martes, 12 de enero de 2016

IMAGEN Y POESÍA

Para la sección Pensamiento, del blog, Ancile, traemos Imagen y poesía, una serie de aproximaciones en torno a la imagen poética (creativa), al albur de una serie de reflexiones sobre una publicación  titulada, Notas para una melodía, de una amiga, artista, fotógrafa y poeta, Lola López-Cózar,  y que dio lugar a esta suerte de humilde compendio sobre el muy interesante y complejo mundo de las imágenes y la poesía.


Imagen y poesía, Francisco Acuyo
Sarolta Ban


IMAGEN Y POESÍA



Imagen y poesía, Francisco Acuyo
Vladimir kus





A Lola López- Cózar
,
Esta aproximación mínima a la magia de la imagen poética



Manejar sabiamente una lengua es practicar una especie de hechicería evocatoria

Charles Baudelaire





NOCIONES SOBRE EL ORIGEN DE LA IMAGEN: ETIMOLOGÍA Y RETÓRICA DE LA IMAGEN, MUY BREVEMENTE.-



La imagen, en el ámbito poético (si extraída de su origen y etimología), como imago: retrato, semejanza, copia, imitación, emulación…, en muy diverso inventario de acepciones, mantiene la idea de representación (especular) sensorial, sensible, sensitiva de objetos, de personas, mas también de emociones, ideas, pulsiones e impulsos trascendentes. Puede ser una representación mental, por tanto, una vivencia adjunta a determinados juicios; o bien una comisión imaginativo sensorial, sujeta a muy diversas sensaciones que en modo alguno tienen que ser necesariamente visuales;[1] o, una aspiración trascendental de superación de lo netamente racional o sensitivo en pos de una integración de ambas para una visión –percepción- integral del mundo. 
            Si el poeta es capaz de dar corporeidad a una realidad invisible (a través de la imagen), incomprensible o sórdida en muchos casos, véase, como ejemplo singular, la muerte, en el Coloquio de los Centauros, del gran Rubén Darío: ¡La muerte! No es demacrada y mustia // ni ase corva guadaña, ni tiene faz de angustia. // Es semejante a Diana, casta virgen como ella: // en su rostro hay la gracia de la núbil doncella […][2], también lo hará para alcanzar el efecto contario, plasmar una realidad material y sensible, suscitando las visuales, auditivas, olfativas, táctiles o gustativas sensaciones en el objeto de su (imaginatio o phatasehin), imaginación y fantasía creativas a trasladar en el poema; sirvan como ejemplo los siguientes versos: El plomizo balón de la tormenta // de monte en  monte se oía,[3] como imagen auditiva; o táctiles: […] dedos que ensayan el primer amor, // sábanas tibias sobre el cuerpo solitario[.];[4] o gustativo: Soy el sabor del alma amarillo //que en la lima del labio lascivamente // a gustar convida, saliva // o limón aromado en
tomillo, […]; visual, Aquí la luz, aquí, en la distancia: // jardín pétreo, si etérea su flora // que el alma de la forma evapora // y en la retina, esférico un alba,// de nieve entre la rosa y la malva, // nace ígneo, si criatura en la aurora[.]; u olfativa: SI aroma de retina y de tacto // musical, en la luz soy aroma; // perspectiva del tiempo que asoma // al eterno jardín de lo abstracto // concreta flor y seto en lo exacto [.] [5]; y, por supuesto, las imágenes sinestésicas: El agua es un rumor de aromas[6].
            Muy sucintamente, con ejemplos, nociones, aproximaciones teóricas y extracciones prácticas tan apropósito como las ofrecidas, podemos hacernos una idea de la complejidad y riqueza de la imagen en el vasto (y mágico) dominio de la poesía. Dominio que excede, a mi humilde juicio, el ámbito de lo meramente literario, si es que la creación –poiesis-, en este sentido la referimos al impulso y proceso creativo que puede incumbir a muy diferentes campos (creativos) artísticos o disciplinares que acaso no pueden descartar el científico imbuido por la imagen como vía de aproximación a la realidad del mundo[7], cuestión esta que sería motivo de otro prolijo y no menos intrincado y muy interesante debate, aunque conviene al menos referirla puntualmente en esta exposición nuestra, sobre todo porque la imagen de la que aquí trataremos pretende tener un carácter mucho más amplio, aun cuando partamos
