miércoles, 22 de octubre de 2014

NOMENCLATURA (INTERMEZZO)

Reproducimos el poema Nomenclatura (Intermezzo), del libro No la flor para la guerra, 1987 en primera edición, en segunda edición aumentada en 1991, para la sección habitual del blog Ancile Poema semanal.

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Nomenclatura (Intermezzo), Francisco Acuyo, Ancile





NOMENCLATURA
(INTERMEZZO)




Nomenclatura (Intermezzo), Francisco Acuyo, Ancile



ESTÍO en estas valencias,
la tabla gira agrupadas
donde pétalos combina
mariposa con sus alas.

Primavera, rosa mía,
no respira en la mudanza,
porque el aire, si respira,
se diluye como llama.

Cuando el viento le socorre
último gesto plegaba
del otoño en un espejo
que iba escindiendo su cara.

Dispersa simplificando
los tallos cuando levanta
el invierno indiferente
los paréntesis del alma.




Francisco Acuyo







Nomenclatura (Intermezzo), Francisco Acuyo, Ancile

lunes, 20 de octubre de 2014

ÉTICA Y ESTÉTICA DE LA POESÍA

Recogemos para la sección de Pensamiento del blog Ancile el trabajo titulado Ética y estética de la poesía, fragmento de Arqueología de un instante que venimos reproduciendo hace algunas entradas atrás.

Ética y estética de la poesía, Francisco Acuyo, blog Ancile




ÉTICA Y ESTÉTICA DE LA POESÍA









 SI LA ESTÉTICA del siglo XIX dedicó de forma especialmente reincidente la casi totalidad de su esfuerzo interpretativo al tratar la poesía como una actividad meramente subjetiva, sería con Nicolai Hartmann33 que comenzaría a percibirse como un notable prejuicio para el examen profundo y directo exigido de la poesía o de la cualquiera obra de arte.

Sería Heidegger uno de los artífices del cambio en el estudio del arte más allá del aspecto netamente subjetivo,34 pues vendría a proponer la obra artística como entidad, cosa en la que, como tal, aunque pudiera mostrarse inaccesible a la razón, subyace la idea de verdad como piedra de toque para la comprensión de la entidad poética. Esta verdad no sólo es propiedad del conocimiento, sino que es propiedad del ser mismo. Deducimos que la entidad artística (y poética), y la verdad, son la misma cosa; encontrando en este punto un cierto grado de parentesco con Hegel,35 Schelling36 e incluso  Schopenhauer,37  los cuales vendrían a establecer o conceder una suerte de poder visionario propio del artista que penetra profunda, verdaderamente, la naturaleza de las cosas, pues  mediante la obra de creación se nos presentará la realidad como es en sí misma. 

Esta expectativa supone la superación del idealismo crociano38 y la revaluación y rehabilitación de la materia en la obra de arte, pues esta tiene valor propio (valor estético); la toma de conciencia de la materia hará que optemos por una óptica más adecuada para observar la contienda entre la voluntad del espíritu y la necesidad de la naturaleza,39  pero teniendo en cuenta que en poesía el sustrato material es el lenguaje que de por sí es ya una particularísima creación del espíritu humano. Si la creación es la materialización y de algún modo la fijación de la verdad mediante la forma, esta se precisa esencial y sustancialmente en la poesía (o cualquiera manifestación artística) mediante la contemplación. Será esta la que exponga el dualismo sujeto-objeto peculiarmente, y del que cabe deducirse la necesidad del elemento objetivo que visualice y asuma la realidad poética y artística
Ética y estética de la poesía, Francisco Acuyo, blog Ancile
como verdad incuestionable; además debe colegirse de esta objetividad el factor ineludiblemente incidental de la sociedad, habida cuenta, además, que cualquier ontología de la poesía o de la obra de arte auténtica no referente al sujeto que contempla no sería posible.

La poesía, por tanto, ofrece una relación inexorable con la verdad, visión, insistimos, que habrá de integrar la poesía inevitablemente con el fenómeno de lo social, y es que, si el arte (la poesía) acontece... se produce en la historia un empuje mediante el que esta comienza o recomienza.40  A nuestro juicio, es ya ineluctable que el arte (y la poesía) se sitúen en el círculo de lo humano. La poesía, es el lenguaje primitivo de un pueblo histórico, (Heidegger, y antes Giambattista Vico);41 la poesía es el fundamento que soporta la historia y no un acompañamiento exornativo de la existencia humana.

