lunes, 12 de noviembre de 2018

INFORMACIÓN, ONDAS GRAVITACIONALES Y ENTROPÍA: ENTRE EL TODO Y LA NADA

Bajo el título: Información, ondas gravitacionales y entropía: entre el todo y la nada, traemos una nueva entrada para la sección, Ciencia, del blog Ancile.

Información, ondas gravitacionales y entropía: entre el todo y la nada, Francisco Acuyo


INFORMACIÓN, ONDAS GRAVITACIONALES

Y ENTROPÍA: ENTRE EL TODO Y LA NADA




Información, ondas gravitacionales y entropía: entre el todo y la nada, Francisco Acuyo


 Una de las consecuencias más notables que pueden extraerse del principio de  entropía será que la energía tiene la tendencia modificarse. Dicha alteración discurre conforme el tiempo pasa, y lo hace de forma, en principio, ordenada, para luego tender al desorden. En virtud de esta tendencia se nos muestra la asimetría del tiempo (flecha del tiempo) y su irreversibilidad que impide que cuando se rompa un vaso este vuelva a recomponer sus trozos para restituirse en el vaso original. En cualquier caso, si, como todo parece indicar, la flecha del tiempo (pasado, presente hacia el futuro) se encamina, se dirige hacia una aleatoriedad cada vez mayor, la información a tenor del caos creciente, acabaría por perderse. De la disolución de los agujeros negros que comentábamos con anterioridad, parece deducirse lo contario. De hecho, la historia del tiempo nos muestra que en su registro no se desciende hacia el caos, más bien a nuevo tipo de orden, y la información, como medida de la novedad, aumenta en vez de disminuir con el transcurso de los años[1].
Información, ondas gravitacionales y entropía: entre el todo y la nada, Francisco Acuyo                De lo anteriormente dicho puede extraerse una nueva paradoja, en tanto que la flecha entrópica que reside en los entornos de los supuestos vacío y nanidad, no sigue la aleatoriedad prevista por el principio entrópico, sino precisamente lo contrario, todo indica que se tiende a una mayor complejidad y equilibrio. Tan solo advertiremos un detalle (porque no es el propósito de esta exposición actual entrar en profundidades sobre esta cuestión) que en el mundo subatómico los[2], por lo que las paradojas parecen sucederse en el ámbito de la energía y de la información, al contrario de lo que sucede en el mundo macroscópico. Dicho esto, creo conveniente volver a reflexionar sobre la información supuestamente perdida en la disolución material de diversos fenómenos (apuntábamos los agujeros negros, ¿acaso también deberíamos incluir los proceso vitales?) constatables en el mundo que nos rodea. Para eso debemos volver al concepto y fenómeno de la entropía.
                La entropía  (que como hemos adelantado, parece concebirse y describirse en el vacío o en la nada más cómodamente) supone la pérdida de la información. Pero, ¿esta información está realmente perdida? Se diría que en los sistemas cerrados del mundo de lo ordinario –decíamos, macrocóspico- la información que se supone perdida aumentará en el mundo subatómico. Entonces, insistimos en este punto, ¿el vacío en realidad está vacío? Más allá de las fallidas conjeturas del éter o el pneuma o la matière subtile cartesiana, que pretendían llenar el espacio vacío y toda la problemática para explicar la materia – y sus derivaciones energéticas-, quedan las rotundas dudas manifiestas por la teoría de la relatividad, que acaba con cualquier explicación de aquella naturaleza vacía que se resiste a ser rellenada; si el espacio no es absoluto como tampoco lo es el tiempo, ¿qué papel juega el vacío espacial –y temporal) en el universo? ¿Es posible, por tanto, que la información pueda permanecer en un lugar donde la entropía es máxima y el orden propicio para la información es imposible?
Información, ondas gravitacionales y entropía: entre el todo y la nada,                 Desde una óptica matemática, si esta ha sido fundamental para trazar un nueva geometría y una nueva física, superando el axioma euclideo de una geometría plana, frente a las nuevas geometrías (Gauss, Lobachevski, Bolyai), parece engrandecerse las distancias ente el mundo físico y las realidades matemáticas, diríase que mucho más amplias y profundas, las cuales acabarían por influir y hacer mucho más complejo la noción de cero y, por tanto de vacío (Boole y Cantor), ya que conjunto vacío[3], el cual, pese a que no tiene elementos, diríase tener un grado de existencia similar al de los conjuntos que sí los tienen, es decir, capacidad o potencialidad de creación, por lo que, al igual que el vacío físico, tiene  la potencialidad de ser parte de todo aunque nada tenga dentro de él.[4] Dicho esto, ¿es posible la información en un vacío sin nada, sin elementos? O, ¿acaso no es el mismo vacío un elemento crucial de información en tanto que en él radica cualquier potencialidad de adquirir dicha información? Si bien la matemática pura logró liberarse hasta de la misma ciencia, ella nos enseña el camino hacia la liberación de las cargas conceptuales y lógicas pensamiento mismo (acaso como la poesía).[5]
                Cuando Alfred North Whitehead afirmaba que no se puede tener espacio y después cosas para poner en él, reafirmaba a Einstein, quien llevará a cabo una nueva contemplación del vacío o la nada a través de sus ecuaciones y de la inferencia de los universos vacíos. De hecho expone algo realmente enigmático, ¿cómo es posible que esos universos descritos puedan describir curva si no contienen materia (estrellas, átomos…)? El límite de la velocidad de la luz tiene que ver con esta singularidad, la cual se emparenta a su vez con las ondas gravitacionales, ya que será por influjo de la gravedad que viaja bajo la prescripción y el límite de la velocidad de la luz que adquiere esta singular curvatura el espacio vacío de estos universos. ¿Las mareas de ondas gravitacionales en el universo y sus espacios vacíos no son en cierto modo una potencial manifestación creativa y de orden y por lo tanto de información? Sobre estas y otras interesantes cuestiones debatiremos en las siguientes entradas del blog Ancile.


