domingo, 14 de febrero de 2016

TOC, ESE ¿DESCONOCIDO?


Tras la celebración de la Cuarta reunión nacional sobre TOC, organizada por la Asociación  TOC Granada, el seis de febrero en Monachil, decidí incluir esta reseña en la sección, Noticias, del blog Ancile, para los interesados. Para mí fue instructivo como persona fascinada en las cuestiones que, de un modo u otro, afectan a la conciencia. 


Toc, ese ¿desconocido), Francisco Acuyo






TOC, ESE ¿DESCONOCIDO?




Toc, ese ¿desconocido), Francisco Acuyo



En la célebre Nef des fous (Nave de los locos) foucaltiana, muy vigente aún, aunque parezca increíble, vemos de manera inaudita errar –de otra manera más sutil y no menos simbólica hoy- el cargamento indeseable de las ciudades que, en modo alguno querían ¿quieren? mantener en su recinto, por mor de las buenas costumbres, los usos bienhallados y la tranquilidad de las convenciones que, con toda modestia diría, son asumibles a un costo razonable y con mayor o menor reconocimiento de manera todavía más hipócrita, por cierto, en nuestros días[1]. Exilios que por desgracia son más que rituales y que nos hablan de los castillos de la conciencia social de lo que acaba de no comprenderse, si es que, volviendo a Foucault, el trastorno mental es una oscura manifestación de desorden, de caos, que se opone a la estabilidad luminosa y adulta del espíritu.
           El día seis de febrero se celebró la cuarta reunión nacional para afectados y familiares de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)[2] por la Asociación TOC Granada[3], labor social, humana y terapéutica admirable  de una institución pionera en nues  tro país para la ayuda tanto de pacientes como de familiares de aquellos que sufren dicho trastorno, iniciativa tan extremadamente singular como extraordinariamente humana que, como decíamos ha tenido lugar en Monachil (Granada), con la participación de referentes en la materia en ámbitos de la genética, la psicología, la psiquiatría, la farmacología[4] y con la concurrencia de afectados y familiares de los mismos para ponerse al día en todas las novedades que han aparecido o se presume que van a surgir en relación a este trastorno en tiempos más o menos inmediatos.
Toc, ese ¿desconocido?, Francisco Acuyo             No superada ni con mucho la visión de la stultifera navis, con su cargamento incomprensible fuera de los muros de lo convencionalmente aceptado, se habló de las terapias de tercera generación [5], quienes ponen en evidencia la singularidad de la enfermedad situándola más allá del propio diagnóstico (la clásica sintomatología manifiesta en la obsesión y la compulsión -ritual en muchas casos-,  con una vivencia emocional negativa expresada en una gran ansiedad y en emociones de vivencia desmedidas)  y a la que hay que enfrentar mediante la necesaria regulación de las emociones.  Las manifestaciones fisiológicas, psicológicas  y conductuales por parte del que sufre este trastorno se caracterizan por la negatividad o exageración de aquello que le provoca la ansiedad (y que en numerosas ocasiones acompaña la depresión), de lo que puede deducirse la estancia ante un trastorno verdaderamente heterogéneo que, no sólo hace difícil la diagnosis, sobre todo el tratamiento.

