viernes, 16 de enero de 2026

ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" II

Segunda entrega para la sección de Ciencia del blog Ancile, de: Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II.



ALGUNAS APROXIMACIONES AL TÍTULO: 

 "ARTE, LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO" II



Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo




La palabra poética es sanadora. Como lo es todo arte que vive de su espíritu o aliento creador. Lo es porque reconoce el privilegio del habla, porque es uno de los dones divinos más puros.(1)  Porque la palabra poética debe ser cuidadosa en extremo, su exactitud es signo de su excelencia. Debe ser meticuloso, pulcro, diligente el poeta porque en el trasfondo de la naturaleza de lo que dice subyace el dolor de la separación de la fuente origen de todo logos: la presencia irracional de lo sagrado que la razón desgarra y quiere ocultar en lo más íntimo de nuestro inconsciente. La poesía es curación, es terapia porque está para el cuidado no solo de nosotros, también de aquello que nos trasciende, es la therapeia theón que atiende a la divinidad.(2)  Pero, ¿hay algo sagrado? ¿Por qué los grandes filósofos de la antigüedad evocaban e insistían en traer a través de su lógica integradora, el mundo de lo divino como origen? 

    El caso es que esta lógica singular (que los académicos consideran origen de la lógica racionalista actual) se consideraba como un don para el conocimiento profundo de nosotros mismos y para la atención de la conciencia sagrada de la realidad. La verdad es que esta lógica se entiende como revelación, revelación para la comprensión de lo más profundo de nuestra existencia en una suerte de mensaje directo de otro mundo. (3) 

Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo

Apurando los límites expresivos y lingüísticos de la poesía, aprendí que la huida de la razón era motivada por una necesidad de descender al infierno de lo irracional, y que ese descenso era imprescindible para, paradójicamente, recobrar algo de cordura, pues este descenso supone  reconocer el orbe de las ilusiones en las que, de consuno, solemos habitar. Comprendí aquello que advertía Friedrich Hordeling: Quien ha pensado lo más hondo, ama lo más vivo.

Este, Arte: la vida en busca de sentido, no es un manual que quiera indisponerse con el fundamento de toda ciencia en la actualidad de occidente, cual es el el de la razón, sino para reconocer que ella misma surge de la fuente prístina, acaso hoy olvidada, de las componendas míticas del mundo antiguo, pues aún subyacen ocultas en su discurso racional, inhibidas tal vez por las exigencias del imperio actual de la razón lógica. De aquellas pulsiones arquetípicas del inconsciente colectivo podía extraerse el pharmaka, el remedio, como pharmakon o encantamiento. Y llevarlo a cabo a través de sus conjuros (epoidan) que se recitaban (sí, recitaban en verso) para la potencial terapia que habría de producir la mejoría o restablecimiento del enfermo.

El arte poética expone la capital importancia de la cualidad evocativa de estos epoidon, conjuros, que no se pueden explicar mecánicamente y que se adecuan a expresiones simbólicas universales. Aquí, el poeta, el artista avezado juega el papel de terapeuta, si no el de daimon (o espíritu guía) que nos avisa que la razón puede crear monstruos; por eso nos pone en alerta del terror (inconsciente) que vive y que puede aflorar en lo más hondo del alma como feroz representación del trastorno metal e incluso de la enfermedad orgánica.

En próximos post abundaremos sobre los contenidos de este Arte, la vida en busca de sentido.



Francisco Acuyo



  (1) Kingsley, P.: Catafalco, Carl Jung y el fin de la humanidad, Atalanta, Gerona, 2025, pág. 34.
  (2) Ibidem, pág. 37.
  (3) Kingsley, P.: Realidad, Atalanta, Gerona, 2021.




Algunas aproximaciones al título: Arte, la vida en busca de sentido II. Francisco Acuyo


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