lunes, 2 de agosto de 2010

FISIOLOGÍA DE UN ESPEJISMO


Fisiología de un espejismo, de Francisco Acuyo, es el primer título publicado por Artecittá ediciones (Fundación Internacional Artecittà), cuyo propósito es difundir iniciativas culturales y científicas de su institución manera cuidada y, no obstante, extensiva a un público amplio, interesado en las novedades de investigación tanto del ámbito científico como artístico y que, ante todo, se caractericen por ofrecerse como iniciativas de calidad, singularidad y excelencia; véanse adjuntas a esta aportación editorial sus Congresos Internacionales de sinestesia, ciencia y arte, tres ya, y se prepara el cuarto para el próximo año.


En cuanto a esta primicia investigadora la reseñaremos en principio con la nota que el editor expone brevemente en una de sus solapas:






Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo






"Puede hablarse en poesía de una auténtica panestesia que ordena el caos de las sensaciones percibidas consciente e inconscientemente. La percepción en poesía no tiene una validez que signifique fisiológicamente, pues no implica definición de un topos que sitúe corporalmente una noción específica o puntual. El verso ofrece el tactus intimus ciceroniano. Puede no distinguirse toda la información externa del sentido (vista, oído, tacto, olfato y gusto), del sensus interno que cualifica, distingue, ordena y unifica.
También sucede que, en ocasiones, la expresión poética vierte, en alarde metafórico, el tropel de percepciones corporales para mostrar sus síntomas hiper o hipoestésicos. No sabemos si la fisiología del poema se hace expresa en nuestro cuerpo, o, si nuestra conciencia perceptiva vibra despersonalizada desde el cuerpo poético. Estos y otros sugerentes aspectos son los que puede el lector atento descubrir a lo largo de las sugestivas páginas que conforman esta Fisiología de un Espejismo".






Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo

domingo, 1 de agosto de 2010

ARTECITTÀ EDICIONES

Anunciamos la próxima aparición de una nueva iniciativa editorial de la Fundación Internacional Artecittá que, después de su primera publicación impresa (Fisiología de un espejismo, Francisco Acuyo, 2010), y de la que hablaremos posteriormente, prepara una compilación de estudios sobre la interesante temática de la sinestesia. Será la reunión de textos sobre el fenómeno sinéstesico desde ópticas diferentes: la neurociencia, la psicología, los estudios literarios y retóricos, las artes plásticas, la filosofía .... en pos de crear un frente interdisciplinar para la comprensión y el acercamiento de tan sugestiva fenomenología manifiesta, como advertimos, en el ámbito no sólo de la ciencia y la filosofía del conocimiento, sino también de las artes y de las letras.

JOSÉ BAILÓN


Hace ahora un año del fallecimiento del poeta José Bailón (Peligros, Granada 1949, Granada, 2009). En la triste efeméride de su desaparición he creído oportuno establecer un enlace en esta bitácora para su recuerdo. Poeta de extraordinaria intuición nos ha legado una obra de singular y personalísima impronta creativa y de un estilo original e inconfundible y de un irracionalismo nunca visto. Poco antes de su muerte había publicado Crees que te espera Rimbaud (Ediciones de Aquí, Benalmádena, Málaga, 2008), y tuvimos ocasión de publicar con su colaboración un número especial de la Revista Jizo de Humanidades, dedicado al estudioso y crítico excepcional Ignacio Prat, con quien mantuvo amistad y correspondencia hasta el prematuro fallecimiento de aquel; de hecho, en este número publicamos algunas de las cartas que recibió del genial investigador (y que reproduciremos por su interés literario). Iremos ofreciendo algunos poemas de este poeta adjuntando algunos comentarios para la mejor apreciación de su obra y personalidad poéticas. Se está ordenando toda la obra poética inédita (que no es poca por cierto) para estudiar su publicación. También la correspondencia que incluye las cartas referidas anteriormente.




José Bailón, Ancile





PARA TI







I

Ignacio Prat de memoria,

bulla de la compañía,
impaciente independiente,
sabio de la cercanía.

Te adivinó la certeza,

te respiró la espesura,
te confirmó el galeote,
te defendió el desaliento.

Ignacio Prat sin distancia.

Ignacio Prat sin encuentro,
serio de la amanecida.


II



El cielo a veces produce novedades.

Ignacio Prat de personalmente.
Ignacio Prat de manera mente.
No existes de más.
Sólo se fue de ti
el beso que pedías.

Sólo no quedo de ti.


La albada hace propuesta

de que hoy estás vivo.