                  La ayuda a este tipo de paciente mantiene unas exigencias peculiares, en tanto que es tan importante el tratamiento personal del afectado como el del conocimiento y empatía del entorno más allegado al mismo como es el de la familia o el de los amigos. En este congreso se debatía con especial énfasis sobre las terapias de tercera generación que aportan los terapeutas de esta institución privada y sin ánimo de lucro ubicada en Sierra Nevada, terapias, como decimos, que encuentran su fundamento en la aceptación y el compromiso, aceptación del problema y el compromiso en pos de su recuperación para de esta manera salir del círculo de defensa que tantas veces acaba por inhabilitar a quien lo padece.
                  Que un tipo de trastorno como este (que se sitúa entre las cinco enfermedades psiquiátricas más comunes), y que hace del que lo padece manifestar una calidad de vida muy baja, así como del enorme sufrimiento que comporta también a todos los allegados del paciente, nos hace pensar, no sin cierto grado de estupefacción, en cómo es que apenas si hay iniciativas tan necesarias como la que ofrece este centro tan bienvenido para dolientes como para familiares y amigos de quienes la padecen. De hecho, siendo una afección relativamente tan frecuente no deja de llamar poderosamente la atención la realidad incierta entorno a su etiología así como su idóneo tratamiento, curación o corrección de la enfermedad. Aunque si echamos un vistazo, aunque sea sólo de forma apresurada al ámbito sociológico de nuestros días, observamos que vivimos muy ajenos a uno de los acompañantes perpetuos del ser humano individual: el sufrimiento. Cuestión esta que no hace sino poner de relieve cómo el individuo se afana por huir de cualesquiera malestar o desazón o incertidumbre, en pos de vivir una vida no tanto más plena como sin duda anestesiada. No en vano uno de los presupuestos de fuga más frecuente por quienes padecen este trastorno (y no en el único del catálogo de enfermedades psiquiátricas) es el de la evitación experimental del dolor que, en lugar de paliar el sufrimiento lo que viene a desencadenar es una agudización en grado extremo del mismo.   al dolor inevitables de ser vivos. Aquí es donde se debe incidir tanto para la mejora de la enfermedad como la evitación de recaídas, pues la mejor motivación es la que nos da la vida mediante nuestra capacidad de superación que no es otra que la de ser creativos.
Toc, ese ¿desconocido?, Francisco Acuyo
Las conductas de anticipación, la duda emocional, la mala gestión de las actividades cotidianas, la vivencia del pasado o del futuro, nunca del presente, no hacen sino postergar lo inevitable, que es el encuentro con la realidad doliente del ser humano. No es esta una visión nihilista y desesperanzada de la vida y del mundo, más bien al contrario, sería la que nos ofrece la panoplia más rica y vital para la realización personal, con sus luces y sus sombras que, al fin y al cabo, son las que nos hacen creativos y felices en la superación de las barreras que nos impone miedo, la aprehensión
                  En este Cuarto Congreso sobre el TOC también se debatió sobre el especial desarrollo clínico de la enfermedad (añadiríamos nosotros también la conveniencia de configurar una historia clínica de la misma que acaso nos ayudase a ver su evolución y entendimiento a través del tiempo, y su reconocimiento en el espectro y catálogo de las enfermedades mentales y los diferentes tratamientos a lo largo de la historia de la medicina psiquiátrica) así como a su origen no claramente reconocible (neuro-químico, potencial desestructuración celular, o al pairo de teorías psicológicas diversas que ven su origen en una cuestión netamente psicológica y, o, ambiental…)  así como a las diferentes ópticas a través de las que se acomete su tratamiento (farmacológico, terapéutico cognitivo y conductual, incluso quirúrgico…), centrándose de manera primordial en las técnicas cognitivas y conductuales de terapia que pueden ir combinadas con otras, aunque primordialmente con las farmacológicas, incidiendo, finalmente, en un factor nada desdeñable de afección tanto a pacientes como a allegados de aquellos, cual es del estigma social de las enfermedades mentales, en no pocas ocasiones provocado por la propia comunidad medico científica, y del que ya hablábamos nosotros al inicio de esta noticia.
                  Especialmente atractiva fue la propuesta de estudio del trastorno llevada a cabo por la disciplina de la biología genética, que pone de relieve las posibilidades de una base genética común en relación a diferentes enfermedades mentales (y específicamente para la identificación del TOC) para su taxología y clasificación. Desde que apareció la vida en la Tierra, unos 4.000 millones de años atrás, y hasta que el hombre apareció, seguramente en África, hace unos 200.000 años) no se ha ponderado lo suficiente el valor de entendimiento científico del fascinante fenómeno de la vida, y las consecuencias que la molécula del ADN y el código genético que encierra, son claves sin que ellos subyace y se configura uno de los factores esenciales del motor de la evolución. En atención a esta perspectiva genetista cabe inferirse una genómica del TOC que bien pudiera resultar a la sazón de gran ayuda si no de fundamento para su comprensión y tratamiento.
                  A través de los estudios genéticos llevados al TOC, es desde donde de manera más ejemplar se ha podido constata que la heterogeneidad de la enfermedad es la norma de su idiosincrasia biológica y desde donde la sintomatología y la causa de la enfermedad no aparecen todavía de forma clara relacionadas, de hecho, la causa, en virtud de todas las variables de estudio llevadas hasta la fecha (mediante potentes programas informáticos), parece una mezcla de genes y medio ambiente, cuya varianza oscila en un 50% de su ascendencia original. Cuando se ha intentado una búsqueda de familias informativas (llevadas a cabo por el Centro Nacional de Genotipado), han aparecido unas expectativas de diseño complejas y difíciles que, no obstante, nos hablan de la posibilidad de encuentro y de diseño de esta base genética y que puede afectar, nada menos, que al ámbito del sistema inmunitario (de hecho la psiquiatría molecular ha querido buscar para casos como el de la esquizofrenia, un gen específico y que tiene también que ver con la densidad de las
Toc, ese ¿desconocido?, Francisco Acuyo
neuronas). En realidad los nuevos estudios neurocientíficos que hablan de la extraordinaria plasticidad del cerebro, los ponen en contacto con dominios fisiológicos inesperados, como es el caso del sistema inmunitario que anunciábamos y que parece tener una estrecha relación con determinados trastornos mentales.
                  La farmacología, el tratamiento quirúrgico y la estimulación cerebral profunda, junto a las terapias de tercera generación anteriormente referidas, son los tratamientos para la mejora del TOC en la actualidad. La farmacología en este punto ha avanzado muchísimo ofreciendo productos mucho más limpios (con menos efectos secundarios) que hace unos pocos años. Los inhibidores de la recaptación de la serotonina (fluoxetina, cilatopran, paroxetina, alaproclate, sertralina…) en su diversa panoplia comercial, ofrecen rendimientos muy esperanzadores que empiezan a dar resultados a las cuatro o seis semanas de su consumo, siendo además fármacos hiperseguros, ya que no generan adicción a la química del fármaco. Nueva famacopea (como el Rubirox), ansiolíticos de segunda generación (que intervienen sobre los niveles de dopamina), incluso algún antináusea utilizado en oncología parecen tener efectos paliativos o de mejora muy interesantes, también la utilización combinada de los anteriormente enunciados recaptadores serotinérgicos con el clásico Anafranil, ofrecen una mejora sensible en pacientes más graves. En cualquier caso, la terapia cognitivo conductual se hace imprescindible aun con la ingesta de dichos fármacos, cuestión que acaso ofrecería temática y aún de argumento singular mediante el establecer un debate no menos interesante.
                  Existe entre un 5% y 10 % de pacientes que no mejoran con estos tratamientos, para los cuales existe la opción quirúrgica mediante la cual corregir la potencial mala conductividad neuroquímica del cerebro. A este tratamiento, según las estadísticas disponibles, responde un 60 % por ciento de los pacientes, y mejoran un 50 %, aunque pueden aparecer efectos secundarios en la conducta del individuo poco deseables que van desde la apatía a la desinhibición reprobable.
                  El tratamiento de estimulación cerebral profunda es otra alternativa para los casos más extremos (utilizado también para el tratamiento del Parkison), que consiste en una estimulación controlada mediante electrodos en el cerebro de manera ambulatoria, en una suerte de marcapasos cerebral.
                  Por último se está experimentando la estimulación cerebral de manera menos invasiva mediante ondas electromagnéticas proyectadas sobre determinadas zonas del cerebro y parece que también ofrece resultados interesantes.
                  En la era de la informática y del mundo virtual, han aparecido opciones de terapia virtual que sin duda darán mucho que hablar en el ámbito de la mejora de los trastornos mentales de la más diversa índole y, serán de especial incidencia y relevancia en el tratamiento del TOC. Las aplicaciones de la realidad virtual en la modernidad son extraordinarias y, de hecho, en el territorio tan complejo como es el del tratamiento del TOC, puede ser realmente revolucionario, pues gracias a esta tecnología podrá enfrentarse a sus peores temores el paciente que sufre este trastorno sin ningún peligro, mediante exposiciones graduales y controladas a sus miedos (está claro que será muy importante en el terreno de otras enfermedades psiquiátricas y fobias diversas). La invención del Gloveone es un artefacto virtual  que incorpora (mediante un guante que lleva vibradores que resultan estimulados cuando se observan determinados objetos y fenómenos) la posibilidad de la vivencia sensorial más allá de lo netamente visual o auditivo, y mediante el que se pretende llevar a término terapias de exposición que obtendrán en pacientes con TOC a unos resultados que serán sin duda muy esperanzadores.
Toc, ese ¿desconocido?, Francisco Acuyo                  Eché mucho de menos, aunque es del todo lógico dado los limitados medios disponibles y a pesar del enorme esfuerzo dedicado, algunos aspectos terapéuticos a los que sin duda se les va ya dando importancia en la Asociación y en los que se va creciendo porque lo que sobra es voluntad, entusiasmo e imaginación para ir superándose, pero que en este congreso se paso sobre ellos casi de puntillas, estoy aludiendo a  una referencia, a mi humilde entendimiento, de una potencial   les (nos) trascienden. No será extraño (lo sé por que he conocido pacientes con este trastorno que han tenido vivencias similares al albur de una indagación de esta índole) encontrar afectados por esta u otras enfermedades que han sabido entender en ellas el significado de una insuficiencia personal (social, si esta sociedad en la que vivimos es ciega a todo aquello que esté más allá de las convenciones trazadas, verdaderas o erróneas) para entender y entenderse y sobre todo integrarse en el mundo. Vehículo pues (y esta es una óptica de aprendizaje y toma de conciencia positiva y necesaria para el paciente, el investigador y el terapeuta,) el de este (y otros) trastorno(s) que ha servido para una indagación más profunda de sus vidas y de las de aquellos que les rodean. Por todo esto tal vez sea también necesario un posicionamiento ecléctico, abierto, cuyas perspectivas (por no ser estrictamente heterodoxo-académicas) sirvan de manifiesto apoyo a las tradicionales inventivas terapéuticas y de crecimiento personal de los pacientes.

