estrategia de este riguroso (re)colector de aconteceres le complace entretenerse, si es que la ciencia de la historia de este que suscribe estas páginas, más la tiene por pasicorta y flemática, que imprudente e insensata por apresurada. Del arte mobiliar (art mobilier), a los grabados y pinturas en la roca de las cavernas se infieren grandeza creativa, pero también razón histórica (sic).
 La modernidad de la prehistoria. Francisco Acuyo                  De esta manera discurría nuestro omnipresente testigo de la historia de España en uno de los peculiares fragmentos hallado de su singular historia, en relación a los tiempos  que, desde Atapuerca[2] (relación de estudio que más que prehistórica pudiera considerarse como paleontológica) a las impresiones  maravillosas de Altamira y posteriores, cuya supervivencia ya pudo ser ya advertida en la Primera Crónica General, de Alfonso X el Sabio, donde Rocas[3], primitivo, desnudo habría de tenerse como descendiente de posteriores patriarcas, reyes y sacerdotes. Su vida de troglodita podría describirse en virtud de su existencia como Felis speleus[4] que le habría de emparentar a sus coetáneos compañeros del relato novelesco de la vida prehistórica que hubiera de trazar el rey Sabio.
                  La leyenda habría de enriquecerse con la aparición del hábil arquero Tarsos (Tharcos) de Abila, cuya tenencia de armas teñía de amplia superioridad al oscuro Rocas. Más allá de las magias cavernarias y de la mítica descendencia de Rocas con la hija de Tarso: qué bien pueden colegirse el traspaso de una y otra cultura en su relato, y quedar sólidamente expreso en forma de taulas, taloyots, navetas y megalíticos santuarios; cabezas de toros, esfinges, leones y toda suerte de bestias ibéricas; bichas, monstruos mestizos de hombre y toro, todo lo cual habría de hablarnos de moradores diversos de nuestra primitiva historia de la España prerromana (íberos, celtas, celtíberos que habrían de derivar en carpetanos, arévacos, vetones, oretanos, vacceos, y en el norte astures, cántabros y vascones), sin mencionar a Tartesos y su legendario rey Argantonio.
                  Podemos imaginar que, aún sin escritura, la comunicación in praesentia de los primeros narradores de mitos y leyendas a través de la oralidad, pudo ser una vía de permanencia y mestizaje de personajes  fabulosos y reales, y de trayectorias y relatos de un tiempo apenas hoy imaginado, teniendo que relegar a tiempos muy posteriores, con los principios de la poética medieval vernácula, los primeros itinerarios de ideas éticas y estéticas y, desde luego, históricas de nuestro pensamiento literario.
 La modernidad de la prehistoria. Francisco AcuyoCuán sangriento, ineludible y, a ciencia cierta, inapelable sino es el de la guerra, que ha fiado su progreso al propio y cruento del perfeccionamiento y efectividad encarnizada de las armas que, desde el Homo antecesor a los guerreros del Paleolítico, habrían de protagonizar  batallas significativas y algunas incluso preponderantes. Pero no deja de resultar menos impresionante cómo, aun en el feroz y trajinante y belicoso y ultrajante entorno habría de surgir, para maravilla de sí mismos y del mundo, fuentes de inspiración perpetua para artistas (y filósofos, literatos, científicos…) posteriores, cual fueron las miríficas, profundamente simbólicas y altamente expresivas pinturas de Altamira, aun a costa de cuestionar cualquier comparación con el arte de la revolución neolítica, si en verdad fue más pobre, y que tiene como singularidad el acontecer y la materialización de los primeros asentamientos permanentes, que habrían de poner fin a la errante existencia y levantar las primeras comunidades para mejor establecimiento y desarrollo de la agricultura, la urbanización; la aparición de la alfarería, la primeras vías de comunicación y el descubrimiento de los metales, acompañado todo de las manifestaciones tardías de arte rupestre en el Levante y  de asentamientos singulares como El Argar[5], que anuncia ya la Protohistoria de la Edad del Hierro (sic).
Así concluía otro de los fragmentos extraídos del ingente cúmulo de legajos en desorden y que, nosotros, con extremo cuidado y dedicación plena, tratábamos de poner en mandamiento y advertencia para su mejor y preciso entendimiento. No obstante, en virtud de lo perdido en documentos fundamentales pero ausentes, tratamos de establecer una jerarquía topocronológica que fuese lo más fiel posible a la disposición originaria, cuya estructura y comunidad de textos obedecía a una enigmática redacción en primerísima persona que habría de colocar a su redactor como testigo ¿intemporal? de lo que acontecía en su relato.
No dejen de leer lo que a continuación, en próxima entrada, ofreceremos, que será de muy digna lectura, consideración y entretenimiento, y que habrá de causar segura admiración al lector atento, que no podrá dejar de suspenderse de la erudición histórica  y la agudeza y arte de ingenio en las redacciones encontradas del autor anónimo de estos anales, así como de la omnipresencia de su erudición y la extraña sabiduría exegética de aquellos aconteceres de su historia.


