viernes, 18 de septiembre de 2015

SPIDERMAN O LOS PRINCIPIOS DE LA MAGIA SIMPATÉTICA Y LAS POTENCIAS DEL ESPÍRITU SIMBÓLICO

Para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos un post sobre el célebre personaje de  Stan Lee y Steve Ditko, Spiderman, y sus relaciones con los principios (casi olvidados) de la magia simpatética, tan magistralmente estudiados por J.G. Frazer en la magistral obra, La rama dorada.


Spiderman o los principios de la magia simpatética y las potencias del espíritu simbólico, Francisco Acuyo




SPIDERMAN O LOS PRINCIPIOS  
DE LA MAGIA SIMPATÉTICA
Y LAS POTENCIAS DEL ESPÍRITU SIMBÓLICO




Spiderman o los principios de la magia simpatética y las potencias del espíritu simbólico, Francisco Acuyo




AL margen de los aspectos y detalles (siempre muy dignos de reseña, estudio y reflexión), que se han visto tan complejamente relacionados con la figura del héroe (véanse así sus interrelaciones antropológicas, socio-culturales y psicológicas en determinadas épocas y, por cierto), de tanta y renovada prevalencia en la cultura popular de todos los tiempos (y de hoy, sin duda, de forma muy especial a través de la novela gráfica de los siglo XX y XXI), no me resultan de menor interés, sino muy al contrario, de singular fascinación, sobre todo aquellos otros matices y componentes que lo integran además con otros factores, acaso más oscuros y menos reconocidos en los estudios actuales, aunque que en modo alguno pueden calificarse de actual invención y reconocimiento[1]. Nos gustaría hacer una semblanza entorno a las reminiscencias arcaicas de la magia (simpatética)[2] y a los arquetipos arcanos -e inconscientes- simbólicos radicados en la figura de los superhéroes, muchos de ellos de gran popularidad, como es el caso que traemos a colación en este opúsculo abreviado y urgente: el de Spiderman, o el hombre araña, publicado por Marvel Comics (aparecido por vez primera en agosto de 1962, en el número 15 de la revista Amazing Fantasy), creado por Stan Lee y Steve Ditko, allá por el inicio de la década de los 60 del siglo pasado, (Peter Parker, en la vida cotidiana)[3].
                Los poderes del superhéroe provienen (no tanto de la deducción que pueda inferirse de la explicación pesudocientífica[4] que hace la tira del comic como), a mi juicio, de la contaminación mágico-homeopática ya descrita en los arcanos ritos de la magia, manifiestos en los rasgos de semejanza y contacto[5] con el ser (la araña) del que obtiene sus extraordinarias potencias. En el relato gráfico, si bien quiere justificarse esta preponderancia sobrehumana con razonamientos y presuntas propuestas de hipotéticas analogías científicas -el contacto con las arañas mutantes-, insistimos, nos parece mucho más cercano a los mecanismos y dinámica ancestrales descritos por denominada magia simpatética[6]. De hecho, los planteamientos teóricos –explicativos- para la adquisición de los poderes en el desarrollo narrativo -de la tira de Marvel- se nos presentan manifiestamente como peculiar hechicería positiva, frente a la ostentación de fuerza antagonista de los villanos, cuyos poderes son la manifestación negativa -o tabú- de dichos dominios o señoríos, y cuyo poder se vierte para la consecución del mal.
Spiderman o los principios de la magia simpatética y las potencias del espíritu simbólico, Francisco Acuyo                Puede constatarse en nuestro personaje con gran claridad el que en los estudios al respecto se identificó como progreso del mago (como héroe singular), en un proceso de taumaturgo privado, en principio, pues los poderes que ostenta se vierten en beneficio propio para, más tarde, ocupar el rol de mago público, en tanto que su magia se ofrece para el bien común. El lector avisado sabe de la importancia que este funcionariado mágico[7] tiene en la sociedad primitiva o salvaje[8] manifiesta en no pocos ejercicios de creación artística propagados, en este caso, en la novela gráfica que reseñamos.
                Las potencias sobre humanas del héroe se revelan de manera natural, es decir, de modo a como se diría que acontecen ordinariamente en la naturaleza, o lo que es lo mismo, sin intervención sobrenatural o personal (siendo su presupuesto, en este sentido, cercano al científico) que es paradigmático de la magia simpatética. En este sentido el pensamiento del mago heroico es el pensamiento salvaje que, no duda por cierto, de que las causas de un suceso derivan en determinados efectos procedentes de manera acorde de aquellas, siendo su conjuro o encantamiento ajeno a ningún poder divino, pues, sobreviene de la propia (y enigmática y mágica) naturaleza que, no obstante, siempre permanece sujeta a las leyes de la causa y el efecto; así pues, derivan de las asociaciones contaminantes que, correctamente aplicadas al sujeto contaminado adquieren las cualidades del contaminante (la araña), y por las  que el héroe es quién es y es capaz de hacer lo que hace.
De lo anteriormente expuesto puede deducirse, un cierto rudimentario conocimiento científico en sus aproximaciones en la obtención de su magia y poderes. No está de más observar la paradójica y contradictoria naturaleza detectada desde la antigüedad y que aparece en el héroe actual, al albur de la obtención de sus poderes,  nos referimos al debate entre el sacerdote y el mago[9] y que, en realidad, en la protohistoria no eran diferenciados, ya que el hechicero y el mago combinaban sus actividades singulares. La oración y el conjuro en nuestro héroe parecen discurrir sin incidentes reseñables en el discurrir de la contaminación y contigüidad (arácnida) del mismo, pues manifiesta armoniosamente el poder físico e hipersensible del contaminante y la responsabilidad que se infiere de dicho poder, el cual encomienda de forma devota (religiosa) a la consecución del bien, de la verdad y la justicia. Sin embargo, insistimos, es preciso colegir que la fuente del poder del superhéroe proviene de manera directa de procesos muy elementales y rudimentarios (hoy recogidos en la metodología de la ciencia), por lo que no por ello entran en contradicción con la realidad.