                  La superación de la hipervaloración del pensamiento (cartesiano), prevalente de manera algo -paradójicamente- irreflexiva en nuestros días, tiene en el TOC acaso una de sus más recalcitrantes y sufridas manifestaciones y caricaturas, la duda metódica exacerbada de la realidad de todo aquello que no tenga una consistencia y una constatación reflexivo intelectual, no merece ningún crédito; creemos superadas las barreras cartesiano positivistas sobre las cuestiones relativas a los fenómenos emocionales y el enorme interés por la afectividad en toda suerte de problemáticas relativas al espíritu humano, el TOC nos pone en evidencia de manera descarnada que no es así, pero también iniciativas de ayuda como esta de la Asociación Granadina del TOC, que los afectos son esenciales para la superación de las muchas carencias del pensamiento calculador insensible, así, si se
Toc, ese ¿desconocido?, Francisco Acuyo
pueden señalar carencias en la neurociencia, la denominada revolución cognitiva y el pragmático conductismo, se harán sin acritud y con ánimo de crecimiento por el bien de los que sufren. A través del estudio y terapia del TOC encontraremos un campo de indagación excepcional para observar las relaciones entre las emociones y la razón. Lo consciente y lo inconsciente en el TOC adquiere carta de singular naturaleza, pues puede constatarse cómo, cuando se eliminan todas las emociones del plano del razonamiento, este es, mucho más imperfecto e inadecuado a la realidad.
                  Así las cosas, en la era de internet, de las redes sociales, de la cibernética y la realidad virtual, y ante la incomprensible y momentánea soledad (que deseamos sea superada cuanto antes) de un proyecto humano de importancia tan extraordinaria como el que relatamos, siempre al servicio desinteresado de aquellos que, sin quererlo, acaso se han visto embarcados en días de modernidad en la nave de Sebastian Brant[6] hacia la travesía de la incomprensión, la soledad y un olvido profundamente insidioso e inmerecido, creemos ahora muy sinceramente ver una luz de certidumbre, y todo en virtud de esta maravillosa iniciativa de esta Asociación que supone la esperanza cierta de superación de aquel injusto emplazamiento de los que sufren esta dolencia.
                   









