domingo, 17 de enero de 2016

¿LA IMAGEN, UN ESPEJISMO? UN PASO MÁS ALLÁ DE LA CUESTIÓN RETÓRICA, LINGÜÍSTICA Y SEMIOLÓGICA. LA IMAGEN POÉTICA: CIENCIA DE LA PARADOJA

Para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos otro fragmento del trabajo sobre la imagen poética, en este caso bajo el título, La imagen, un espejismo, un paso más allá de la cuestión retórica, lingüística y semiológica. La imagen poética: ciencia de la paradoja.


¿La imagen, un espejismo? Un paso más allá de la cuestión retórica y lingüística. La imagen poética, Francisco Acuyo



¿LA IMAGEN, UN ESPEJISMO? 

UN PASO MÁS ALLÁ DE LA CUESTIÓN RETÓRICA, 

LINGÜÍSTICA Y SEMIOLÓGICA. 

LA IMAGEN POÉTICA: CIENCIA DE LA PARADOJA


¿La imagen, un espejismo? Un paso más allá de la cuestión retórica y lingüística. La imagen poética, Francisco Acuyo





            La imagen poética, cuando conseguida y genuina, no se cansa de ofrecernos una vez tras otra en su belleza y expresión extremas la percepción, la sensación refleja que abarca no sólo el acaecer sensible, pues también el pensamiento,[1] pero también la emoción, el ansia trascendente y, acaso, la conciencia integrada en el mundo. Hablaba en otra ocasión[2] de la poesía como la ordenadora del caos de las sensaciones (panestesia) tanto a nivel consciente como inconsciente. En este sentido la imagen (poética) no puede situarse en un topos específico sensorial (visual, primordialmente, ya lo advertíamos desde una óptica retórica anteriormente), sino que habría que entenderse como aquel tactus íntimus ciceroniano que no distingue la información externa del sentido (vista, tacto, oído, olfato, sabor y gusto), del sensus interno que cualifica, distingue, ordena y unifica[3].
            La sinestesia, la écfrasis, la metáfora…, la imagen poética, en fin, en su fisiología singular, cuando se hace expresa, no sabemos muchas veces distinguir, si lo hace en nuestro cuerpo o si esa conciencia perceptiva vibra despersonalizada desde el mismo cuerpo imaginario poético. Es en verdad muy digno de reiterar que, frente al dominio distintivo de lo abstracto y lo concreto[4] , lo relativo a la imagen poética más bien puede identificarse con aquella theoría tou cosmou[5] de función contemplativa. A lo que queremos llegar es a que la imagen poética es el instrumento de integración ideal cognoscitivo que hace de la poesía una ciencia de la paradoja, en tanto que nos muestra cómo la mente humana crea dentro y fuera de su propia sustancia para ser con el cosmos; es mente y cuerpo, objeto y sujeto; no es espejo, pues la imagen especular y él mismo son idénticas.[6] Deducimos que la enorme relevancia que aporta la imagen a la creación (poética, en sus diversas manifestaciones) será la ofrecer un conocimiento integrador único que nos disuelve en el mundo o, desde éste nos concreta en nuestro ser paciente o activador que nos caracteriza por nuestra conciencia de nosotros y de lo que nos rodea.
¿La imagen, un espejismo? Un paso más allá de la cuestión retórica y lingüística. La imagen poética, Francisco Acuyo            Por todo lo antecedido es totalmente razonable que nos decantemos por la importancia de la imagen sinestésica y ecfrástica, como modelos explicativos capitales para desde la retórica, trascender sus presupuestos e incorporarlos a una teoría más amplia desde la que la imagen pueda ser explicada como una vía de conocimiento y entendimiento extraordinariamente singulares[7].
La aisthesis (sensación) que caracteriza la sinestesia, por ejemplo, nos raro que acabe por trasladarse (basándose en su terminología) al ámbito del estudio de las ciencias cognitivas, sobre todo porque aquellas fronteras bien definidas por las ciencias de la salud en relación a los sentidos (y su fisiología bien clasificada) pueden no ser tan evidentes como se presumía, sobre todo al constatarse que las percepciones (propioceptivas) que contiene el fenómeno sinestésico, si pretende formar parte del mundo exterior, conexo al de las íntimas emociones primitivas que tendían a relacionar con todo lo externo. Esto es también aplicable a la écfrasis en tanto que trata de traernos en su descripción la plasticidad de la obra representada, mas nos será muy difícil quedarnos ante la imagen ecfrástica con la mera descripción literaria y verbal, por lo que en muchas ocasiones será inevitable encontrar relaciones muy estrechas con la sinestesia, sobre todo porque pretende en los casos más conseguidos la intensificación sensorial y afectiva capaces de conmover el ánimo y la misma concepción de lo real representado.
La imagen -creativa o poética-, como observamos, no se resuelve para su descripción y compresión con las argumentaciones metafóricas o analógicas, como tampoco a las semiótico-icónicas que pretenden observar una forma de adquisición de conocimiento, sobre todo si los consideramos como meros paradigmas –espejos- miméticos que reflejan la realidad[8]. La contaminación entre las artes está servida desde hace ya mucho tiempo,[9] y recalcada de manera insistente en nuestros días,[10] ni bajo las consideraciones mejor elaboradas (artes temporales y espaciales),[11] y acaso tampoco desde las concepciones teóricas que designan la búsqueda de un arte total[12]. En cualquier caso, la pretensión de diluir fronteras entre la vida y el arte (el signo y la cosa), se intentará siempre a través del útil creativo por excelencia cual es la poesía. Esto puede constatarse de manera muy particular en la observación y estudio –comparativo- de la imagen en su expresión ecfrástica y sinestésica, que exceden la mera (aunque muy compleja) apreciación retórica, ofreciendo perspectivas de estudio en el ámbito de otras disciplinas artísticas (e incluso científicas).[13]
La realidad (material)[14] y la representación de aquella mediante la imagen, nos traen indefectiblemente el problema de la mímesis (platónico aristotélica que influyo hasta el mismo Lessing) hasta el reconocimiento de la ἐνέργεια, (energeia)[15] del arte como objeto efectivo y autónomo; sin entrar nosotros en esta exposición en este punto, remitimos a otros estudios sobre la cuestión[16], no obstante de decir que la palabra (el signo lingüístico) nos hará llegar las imágenes (plásticas, sensitivas…) a través de la poesía, y lo hará precisamente superando la mímesis, si en verdad se construye la poesía como aquel objeto que anunciábamos, total, capaz de representar lo irrepresentable[17].