Francisco Acuyo



[1] Campell, J.: Op. Cit. p.112.
[2] Ibídem, p. 113.
[3] Concepto recogido en la Teoría Axiomática de conjuntos, de la matemática de finales del siglo XX, y que viene a resumirse en que dicho conjunto vacío en realidad está compuesto por aquellos elementos que son desiguales a sí mismos.
[4] Barrow, J.: Op. Cit. pag. 189 (El conjunto vacío es el único conjunto que es un subconjunto de cualquiera otro conjunto).

jueves, 8 de noviembre de 2018

ENTROPÍA, ENERGÍA, MATERIA Y EL VACÍO INFORMATIVO


Para la sección, Ciencia, del blog Ancile, traemos un nuevo post que abunda sobra la cuestión de la nada y la información, y que lleva por título: Entropía, energía, materia y el vacío informático.



 Entropía, energía, materia y el vacío informático. Francisco Acuyo




ENTROPÍA, ENERGÍA, MATERIA 

Y EL VACÍO INFORMATIVO



 Entropía, energía, materia y el vacío informático. Francisco Acuyo


Decíamos que la nada (el vacío) era negado por la filosofía griega –desde sus inicios hasta los siglos VI y V a. C.-, tendrían que ser con los atomistas –con Lucrecio a la cabeza- quienes sugerirían la necesidad de dicho vacío para que fuese posible cualquier cambio en el ámbito de los átomos que, en última instancia, componían la materia. Con Epicuro se establece la primera discusión entre la división infinita matemática –deducible de la concepción del vacío-[1] y si esta fuese o no posible en la realidad material. Pitágoras, para quien todo era reducible al número, reconocía el vacío matemático. Los estoicos rechazan estaba premisa sobre la realidad material, pues para ellos todo era un contiuum entrelazado y, finalmente, la opinión filosófica de Aristóteles sobre la inexistencia del vacío habría de pesar hasta el mismo renacimiento[2].
                Vemos, con insistencia, que la controversia sobre el concepto y realidad de la nada viene de antiguo. Más cercano a nosotros proviene la idea de relacionarlo con el fenómeno y concepto de la entropía[3], que también contemplará la cuestión de si se trata de un fenómeno material o si es un producto de la abstracción, en tanto que el orden o desorden requiere de manera inevitable de la [4] Si la energía se conserva (1ª ley), y si no puede perder cantidad,  sí puede perder calidad (2ª ley)(entropía), lo cual nos pone de nuevo ante la realidad de la incertidumbre de nuestras aproximaciones sobre el estado de un sistema, y pone en evidencia la facilidad del desorden como tendencia natural, y la dificultad del orden (en el que está implícita la conciencia el que lo observa) por ser altamente improbable.
 Entropía, energía, materia y el vacío informático. Francisco Acuyo.
                Pero, ¿qué tiene que ver, en primera instancia, la nada, la información, con la entropía y el orden de un sistema? Recordamos que la información es conocimiento, y que la entropía lo que hace es devaluar en su desorden cualquier tipo de conocimiento. Decíamos que en la nada era posible la existencia potencial o real de información, poníamos el ejemplo de la disolución de los agujeros negros, en cuyo proceso de extinción diríase conservarse la información. Pero lo más curioso y paradójico de todo esto es que cuanto mayor sea la entropía de un sistema (ocupando el vacío donde se produce) son más numerosas las posibilidades de orden que pueden realizarse. Vemos que tanto la idea (oriental) de vacío y la de entropía están ligadas a la idea de diversidad. Parece que en la potencialidad del vacío –del cero-, de la nada, es más variada la posibilidad de encontrar (realizar) orden.
                De lo anteriormente expuesto cabe deducirse que, no en vano, la entropía ha sido emparentada con la muerte (doctrina freudiana del ansia de la muerte)[5] y de la nada. Así las cosas, si la entropía es incertidumbre, cuanto mayor sea aquella, mayor será el conocimiento que podamos tener sobre aquello que la afecta. ¿Es el vacío –la nada, la muerte- la manifestación máxima de entropía (de incertidumbre) y, no obstante, de potencialidad creativa? ¿Acaso en la nada, es desde donde menos se puede separar el ruido entrópico y los mensajes coherentes de información que aspiran a un orden coherente?
                Hoy sabemos que para interpretar el orden dentro del ruido entrópico se precisan de unas reglas de interpretación (véase el ámbito de las letras y la reglas ortográficas y gramaticales de una lengua) para hacerlo coherente, comunicable y comprensible. ¿Es por eso que el vacío, la nada, emparentada con el concepto de muerte, son indescriptibles, en tanto que para su interpretación necesitamos de reglas para su entendimiento y que acaso por ahora no entendemos? La cuestión es que un mensaje se hace comprensible dentro de un orden y cuando implica redundancia –redundancia
 Entropía, energía, materia y el vacío informático. Francisco Acuyo
expuesta, por ejemplo decíamos, en los preceptos gramaticales, ortográficos, siguiendo el ejemplo del idioma- y que al final es la que reviste de complejidad a cualquier sistema.
                SI la nada era el olvido a que eran condenados (según Agustín de Hipona) los adversarios de Dios, y aquella era el estado inmediato a Dios mismo, y si, posteriormente, Tomás de Aquino (en su rechazo, influido por Aristóteles, a la nada) emparenta negativamente a esta con los procesos creativos, y ahora nosotros la emparentamos con el estado en el que los procesos caóticos –entrópicos- acontecen para crear algo, acaso podemos decir que la nada tiene que ser algo muy singular. Y parafraseando a Shakespeare, podríamos decir que: nada es // sino lo que no es.[6]
                Ante lo expuesto en los anteriores párrafos de esta nueva entrada podemos constatar que la nada y su extraña singularidad tiene unas propiedades abstractas, incluso matemáticas, y otras de vital importancia desde el punto de vista de la física (como vacío), en tanto que en este reducto inaudito puede almacenarse nada menos que la energía, Blaise Pascal sería acaso el primero que con fundamentos científicos plantea esta posibilidad última, en tanto que a partir de este almacenamiento de energía podríamos estar en condiciones de hablar de materia –luminosa u oscura[7]- contenida en esta nada. Sobre cómo la información se mantiene en el espacio vacío después de la supuesta disolución de su componente material (recordamos los agujeros negros), sigue siendo una cuestión fascinante que ofrece una gran cantidad de conjeturas sobre la naturaleza de ésta y de la misma nanidad. De esto seguiremos hablando en posteriores entradas de este blog Ancile.