Toc, ese ¿desconocido?, Francisco Acuyo





[1] Hablamos de la costumbre a la que aludía Michel Foucault en su Historia de la Locura, mediante la que embarcaban a todos los locos para expulsarlos de su ciudad de origen y buscar, lejos de aquella, residencia a aquel cargamento insensato, sobre todo en la Alemania de aledaños al 1400.
[2] Se ha venido a clasificar como trastorno de ansiedad que se caracteriza por la aparición de pensamientos intrusivos y recurrentes que acaban por producir una gran inquietud y unas conductas repetitivas –compulsiones- dirigidas a reducir aquella ansiedad; está recogido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
Además de la participación y presentación del  presidente de dicha Institución, Aurelio López Reina, intervinieron: Intervención a cargo de Ángel Carracedo Álvarez, de la Universidad de Santiago, con una ponencia titulada: “Genética del Trastorno Obsesivo Compulsivo”; Mª del Pino Alonso, del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge de Barcelona, con una ponencia titulada: “Tratamiento farmacológico del Trastorno Obsesivo Compulsivo y evolución del tratamiento quirúrgico, la Estimulación Cerebral Profunda.; Francisco Nieto Escámez, fundador y jefe científico de Neurodigital, con una ponencia titulada: Realidad Virtual Extendida aplicada al Trastorno Obsesivo Compulsivo. Caso práctico.
[5] José Juan Muro Romero, Antonella Orsucci, Encarni Cabrera y Noelia Hernández.daerna Orsucci, Encarni Cabrera ya titulada: ntillas,razonamiento, este es mucho mpues puede constatrse cdo. Veh
[6] Nef des fous, Das Narrenschiff, Stultifera Navis, tristemente excluyente  (Nave de los locos)  a la que nos referíamos al inicio.




miércoles, 10 de febrero de 2016

EL GESTO DEL ÁNGEL

Para la sección Poema semanal traemos la composición titulada "El gesto del ángel", del libro Los principios del tigre, 1997, 2ª edición aumentada 2012.



