martes, 25 de julio de 2017

EL CONTINUO POÉTICO O LA IMPOSIBILIDAD MECÁNICA DE LA POESÍA

En las reflexiones sobre el infinito poético cabe esta nueva entrada, para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, que lleva por título: El continuo poético o la imposibilidad mecánica de la poesía.





EL CONTINUO POÉTICO

O LA IMPOSIBILIDAD MECÁNICA DE LA POESÍA






Si en el dominio de la disciplina matemática se sabe que la recta –real- ni ninguno de sus segmentos son numerables (Cantor), siempre me paré a reflexionar sobre si la numerabilidad de determinados elementos –métricos- del verso y del poema no tendría un cierto parentesco con aquellos elementos geométricos no numerables anteriormente  enunciados, ni siquiera en algunos de sus segmentos (como pudieran ser los componentes métricos, los contables por excelencia), amén de que, como todos sabemos el constructo del conjunto de los poemas estará compuesto por los (sub)conjuntos métricos, gramaticales, lingüísticos, retóricos…. Que están estrechamente vinculados a los métricos y que, como deducíamos en anteriores ocasiones, tampoco son ordinariamente numerables.
                Todo parece indicar que el ámbito estructural que impulsa y conforma al poema, si lo tratamos de objetivar, aunque sea en su vertiente métrica, se presenta en realidad como un continuo orgánico ilimitado que, me recuerda aquella idea sorprendente del mismo Cantor en el que hacía alusión a la cardinalidad de un conjunto que, a su vez, hace referencia al número de elementos de dicho conjunto, por lo que cabe colegirse que en realidad no estamos hablando de un número (menos aún de un engranaje en la supuesta máquina del constructo métrico poemático), más bien estamos hablando de una magnitud que pone en evidencia la sucesión continua del artefacto poético, continuidad que, por otra parte, sigue indemostrable a día de hoy en el mismo ámbito de las matemáticas[1].
                Dada mi precaria formación matemática, acaso imagino cosas imposibles de comparar, ya que más proclive a la divagación poético intuitiva, tiendo hacer un ejercicio de hipótesis -quizá- algo extravagante, en cualquier caso me gusta pensar que la poesía es el paso más allá mediante el que al menos se intenta hacer decible la hipótesis del continuo[2]. Radica esto en que la poesía (igual que la matemática, es capaz de manejar herramientas lógicas para la construcción de los elementos que componen el verso y el poema, pero también es susceptible de traer aquellos componentes irracionales (por ejemplo simbólicos) que empujan a otra forma de entendimiento del mundo como totalidad, en donde se integra la conciencia misma del individuo.
                Si bien la física, la cosmología, y la misma filosofía están sujetas a la observación de de lo discreto medible,  en la actualidad exponen irremediablemente cuestiones tan sugestivas como las del infinito, y no ya como expresiones mentales, abstractas de matemáticas potenciales, sino como realidades actuales que no dejan de resultar inquietantes (la indivisibilidad del átomo en la física actual es cosa harto superada),[3] al menos para el sentir común del entendimiento ordinario, ajeno a las teorías del cuantum. Me hace pensar todo aquello que la poesía nos muestra en sus constructos poéticos tan especiales ese continum indecible e infinito que se manifiesta a través de las interacciones numéricas cardinales o puntuales (métricas, por ejemplo). La poesía es una vía de aprehensión organizada, holística de entendimiento e integración de nuestra conciencia y el mundo, que en el poema son mostradas como una singularísima realidad que, mi modesto entender, se sitúan más allá de aquella visión pesimista y negativa del infinito (así lo percibían Hegel o el mismo Leopardi, acaso Cernuda) como mero deseo o juego trivial de la imaginación.
                El límite geométrico en el que descansa del vértigo del infinito el pensamiento mecanicista es la circunferencia (si en verdad esta es el límite de todos los polígonos), el límite imposible de la poesía, es la visión mecánica de los elementos vivos e inagotables que la constituyen. De todo esto y más hablaremos en próximas entradas de nuestro (vuestro blog) Ancile.


Francisco Acuyo



[1] En 1963, el matemático americano Paul Cohen demostró que la hipótesis del continuo es indemostrable en el ámbito de los axiomas de conjuntos.
[2] Relativa a la cardinalidad de los números reales y que fue ofrecida por Cantor, para firmar que no existen números infinitos entre el conjunto de los números reales y los naturales, y que extraigo para el ámbito de la estructura métrica y su peculiar computabilidad.
[3] Es en verdad extraordinario que en el dominio de la mecánica cuántica, las teorías que mejor se adaptan a la descripción del mundo subatómico, tratan a dichos elementos constituyentes, electrones, quark… como interacciones puntuales o lo que es lo mismo como puntos de una recta o como números reales con todo lo que esto conlleva. (Gracián, Enrique, Un descubrimiento sin fin, el infinito matemático, RBA, revistas, 1987)




No hay comentarios:

Publicar un comentario