III



Aplicando el deseo de la estatura,

dominas el saque del color,
quemaduras en flotación de espera,
el hacer humano por decepción,
el precio de lo intocable,
la diferencia del halago.

Te tenemos sentado

en el mejor lugar de la casa,
emocionando floraciones recientes,
sonriendo vuelos complicados,
conversándonos.

Ignacio Prat sin siempre,

principio de acuerdo en la venida,
¡brindemos por la ingravidez
de la poesía!






José Bailón








José Bailón, Ancile

miércoles, 28 de julio de 2010

SONETOS DE JOHN DONNE


Ofrecemos la versión de algunos sonetos del poeta -contemporáneo de Elizabeth I- John Donne (1572-1631). Representante más insigne de la corriente de la poesía metafísica, equiparable, según diversos juicios críticos reputados, con el conceptismo (extended conceit) del Siglo de Oro Español. Ofreceremos sonetos en versión bilingüe (inglés-español) de los denominados Sonetos Sagrados (Holy Sonnets) que, junto a su obra poética amorosa y elegiaca, destacaría especialmente, y que reproducimos en la espléndida versión, en magníficos endecasílabos blancos, de Antonio Abellán, revisados por el excelso filólogo e hispanista Antonio Carreira.




Sonetos Sagrados (Holy Sonnets), John Donne





JOHN DONNE


HOLY SONNETS
(SONETOS SAGRADOS)


Traducción Antonio Abellán
Revisión de los textos, Antonio Carreira







I


THOU hast made me, and shall Thy work decay ?

Repair me now, for now mine end doth haste ;
I run to death, and Death meets me as fast,
And all my pleasures are like yesterday.
I dare not move my dim eyes any way ;
Despair behind, and Death before doth cast
Such terror, and my feeble flesh doth waste
By sin in it, which it towards hell doth weigh.
Only Thou art above, and when towards Thee
By Thy leave I can look, I rise again ;
But our old subtle foe so tempteth me,
That not one hour myself I can sustain.
Thy grace may wing me to prevent his art
And thou like adamant draw mine iron heart.


I




Me has hecho Tú, ¿y se pudrirá tu obra?

Repárame, pues ya mi fin se acerca;
quiero huir de la muerte, mas me encuentra,
y todos mis placeres son pasado.

No me atrevo a mover mis turbios ojos;

desesperanza atrás, muerte delante
terror producen, y mi débil carne,
gastada de pecar, va hacia el infierno.

Sólo Tú estás arriba y cuando miro,

con tu venia, hacia ti, me alzo de nuevo;
mas mi viejo enemigo tal me tienta

que no puedo aguantarme ni una hora.

Pueda yo por tu gracia impedir su arte,
y atrae tú mi corazón de hierro.


II




AS due by many titles I resign
Myself to thee, O God. First I was made
By Thee ; and for Thee, and when I was decay'd
Thy blood bought that, the which before was Thine.
I am Thy son, made with Thyself to shine,
Thy servant, whose pains Thou hast still repaid,
Thy sheep, Thine image, and—till I betray'd
Myself—a temple of Thy Spirit divine.
Why doth the devil then usurp on me ?
Why doth he steal, nay ravish, that's Thy right ?
Except Thou rise and for Thine own work fight,
O ! I shall soon despair, when I shall see
That Thou lovest mankind well, yet wilt not choose me,
And Satan hates me, yet is loth to lose me.



II



A ti me entrego, oh Dios, por muchas deudas.

Por ti fui hecho, y para ti, primero,
y cuando decaí, compró tu sangre
lo que antes de caer era ya tuyo.

Tu hijo soy, que haces brillar contigo;

tu siervo, cuyas penas has pagado,
imagen tuya y, aunque profanado,
un templo de tu Espíritu divino.

¿Por qué el demonio entonces me conquista?

¿Por qué roba y aun viola tu derecho?
Salvo que te alces por tu obra y luches,

perderé la esperanza cuando vea

que tú, que amas al hombre, no me eliges,
y Satán, que me odia, no me excluye.