en su planteamiento de presupuestos ab initio claramente literarios e incluso retóricos, estos últimos también extrapolables a campos de la más diversa índole y disciplina[8]. No deja de resultar curioso que la imagen, como figura retórica, se la encuentre en los manuales y taxonomías en el escalafón de Figuras textuales[9] (Figuras de pensamiento), y más concretamente clasificada entre las denominadas de Adición, de las que viene a decirse que se integran en un lugar dado del texto primario y que pueden considerarse segmentos textuales innecesarios desde el punto de vista global de la coherencia del texto, afirmándose una función textual meramente complementaria o amplificadora,[10] concepto y definición que, como veremos, no completa ni de lejos la dimensión que nosotros pretendemos ofrecer en nuestras aproximaciones, y no porque no valoremos las apreciaciones retóricas de la imagen, sino porque creemos que habría que completarlas, sobre todo en atención a la proporción nueva que se advierte en ella a la luz de la interdisciplinariedad de las apreciaciones teóricas de la literatura en relación a otras artes y de la fusión de las mismas para el ofrecimiento de caminos distintos en la expresión artístico creativa,[11] donde tratan de integrarse la poesía y las artes plásticas, por ejemplo. 
            Que la imagen, en su designación e identificación retórica (de manual) sea colocada, entre las figuras de vertiente textual de la Comparación, y siendo reconocida como tal entre  otras figuras como el Simil o la Parábola, es una cuestión muy digna de reseñar, en tanto que la imagen – o Icón- se mantiene para establecer relaciones de semejanza y que en su práctica poética, al igual que los cotejos de la Parábola, afectan no sólo a cualidades físicas[12], sino también morales, sentimentales, factuales que estarán en singular forma de correspondencia tanto con elementos del mundo natural, cultural como mitológico y trascendente. Mas es importante atender a otras figuras tradicionales de pensamiento que conforman una familia muy importante y sugerente que nosotros relacionaríamos con la imagen, nos referimos a la écfrasis.
            Resultará inevitable (por cuestiones terminológicas bastante evidentes) emparentar el
concepto de imagen (recordábamos, del latín, imago) al de imaginación (imaginatio) como aquella facultad gnoseológica -ya traída por Aristóteles- que es capaz de suscitar o combinar imágenes o representaciones de la realidad.[13] Desde luego no estará de más tener muy presente que la literatura al respecto en las diferentes corrientes filosóficas es abundante y muy significativa (por mucho que nuevas disciplinas científicas como la psicología o la misma neurociencia traten de monopolizar su estudio) en sus muchas consideraciones que, como es muy razonable, tienen muy presente la raíz u origen de su terminología que viene significar acción o efecto de formar una figura mental. Así, desde los escolásticos, que la relacionan con la capacidad de la fantasía para recrear la realidad, distinguiendo de esta la función creadora y otra meramente combinatoria o reproductora que asume Kant para distinguirla como unidad verdaderamente creativa cuando en su apercepción es capaz de la síntesis trascendental de la imaginación,[14] si es que estas representaciones no se encuentran en el ámbito de las sensaciones. Diltthey, Croce, Schlegel… ampliaron estas consideraciones filosóficas sobre la imaginación que acaso dieron juego dialéctico para la creación de corrientes literarias (véase el Imaginismo[15], con figuras como Pound, D.H. Lawrence, incluso Eliot o Joyce)  y no literarias entorno a una teoría y una práctica de la imagen que habría de vertebrar sus diversos mundos creativos.
            Si decimos que la imagen artística (si nacida de la imaginatio creativa), puede tomar elementos antes percibidos o experimentados –y reconociendo que esto no siempre tiene que suceder necesariamente-, produce o transforma estímulos y realidades nuevos, vinculándolos, en lo que a nosotros interesa, a los procesos creativos. Si la imagen es, pues, no sólo elemento fundamental, sino motor de transformación y representación que está unida a los procesos mentales más profundos, debemos también emparentarla inevitablemente al fenómeno no menos enigmático de la conciencia.