Francisco Acuyo


-->




[1] Summa Artis, Antología, vol. 1, Espasa Calpe, Madrid, 2004, p. 15
[2] Descubrimiento en la localidad burgalesa de Atapuerca de los restos óseos , en 1976 y 1994, y cuyo hallazgo relega dichos restos a unos 300.000 y 800.000 años antes de nuestra era, respectivamente.
[3] Según el rey Sabio, el primer hombre destacado que vino a España, oriental y a la sazón medio brujo que “…adivinava muchas cosas e fazie grandes maravillas…”
[4] Tigre cavernario.
[5] Situada en la actual provincia de Almería, y cuya cultura algárica o mastiena ya denotaba una población densa y con una clara exigencia defensiva, y cuya súbita desaparición hubo de levantar no pocas discusiones y controversias.


 La modernidad de la prehistoria. Francisco Acuyo

jueves, 19 de octubre de 2017

HISTORIA DE UN DIARIO: CRÓNICAS DE LA NACIÓN ESPAÑOLA, O CRONOTOPO DEL QUE FUE EL HORIZONTE HISTÓRICO DE ESPAÑA

Abrimos una nueva sección en nuestro -vuestro-  blog Ancile, que llevará por título general, Historia de un Diario, y cuyo subtítulo remite a una visión (¿singular?) de nuestro país, y que dice llamarse :Crónicas de la Nación española, o cronotopo del que fue el horizonte de España, y que creo viene muy apropósito según los acontecimientos vividos en los últimos ¿días?, tal vez años en el acontecer de nuestra realidad social y política en nuestro país.



Historia de un Diario,Crónicas de la Nación española, o cronotopo del que fue el horizonte de España, Francisco Acuyo


HISTORIA DE UN DIARIO:

CRÓNICAS DE LA NACIÓN ESPAÑOLA,

O CRONOTOPO DEL QUE FUE EL HORIZONTE 

HISTÓRICO DE ESPAÑA



Historia de un Diario,Crónicas de la Nación española, o cronotopo del que fue el horizonte de España, Francisco Acuyo