Francisco Acuyo




[1] Acuyo, F.: Ancile, De la nada a la energía, el caos y la información, http://franciscoacuyo.blogspot.com/2018/10/de-la-nada-la-energia-el-caos-y-la.html   
[2] Barrow, J.D.: op. Cit. pág. 85.
[3] Magnitud de incertidumbre en la teoría informática, o grado de desorden molecular en física, concretamente ne termodinámica.ñ
[4] Campbell: op.Cit. pág. 42.
[5] Brush, S. : The Temperatura of History: Phases of Sciencie and Culture in The Nineteenth Century, Nueva York , Burt Franklin, 1978.
[6] Shakespeare, W.: Macbeth, I, III, Aguilar, Madrid, 1983, p.141-142.
[7] Materia oscura es la que no emite luz –radiación electromagnética- y no puede detectarse y que compone el 80% de la materia del universo.




 Entropía, energía, materia y el vacío informático. Francisco Acuyo

lunes, 5 de noviembre de 2018

LA NADA Y SU POTENCIA CREATIVA: LA ENTROPÍA O EL CAOS, PADRES DE TODA CREACIÓN


Proseguimos con la temática de la información y el concepto de la nada, con un nuevo post para la sección, Ciencia, del blog Ancile, y que lleva por título: La nada y su potencia creativa: La entropía o el caos, padres de toda creación.


La nada y su potencia creativa: La entropía o el caos, padres de toda creación. Francisco Acuyo




LA NADA Y SU POTENCIA CREATIVA:

LA ENTROPÍA O EL CAOS, PADRES DE TODA CREACIÓN



La nada y su potencia creativa: La entropía o el caos, padres de toda creación. Francisco Acuyo