Enlace a todos los sonetos Sacros de J. Donne traducidos por  Antonio Abellán





Sonetos Sagrados (Holy Sonnets), John Donne

viernes, 23 de julio de 2010

OBRA GRÁFICA DE Mª JOSÉ DE CÓRDOBA

Obra gráfica de Mª José de Córdoba, Francisco Acuyo
Obra gráfica de Mª José de Córdoba, Francisco Acuyo

Obra gráfica de Mª José de Córdoba, Francisco Acuyo


Obra gráfica de Mª José de Córdoba, Francisco Acuyo

DIEZ DÉCIMAS DECIMALES

Ofrecemos la introducción, obra y poemas del cuaderno nº 1 (primera edición, 2000), y nº 8, (segunda edición, 2009) del cuaderno Diez Décimas Decimales, publicado con motivo de la exposición en la World Fine Art Gallery, de Nueva York, con obra gráfica de la artista Mª José de Córdoba y poemas de quien suscribe estas líneas. Fue el primer intento en ofrecer poesía y artes plásticas en singular fusión editorial, y que luego daría lugar al resto de cuadernos publicados. Está previsto, en un futuro no muy lejano, llevar a término una Perfomance con todos los cuadernos editados, no en vano se hizo con los mismos, amén de la edición impresa y papel, otra adjunta en CD, con una presentación multimedia de los mismos.




Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo




Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo





DIEZ DÉCIMAS DECIMALES




A veces: qué inquietante decisión, qué enigmático impulso deberá tomar o perseguir el singular espíritu que anima irracionalmente en el artista. Acaso, lejos del lógico dictado donde se mide la razón nuestra, su ímpetu sublime se rige por principios cuyo juicio quiebran cualquiera ley del pensamiento escrupulosamente conceptuosa, concurrente o racionalista.
Cegado (¿o iluminado?) por su propio instinto, esquiva sin ambages la razón henchida de ampulosos epítetos de lógica, y, en conclusión, rechaza sus sutiles intercesores «porque, ciertamente -les dice- ya elegí el sentido de mi ciencia».
Les digo por todo aquello que contemplen con la distancia del que no sólo pretende el tibio goce objetivado, si es que el arte advierte más. Así, si supone el arte el grato encuentro con la vida, no debiera por tanto sorprendernos que ofrezca también esa inquietud, aquella angustia cerval del que percibe apenas y aprehende con primitivo instinto su lugar en el cosmos. Y la incierta percepción, la aparencia fenoménica confusa que da pábulo también a la tortura de los sentidos que perciben en lo efímero, inconsistente del fenómeno.
Son estas «Diez Décimas decimales»(1) (diez, la cifra que se halla -así, Aristóteles nos lo señala- en la naturaleza misma de todas las cosas) la impronta singular con la que conectan las leyes del pensamiento y la apariencia exterior del fenómeno, y que con estos grabados quieren percibir lo contingente en la unidad de lo inmutable.(2) Avisan que es muy poco lo que a nuestros sentidos puede ofrecerse como realidad y que así mismo tenga una naturaleza infinita. No obstante, aquí, lo abstracto se vuelve familiar y cotidiano, integrador maravilloso del mundo externo y de todos los principios ideales que lo informan. Quiere mostrar también el arte riguroso de contar y medir algo que acaso intuimos pero cuya existencia no puede ser siquiera concebible.
¿El hallazgo de lo hermoso conseguido -cuestiona- acaso no se crea, se descubre? Pero, qué lejos está esta concepción estética de aquella escrupulosamente urdida a las formas, visajes y apariencia obediente, ataviando la manida fisionomía del respeto a la percepción sensitiva o de experiencia; guardan sus corazones a un servicio tan parcial como fraudulento, y no dan al arte sino apariencia de verdad en su celo, y lo utilizan para negocio y homenaje de sí mismos.
La voluntad estética es la voluntad del alma inmutable que el mundo contingente, si hecho arte, en la quietud de la belleza eterniza.


Notas.-


(1) En español, la Décima es un metro que se compone de diez versos octosilábicos, y que en estos poemas se ofrecen como una composición de versos de diez sílabas en todos los poemas.
(2) Cada poema, exceptuando el primero que es introductorio, basan su contexto en la percepción sensorial de cada uno de los sentidos (vista, oído, tacto, olfato y gusto); y los cuatro últimas composiciones en los «sentidos cenestésicos» que para el autor son el sentido del amor, el pensamiento, la percepción de lo onírico y la invitación a lo trascendente.






Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo












EL TACTO DE LA LUZ




LA seda de la forma, la piel
celeste de la luz soy oscura;
proporción y sutil cuadratura
que ciñe con su hechizo un pincel
de yemas y caricias en el
alma, en el cuerpo, abierto el celaje
que modela el color, y un lenguaje
diluido del volumen, abierto;
aquí, donde se sueña despierto
el azul que acaricia el paisaje.