Las Crónicas de la nación española, o cronotopo del que fue el horizonte histórico de España, hubo de caer en mis manos de manera adventicia como un conjunto de legajos singular y enigmáticamente compilados, en una suerte de extravagante jerarquía que quisiese conformar una suerte de cuaderno de bitácora (a su vez intitulado: Historia de un diario), cuyo redactor -¿intemporal?-[1] diríase redactar, reunir y ordenar cronológica y geográficamente los contenidos de sus anales. Mas, de la irregular y defectuosa traza en que parecen fueron encontrados y, posteriormente sin duda, peor sistematizados, podía inferirse que, no obstante, de su irregular organización, en algún momento quisieron ser compendio exacto en volúmenes varios de una excepcional historia de España, y que aquello que hasta nosotros hubo de llegar muy bien pudiera tener un carácter fragmentario, y que las otras partes del corpus integral de sus textos y comentarios hubiesen, desgraciadamente, desaparecido.
Parecía esta historia recogida en forma de anales cuya leyenda habría de mostrase, sino confusa, sí del todo incompleta, ya que de su hagiografía, testimonios, efemérides y comentarios parecía claro, como decíamos, que no estaban todos los documentos que en un principio hubieron de  completarla, y de guisa tal que diríase se redactaron con más sosiego del que había menester, aunque se reconoce claramente que no habría menester mucho, según se infiere de la virtuosa y preclara conciencia y conocimiento de todo aquello que quería trasladar a los potenciales lectores de su testimonio, y cuya erudición fuese en verdad tan admirable, que habría de causarnos no poca exasperación saber que se habían perdido una buena parte de aquella narración tan verídica como escrupulosa en la relación de su relato.
Historia de un Diario,Crónicas de la Nación española, o cronotopo del que fue el horizonte de España, Francisco Acuyo            De la desafortunada ausencia de tantos fragmentos y aún capítulos enteros de esta fidedigna historia, cabría anunciar aquel proverbio de que siempre las desdichas persiguen al buen ingenio, que así tuvo de tenerlo su desgraciado autor, y desde luego los muchos lectores que pudiesen haberse deleitado al completo de tan digna como segura aproximación a la realidad de los hechos que venían a relatarse.
            De forma liminar encontramos una muy compacta relación de argumentos que, a modo de exposición de motivos, quería animosamente introducir al ingente compendio de su ilación histórica, y todo para mejor correspondencia del catálogo de memorias fehacientes de nuestra historia, en cuya afinidad, trato y parentesco se deshacía por hacer comprender a quienes verdaderamente quisieren saber de todo lo visto y oído en el informe fidedignos de sus reales crónicas.
            De aviso para navegantes pueden tildarse las recomendaciones que pudimos extractar de los documentos rescatados, y que todo parece indicar, pertenecen a la introducción de la totalidad del volumen de la historia de España. A saber, al margen del rechazo al nefando relativismo postmoderno a valores que de consuno hubieron de ser tenidos como incuestionables por grandes sabios, doctos avezados de la historia de anteriores épocas, de todo lo cual cabe destacarse lo siguiente, a saber: primero, la absurda, delirante e interesadamente tribal interpretación por parte de muchos de la historia del más antiguo Estado de Europa; segundo, la tendenciosa proyección de España a través del ridículo prisma que pretende abarcar la totalidad histórica del país, en virtud de un momento significativo y desgraciadamente totalitario, y cuyo signo ideológico, según hubiese sido distinto el acontecer de la última guerra fraticida, podría haber sido el contrario y de igual modo con designio opresivo y arbitrario; y, finalmente, la miserable, cobarde, ignorante tergiversación de la historia por parte de determinados sectores de la política española que, unos por acción y otros por pusilánime omisión, han permitido su sistemática manipulación, desvirtuación y engaño en pos de determinados intereses políticos totalmente espurios de la realidad histórica de nuestro país (sic).

            No obstante de todo lo antecedido, pasaremos a dar cuenta en siguientes entregas de este fascinante hallazgo y de su particular manera de ser contado, y donde podrán encontrar, aun en su fragmentaria recopilación, sucesión y diversas y creemos que muy entretenidas entregas, que irán dando cuerpo en lo que de su redacción veraz  tenemos, y de los huecos tristemente desaparecidos pondrán argumento nuestra curiosa y casi siempre insatisfecha imaginación.


Francisco Acuyo




[1] Según cuenta en primera persona lugares y sucesos de nuestra Nación desde el 2000 a C. hasta momentos de muy reciente actualidad.



Historia de un Diario,Crónicas de la Nación española, o cronotopo del que fue el horizonte de España, Francisco Acuyo

miércoles, 18 de octubre de 2017

FRONDA Y EL CICLÓN, DE PASTOR AGUIAR

Para nuestra sección habitual de Narrativa en el blog Ancile, traemos un nuevo post del excepcional narrador y amigo entrañable Pastor Aguiar, esta vez bajo el título: Fronda y el ciclón.