Cerrábamos el post  anterior de esta sección reflexionando sobre el concepto y supuesta sustancialidad de la nada. Recordamos que exponíamos sobre la cuestión de si esta es susceptible de  aportar alguna forma de información, sobre todo si esta era referida a algo que en un momento determinado existía materialmente y que al desaparecer (recuerden nuestras referencias a los agujeros negros y la información que se supone que no perdían incluso después de su disolución),[1]  y viene a sugerirnos el concepto (enigmático) de lo que no es, o lo que es lo mismo, de la nada, en relación al concepto y realidad material de la información. La idea de información viene de nuevo a redundar en la búsqueda de una definición científica y supuestamente incontrovertible de esta. La información como agente activo que integra el mundo material es una idea relativamente reciente (años cuarenta a cincuenta del pasado siglo XX) y que integra los elementos y fenómenos materiales y energéticos. Sería pues con la llegada de los grandes descubrimientos de la electrónica  (que conllevaría después a la revolución informática) que la información adquiere carta de naturaleza propia, tal como la física o la química en su momento hicieran, deduciéndose de ella un carácter universal.
La nada y su potencia creativa: La entropía o el caos, padres de toda creación. Francisco Acuyo                Su relación con la cuestión de la nada, vendría sugerida por la ya vieja pregunta de ¿por qué existe algo en lugar de nada? –Leibniz, ya lo decíamos anteriormente, se hacía idéntica interrogante a la que respondía de manera muy sugerente, y que remitos a anteriores entradas-[2], y que Claude Shannon acabará por probar, a través de la teoría de la información, de manera muy el algo que supone la información puede persistir así mismo como algo en medio de la nada (entendida esta como desorden, azar, caos y ruido) y que tenía un estrecho vínculo con la entropía, en tanto que esta será el nudo que enlaza la información y la energía, infiriéndose que esa extraordinaria ¿ máquina? receptora e intérprete del mundo, el cerebro sea, además, un decodificador ideal de esa información asociada a la energía.
                Una relación no menos fascinante entre la información y la nada puede inferirse (reconozco que no sin un grado de imaginación considerable) entre el significado y la simbología de algunos signos  que la representan. Véase el caso extraordinario de el cero, como la nada matemática (en la india, en Grecia existía una repulsión natural a los conceptos de nada o de vacío, recordamos). El cero –sunya hindú-  o la nada –o el vacío- se entiende como potencial creativo de que cualquier cosa podía producirse. De hecho se deriva de él nociones varias y sustanciales como espacio y no-ser, de los cuales pueden colegirse asociaciones creativas variadísimas que no tendrían necesariamente que guardar la correspondencia lógico-formal exigible en primera instancia, poniendo de relieve un grado de libertad total para la elaboración de dichas asociaciones. Una de las deducciones más fascinantes de esta visión oriental de la nada, es que sitúa el no-ser en el mismo grado de igualdad que el ser.
                En este punto de nuestras exposiciones, creo que no estaría nada mal comenzar a emparentar analógicamente la universalidad de la información con el sistema (universal sin duda) del recuento matemático, en tanto que es así mismo un reconocido lenguaje no menos universal). No en vano el número (o números) que lo conforma(n) será mediante el que compilamos información; no en vano el mismo DIrac[3] percibiría que: Un lugar no es nada: ni siquiera espacio, a menos que en su corazón haya una cifra,  y el despliegue simbólico que esta conlleva. De estas cifras el cero será que la sin duda, simbólicamente, diríase tomar directrices propias ajenas a cualquier ley lógica formal, y desde luego la que acabará ofreciendo una peliaguda y no poco controvertida polémica relación con la noción de infinito, si es que los ceros son sustancialmente o físicamente manifiestos, de hecho
La nada y su potencia creativa: La entropía o el caos, padres de toda creación. Francisco Acuyo
buena parte de los científicos no lo creen, pero puede que la teoría de la información nos dé una perspectiva bien diferente, de hecho en física (cosmológica) no parece del todo claro que no pueda existir un infinito físico.
                La nada y el hecho creativo mantienen también un vínculo nada desdeñable, si reconocemos que crear lo nuevo a través de lo viejo no puede ser, sobre todo en un mundo como el nuestro, en el que todo es necesario y nada es incierto.[4] De hecho el mismo Norbert  Wiener (padre de la cibernética, y otro pilar fundamental de la teoría de la información, creía que de ningún modo podríamos tener conocimiento  cierto de lo que acontece  en ningún  lugar del mundo, mientras lo observa. Se pone en duda, pues  cualquier clase de determinismo abriéndose  a la incertidumbre y a las potencialidades del cero, de la nada o del vacío, que son las que abren la puerta a lo verdaderamente creativo.
                Todo lo anteriormente expuesto nos lleva a una consideración hipotética del todo legitima que emparenta la nada potencial y su entropía como algo que no podemos estimar definitivamente, y por tanto como algo objetivo, es decir sustancial o físicamente real por sí sola. En la teoría de la información se infiere que esta, la información, es ambas cosas: incluso como eje vertebrador de la mente y la materia[5]. Dicho esto, volvemos a nuestra anterior y ya vieja interrogante: ¿La nada puede contener información?  O, ¿si la contiene, deja la nada de ser nada, para ser algo? Trataremos de responder a estas y otras interrogantes en nuevas entradas del blog Ancile.


Francisco Acuyo



[2] Ibidem
[3] Dirac, P.: Ingeniero, físico y matemático que ocupó la Cátedra Lucasiana de matemáticas en Cambridge y uno de los exponentes más relevantes en el ámbito de la física atómica y la mecánica y electrodinámica cuántica.
[4] Campbell, J.: Op. Cit. p.31
[5] Costa de Beauregard, en Campbell, J.:   Op. Cit. p. 39.