Enlace a la Web Ancile





EL GESTO DEL ÁNGEL




Spinoza

SOBRE la identidad
del tigre misteriosa
esencia la figura,
aquel gesto divino de la forma.
Mas el ángel parece
veloz y agreste; si apacible, torna
feroz, y en la sublime
sustancia que le anima se reposa:
persigue el tigre el cuerpo de la luz

y el gamo del espíritu la sombra.






Francisco Acuyo, de Los principios del tigre, 1997, 2012, 2ª edición aumentada








lunes, 8 de febrero de 2016

ENTORNO LITERARIO: SUSCRIPCIÓN

 Traemos del blog de la Revista Entorno Literario la entrada en la que se detallan las ventajas de estar suscrito a dicha publicación.



  Abrimos la sección del blog de la Revista Entorno Literario, del grupo Entorno Gráfico Ediciones,  en la que encontrarán información para suscribirse con todas las ventajas que conlleva hacerlo. Verán en el texto que sigue todas las recomendaciones mediante las que podrán formar parte de este interesante iniciativa editorial.


Entorno Literario, Ancile


ENTORNO LITERARIO, SUSCRIPCIÓN A LA REVISTA


Entorno Literario, Ancile



       Estimados lectores y amigos:
La editorial Entorno Gráfico Ediciones abre con su primer número la revista, Entorno Literario, cuya publicación tendrá tirada semestral, y que si bien se vertebra bajo el eje de la literatura,  ofrecerá en sus páginas, en rica e interesante miscelánea, junto a la poesía, la narrativa, la crítica literaria, también el pensamiento, el arte, la ciencia y los libros, siempre los libros. Firmas acreditadas y de primer orden darán cuerpo a una edición singular que hará, sin duda, las delicias de los interesados en estas temáticas y dominios singulares. Su edición está elaborada con la calidad y el cuidado de quienes aman el libro como auténtico y delicado objeto de arte, así el diseño, la impresión, la encuadernación… cuidadísimos, son los emblemas que caracterizan cada uno de los números que irán saliendo en adelante.
                Su difusión está prevista para el ámbito nacional e internacional (hispanohablante) que garantizará la divulgación de sus textos literarios y elementos artísticos e intelectuales que la configuran. Además de en las librerías y establecimientos especializados, podrá encontrar dicha publicación en las páginas y tienda virtual de Entorno Gráfico Ábaco Gráfico.
                Abrimos también la posibilidad de la suscripción a la revista con unas ventajas verdaderamente considerables para el interesado, además de recibir puntualmente la revista en su domicilio, contará con un descuento en cada número que pasará de los 8 € habituales en librería, kiosco o tienda virtual, a 6 € por número, además de recibir el regalo de un libro de nuestra colección que pasaremos a señalar en cada promoción que se haga para la ocasión, siendo la suscripción anual de 12 €. Si adjuntan correo electrónico personal, les mantendremos informados de todas y cada una de las novedades editoriales así como de las promociones y descuentos que se establezcan de manera periódica.
                Si encuentran de su interés hacerse suscriptores de esta interesantísima publicación con todas las ventajas que conlleva dicha suscripción, pueden hacerlo mediante ingreso bancario en la cuenta: ES66 3023 0027 1756 8285 2305
mandando a los siguientes correos electrónicos el justificante de pago para que, de manera inmediata, pasemos a hacerle su correspondiente envío: info@entornografico.es o contabilidad@entornografico.es Para cualquier consulta pueden escribir a dichas direcciones o también al número de teléfono: 958 421 122 / 958 431824
                Al auspicio de iniciativas como esta y con la imprescindible implicación vuestra, acaso podamos ir materializando en un mercado y una sociedad tan complejos como el que nos ha tocado vivir, la edición de publicaciones como esta (y otras que iremos ofreciéndoles) que garanticen la excelencia tanto de continentes como de contenidos traducidos en objetos de edición tan exquisitos como singulares.

                Atentamente:                                  José Antonio Rodríguez Domínguez

                                                                              Gerente de Entorno Gráfico Ediciones.