                Podemos decir ante manifestaciones artístico totémicas como la del héroe que nos ocupa, que el interés antiguo por determinados animales (y plantas), en modo alguno estaba únicamente sujeto a las necesidades básicas de subsistencia, así se puede inferir de toda la compleja y extraordinaria simbología que conllevan dichos animales (o plantas), tal es el caso de la araña, y cuyas ancestrales clasificaciones y significados derivados del pensamiento mágico, se ofrecen como vía no sólo de una tosca ciencia determinista, sino que muy bien puede ser considerado independiente en su creación (ritual) a la generación de un mito que salvaguarde y a la vez nos dé nociones de cómo aprehender el mundo. Así las tareas del héroe están destinadas a afianzar el carácter mitopático del personaje y de este modo entender mejor el mundo: he aquí que el comic (el cine) se ofrece(n) como medio ideal en tanto que se mueve(n) en la imagen (dibujo) y el concepto (el texto) que, actúan a su vez como signo e idóneo intermediario entre la naturaleza y la cultura, y que nos pone de manifiesto la senda para la comprensión de que el conocimiento del todo precede al de las partes.[10]
                En personajes como el que debatimos puede constatarse cómo el pensamiento mágico (salvaje) inventa entidades (héroes) que instruyen, informan e interaccionan entre el hombre y el mundo y entre los afectos y la intelectividad (razón), por eso estos  seres de la invención primitiva (y como vemos también modernos), mágica, salvaje, siempre ofrecen al hombre común un grado empático de parentesco.
                La carga simbólica de los rasgos mágicos de los que se inviste el héroe, acaso son también esenciales para entender la afinidad de su personaje con el público (unidos a nivel inconsciente a todos los prodigios del sujeto de las heroicidades).
                La fascinación simbólica de la araña como tejedora del destino (o gran madre)[11] viene como anillo al dedo para el personaje que accede a los poderes del arácnido, en virtud no tanto del azar de su adquisición, sino al destino que le ha de proponer como garante y benefactor de derechos
Spiderman o los principios de la magia simpatética y las potencias del espíritu simbólico, Francisco Acuyo
de los hombres ante sus detractores violentos. La araña teje, pues, como las hilanderas (diosas lunares) el destino del héroe al gran poder (y a la gran responsabilidad del mismo) que cambiará su vida, y con ella, la de no pocas personas cercanas o no a él.
                La misma transfiguración del superhéroe está llena del significado metamórfico que, de común, inviste a la araña y que la muestra sometida de continuo al cambio a lo largo de su existencia.[12]
                Símbolo de la maleficencia, la araña manifiesta en la conducta del héroe en no pocos momentos, que se debate entre la benevolencia y la inclinación perversa, así puede contatarse en muchos momentos de la obra gráfica; también el emblemático significado cosmológico (ya reconocido en la India), [13] expuesto en su debate interior sobre los rasgos antagónicos manifiestos en el mundo, así como en su enfrentamiento con sus archienemigos, muchos de ellos torturadas criaturas de este y de otros mundos.
                Aspecto también de mucho interés será el del héroe como productor del hilo (símbolo también de notable complejidad) con el que cambiará el signo de su vida y de la de otros, y mediante el que se emparenta en la confección de su singular tejido, no sólo con el símbolo lunar, habitual de la araña, también, o sobre todo, con el del sol como elemento integrador (pacificador) del mundo (para los Upanishad este hilo es el soporte de la realidad espiritual), y que nuestro héroe pretende, en su ejemplar y benéfica conducta, mostrar al que quiera verlo.
                Nos parece esta analogía tan breve y apresuradamente expuesta, de interés al menos para comprobar cómo la aparente novedad de las representaciones en las publicaciones gráficas modernas, pueden estar en realidad inundadas de instintos y motivaciones ancestrales manifiestos en la magia de los ritos ancestrales, amén informarnos sobre los enigmas que pueblan nuestro inconsciente (colectivo de diría Jung), y que siguen ejerciendo su singular influencia en la actualidad, por lo que aquella ciencia salvaje, mágica y rudimentaria, decíamos, nos muestra que no estamos tan expuestos, segregados, aislados del mundo como la ciencia en su proceso analítico, reductor y cuantificador se esfuerza en mostrarnos a través de su aparato teórico positivo y de su comprobación empírica, y que, acaso, no llena ni explica el poso (o el vacío) del espíritu humano que se diría, hoy quizá más que nunca, más insatisfecho, vacío o ahíto, según el caso, y que sin embargo sigue  encontrando singular reducto, albergue y explicación a través de estas estructuras dinámicas, mágicas y simbólicas, las cuales parecen indicarnos que hay una no explicada plenitud interior que es posible y verdadera sin desligarse del mundo.