La nada y su potencia creativa: La entropía o el caos, padres de toda creación. Francisco Acuyo


jueves, 1 de noviembre de 2018

LA GATODICEA: PROTAGONISTAS


Caprichos de la voluntad e intuición creadora, o necesidad emocional, después de una temporada en el infierno (que dejará su huella para siempre),  nunca  es fácil sobrellevar la muerte de un padre, sobre todo cuando esta se produjo de manera tan difícil y lamentable, y aquél, que era una persona excepcionalmente buena y generosa desaparece de tu vida para siempre. Decía que, inesperadamente,  habrían de surgir una suerte de poemas que pueden situarse entre el divertimiento festivo y la reflexión profunda, y todo ello aderezado de no poca ironía, humor y reticencia sobre nuestras capacidades de entendimiento sobre nuestra propia existencia. Así las cosas, habría de surgir un texto lleno de angustia, tristeza e inclusión desesperación en forma de hondas reflexiones existenciales (Hermanos en la soledad:  de la soledad y la muerte, de inminente aparición en la editorial amiga Polibea), y estos otros,  en franco contraste, pero acaso no menos emparentados en lo esencial, la estupefacción del sentido de nuestras trayectorias vitales.
                Surgieron, insisto, una serie de poemas, en realidad uno solo, pues conforma (aparte de los dos sonetos iniciales que aquí reproduzco para quien interesar pudiere) un largo poema en el que la figura del gato es la protagonista total del mismo. Lo será porque en ella se encierra mucho de lo enigmático y porque he sido y soy un declarado amante de los animales en general, y particularmente de los todos los felinos. Es así que en este(os) poema(s) desfilan todos aquellos félidos que en mi vida han tenido particular incidencia. Cada uno de ellos es en estos versos un extremado filosofo (no en vano el título genérico del poema es: De feles dignitate: La Gatodicea. O el coloquio de los gatos) que, con la gracia singular de estos animales unas veces, otras con profundidad inspirada en sus gestos y miradas, y en todas con un sincero respeto y amor hacia el gato, se ha conseguido llevar a término este singular y a veces extraño –para mí mismo lo es- resultado final poético. No puedo sino sentirme muy orgulloso de dos de las grandes influencias –paratextuales en algunos casos- de estos versos, a la sazón dos obras enormes de nuestra literatura española y universal, a saber, La gatomaquia, de Lope de Vega, de la cual, no obstante, y como es totalmente razonable, hay una distancia enorme espacio temporal, temática, inspiradora, aun con su deuda inevitable, como es la de los dos nombres protagonistas de este poema, que  a posteriori acabarían por dar apelativo y seña de identidad a dos de mis más amados compañeros felinos: Marramaquiz y Zapaquilda; y el diálogo de Cipión y Verganza, archiconocido como el Diálogo de los perros, de Miguel de Cervantes, del que también con grande y lógica distancia, no puedo, sin embargo, sino reconocer su hipnótico y fascinante  influjo como punto de arranque para una parte de estos versos.
                Dejo en esta entrada del blog Ancile, para la sección de Poesía, estos dos poemas, que son los que abren el conjunto total de esta Gatodicea, por si sirven de inspiración sus personajes como sirvieron sin duda al modestísimo poeta que suscribe aquí estas líneas y aquellos versos.


La gatodicea: protagonistas, Francisco Acuyo


LA GATODICEA: PROTAGONISTAS




[…] por parecerme que el hablar nosotros pasa
de los términos de naturaleza.

Miguel de Cervantes
Cipión y Berganza.



[…] con tiernos singultos relamidos […]

Lope de Vega.
La Gatomaquia



  

La gatodicea: protagonistas, Francisco Acuyo
Marramaquiz




I

MARRAMAQUIZ


A mi mujer, Conchi, y a mi hijo Jorge,
que tanto querían a Marramaquiz



                                                 De lamerse después en el tejado,
Marramaquiz prudente, sabiduría
de lo celeste y lo profano hacía
en honda ontología ensimismado.