[1] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, La sensación en poesía, Artecittà Ediciones, Granada, 2010,  p.13.
[2] Ibidem.
[3] Ibidem, p. 14.
[4] Propios de la ciencia moderna copernicana.
[5] En este caso relativas a las antiguas ciencias galénica y ptolomáica.
[6] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo,, p. 14
[7] La sinestesia es para el interesado mucho más que una figura descrita y clasificada dentro de la teoría del ornato como tropo metafórico –aunque no necesariamente ha de serlo-, es reconocible en los ámbitos de la medicina, de la psicología o de la neurociencia, como un fenómeno de grande interés para explicar la mente humana en su interrelación con el mundo.
La ékfrasis (o écfrasis), para dicha doctrina, como mera descripción de matices, derivando en otras figuras como la prosopografía,, la etopeya, la topografía, la cronografía, la hipotiposis, la enargia, la evidencia,  y la ilustración.
[8] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, p. 21.
[9] Platón: Ión, Obras completas, Gredos, Madrid, 1998 ; Aristóteles: Ars Poética, Gredos, Madrid, 1999; Horacio: Arte poética, epístola a los Pisones, Impr. J. Pueyo, Madrid, 1923.
[10] Steiner, W. La analogía entre la poesía y la pintura, Universidad de Pennsylvania
[11] Leissing, G. E.: Laooconte o sobre las fronteras de la poesía y la pintura, Edt. Nacional, Madrid, 1977.
[12] Monegal, A.: Diálogo y comparación entre las artes, Universidad de la Rioja, 2000, p.9-24.
[13] Las relaciones entre la palabra y la imagen plantean problemas (metodológicos y taxonómicos) de muy compleja resolución en tanto que uno y otro artefacto (verbal o visual), puede(n) ser analizado(s) a la luz de la semiótica, la lingüística, o también desde la filosofía moderna (estética y hermenéutica).
[14] No obviamos la realidad de lo inmaterial (las ideas y abstracciones de la más diversa índole), sólo exponemos por mor de una clarificación de nuestra exposición la referencia a lo material asequible por los sentidos.
[15] Que tiene causalidad eficiente (Aristóteles) o realidad actuante.
[16] Nos remitimos nuevamente a Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo.
[17] Ibidem, p. 25.





¿La imagen, un espejismo? Un paso más allá de la cuestión retórica y lingüística. La imagen poética, Francisco Acuyo

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