 Fronda y el ciclón.Pastor Aguiar





FRONDA Y EL CICLÓN




 Fronda y el ciclón.Pastor Aguiar


Le gustaba hablar. Era su forma de hacer el amor. Hablaba despierta y dormida. Cuando por alguna razón callaba, en su imaginación continuaba hablando. Así arreglaba el mundo, apaciguaba tormentas, se sentía poderosa, aunque conscientemente el poder no era su meta, ni se preocupaba por la publicidad. Para ella lo mismo eran dos que mil, ya fueran personas, árboles o animales.
_ Hay que regalar aquello que recibimos en abundancia. Yo poseo la oratoria, la palabra es mi sexo y mi vino para embriagar_ Decía a menudo.
Cada mañana Fronda, que tal era su nombre, era la primera en aparecer ante el mostrador de la tienda del moro.
_ ¿Qué tenemos para hoy, Fronda?
_ Un sábado como nunca se vio, luz de primera calidad, aire fino que se hace viento en los pulmones y anima la tos de los asmáticos y es pólvora para los estornudos. Para colmo, una codorniz acaba de poner un huevecillo alegre, no tenga dudas, moro. Además, el color de las hormigas no será distinto, a pesar de que los ojos envejezcan: Esa es otra noticia, amigo mío, nos hacemos viejos y este será un sábado menos. Ya te lo anunciaré mañana; mientras prepárame el café de la buena suerte, el que me enamore la lengua.
_ ¿Dulce, o amargo?
_ ¿Cuándo te lo he pedido amargo? La amargura pertenece a quienes callan, lo sabes bien.
_ Es la costumbre de preguntar. Sé que te gusta almibarado, mermelada de café. ¿Qué número jugamos hoy?
_ Juégale un peso a la jicotea, pues anoche soñé con avalanchas de jicoteas a paso de conga arrollando en unos carnavales que ni te cuento.
_ ¿Seguro?
_ No del todo, la suerte sigue siendo loca; pero mi predicción te reduce el margen de error a uno en cincuenta. Por otro lado, hoy se inaugura un planeta en el sistema solar, acabo de bautizarlo con tu

 Fronda y el ciclón.Pastor Aguiar
nombre, Yire.
_ Eso sí es tremendo. ¿Cómo lo veré?
_ A no ser que tengas un telescopio, puedes imaginarlo como una enorme bola azul y verde retozando entre el resto de los planetas, el muy jodedor.
_ Mira que yo soy más tranquilo que estate quieto, Fronda.
_ Esa es la mejor parte, porque precisamente el Yire estelar es tu faceta reprimida, ¿qué te parece?
_ Mi lado oscuro, supongo.
_ O el más iluminado, hombre, cómo vas a saber lo que no has experimentado de tu carácter. Tendrías que soltar las amarras, izar las velas del esqueleto y liberar la boca, que no la tienes solo para comer y regatear precios.
En aquel momento llegaba Ceferino el bizco.
_ ¿Algún chisme, Fronda?
_ No me insultes, energúmeno. ¿Acaso crees que voy a dejarme tentar por tus provocaciones? Si Atanasio le pega los cuernos a Engracia con su propia prima Pisabonito, si el mayor de los Portieles raptó a su novia anoche salvándose de milagro de los tiros del suegro, no lo sabrás nunca, porque no me dedico a esas naderías. Yo voy a lo profundo, a reparar brechas del entendimiento.
_ Gracias por no decírmelo. No te guardaré rencor. Moro, sírvele un ron doble, que yo pago.
_ Así hablan los hombres discretos y sesudos. A la salud de ustedes lo beberé si me lo dan triple.
Tales eran las mañanas de Fronda. Cuando salía de lo del moro se iba directamente a la arboleda de la finca de sus padres para echarle un discurso encendido a cada árbol, a cada ave, o animal de pelos, hasta que la noche la sorprendía de vuelta a su rancho junto al callejón hondo.
Un amanecer de octubre llegó la noticia del ciclón Tinguaro, que en menos de veinticuatro horas los iba a partir por el centro. La radio aseguraba que los vientos eran demoledores, y aconsejaba la evacuación inmediata. Fronda llegó al mostrador del moro más temprano.
_ Supongo que te habrás preparado.
_ Yo siempre estoy lista para lo que venga, moro. Tú puedes ponerte en remojo, pues no quedará ni estaca en pared. Tinguaro hará historia, te lo aseguro.
_ Ya la gente se lo llevó todo desde ayer tarde; solo me queda sal, un poco de café y una botella de ron que te tengo ahí, por si te embullas.
_ Eres adivino, hombre de buen juicio. Tráemela con par de vasos, porque no me vas a dejar la tarea para mí sola.
_ ¿Te irás para lo de tus primos en San Lorenzo?
_ No, moro, yo no me escabullo de nada que la madre naturaleza me envíe. Ese ciclón viene a conversar conmigo, y tengo mucho que decirle.