   Abundante y profunda en lo innombrado
agenda hiciese y diligente guía
de ciencia: intelectual orfebrería
donde quedó el saber a su cuidado.

   Acuden en tropel, no obstante, dignos,
serios, disciplinados pensamientos
que hablan sobre el silencio de los signos

   inveterados de sapiencia viva,
que levantan, diríase, monumentos
de conciencia felinos reflexiva.


 
La gatodicea: protagonistas, Francisco Acuyo
Zapaquilda







II

ZAPAQUILDA

A Marta Valsero, que tanto le gustan los gatos



   La sabia Zapaquilda, a su cuidado
conyugal, desde el mismo caballete
del consorte, después cola y copete
de lamerse, de un salto hacia su amado

   filosofía y ciencia ha conjurado.
De su sabiduría gabinete,
si fruncida y mirlada no el bonete
del todo descuidada acicalado,

   hacía de lo más alto del culto
tejado o cumbre o célico reflejo,
más sapiente pináculo que oculto

   nada de él queda que sabiduría
no fuese, y en él se veía,  que de espejo 
su mismo pensamiento le servía.





                                                                                                    Francisco Acuyo




La gatodicea: protagonistas, Francisco Acuyo



lunes, 29 de octubre de 2018

DE LA NADA A LA ENERGÍA, EL CAOS Y LA INFORMACIÓN


De la nada a la energía, el caos y la información, es el título de la nueva entrada para la sección, ciencia, del blog Ancile.