Mas, si la poesía es la más inocente de todas las ocupaciones,42 diremos que será también aquella la que dará nombre a los dioses, aunque cuando ellos mismos hablan, lo hacen a través de signos que a los poetas toca sorprender e interpretar para, nada menos que, trasmitirlos a su pueblo. De nuevo, inevitablemente, y a la luz del intérprete más metafísico y enigmático de la poesía (Heidegger), se reconocerá al poeta como el medium que hará converger la ley de los signos divinos y la voz del pueblo.

Es ineludible que la poesía ha de ser reconocida como manifestación de cultura, e incluso expresión del alma de la cultura, aun proyectándose como el flujo enigmático por excelencia hacia lo divino en compensación, tal vez, a la finitud del hombre.



                                                                                                  Francisco Acuyo



Notas.-

   33 Bochenski, I. M.: La filosofía actual, Filosofía del Ser, Nicolai Hartmann, Fondo de Cultura Económica, México, 1965.
  34 Heidegger, M.: Arte y Poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 1985.
  35 Hegel, G. W.: ob. cit. nota 1.
 36 Schelling: Filosofia da arte, ditora Edusp, 2001.
  37 Schopenhauer: Respuestas filosóficas, Edaf, Madrid, 1996.
  38 Croce, B: ob. cit, nota 18.
  39 Heidegger: ob. cit. nota 34.
40 Ibidem.
41Vico, G.: Ciencia nueva, Orbis, Barcelona, 1985.
42 Hölderlin: Ensayos, Hiperión, Madrid,1976. 





Ética y estética de la poesía, Francisco Acuyo, blog Ancile

viernes, 17 de octubre de 2014

¿POESIA Y ARTE VERSUS DARWINISMO?

En la sección de Pensamiento del blog Ancile mostramos el trabajo titulado ¿Poesía y arte versus dawinismo?, del ensayo que tiene el título general de Arquelogía de un instante.



¿Poesía y arte versus darwinismo?, Francisco Acuyo, Ancile





 ¿POESIA Y ARTE VERSUS DARWINISMO?






NO NOS PARECE del todo inoportuno plantearse la cuestión de si la capacidad de significar, de simbolizar el mundo exterior, como potencialidad humana genuina, es o no un producto de la evolución, planteada esta a su vez en los términos de aptitud o supervivencia, o lo que es lo mismo, de estrategias de adaptación en el sentido más puro darwiniano. En el ámbito poético, tampoco en el artístico en general, no parece que tenga mucho sentido hablar de tales epifanías32 en términos semejantes, tal es la complejísima riqueza de imágenes, de signos y simbolismo que, desde luego, nos parecen que son mucho más extraordinarias de lo que habilita para su comprensión una metodología evolucionista análoga; el hombre primitivo se diría que abordaba ya cuestiones mucho más profundas. 
No creemos que la tecnología de subsistencia fuese la generatriz de la evolución de la inteligencia tal y como la entendemos hoy en el ser humano, así como tampoco la aparición del lenguaje; la poesía puede ser una de las muchas muestras por las que la mente del hombre avanza en virtud de unas necesidades que superaban las más perentorias: las de subsistencia; empero en este punto, no obstante, de que el impulso interno que hizo posible estas iniciativas, no sería constatable ni contrastable si no se hubieran tenido en cuenta las circunstancias externas, siendo primordial a todas luces en este extremo los intereses sociales y culturales que habrían de incidir en el ejercicio de construcción del arte en sus diferentes manifestaciones.

¿Poesía y arte versus darwinismo?, Francisco Acuyo, Ancile Se plantea ahora la cuestión que incide sobre el origen de este florecimiento del espíritu humano y que ha llevado a una catarsis especulativa cuyos resultados, en muchos casos, ha tenido como consecuencia pensar en una situación que no es nueva, y que conlleva a entender la mente humana como entidad pasiva e incapaz de generar algo nuevo; tales tesis se debaten en términos tan variopintos y pintorescos como la de los antiguos cosmonautas que, como mensajeros de otros mundos, pusieron al alcance del hombre primitivo la información necesaria para su avance individual y social; todo lo cual vendría a tener como consecuencia, entre otras, la de mostrar el sentido estético, así como de localizar fenómenos tan complejos como extraordinarios: el de la poesía y sus implicaciones (imbricaciones) en el ámbito de los social puede ser uno de los más extraordinarios.

No participamos nosotros del todo en esa creencia, y por tanto de esa necesaria incidencia de la importación extraterrestre para que tengan lugar los avances humanos que exponemos en este apunte;  podemos hacer valoraciones propias en virtud de los hallazgos y estudios arqueológicos de los que deducir que nuestros prístinos antepasados poseían un cerebro lo suficientemente organizado, complejo y pleno de posibilidades como para que hoy podamos maravillarnos con los logros de su pensamiento científico y las realizaciones extraordinarias de su técnica.