DEL COLOR Y SUS SONIDOS




LA música callada en el lienzo
soy que despereza a la luz,
tigre sagrado en cuya testuz
línea sonora esboza el silencio.
En mi ánima será el fin comienzo,
si cuerpo rumoroso en la altura,
pues canta su quietud como oscura
luz reciente, agua antigua que fuente
acorde, ensimismada y silente
su éxtasis escuchó en la pintura.



CON SAGRADO COLOR



AZUL y carmesí estremecido
diría sobre un lienzo invisible
que soy, pues escorzo inasible
forma el sueño de un ángel diluido
después que su ala inscriba el olvido.
Nada. Suspenso el vuelo: La calma
que la herida del místico ensalma,
y sobre su materia impalpable
el vuelo de un espíritu amable
pinta con los colores del alma.




LA ENÉSIMA DÉCIMA DECIMAL



Para José Dominguez Caparrós



EN devenir numérico la
quietud esboza un alma inaudita:
frontera donde el ser más allá
del tiempo huidizo mide infinita.
Sobre el color o sobre el sonido
la luz se escucha música azul,
o aroma el tacto dulce de la úl-
tima razón ajena al sentido:
pues define en su vivo artefacto
bello lo imprecisamente exacto.



Francisco Acuyo







Diez Décimas Decimales, Francisco Acuyo

jueves, 22 de julio de 2010

POEMAS DE ANTONIO CARVAJAL Y FRANCISCO ACUYO PARA OBRAS DE Mª TERESA MARTÍN VIVALDI

Ofrecemos, de la misma colección Jizo de Literatura y Artes Plásticas, En Campos de Zafiro, nº 5, en primera edición, y nº 11 en su reedición, con motivo de la exposición en la Galería Euroarte, de Lisboa, una selección de poemas de estos cuadernos así como de la obra pictórica ofrecida para la ocasión.





Poemas de Antonio Carvajal y Francisco Acuyo para obras de Mª Teresa Martín Vivaldi, Francisco Acuyo





Poemas de Antonio Carvajal y Francisco Acuyo para obras de Mª Teresa Martín Vivaldi, Francisco Acuyo







POEMAS DE ANTONIO CARVAJAL Y FRANCISCO ACUYO

 PARA OBRAS DE Mª TERESA MARTÍN VIVALDI










Poemas de Antonio Carvajal y Francisco Acuyo para obras de Mª Teresa Martín Vivaldi, Francisco Acuyo






GLOSA A 

GANIMEDES








Ved el águila extensa, cuyas alas cubren en toda su amplitud las puertas del día: Ha fijado con su ojos el sol en el cenit, sobre el ombligo mismo de la tierra. Sola luz, de sus plumas emana una brisa celeste, la canción de la vida. Pero también la sombra, la negación del mundo más allá de su trueno, sus heridas y su esplendor.
Ved ahora los hombres, atareados en la ofrenda de las uvas. El Padre del Día sonríe con la benignidad de los soles de septiembre. Va demorando sus rayos, inclinando su tersa cabellera con voluntad de caricia, acercando los lindes de la vigilia y del sueño, para que las uvas oscuras y las uvas blancas compongan en su cielo un armonioso oleaje de perfumes, de sabores, de colores. Un rumor de mirlos, un estrépito de gorriones, los trémolos de jilgueros y verderoles se acompasan a la prolongada letanía humana, toda ella esperanza de ebriedades y gratitud de dulzuras.
Y entre las viñas surge este mozo de gracia, sustancia de los hombres condensada en admiración y deseo. A zaga de su huella, las jóvenes acuden al camino, los labios entreabiertos, los pulsos irregulares, los tobillos alados. Recoge el mozo en copa transparente, luz ella misma, la luz del primer mosto. Y la acerca al pico del águila, que la bebe y la bebe, sin dejar una gota, sin perdonar el vaso, hasta picar los dedos del mancebo.
Sangra el mancebo, y la tarde recoge su sangre y la expande por las nubes y el mismo sol se tiñe de su espesa materia. Replegadas las alas, el águila se sume en la noche, y el silencio sideral expande en los corazones.














LÍNEA en cuyo escorzo constelada
jazmín entre tu boca se figura,
y la luz de su cáliz deseada
aroma en la celeste cuadratura.

Desde una a otra estrella dibujada
tengo como manzana su frescura,
y el trazo ardiente que en la noche cada
mejilla enciende célica criatura.

Entre tus muslos muerde la sibila
mi beso sombra que se esboza agreste
y persigue la luz de tu pupila.

Entre tus labios duerme flor fragante
mi sueño, porque pétalo celeste
la eternidad despierte a este instante.