Resulta extraordinariamente interesante constatar cómo figuras (y tropos) de la retórica tradicional han ido adquiriendo una importancia que ha trascendido los propios campos de aplicación y estudio teórico de los tratados clásicos (en sus diversos corpus) al uso, e incluso han adquirido una muy interesante aplicación en campos de estudio especulativo científicos en el ámbito de la propia epistemología, que nos advierte de que el elemento retórico (en el ámbito creativo poético) en modo alguno puede considerarse como ingrediente mecánico del organismo que constituye el cuerpo vivo del objeto dinámico que ha venido en constituirse como ser o siquiera atributo poético creativo. En otro lugar y ocasión decía: Cuando os digo que un tropo o una figura es algo vivo, organizado dinámicamente, y donde ha de tomar cuerpo y alma en este caso el poema, es para que toméis esta apreciación como algo de capital importancia por ser rigurosamente cierto. A partir de este hecho comencé a percibir el fenómeno retórico de manera bien distinta, e indagué entonces detenidamente sobre figuras tan peculiares como la sinestesia, la metáfora y el símbolo, todo lo cual tuvo como resultado un estudio acaso muy singular que ya a algunos sirve de referencia sobre su funcionamiento especial[16]. La plasticidad del lenguaje poético toma carta de verdadera naturaleza en el uso de estas figuras[17] - (que, junto a su característica sintaxis y elementos métricos) hacen de su discurso una vía de aprehensión de la verdad en tanto que nos acercan a lo real inteligible, por eso añadía: Es conveniente que apreciéis que aquí no hablamos sólo de los constructos arquetípicos que hacen que determinada cualidad o significado tengan rasgos comunes (universales) para toda la humanidad, acaso también con cualquier entidad consciente o inconsciente que encuentren vinculación en su estadio psíquico (y físico) de lo que es el mundo y que tiene que ver muy estrechamente con la conciencia[18].
            La ciencia, en el estudio físico del universo y la materia, y ante la complejidad de sus interacciones estructurales y su intrincada dinámica recurre a la imagen retórica para hacerse entender, cuestión esta que plantea un nuevo acercamiento y una nueva perspectiva en relación a los tropos y las figuras como la metáfora, la sinestesia, la écfrasis… y en general hacia el lenguaje poético en su singular manifestación expresiva, mas teniendo en cuenta que la imagen producida por este discurso es o cuando menos puede ser más que mera representación analógica, o como mera copia (véase todo el despliegue teórico – y práctico- entorno a la μίμησις –mímesis- Platónica y Aristotélica hasta nuestros días), pues en realidad la imagen puede trasladarse al ámbito de la producción de signos,[19] aunque se ha insistido reiteradamente en diferenciar, sobre todo por parte del lingüista, entre el signo y el icono.[20] No entraremos en más consideraciones ligüístico-semióticas en esta exposición[21] salvo para decir que el debate sobre la imagen poética es amplio y complejo, pero también fascinante, máxime si en virtud de ella estamos debatiendo desde una óptica estética nada menos que la forma no solo de expresar artísticamente, sino la percepción de lo real, la vieja controversia entre la δόξα -doxa –opinión-[22] y la ἐπιστήμη –episteme-[23] vuelve de nuevo para debatirse desde unos presupuestos diferentes. A fuer del peligro pasar por un doxóforo[24], creo que será bueno atender a este debate desde una óptica más amplia y fluida que se concierte con la realidad dinámica del fenómeno de la expresión poética.
            La imagen poética pone en evidencia que […] la “verosimilitud” y la “probabilidad” son las que en verdad marcan la realidad personal y transpersonal más allá de la comunicación misma[25]. La imagen ofrecida a través de las figuras retóricas y el proceso poético creativo – y por tanto desde la imagen -metafórica, sinestésica, ecfrástica…- se avisa de que está estrechamente vinculada a la conciencia, lo que a su nos advierte de que acaso la realidad (Schopenhauer y la teoría cuántica coinciden en esto), sin la conciencia del mundo,[26] no sería algo inteligible y tal vez siquiera posible. Lo ideal y lo abstracto, en virtud de la imagen, se hacen virtualmente indistinguibles invitándonos a un entendimiento integral –holístico- que nos incita al autoconocimiento en el proceso de comprensión del mundo.