 Fronda y el ciclón.Pastor Aguiar

_ No tienes que confesarte ahora, pero ten en cuenta que ese animal desbocado no es como las palomas.
_ Entre más fiero más me excita. Déjalo en mis manos. Tú puedes irte al planeta que te descubrí.
_ Si hallara la forma, da por seguro que lo haría.
_ Muy sencillo, moro, acuéstate después de esta botella y suéñalo.
_ Ojalá tuviera tu seguridad, mujer.
El día fue pasando con Fronda en su habitual rutina, aunque al atardecer se fue a la laguna cercana para hablarle a las aguas con sus peces.
_ Agua poderosa que se beberá Tinguaro, no te aflojes, llévate a los peces que te habitan, que al final serán depositados contigo al otro lado de las colinas, para que seas mar y te des gusto inmenso y amamantes ballenas y tiburones, ¿imaginas?
El agua pareció entenderla, porque se animó de golpe desde el fondo.
A la mañana siguiente llegó el huracán rodando techos, calderos, bueyes desnucados, que traía desde los bateyes próximos. El viento lamía las tablas, silbaba entre ellas con solos de trompeta y al rato las desclavaba para su colección. Las techumbres eran como papalotes sin cuerdas de sujeción.
Fronda terminó de tomarse el último buche de una botella que el moro le había regalado en su cumpleaños. Estaba completamente desnuda, bailando a más no poder, cantando todas las canciones que recordaba. Y le habló a la tormenta.
_ Tinguaro de mi corazón, ámame como nunca has amado, abrázame con tus poderosos brazos y cuéntame tus secretos eróticos, pues soy tuya de pies a cabeza.
Diciendo así abrió las piernas mostrando su sexo virgen y comenzó a dar saltos, hasta que una racha feroz la fue elevando sobre la arboleda. Los gritos de Fronda eran de júbilo, creo yo, porque nadie los escuchaba, ni nadie supo de ella nunca más.





Pastor Aguiar




 Fronda y el ciclón.Pastor Aguiar



sábado, 14 de octubre de 2017

REALIDAD IDEAL EN LA MATERIA POÉTICA

Siguiendo las argumentaciones de la anterior entrada de la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, traemos, para concluir, el post intitulado: Realidad ideal en la materia poética.



Realidad ideal en la materia poética.Francisco Acuyo





REALIDAD IDEAL EN LA MATERIA POÉTICA




                La poesía cuando trata de abarcar y describir lo real, exige una referencia a lo ideal; esta combinación de ambas es la que, desde su orbe ideal, trasciende  la naturaleza primordial que suponemos es la materia. La verdad poética, no por relativa, ambigua, parcial, paradójica, intuitiva, es una ilusión, y es que en relación a la realidad participa íntimamente de esta y, no obstante, contiene una autónoma existencia que, como cosa proteica, creativa, acaso nunca puede definirse en términos clásicos (física y materialmente entendidos), sino que participa de una naturaleza paradójica que nos dice que el saber poético contiene entrelazados la realidad cuantificable de lo que nos rodea, enlazada a lo que es capaz de aprehender nuestra conciencia más allá del tiempo y el espacio que encuadra dicha realidad cuantificable. La verdad poética encierra no solo el valor de una realidad material medible, sino todos los que son posibles de realizar antes de ser consolidación o descripción a posteriori de la realidad cuantificable, por eso, la poesía, es una manera de aprehensión universal de conocimiento, o mejor de entendimiento  vivo, orgánico, siempre dinámico, siempre en movimiento y que, no obstante, se contempla  plena y totalmente desde la quietud que trasciende ese movimiento realizador que aparece en lo que en la realidad nos parece que sabemos.