Así también pensamos que la poesía, en estos momentos de congratulación de los espectaculares avances del pensamiento científico, se ofrece como inestimable catalizador para recomponer toda aquella situación de insuficiencia que siguen planteando cuestiones fundamentales no resueltas para el hombre, las cuales inevitablemente rayan el aspecto existencial o metafísico, y que ponen en evidencia que las necesidades del espíritu del hombre, ya de incidencia social, ya individual, pueden encontrar en sus fundamentos éticos, estéticos o trascendentes y enigmáticos, fórmulas vitales para su realización completa (total) en el mundo.




                                                                                
                                                                                                          Francisco Acuyo



Notas.- 32 Campbell, J.: El hombre gramatical, Fondo de Cultura Económica, México, 1982.





¿Poesía y arte versus darwinismo?, Francisco Acuyo, Ancile



jueves, 16 de octubre de 2014

ROMANCE DEL AVELLANO

El poema titulado Romance del avellano es el poema que incluimos en la sección de poema semanal del blog Ancile, poema perteneciente al libro No la flor para la guerra, en primera edición 1987, y en segunda edición aumentada, 1991.



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Romance del avellano, Francisco Acuyo, Ancile





ROMANCE DEL AVELLANO



Romance del avellano, Francisco Acuyo, Ancile



LAS hojas vierten destellos
y pájaros enlazados
que mueven entre las rosas
el aire tibio y los ramos.

Del árbol nudos deshecha
la fuente del avellano,
y en senda de ruiseñores
distiende el cáliz extraño:

Ya conmueve los zarzales
de cristales y despacio,
transfigura con el agua
en espinas su descanso.

Triste de risas celestes
–murmura pálido un nardo–
el agua flores deshace
entre los senos de mármol.

Aquellos dedos de plata
un lirio casi han tomado,
por sus hojas cristalino
y sus pétalos sonámbulo.

Rosa blanca es blanca rosa
en el agua:
                  Yo te guardo
en la mano, y la corola
guarda, tuya, mi otra mano.

Traigo luces tibiamente,
y un deseo limpio traigo.
Mostraba con brisa tenue
la luz nocturna su claustro.

Despiértenme mariposas.
Palomas sueltas el ramo.
La rosa mueve a la rosa
y el aire apenas el tallo.

La mano finge del viento
el silbo suave llevando,
del llanto perlas al sueño,
del sueño perlas al llanto.





                            Francisco Acuyo






Romance del avellano, Francisco Acuyo, Ancile



domingo, 12 de octubre de 2014

PERPLEJIDADES DEL MUNDO POÉTICO

Algunas consideraciones más sobre el universo de la poesía recogidos en el trabajo Arqueología de un instante, esta vez recogidos bajo el título Perplejidades del mundo poético, para la sección de Pensamiento del blog Ancile.


Perplejidades del mundo poético, Francisco Acuyo, Ancile




PERPLEJIDADES DEL MUNDO POÉTICO






QUE LES DIGA que, más que revelar algo en el ámbito (de las definiciones) de la poesía, lo que quisiera es hacerles partícipes de mis perplejidades sobre su extraño pero extraordinario universo, de seguro que les sonaría ya de viejo,27  y con el convencimiento también de que en el círculo de dichas definiciones no encontraremos mucho más del concepto crociano28 de expresión, del cual se ha dicho tantas veces que desvirtúa el elemento idiosincrático de la poesía, cual es su nexo irreductible e inseparable con el aspecto material de la vida, seguro que tampoco causaría impresión relevante por novedoso.

También se nos ofrece como evidente que, si toda obra de arte busca la identidad consigo misma,29  no debiéramos dejar de considerar el doble carácter de la misma como entidad autónoma, así como fait social, mas siempre en comunicación ambos caracteres, pero teniendo en cuenta irremediablemente además su ineludible zona de autonomía.

De esta manera (y a la luz de lo que ya adelantara Theodor W. Adorno en su Teoría Estética) aquello subjetivo que participa en la poesía, o en la obra de arte cualquiera, será una parte incuestionable de su objetividad, pues mientras se establezcan como divergentes lo singular y lo universal, es muy poco concebible la libertad en el ejercicio de cualquier arte. Así, la poesía, igualmente, en tantas ocasiones se nutre de las fuerzas colectivas que en el seno de su temperamento original laten. 