[1] Véase, Wellek, R. y Warren, A.: Teoría Literaria,  Gredos, Madrid, 1974.
[2] Darío, R.: Coloquio de los Centauros, Obras completas, Aguilar, Madrid, 2014.
[3] Machado, A.: Obras completas, Biblioteca nueva, Madrid, 1998
[4] Cernuda, L.: Obras completas, Siruela, Madrid, 1994
[5] Con toda modestia, estos versos, por tenerlos más a mano; Acuyo, F: Diez décimas decimales, Nueva York, 2000, segunda edición, Granada, 2012.
[6] Martín Vivaldi, E.: Poesía Completa, Universidad de Granada, 1989.
[7] Recuérdese a Albert Einstein (Mi visión del Mundo, Tusquet Barcelona, 1995), que daba mucha más importancia a la imaginación que al propio conocimiento, en tanto que aquel era siempre limitado. Mientras que el de la imaginación (o como modestamente yo la entiendo, conciencia creativa), es el que envuelve y da consistencia al mundo
[8] Véase, por ejemplo, como en el relato y constructo publicitario adquiere gran importancia en su conocimiento, manejo y aplicación discursiva.
[9] Lausberg, H.: Manual de retórica, Gredos, Madrid, 1960, y Mayoral, J. A.: Figuras retóricas, Síntesis, Madrid, 1994.
[10] Mayoral, J. A.: Figuras retóricas, p.178.
[11] Tan solo hay que recordar el célebre Ut Pictura Poesis Horaciano.
[12] Mayoral, J. A.: Figuras retóricas, p.185-186..
[13] Estébanez Calderón, D.: Diccionario de términos literarios, Alianza Edt. Madrid, 1996, p.554.
[14] De su célebres juicios sintéticos a priori en su estética trascendental;  Kant, E.: Crítica de la razón pura, Espasa Calpe, Madrid, 1974.
[15] Movimiento literario nacido entre 1908 y 1912 que viene a ser integrado por escritores ingleses y norteamericanos que vienen a darse a conocer en revistas como Poetry, The Egoist, Poetry anda Drama…
[16] Acuyo, F.: Retórica: hacia una nueva epistemología 1, Blog Ancile, Pensamiento, http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2011/02/retorica-hacia-una-nueva-epistemologia.html
[17] Ibidem: Pero recordemos un instante las herramientas propias de la retórica de la imagen: profundidad de campo, nitidez, enfoque, color, textura, pincelada, línea, mancha, claroscuro, según se trate de dibujo, pintura o proyección y plasmación si es fotografía.
[18] Ibidem.
[19] Barther, R.: Elementos de semilogía, Corazón Edt., Madrid, 1971.
[20] Acuyo, F.: Retórica: hacia una nueva epistemología:  […] el lingüista  niega carácter a la comunicación analógica, pero, ¿cómo explica que, por ejemplo, en el ámbito de la poesía se recurra a la fuerza de la imagen (retórica) metafórica, sinestésica…  para reforzar la fuerza expresiva y de representación en los poemas (el caso de Lorca me parece particularmente interesante)? ¿No será que tanto la teoría lingüística como la propia de la imagen parten de premisas mecánicas, esclerotizadas que no hacen sino desfigurar el potencial retórico y expresivo de cada una de ellas? Pero, demos un pasa más de Barthes y de los lingüistas de la posmodernidad. Si los mensaje en retórica (lingüístico y el icónico) se traducen en dos bien diferenciados, hemos de decir que esta fragmentación no nos parece adecuada en tanto que las fronteras entre la palabra y la imagen puede estar más diluidas de lo que parecen, hecho este que puede ser especialmente susceptible de reconocerse […]
[21] Véase desde esta óptica Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, Artecittà Ediciones, Granada, 2010.
[22] Forma de conocimiento engañoso (según Platón manifiesto como eikaisa εἰκασία o pistis πίστις , o lo que es lo mismo: como fantasía o imaginación y la fe o creencia. Terminología que se relaciona con las ideologías según la teoría de Bordieu.
[23] Entendida como conocimiento o ciencia para extraer la verdad última de las cosas y, según Platón opuesta a la doxa.
[24] El que prevalece en su discurso la opinión sobre el discurrir intelectual y científico, inferior al mundo platónico de las ideas frente al vulgar y ordinario que representa lo sensible.
[25] Acuyo, F.: Retórica: hacia una nueva epistemología:. podemos inferir de todo esto que la razón es un vehículo más para el entendimiento y la comprensión del mundo, mas no el único. Por vía del estudio de la retórica tanto el consciente como el inconsciente se vierten como posibilidad creativa de primer orden: la imagen ofrecida por las figuras retóricas nos dice que la realidad (Schopenhauer, la teoría cuántica) sin la conciencia el mundo no tendría que ser posible.
[26] Ibidem.





Imagen y poesía, Francisco Acuyo

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