De la nada a la energía, el caos y la información, Francisco Acuyo





DE LA NADA A LA ENERGÍA, 

EL CAOS Y LA INFORMACIÓN




De la nada a la energía, el caos y la información, Francisco Acuyo


Unos pocos de cierta categoría, y ninguno de renombre, en referencia a los que intentaron indagar en esta temática, hay quien de esta manera expresaba la falta de profundidad y elocuencia debida para tratar algo de tan rara consideración y extravagante fundamento como es el concepto, idea, noción de la nada. De hecho podría decirse que ninguna cosa de tal viso había en el paisaje intelectual y menos fenoménico con semejante nombre que pudiese encajar de facto en fundamentos metodológicos, ora científicos, ora filosóficos, sin levantar grande polvareda de controversias con las que lidiar algo tan extraño como lo que no es, si es que la ausencia de lo que es fuese nada. No obstante de estas contiendas dialécticas cabe abrirse un mundo de interrogantes que ha ofrecido un orbe de fascinantes respuestas, siempre, o casi siempre,  a tenor de las últimas (aunque sean tan antiguas como el hombre) observaciones al respecto. Acaso la lógica tendría mucho que ver con este continuo enfrentamiento cuando no fracaso para afrontar temática tan poco ortodoxa (al margen de los existencialismos) en occidente. La lógica clásica de Grecia no concebía la idea matemática del cero, siendo la cultura india de donde hemos de encontrar intelectos que se sintieran naturalmente adaptados conque la nada fuese algo y que esta tuviese realidad, aunque en principio fuese abstracta.
De la nada a la energía, el caos y la información, Francisco Acuyo                No es extraño que las divagaciones sobre la nada, el cero, el vacío, desemboque en interminables circunloquios cuando en verdad, la nada se presta muy poco a adornos fantasiosos[1]. En cualquier caso retomaremos las reflexiones anteriores[2] para incidir en el parentesco de la muerte, como aniquilación, con la nada, aun sabiendo que, al igual que el problema del cero, estuviese en contacto inevitable con la paradoja y los más diversos equívocos. En física también era útil el vacío (Galileo, Boyle… en la extracción de aire en envases para mostrar la presión y peso del aire), aunque en realidad mostraban gran desconfianza en su realidad plena, hasta la teoría de la relatividad de Einstein, donde los universos vacíos adquirían carta de naturaleza teórica. Habría de ser la mecánica cuántica la que diera una imagen totalmente distinta de la nada como vacío, en tanto
que ese vacío era no más que lo que quedaba de un determinado espacio, y que el estado de aquel espacio no podía considerarse en modo alguno vacío, era el estado de más baja energía disponible en dicho espacio.
                Es el momento de enlazar los conceptos de espacio y gravedad tratados anteriormente[3] para ponerlos en conexión con la inevitabilidad de la energía en un vacío cuántico. Diríase que el cosmos podría contener una forma misteriosa de energía de vacío[4].
