De nuevo, para la sección de Poesía del blog Ancile, traigo un nuevo poema, siguiendo la estela de los anteriores dedicados a las observaciones estelares, bajo el título de: El vergel de la nebulosa Cadwel 22.
EL VERGEL DE LA NEBULOSA CADWEL 22
Hace pensar a
sabios y livianos
la observación del amarillo que arde
y con azules se congela, alarde
de luz que nunca tocarán mis manos,
porque será el
espíritu viviente
que anima sin materia la conciencia
el que goce de la feraz presencia
y beba eterna vida de su fuente.
Saborear creí la
luz del astro
y probar su ambrosía fulgurante,
cuando a mis labios llevo cada instante
los colores que
deja como rastro
lo intocable de su fruto cierto:
y comí de la luz viva de su huerto.
Francisco Acuyo

Qué maravilla de galaxia y de soneto
ResponderEliminarQué preciosidad y qué profundidad, amigo. Consuelo
ResponderEliminarGlosa de un soneto de Francisco Acuyo
ResponderEliminara la nebulosa cadwel 22
“Y comí de la luz viva de su huerto”
Y bebí de sus aguas procelosas
Y me adentré sin miedo en el desierto
Que esconde oscuridades tenebrosas.
Qué plenitud al alcanzar el puerto
de esa galaxia azul, turbia y hermosa.
Qué desazón vivir el desacierto
De la ignorancia gris y temerosa.
Subgigante espectral, Mirac gigante
habita la galaxia más cercana:
Andrómeda, patética y arcana
que en la noche de agosto es tan brillante
con su luz extinguida, inexistente,
de millones de años procedente.
Concha Ortega