Francisco Acuyo



Realidad ideal en la materia poética.Francisco Acuyo

viernes, 13 de octubre de 2017

LA REALIDAD Y LA CONCIENCIA: LA VERDAD POÉTICA

Bajo el título, La realidad y la conciencia: La verdad poética, reflexionamos brevemente sobre la poesía como forma de conocimiento, para la sección, Juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile.


La realidad y la conciencia: La verdad poética, Francisco Acuyo


LA REALIDAD Y LA CONCIENCIA: 

LA VERDAD POÉTICA


Hoy, acaso como nunca antes, cabe hacer una reflexión seria sobre la naturaleza de la realidad. La estructura de la misma diríase diluirse entre las fronteras de la conciencia que la reconoce. Los hechos físicos expuestos y demostrados por las mediciones de la mecánica cuántica manifiestan una realidad borrosa entre la naturaleza física de lo medible y la percepción consciente –observable- de aquella. La verdad susceptible de reconocimiento material, parece enlazada con la conciencia del que pretende reconocer la certeza, la evidencia, de aquella realidad física (o abstracta).

                En ocasiones varias reflexionamos sobre las matemáticas y la realidad en este mismo medio, también lo hicimos buscando paralelismos y coincidencias de aquella con la poesía. El apriorismo matemático, decíamos, tiene una suerte de parentesco con el poético, en tanto llegan a subsistir como acto trascendente. La realidad descrita en sus supuestas  abstracciones e intuiciones, que vienen a coincidir -¿enigmáticamente?- con la estructura misma de la realidad descrita, nos hablan de un acto en verdad trascendente. La poesía, si es considerada también como forma de conocimiento, o sobre todo, de entendimiento, es inmanente a su actor o creador, pero participa además de la capacidad de salir del límite subjetivo del que una vez surgió para ser una aprehensión del más allá del punto de referencia personal del que, ad initio, hubo de partir. Se reitera una vez más aquella expresión nuestra tan recurrente para la poesía como ciencia de la paradoja, y que describe muy bien a esta (y muchos aspectos de la matemática, más allá de la matemática meramente aplicada, o de la palabra representante de la realidad), pues aspira a describir desde sí lo que es fuera de sí, de la experiencia,  de la realidad del mundo, y nos obliga a interrogarnos sobre lo que hay fuera del ámbito que de ordinario conocemos en tanto que nos inclina a trascender lo ordinariamente visto. En próxima entrada de esta sección concluiremos la reflexión sobre temática tan harto interesante.


Francisco Acuyo


La realidad y la conciencia: La verdad poética, Francisco Acuyo

miércoles, 11 de octubre de 2017

LA MANO DEL TIEMPO, DE ALFREDO ARREBOLA, SOBRE POEMAS DE PAN Y LECHE PARA NIÑOS

Para la sección, Noticias, del blog Ancile, traemos una nueva entrada sobre la primicia discográfica del cantaor y flamencólogo Alfredo Arrebola titulada, La mano del tiempo, basado en poemas del libro Pan y leche para niños.

La mano del tiempo, Alfredo Arrebola, Francisco Acuyo




LA MANO DEL TIEMPO, 

(PAN Y LECHE PARA NIÑOS)