Relación de libros de regalo (a escoger uno) para los nuevos suscriptores




Entorno Literario, Ancile








Entorno Literario, Ancile
Con tecnología NFC





Entorno Literario, Ancile
Con tecnología NFC




Entorno Literario, Ancile

miércoles, 3 de febrero de 2016

LA SIESTA DEL TIGRE

En la sección, Poema semanal, de nuestro (vuestro) blog Ancile, traemos hoy del libro, Los principios del tigre, 1997, 2012, 2ª edición aumentada, el poema titulado La siesta del tigre.


Enlace a la Web Ancile




La siesta del tigre, Francisco Acuyo







LA SIESTA DEL TIGRE





La siesta del tigre, Francisco Acuyo





Descartes



SESTEA el tigre.
En sueños la
azucena
los números deshoja
de su cáliz preciso, y la razón
en la duda de pétalos metódica
infiere: Veracitas Dei, esplende
libremente en el signo que custodia.
En el jardín-espejo está la sombra
del espíritu, cuerpo que con su alma
en la luz y la imagen se desdobla.





Francisco Acuyo, de Los principios del tigre, 1997, 2ª edición aumentada, 2012



La siesta del tigre, Francisco Acuyo

lunes, 1 de febrero de 2016

LA CONCIENCIA Y LA IMAGEN (POÉTICA)

En la sección, Pensamiento, del blog Ancile, incluimos el fragmento titulado, La conciencia y la imagen poética, que forma parte del trabajo general, Imagen y poesía, del que hemos adelantado algunos otros fragmentos en entradas anteriores para esta misma sección. 




La conciencia y la imagen (poética), Francisco Acuyo




LA  CONCIENCIA Y LA IMAGEN (POÉTICA)








            En cualquier indagación sobre la realidad (artística o no –pongamos también científica), la imagen a la que nosotros invocamos, ya lo advertíamos anteriormente, será la que pueda apercibirse materialmente (sin renegar de otras realidades no perceptibles –abstractas- que conforman inevitablemente la realidad de nuestra conciencia, sobre todo, si en verdad queremos trascender lo mera o materialmente perceptible), pues es esta realidad la que pone en evidencia la fenomenología singular entre determinadas imágenes (poníamos como ejemplo las imágenes sinéstésicas y ecfrásticas), la realidad sensorial de las mismas y la conciencia perceptora, o, mejor, integradora del poeta.

            Se dice que los procesos que intervienen en lo que denominamos conciencia tiene lugar, desde una óptica neurobiológica, a escala microscópica (en la sinapsis) entre neuronas y redes neuronales y agregados celulares diversos. Las aproximaciones filosóficas al fenómeno de la conciencia son, claro está, inevitables, así lo muestra la propia historia de los diferentes sistemas, los cuales no se caracterizan por una convivencia precisamente pacífica. Como vemos ya de inicio, la conciencia tiene un sustrato material que, para el neurocientífico no tiene asomo de duda, siendo aquella, la conciencia, un epifenómeno del cerebro. Sin embargo el dualismo imperante mente-cerebro, durante tanto tiempo (persiste en nuestros días) entre filósofos y científicos de la mente expone una problemática –fascinante- entorno al mismo concepto de lo que conciencia sea. La imagen (poética) tiene mucho que decir respecto a una cuestión que en modo alguno está superada.

            Las muy diversas (y en muchos casos) controvertidas aproximaciones a la fenomenología de la conciencia, pueden servirnos de fiel referente en cuanto a la enigmática complejidad que la caracteriza y de la cual debaten desde las ciencias de la cognición, la neurociencia, la psicología, la filosofía e incluso la misma física (cuántica). Si la abarcamos en el ámbito exclusivo del estado mental es inevitable reconocer su protagonismo no sólo en el dominio de la vigilia, sino también en el del sueño y sus componentes irracionales, traída al ámbito de lo interno y subjetivo, mas, irremediablemente distinguida de la realidad física explicitada por la ciencia (Galileo, Descartes…), la cual ha mostrado su empeño de discriminación y diferencia del mundo del espíritu (del alma, de la mente); ¿mas, que tendría que decir la imagen –poética- en relación a este dualismo tan insistente?