                Los organismos vivos (¿también la materia inerte?) coexisten en virtud de un caos (organizado) cuyas leyes hacen de la aparente aleatoriedad de su naturaleza una necesidad inequívoca. Los elementos causales (entrópicos)[5] que aniquilan la información y destruyen el [6]se mezclan con los acausales que portan la información gracias a la explotación de la incertidumbre para conformar nuevas estructuras cargadas de nuevos significados. La gramática de la vida no es sino gramática, como lo es la del lenguaje. Dicho esto, y si la información es conocimiento hemos de ver dicha información como una entidad activa, dinámica que a través de sus mensajes construye el mundo, por lo que parece evidente que el mundo no puede considerarse sólo como materia y energía, también como información y deberíamos reconocer la universalidad de esta. La interrogante ¿Por qué existe algo en lugar de nada? Planteada por Claude Shannon[7] en 1948, demuestra que el algo de la información emitido a través del mensaje puede persistir en medio de la nada de los procesos caóticos.
De la nada a la energía, el caos y la información, Francisco Acuyo
En cualquier caso, conceptualmente, la nada parece que se empeña en doblar el cuello de la razón al yugo de lo inaprensible, y diríase que ostenta su marca no pocos intentos de clarificarla. Si recurrimos a la lógica matemática que ya desde el problema de la ausencia de entrada y el cero babilónico[8] (y maya) que bien pudiera considerarse como la primera expresión representativa del cero, aunque no debiera identificarse con el nuestro[9] y tampoco con nociones filosófico-metafísicas de la nada.  Será el cero indio el número que ostenta el estatus de numeral, al que habría que añadir además el riquísimo carácter simbólico conceptual del mismo y que le inviste de una naturaleza singular que la emparenta con unos significados más complejos par la nada y el vacío. Desde un punto de vista científico –no filosófico o metafísico- ¿de qué manera la información asiste la realidad del mundo y deja de existir cuando parte del mundo informado se aniquila? ¿En el vacío no queda nada, ni siquiera información? En próximas entradas daremos cuenta en la medida de nuestros humildes conocimientos a interrogantes que no debieran pasar desapercibidas a la espera de alguna respuesta.


Francisco Acuyo
               



[1] Adams,  R.M.: Nil:  Episodes in the literary conquest of void during the nineteenth century, Osford University Press, Nueva York, 1966, pp. 3 y 34.
[2]De la muerte  o la paradoja de la información,  https://franciscoacuyo.blogspot.com/2018/09/de-la-muerte-o-la-paradoja-de-la.html ; La muerte de la información y los límites del lenguaje; https://franciscoacuyo.blogspot.com/2018/09/la-muerte-de-la-informacion-y-los.html  ; Retórica de los límites expresivos y conceptuales de la ciencia (¿yla filosofía?)  https://franciscoacuyo.blogspot.com/2018/09/retorica-de-los-limites-expresivos-y.html
[3] ibidem
[4] Barrow, J.D.: El libro de la nada, Crítica, Barcelona. 2000, pág. 25.
[5] La relativo a la entropía que en termodinámica es la magnitud que muestra el equilibrio o desorden o incertidumbre–caos- en la relación y selección de mensajes que  se verá reducido finalmente a uno
[6] Campbell, J.:  El hombre gramatical, Fondos de Cultura Económica, México, 1989, p. 10.
[7] Claude Shannon, matemático e ingeniero, padre de la teoría de la información (Teoría de las matemáticas de la información).
[8] Serían los babilonios los que introdujeran por primera vez separadores de espacios vacíos en la expresión de números.
[9] Barrow, J.D.: ob.cit. pág. 44.






De la nada a la energía, el caos y la información, Francisco Acuyo