 DE ALFREDO ARREBOLA






La mano del tiempo, Alfredo Arrebola, Francisco Acuyo





Al cuidado del ingeniero de sonido Pepe Antolín, grabado en la peña flamenca El sonsonete, y con la adaptación de versos del poeta Francisco Acuyo llevada a cabo para la ocasión por el propio cantaor Alfredo Arrebola (premio Nacional de Flamenco y Flamencología) del libro de poemas, Pan y leche para niños, se ha grabado el disco titulado, La mano del tiempo. Acompaña a la guitarra el maestro Ángel Alonso en todos los temas musicales.
Trece canciones en diferentes palos de flamenco acompañan con los diversos títulos del disco en la siguiente relación: El hada de mi niño (nanas), El sueño de Paula (granaínas), En el ángel de este día (cante de graná), Las noches del centinela (livianas), Cada noche el invierno (toná), El ángel de la flor amarilla (malagueña y bandola), Nana del ángel de la guarda (tientos), Alma (vidalita), Capricornio (cartagenera), Más allá de la llama (soleares), Pan y leche para niños (peteneras), Homenaje (fandango natural) y Madrigal de la esperanza (caña y soleá de Triana).
Se presentará el disco en el teatro del Hotel Alhambra Palace, el día 19 de octubre a las 20.00 horas. Intervendrán al cante Alfredo Arrebola, a la guitarra Ángel Alonso, leerá poemas Francisco Acuyo. Ofrecemos un tema musical en este post y uno de los poemas en el que está basado el mencionado disco.




EL SUEÑO DE PAULA




A Paula, pequeña


EN tu pelo la noche
el abismo abandona,
y la mano del tiempo
blanca surge paloma.

En los dedos de lirio
queda la fina aureola,
y el sonido del sueño
silencia la memoria.

En los ojos la flor
marchita la corola,
y en ti empañado, Paula,
el cristal de su aroma.

En el pecho de nácar
palpita la amapola,
infanta del ensueño,
instante sin historia.

Entre flores del alba
y entre otoñales hojas
trae la vida el tiempo
imán de la memoria.

Desliza en el rocío
el ámbar de la aurora:
¡Qué tibio se desprende
en tus labios su gota!

¡De pronto, Paula, vi,
vi jugando en la alcoba
estrellas diminutas
y densas mariposas!

Otro sol nos advierte
del curso de otras sombras,
de los setos frondosos,
de las flores hermosas.

Y supe para siempre
dónde el ánima mora,
dónde el olvido es tiempo
y eterna la memoria.

Contigo viene el mirlo
que el mundo en tu hombro explora,
y en el seno la vida
como gamo retoza

y mira pincelando
agitar en su cola
el color del paisaje
lienzo sobre corolas.

¡Qué sin sentido, niña,
que te hable aquí y ahora,
si pétalos de lirio
la mirada coronan,

si al repaire el romero
se orea con tu aroma!
¡En tu pelo la noche
el abismo abandona,

y la mano del tiempo
blanca surge paloma!
En tu pecho de nácar
palpita la amapola.



(Porque estas rimas de sueño
sean despertar en la esperanza)


Francisco Acuyo





La mano del tiempo, Alfredo Arrebola, Francisco Acuyo


lunes, 9 de octubre de 2017

EL ACAECER ACTIVO DEL SABER POÉTICO

El acaecer activo del saber poético, es el título de la nueva entrada  para la sección, De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile.


El acaecer activo del saber poético, Francisco Acuyo


EL ACAECER ACTIVO DEL SABER POÉTICO


 En anteriores entradas nos referíamos al saber poético emparentado en algunos aspectos esenciales con los saberes de la filosofía, y en relación a la misma metafísica, como portador de aquel signo complejo e inasible que trasciende las limitaciones del lenguaje común, y que excede al lenguaje mismo como máscara que, como pecado original, parece impuesta al poeta (al hombre que se expresa mediante aquél) y se contiene asida al tiempo siempre. Mas diríamos que en realidad es al tiempo post y ante temporal, y es que actúa como captación del acaecer que aprehende y ocurre, digamos, simultáneamente, en el universo entero.
                El pasado está contenido en tan particular acaecer, lo por venir se anuncia en el presente como representación activa singular. Diríase que la expresión poética en su saber es suficiente para captar la unidad sintética del universo, por lo que puede considerarse como un genuino organismo donde cada acaecer es espejo del mismo universo.


Francisco Acuyo

El acaecer activo del saber poético, Francisco Acuyo