            Las visiones derivadas del materialismo positivista más contundente, la imagen, como derivación de la creación –consciente e inconsciente-, no sería más que producto de la conciencia que, a su vez, no es más que un epifenómeno biológico del cerebro, por lo que se diría que ya está conjurado y
La conciencia y la imagen (poética), Francisco Acuyo
superado el dualismo tradicional[1], aunque en verdad ni mucho menos esto es cierto, no pocos y destacados científicos modernos no acaban de soltar el supuesto lastre del dualismo mente-cerebro (como ejemplos ilustres están John Eccles  o el mismísimo Roger Penrouse),[2] en cualquier caso la imagen se verá emparentada muy estrechamente a una realidad subjetiva que en modo alguno tampoco está exenta de controversias, véase la problemática no del todo resuelta de los qualia.[3] De todas formas la actualidad mental que una determinada imagen –poética- ofrece o puede ofrecer, no puede circunscribirse únicamente al territorio de los símbolos formales, de hecho el lenguaje mantiene una relación entre significante y significado que denota el ámbito semántico mediante el que no puede reducirse dicha imagen como un reducto simbólico –informático- que en modo alguno garantizaría el contenido semántico que interviene en toda actividad mental, y es que las operaciones sintácticas –programáticas- para alcanzar un nivel semántico que avisamos.

            Al margen de que la identidad humana sea o no un vasto agregado de células nerviosas[4] y moléculas a ellas asociadas[5], nos remitiremos nosotros al hecho del innegable influjo de la imagen –poética- en determinados estados de conciencia, siendo incluso propios o genuinos de su influencia[6].  De hecho, las imágenes poéticas, y de manera similar a lo que sucede con los qualia, ponen en evidencia que la sensación de ellas extraídas no puede ser reducida a la mera actividad neuronal,[7] y es que no nos satisface la explicación de los correlatos neuronales como explicación de la conciencia, y de ello da fe precisamente la imagen y su funcionamiento ya que no nos parece que la experiencia sensitiva[8] (visual o no) sea un cúmulo de descripciones del mundo,[9] mas bien que la conciencia sensitiva (sensorial) responde a estímulos exteriores que desencadenas procesos neuronales[10]. La imagen (por ejemplo sinestésica) nos habla no sólo de la unidad trascendental de la percepción kantiana[11] por parte del cerebro sobre determinado objeto, también de la singular sincronización (lo que en el fenómeno de la sinestesia se denomina simultaneidad cruzada) de emisiones de señales racionales que dan noción de las características de determinado objeto traído por la imagen sinestésica que nos traerán sensaciones no solo visuales, olfativas, sonoras… también cenestésicas (movimiento), de forma…
 
           Lo que pretendemos, en fin, es mostrar que el fenómeno de la conciencia, en virtud de lo observado a través de los fenómenos de la imagen (sinestésica, ecfrástica…) no debieran reducirse al ámbito neurológico,[12] de hecho hay sectores de estudiosos que abogan por la implicación física de la conciencia. [13] El mundo de la imagen –poético creativa- nos muestra el cruce, la mezcla sensorial como paradigma claro de disolución de fronteras de la percepción sensorial bajo una representación global de los objetos del mundo, e incluso de las ideaciones abstractas, que pueden ir sujetas a determinadas percepciones, es más, a través de las imágenes pueden aparecer vinculadas en una conciencia que no distingue las sensaciones físicas de las emocionales o sentimentales o de aquellas profunda y esencialmente abstractas. La sinestesia, por ejemplo, pone en interrelación la conciencia primaria (sensaciones y experiencias) con las consideradas a la conciencia superior como el lenguaje y la conciencia de sí. Es más, incluso el pensamiento simbólico y todos sus derivados abstractos no están
La conciencia y la imagen (poética), Francisco Acuyo
separados de los netamente sensoriales, por lo que la imagen –poética- no se sustrae sólo al funcionamiento de la mente en su percepción sensórea sino que está implicado en un orden singular  que integra el símbolo, los mecanismos del lenguaje y otros fenómenos reconocidos como de abstracción pura. En el fenómeno de la imagen sinestésica y metafórica dan cuenta puntual de lo que exponemos por lo que no debe resultarnos extraño encontrarnos en este territorio de la imagen con términos aparentemente contradictorios como  el de abstracción sinestésica[14], y desde donde podemos constatar que las denominadas leyes del espíritu pueden imperan en el mundo de lo externo, es más, la imagen se nos ofrece como una vía de superación de la imagen cartesiana del mundo. La imagen en su capacidad de abstracción nos muestra una realidad que va más allá del concepto que ofrece la intuición para apreciar un orden implícito en el caos de las sensaciones.

