martes, 6 de enero de 2026

DE LA NATURALEZA DE LAS COSAS, DE FRANCISCO SILVERA

Para la sección Editoriales amigas, del blog Ancile, traemos la novedad, De las naturaleza de las cosas, de Francisco Silvera, en edición de la firma editorial Alhulia, que con las pulcras, hermosas y cuidadísimas ediciones a las que nos acostumbra, reúne los poemas de este título, el cual recomendamos desde nuestras páginas amigas a todos aquellos que gusten de la buena poesía. Como muestra, estos poemas que aquí ofrecemos seleccionados por el propio poeta.



DE LA NATURALEZA DE LAS COSAS, 


DE FRANCISCO SILVERA




De las naturaleza de las cosas, Francisco Silvera




OTOÑO, 1




Y desearíamos

que resucitaran,

que alzaran sus cuerpos

siendo todavía


mundo.

             Pero no,

el otoño llega

probando la angustia

en la inercia calma


de lo frío.

                 Vemos

la quietud, sabemos

que ya es para siempre,


todo sigue vivo

con el movimiento,

y qué quieto estás.


 

INVIERNO, 2




El invierno huele

a torcaz que canta

buscando su casa,

al humo primero

de la chimenea

que estrena ese frío

sin entrar aún.


Hay silencio y cala

la tarde, y hay alguien

dormido esperando

nada, la infinita

desidia cansada

de lo por llegar

que nunca ha de ser.


La estación avanza

dejando vacíos

en cada camino;

desiertos los vanos,

la pared esconde

vida de interior,

tiempo de quietud.





 

EL CAMPO SOLO, 4




Semeja la vida

la desdibujada

senda abandonada

que el tiempo olvida,


el camino estéril

cubierto de ramas

ciego por la grama

mostrando lo débil


de todo lo humano.

Fuerza rumorosa

apagada y muerta,

pisada deshecha,


el bosque devuelve

y cubre la altiva

figura artificial

del trïunfo vano.



 

De las naturaleza de las cosas, Francisco Silvera
Francisco Silvera

INVIERNO II, 2




Raro cielo

azul plomo

del confín

de la tierra

extranjera,


agua ansiada

horizonte

de la vista

que suplica

nube y lluvia.


Cae la tarde

más allá

de lo humano,

noche fría.



 

PRIMER VERANO, 5




Qué locura el agua

con el sol, la nube

que se va y levanta

un techo celeste


de cielo tan limpio

que parece Dios,

qué hermosa la tarde

verde, tierna y fresca.


Lejos queda el gris,

el frío distante

parece recuerdo,


la vida reclama

su música en flor

tibio el aire al fin.


 

    VERANO, 4



Incipit Aestas



Lluvia de verano

que engañas a todos

con lágrimas santas,

arrastras tristeza

como si septiembre

pintara la tarde

de luz de sol densa

y sonora, lenta.

Pero detrás tuya

retorna el ardor

con toda su fuerza,

la alegría verde

se rinde y el dios

agostará campos, personas y cielo.




 

ESTÍO, 2




Tristeza de estío

en paisaje fosco,

densa elevación

de la bruma ardiente,


calor criminal,

lento, lento el tiempo,

la muerte insolente

y la vida oculta,


que pase de mí

la feroz canícula

y venga la nube


blanca, fresca, grande,

que abarque la vista

y alague mi pena.



LAMENTO

Lamento de otoño...



Corazón y el agua

van juntos, discurren

perplejos por cauces

desesperanzándose,


porque cuando arrastra

el turbión la carne

un pulso de sangre

se agolpa y nos rompe


la vida.

             Te daba

método y tormenta

para calar almas,


pues saber llover

y latir es ser

manantial de afectos.





Francisco Silvera






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