jueves, 13 de octubre de 2016

LA MENTE A TRAVÉS DE LA POESÍA: MÁQUINAS DE PROPÓSITO ÚNICO Y DE PROPÓSITO GENERAL

La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, es el título de la nueva entrada para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, prosiguiendo con la temática de la mente, tan fascinante como controvertida.




La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo





LA MENTE A TRAVÉS DE LA POESÍA:
MÁQUINAS DE PROPÓSITO ÚNICO 
Y DE PROPÓSITO GENERAL 






La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo
De Vladimir Gvozdev




EL afán de poder hacer realidad la máquina de propósito general[1], cuyo funcionamiento se asemejase al del cerebro, ha sido y es uno de los sueños de la inteligencia artificial, pero los sistemas expertos para tal propósito han demostrado, amén de su debilidad, la dificultad de enfrentarse con éxito a las novedades a las que la mente del hombre afronta con increíble éxito. La lógica formal, en la que se funda la misma computación[2], como decíamos en anteriores entradas, con su generalidad lógica (cuyas reglas de funcionamiento no atienden a los contenidos ni a los significados), no parece adecuarse en modo alguno a la generalidad vital, orgánica, mundana (que no atiende a reglas lógicas específicas  y donde los significados son fundamentales) de la que está hecha nuestro cerebro y, en consecuencia, nuestra mente humana. Las dificultades para enfrentarnos a la complejidad de la cognición[3] tal vez sea uno de los principales escollos para tal propósito de generalidad, de hecho no está muy claro a qué tipos de conocimiento tenemos acceso y cuales forman parte de la inteligencia natural.  Así pues, parece que el cualitativo salto del localismo lógico (de la máquina actual) al holismo exigente de la mente humana no es nada fácil de producir, y pone de nuevo de manifiesto la pugna de la lógica –computacional- y el discernimiento integrador generalista  de la mente ante de la realidad del mundo con la que participa.
                Sí, la dinámica de la mente está perfectamente acorde con la actividad del mundo con el que interactúa, mas, haremos una especial analogía de este proceso relacionándola con los procesos poéticos creativos, desde los cuales diríase poder captarse con especial relevancia la inteligencia viva,lógica poética o ciencia de la paradoja)[4] en la que la misma estructura –lógico- gramatical se pone en tela de juicio (la especialidad del lenguaje poético), por mor de adaptarse a la más amplia expresión –ser expresiva-  para integrar lo más dilatadamente (y, no obstante, exactamente) posible nuestra mente con el mundo. Es un particular  esfuerzo por eliminar aquellas proverbiales lentes kantianas que nos impiden ver la realidad del mundo. El proceso poético creativo nos proporciona una plataforma  o un medio ideal no solo de conocimiento, también de integración vital e inteligente en el entorno, que nos demuestra que la información perfecta[5] no solo no es natural, tampoco acorde con nuestra propia naturaleza. Digamos que los prototipos simbólicos y de significado mediante los que el proceso creativo se conforma, orienta el pensamiento (poético) pero en modo alguno puede afirmarse que son lógicos, cuando en realidad son profundamente psicológicos. En este sentido el proceso de configuración del discurso poético es de una marcada generalización –analógica- que marcha en pos de la eliminación de información para conseguir una marcada reducción de la complejidad idónea para la integración (expresiva) de los potenciales conceptos que la acerquen a la realidad de lo representado. Por eso el elemento sensorial permanece imbuido retóricamente (metáforas, sinestesias, analogías diversas…) para que dicha integración con la realidad sea, dentro de lo posible, un hecho consumado no solo por la razón consciente, sino también por la inconsciente y corporal que activan la mente para el reconocimiento de la realidad. Es en verdad una suerte de economía cognitiva (que diría Campbel)[6] que nos da acceso al mundo creativamente, vertiendo como en pocos otros ámbitos del saber humano una capacidad de sapiencia del mundo que va mucho más allá de lo que le es dado conocer por la experiencia[7].
La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo
                La experiencia vital está estrechamente relacionada con el proceso creativo poético en tanto que a través de dicho proceso la mente atrapa para sí los más sutiles indicios de la vida, convierte en revelaciones hasta los pulsos del aire.[8] Esto es perfectamente constatable si atendemos a la misma singular naturaleza de la palabra poética. Esta, en su especialidad (lingüística), sobrepasa  cualquier departamento semántico, cuyo patrón sitúe el significado de manera estática (mecánica) para ser aprehendido, en realidad es el impulsor, el fermento, la semilla que encierra la ingente simbología que, decíamos, es propia del discurso poético para que, en su peculiar ámbito cognoscitivo, nos revele el mundo. He aquí que cualquier lógica, razón o juicio que dicha palabra poética exprese ha de quedar radicalmente perturbado para una interpretación mental integradora que aspira a un conocimiento que tiene que ir más allá de las proposiciones que ofrecen las definiciones de las palabras, la ambigüedad de las mismas es la que facilita una hermenéutica  que rebasa la mera compresión lógica particular. Si bien se ha afirmado que es muy improbable que una máquina (informática) pueda comprender la lengua estándar, ordinaria, cuánto menos podría hacer lo propio con el lenguaje poético.
                No es de extrañar por parte de, no sólo poetas, también lectores y estudiosos de la poesía (y constatable también en otras manifestaciones relativas a la poiesis o creativas, literatura en general, arte, filosofía….) haber encontrado en esta manera de interpretación del mundo una tabla de salvación y de higiene mental, ya lo advertía Chesterton cuando afirmaba que en cierto modo el misticismo (si advertimos en este modo de capturar e interpretar el mundo como no estrictamente lógico, en tanto que la lógica es engañosa, y  que las cosas no son lo que parecen)  ha mantenido sanos a los hombres. Lo que los ha llevado a la locura es la lógica,[9] así como una manera de inmarcesible capacidad de expresión.
                Siguiendo las directrices marcadas por las analogías de la máquina y de la poesía, podemos afirmar que los procesos de la mente ponen en evidencia que el sustrato material de esta no es una máquina universal,[10] además de establecer una admonición muy digna de tener en cuenta en relación a nuestra conciencia, y es que esta es sólo una mínima fracción de los procesos mentales ya que el ámbito inconsciente no sólo contiene más conocimiento, además, en virtud de su capacidad expresivo integradora, estrecha con vínculos más fuertes la mente a la realidad.
                Las explicaciones del juicio poético se sitúan en el ámbito precientífico y puede considerarse que forman parte del aparato mental cognitivo que enlaza con lo inconsciente, cuya pretensión (al igual que la ciencia) es poner orden en el caos de las sensaciones, pero su pasión no es solo de conocimiento, también de integración afectiva y trascendente que a nuestro juicio es innata, y lo resuelve en virtud de una singular razón poética uniabarcadora que aprehende a un tiempo las causas y los efectos mediante la consciencia y los ecos del inconsciente y, sobre todo, porque se ofrece como una manifestación altamente creativa. La intencionalidad de la poesía se vierte en un género de relato rítmico fragmentario, muchas veces profundamente emparentado con la manera de la
La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo
producción onírica, la cual hace de nuestra mente una singular herramienta de entendimiento de la realidad en pos de un sentido que trasciende lo meramente lógico y que se ofrece como una forma especial de vida propia.
                Puede describirse este juicio poético como una manifestación irracional que, no obstante, exhibe una serie de reglas (leyes del caos en un lógica poética) que pudieran ser taxonómicamente descritas de igual modo que fueron catalogadas las de la lógica pura (matemática), y que demuestra que el proceso irracional (ilógico) no abandona a la mente nunca, y es que si los principios de la lógica formal y las leyes que la condicionan adaptándose a la incertidumbre proporcionan patrones que garantizan la menor cantidad de sorpresas bloqueando a la mente en el camino de la sabiduría,[11] la irracionalidad de la poesía nos invitan a la intromisión creativa sobre lo convencional racional en pos de una profunda visión siempre fresca, asombrada y nueva sobre el impulso fascinante de la vida, capaz de hacer posible mediante su potencia creativa la realidad de nuestra consciencia. Consciencia que va más allá del yo a la búsqueda de las generalidades que nos hacen una mente común con el mundo.
                Hablaremos en próximas entradas sobre el soporte que hace posible la mente como realidad capaz de expresar, describir, cuantificar y procesar (en el caso de la máquina) e interpretar el mundo, y que sustenta capitalmente también a la poesía, siguiendo con las anteriores analogías entre la máquina y los procesos creativos en la poesía, para mejor entendimiento de la mente, nos referimos nada menos que al lenguaje.