Si el hombre mueve su vida en los términos de la razón, de lo extremadamente sofisticado, de lo crítico, de lo perfectamente argumentado, no debemos olvidar su inclinación hacia aquella dinámica
Perplejidades del mundo poético, Francisco Acuyo, Ancile
que lo situara más en la circunscripción del homo demens que del sapiens,30  no obstante, necesitado de las vivencias y el espíritu que le invitan de continuo a la exaltación y el éxtasis.

Si no sabemos, intuimos, que de mano de la poesía caminan juntos, inseparables, lo social y lo netamente individual; la embriaguez y el fervor, el deslumbramiento interior y la emoción externa; la poesía nos libera del mito, mas también de la razón. Con la sabiduría del amor (como energía vital unificadora), si esta es la manifestación más elevada de inteligencia, camina la poesía (complementaria y aparentemente antagónica) vertiendo un resultado que exteriormente paradójico. La aceptación de esta singularísima dialogía es dato esencial para indagar en los múltiples sentidos de su ciencia. No vendría mal en este momento reflexionar sobre la insuficiencia del lenguaje racional, empírico y práctico, frente a la naturaleza inquietante y muchas veces traidora del lenguaje mítico que nos habla de la necesidad de una expresión suficiente que, al tiempo, invite a la quietud y la contemplación del ser en su total idiosincrasia. Mas la poesía es, en este extremo, la toma de conciencia de la polaridad entre lo social y el individuo, lo racional práctico y lo mítico extraordinario
Si decimos que la mirada escrutadora del científico se dirige al análisis de aquellos elementos calculables de la realidad empírica, el poeta muestra su inclinación por construir nuevas estructuras, más verdaderas para las posibilidades últimas del alma,31   mostrando tal vez que, si la ciencia puede mostrarnos aspectos de la realidad del mundo, la poesía se muestra del todo apta para evidenciar las realidades no menos factuales del alma. Y es que la imaginación poética establece las condiciones verdaderamente idóneas para establecerse en la realidad material como templo del espíritu.



                                                                                             

                                                                                               Francisco Acuyo



Notas.-

31 Santayana, G.: Interpretaciones de Poesía y Religión, Cátedra, Madrid, 1993.
32 Campbell, J.: El hombre gramatical, Fondo de Cultura Económica, México, 1982.




Perplejidades del mundo poético, Francisco Acuyo, Ancile

viernes, 10 de octubre de 2014

LA FUENTE VOTIVA

La fuente votiva, del poemario No la flor para la guerra, 1987, en primera edición, 1991 en segunda edición aumentada, en la sección de Poema semanal del blog Ancile.


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La fuente votiva, Francisco Acuyo, Ancile





LA FUENTE VOTIVA



La fuente votiva, Francisco Acuyo, Ancile



LA niña al rocío
que sueña volaba,
y en pétalos sueña
moviendo sus alas.

El agua del viento
recoge la plata
y brumas recoge
la luz de su cara.

Mejillas dorando
de flores mudaba
alegre de rosas,
mimosas y blancas.

Pretende si excelsa
un pie de confianza,
y el otro suspenso,
saltar sobre el agua,

las marcas siguiendo,
siguiendo otras marcas
de flores ya mustias
y huellas de plata.

La brisa devuelve
en velos de nácar
la blanca mejilla,
mejilla más blanca.

Cansada del vuelo
la brisa escuchaba,
entiende la niña
que amor la reclama:

Y salta, ademán
de pájaro el alma,
de rama rosada
a cándida rama.





Francisco Acuyo







La fuente votiva, Francisco Acuyo, Ancile

jueves, 9 de octubre de 2014

POESÍA Y LA DIRECCIÓN ASCENDENTE DE LA VIDA

La poesía y su directa relación con los procesos vitales de la existencia, es uno de los aspectos que ofrecemos bajo el título Poesía y la dirección ascendente de la vida, para la sección de Pensamiento del blog Ancile, perteneciente al conjunto titulado Arquelogía de un instante.

Poesía y la dirección ascendente de la vida, Francisco Acuyo, Ancile




POESÍA Y LA DIRECCIÓN ASCENDENTE DE LA VIDA








DECIR QUE LA poesía participa de la dirección ascendente 23  que es propia de la renovación continua de la vida, es afirmar sin ambages que es parte de un todo integral que participa de aquella dinámica evolutiva característica de los organismos vivos superiores y cuyo rumbo (ascendente) es propio de la evolución de la razón, 24  mas de una razón poética que la envía más allá del carácter eminentemente práctico que pensamos es acreedora fundamental, y es que participa también de aquella (razón) que la hace esencialmente social, especulativa,25 por la que vendría a ser la causa primera del origen y desarrollo de la misma civilización humana. Y es que para nosotros la poesía promueve y fomenta el arte de la vida.