            Advertíamos[15] de que el poder de la imagen –poética- en el territorio de la cognición, es siempre creativo, si es capaz de hacer interaccionar con el entorno (y lo más profundo de nosotros mismos), mas también de modificar y modificarnos en su ejercicio y desde donde inferir que : imaginación –imagen- (creativa) y acción son la misma cosa en poesía. se manifiesta como el arte capaz de ofrecer  una forma de  conciencia capaz de dejar huellas no sólo psíquicas, emocionales, intelectuales, conceptuales, también materiales, si a través de  ella y sus marcas poderosas, podemos hacer cambiar el mundo[16]. La  potencia de la imagen poética proviene de su manera singular de conocer y convocar el mundo, no tanto de manera  analítica como integral u holística, cuyo poder evocador y convocador debe hacernos reflexionar no sólo sobre su capacidad de modificar nuestra conciencia, también y en virtud de esa capacidad, de cambiar el propio entorno con el que inevitablemente interacciona y aprovechar, desde su óptica privilegiada y creativa, su empuje para integrarse de manera armónica, orgánica y plástica con lo que en el mundo existe[17].

            A tenor de lo que la imagen poética (en forma de sinestesias, écfrasis, hipálagues, sinécdoques…) puede ofrecernos aquello que entendemos como poesía (poiesis) en términos extraliterarios, como entidad o como medio singular para explicar el impulso creativo capaz de generar lo nuevo, y que propicia el diálogo (creativo) entre los elementos perpetuamente separados[18] de la conciencia y la materia.[19]



Francisco Acuyo





[1] De no menos relevancia es el dualismo en el ámbito y terminología de la informática en su distinción de una base material hardware, y otra propiamente informática (información), el software.
[2] Eccles, J.: El yo y su cerebro, Labor, Barcelona, 1993. Penrouse, R.: Las sombras de la mente, Crítica, Barcelona, 1996.
[3] Cualidades subjetivas de las experiencias mentales que simbolizan el hiato explicativo entre las cualidades subjetivas de nuestra percepción y las del sistema físico que denominamos cerebro. Las propiedades de las experiencias sensoriales (color, aroma, sonido…) son epistemológicamente incognoscibles e incomunicables.
[4] Se dice que las neuronas se comportan (salvo raras excepciones) de manera excitadora o inhibidora, siendo este comportamiento el que se establece como causa de nuestros estados diversos de conciencia, en cualquier caso también sabemos de la plasticidad del cerebro, ya que éste puede verse modificado por diversos estímulos y comportamientos exteriores, por lo no sabemos con seguridad cuándo está siendo modificado externa o creativamente y cuándo su fisionomía es resultado de su peculiar evolución o mutaciones naturales.
[5] Crick, F.: La búsqueda científica del alma, Círculo de lectores, Barcelona, 1994.
[6] Nosotros creemos que son los que son propios de estados o mejor de dinámicas creativas.
[7] Si es que entendemos el proceso cognitivo (véase Searle, J. R.: Dos biólogos y un físico en busca del alma; Mundo científico (Rechercher) , julio-agosto, 1996) deducible de la imagen poética como una propiedad intrínseca del cerebro.
[8] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, p. 38.
[9] Crick, F.: ob. Cit. Nota 48.
[10] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, p. 38.
[11] Kant, E.: Crítica de la razón pura, Espasa Calpe, Madrid, 1987.
[12] Aun cuando la noción topológica de la red neuronal y la interconexión de los diferentes mapas neuronales ya nos hablan elocuentemente de que no son reales los departamentos estancos y categorías cerradas integrados en el cerebro.
[13] Como un fenómeno cuántico, ver Penrouse, R.: ob. Cit. P. Las sombras de la mente, p.9.
[14] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, p. 44.
[15] Acuyo, F.: Cognición y poesía II, De paradojas, juicios y apotegmas, Blog Ancile: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2011/06/cognicion-y-poesia-ii.html
[16] Acuyo, F.: Cognición y poesía III, De paradojas, juicios y apotegmas, Blog Ancile: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2011/06/cognicion-y-poesia-ii.html
[17] Ibidem.
[18] Hace tiempo planteaba un razonamiento singular sobre la poesía como potencia o capacidad creativa (extrayéndola del ámbito estrictamente literario), así las cosas, la poesía puede considerarse como conciencia en sentido ontológico, ya que su impulso creativo es fundamento de la mente (que incide en la materia), ya que se establece como un mecanismo dinámico (poético) –ser en la belleza- consciente que interactúa, como conciencia en la materia.
[19] y que podrían identificarse con los procesos de morfogénesis con más coherencia que la biología tradicional. Rupert Sheldrake apuntaba a unos enigmáticos campos morfogenéticos capaces de hacer interactuar dinámica y unitivamente el cuerpo y fuerza vitales para la generación de cualquier organismo diferenciado,[6] y que yo, acaso ingenuamente, identifico con ese impulso poiético de creación.  



La conciencia y la imagen (poética), Francisco Acuyo