Francisco Acuyo






[1] Las máquinas de propósito único (concebidas para exiguos dominios de conocimiento a través de determinadas reglas) se pretende que alguna vez sean de propósito general (combinando dominios diversos de conocimiento) que en realidad es la capacidad para desechar el tipo y la cantidad justa de información, que vendría a ser como dotar de sentido común a dicha máquina.
[2] La ciencia de la computación que estudia la sistemática de los algoritmos que componen la información a través de los procesos y transformaciones de la misma y que dieron lugar a las máquinas de cómputo que van desde las que diseñara e idearan Charles Babbage, Pascal, Leibniz… hasta los trabajos sobre computación de Alan Turing, Alonzo Church, Kurt Gödel, John Von Neumann…. que darían lugar a la actual revolución digital y las expectativas de la computación cuántica.
[3] Es decir, de una competente ciencia de la mente.
[4] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, Artecittá ediciones (Fundación Internacional Artecittà), Granada, 2010;  Elogio de la decepción (y otras aproximaciones a los fenómenos del dolor y la belleza),  Jizo Ediciones, Granada, 2013; Naturaleza del pensamiento humano: la realidad de la mente (en virtud de la inteligencia artificial y la poesía, Blog Ancile: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2016/10/naturaleza-del-pensamiento-humano-la.html 
[5] Hoy sabemos que una computadora puede ordenar y manejar cantidades ingentes de información, en cualquier caso la mente humana, al estar inmersa en el espacio y el tiempo, expone una naturaleza que imposibilita (a día de hoy) un programa informático completo de aquella.
[6] Campbell, J.: La máquina increíble, Fondo de cultura económica, México,  1994, p. 183.
[7] James, H.: The arte of Fiction, Morton D. Zabel ed. 1884, The portable Henry James, Viking, Nueva York, 1968.
[8] Ibidem, 397.
[9] Chesterton G.K.: Simplicity and Tolstoy, Arthur L. Humphreys, London, 1912.
[10] La máquina universal de Turing (dispositivo hipotético que pretende representar una máquina de computación, cuya utilidad primordial es averiguar los límites del cálculo mecánico) es capaz de simular la lógica de cualquier algoritmo específico para computación de otra máquina (de Turing).
[11] Campbell, J.: La máquina increíble, p. 347.




La mente a través de la poesía: máquinas de propósito único y de propósito general, Francisco Acuyo
De Jaroslav Jasnikowiski

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