Desde luego a nadie se le ocurre dudar a estas alturas que aquella razón humana (y claramente la razón poética) se despreocupa(n) de la conservación y el mero bienestar, para adentrarse, sin embargo, en los entresijos que puedan explicar el mundo y el papel del ser humano en este, mas sin proponer la que puede considerarse en su ámbito grave limitación, cual es la de una sistemática o de un método, pues a lo que aspira indudablemente es trascender cualquiera intento de axiomatización.
Poesía y la dirección ascendente de la vida, Francisco Acuyo, Ancile No obstante de todo lo dicho es, si prestamos atención, detectable una suerte de lógica (poética) que, no obstante, trasciende cualquier esquema lógico convencional, no siempre acorde con la experiencia, cuyas nociones categoriales van más allá de un sistema hipotético-deductivo establecido. Mas, es dueña también de una historia propia que, al igual que la historia de la razón práctica y especulativa, coincide (aún más íntimamente) con la historia (e intrahistoria)  de la civilización humana.

Si, a todas luces, parece que la razón especulativa y la razón práctica han entrado en contacto, podría afirmarse que estamos en los albores de una nueva era en la que, acaso, veremos florecer la unión de aquellas con la razón poética, sin duda igualmente inmersa e inexorablemente implicada en la naturaleza viva que se implica con la conciencia de los hombres, pues esta razón poética está, como decíamos, necesariamente fundida (implicada) con la vida, siendo partícipe de una sabiduría inclusiva, omnicomprensiva, que propende a garantizar una visión de la totalidad. 

La poesía se ofrece como la forma de percepción y conocimiento que mejor integra mente y naturaleza, mas no en pos de establecer un nuevo dualismo, sino al contrario, en una dinámica unificadora capaz de integrar los elementos de la experiencia humana con la realidad fenomenológica o física, pues en ella, en la poesía digo, será donde hallemos la atalaya ideal desde donde otear y
hacer posible una formulación distinguida con la que conectar de manera definitiva los principios físicos y metafísicos esenciales del universo que inciden y son permeables al espíritu humano, se podrá, en fin, albergar la posibilidad de su aprehensión gracias a que posibilita la intuición feliz aquella que reclama la necesidad de su expresión y comunicación manifiesta en el uso de la metáfora, la cual apela a una perspectiva distinta para una clarividencia diferente, pues reclama un salto, un impulso, un estímulo preeminente de la imaginación y la inteligencia para su apercibimiento.

¿Será, por tanto, el lenguaje poético capaz de brindar fórmulas de expresión adecuadas para reinterpretar y expresar incluso los primeros principios metafísicos?

Si recurrimos a las palabras del filósofo cuando dice:26  La filosofía es análoga a la poesía, pues ambas intentan expresar ese buen sentido último que llamamos civilización. Entendemos que en cada una hay una referencia a la forma (expresa) que va más allá de los significados directos de las palabras; no es irracional entrever las consecuencias sociales ínsitas en la misma naturaleza de la poesía en tanto que, desde ella (desde la poesía) y para ella (para la sociedad), se está habilitando, conformando, para la comprensión última.

Es, en fin, esta lógica poética una (in)habitual disposición para el conocimiento, pues en realidad no encadena el pensamiento, da libertad, y desde luego, audacia para la aprehensión del mundo y la realización en él de la sociedad humana, pues así viene a demostrar que la moralidad sobre la que pretende sustentarse no es en modo alguno sustantiva ni tampoco estática, sino que está en proceso vivo y dinámico a la búsqueda siempre de un ideal de armonía que acaso lo emparenta con el que instintivamente aprehendemos (en la observación) de la naturaleza; todo lo cual muestra, en definitiva, la poesía a su vez como el proceso inaudito de continuo cambio y renovación constante, espejo donde mirar cuán lejos se sitúa de cualquier conservadurismo  como nefando pecado contra natura.


                    

                                                                                               Francisco Acuyo



Notas .-


23  Whitehead, A.N.: La función de la razón, Tecnos, Madrid, 1985.24 
 25 Whitehead, A.N.: Modos de Pensamiento, Ediciones Jb, Madrid, 1973.
 26 Ibidem





Poesía y la dirección ascendente de la vida, Francisco Acuyo, Ancile