                                                                                                                  Francisco Acuyo





[1] Véanse los estudios J.G. Frazer, J, Campell, C.G. Jung, entre otros muchos y de no menor interés, y que parecen en cierto modo relegados a un cierto ostracismo en favor de los estudios científicos positivos.
[2] Magia que actúa según los principios de similitud, mediante el cual, lo similar produce lo similar, por lo que los efectos deben parecerse a sus causas, y el principio de contagio o de contacto, por el que aquellas cosas que tuvieron contacto juntas, han de mantener su influencia una vez separadas.
[3]  Inteligente estudiante de secundaria, solitario y que a menudo era víctima del abuso estudiantil.
[4] Es interesante señalar los procesos de indagación y reconocimiento del mundo a través de la magia se ofrecían no sólo como los procedimientos una ciencia para muchos equívoca y rudimentaria (cuestión acaso discutible), también como una manera integradora de verse y ser del hombre en el universo.
[5] Frazer. J.G.: La rama dorada, F.C.E., México, 1986, p.35.
[6] Ibidem.
[7] Ibidem, p. 72.
[8] Salvaje, en el sentido más cercano al que Levi Strauss planteaba en su célebre obra El pensamiento Salvaje.
[9] Frazer. J.G.: La rama dorada P. 78
[10] Levi- Satrauss, El pensamiento salvaje, F.C.E. Méjico, 1997.
[11] Cooper, J.C.: Diccionario de símbolos, ed. G. Gili, México, 2000, p.22.
[12] Cirlot, E.: Diccionario de símbolos, Siruela, Madrid, 2005, p. 89.
[13] Chevalier, J. y Gheeerbrant, A.: : diccionario de los símbolos, Herder, Barcelona, 1969,  p. 115.






Spiderman o los principios de la magia simpatética y las potencias del espíritu simbólico, Francisco Acuyo

1 comentario:

  1. Amigo, me has hecho recordar un libro que leí hace largo tiempo, titulado "La Rama Dorada". Este trabajo tuyo es muy interesante y cercano a la condición humana. Un fuerte abrazo.

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