lunes, 13 de junio de 2011

COGNICIÓN Y POESÍA II

Cognición y poesía 2, Francisco Acuyo








SERÁ a nuestro juicio en el singular ámbito poético desde donde podemos obtener una perspectiva idónea para observar  con especial particularidad cómo la conciencia (expresa  por el poeta, en el ejercicio de su arte, y recogida apropiadamente por el lector atento) se estructura abierta y dinámicamente en interacción con el mundo (exterior, pero también con el no menos complejo que configura su interior propio). Esto se hará particularmente apreciable en su fenomenología versal, manifiesta, especialmente, a través de las fórmulas expresivas (y de conocimiento) de ciertas figuras –retóricas-(como la metáfora, la metonimia, la sinécdoque, la hipálage… y, sobre todo, en la sinestesia). Es muy interesante atender a la observación de cómo aquellas no sólo afectan a los sentidos en razón de los estímulos externos que  pudieran afectar al que inscribe o transcribe el poema, según sea poeta o lector atento, sino que incidirán en lo más profundo  del ser que entra en contacto con la fuerza de su estro expresa en el constructo extraordinario del poema, pues será en relación de este desde donde aprehende y conoce tanto del entorno como de sí mismo. No obstante, el proceso expresivo (lingüístico) especial de la poesía, en su capacidad de aprehensión y conocimiento, nos ofrece también, para mejor gloria y excelencia de su extraordinaria plasticidad, otro no menos inaudito proceso para obtener la atención y situación precisa para su correcta vivencia y aprehensión que posibilita la gnosis peculiar que la caracteriza, me estoy refiriendo al proceso de desaprender o desandar lo ya sabido, el cual posibilita desaturar nuestra mente  en un ejercicio de vuelta a los orígenes, a la infancia más tierna, prístina y no tocada. Este volver a ser como niños y su inevitable consecuencia refleja en la visión inocente del mundo es de capital importancia para cualquier proceso creativo, y habría de serlo en consecuencia e inevitablemente para el más genuino de todos, cual es la poesía. Este estado fundamental para el entendimiento de nuevos retos, interacciones o vivencias emocionales, son la base para una comprensión medianamente aceptable del funcionamiento poético. La poesía, como el amor, incitan al desaprendizaje para, imbuidos por esta peculiar amnesia, estar en condiciones de afrontar los retos nuevos y genuinamente creativos que ofrece el poeta verdadero en su auténtica creación poética.

                En la acción creativa que vierte el poeta en sus versos se detecta que aquella plasticidad a la que hemos hecho referencia en esta y en la posterior entrada, es algo fundamental para el entendimiento del fenómeno poético como fuerza o energía creativa que habrá de materializarse, finalmente, en el poema verdadero. El poder imaginativo, creativo (de la verdad poética)  es capaz de hacer interaccionar con el entorno (y lo más profundo de nosotros mismos), mas también de modificar y modificarnos en su ejercicio y desde donde inferir que : imaginación (creativa) y acción son la misma cosa en poesía.



                                                                                                                             Francisco Acuyo





Cognición y poesía 2, Francisco Acuyo

miércoles, 8 de junio de 2011

LA TRANSFIGURACIÓN DE LA LIRA I

La transfiguración de la lira 1, Francisco Acuyo




SOBRE 
LA TRANSFIGURACIÓN DE LA LIRA




La transfiguración de la lira 1, Francisco Acuyo


De igual modo que sucedió con otros dos libros anteriores (Los principios del tigre y Mal de lujo) sucede con La transfiguración de la lira, es un poemario prácticamente inencontrable (data de 1983, como mi primer libro publicado); atiendo la demanda de algunos curiosos lectores que querían conocer algún poema de este primer conjunto de versos concebido por vez primera como libro por quien suscribe estas líneas introductorias. Libro iniciático para quien, muy joven, tendría entre los 14 y 16 años cuando redactaba primerizamente los poemas que conforman este título, entraba en el mundo de la poesía; que así concibió la totalidad de esta obra, como un ejercicio de iniciación o ritual casi hermético donde habría de nacer a la vida verdadera (en sentido semejante al que diera Whiltman) que encierra y a la vez abre el espíritu del poeta.
Queden pues aquí, con no poco pudor, una muestra breve, en dos entregas, de esta iniciación que para mi fue al universo insondable de la poesía. Ofrezco en esta primera entrega el poema que dio título a la obra, La transfiguración de la Lira, algo más largo, y otro brevísimo, intitulado: Libre el el verso y...







   El verso y la ribera
en par de las corolas se respira:
estrella, dulce esfera
del río que suspira
los lirios blandos de su blanca lira:

   Esta luz reflexiva
está midiendo al sueño la armonía:
la yerba pensativa
trazó geometría,
y enlazaba su luz la poesía;

   E indemne suscitaba
murmurando:
         «Deshace candileja
mi voz, si en luz acaba
la cárcel que refleja
tu lira grave entre mi suave reja».

   La fronda la paloma
nívea percutió del coro y lira
al canto del aroma:
Sonido le suspira
la cuerda leve que su vuelo inspira.

   Y la yerba pagana
del místico reflejo se examina:
Toda invención hermana,
toda imagen divina
robada de su espejo y cristalina.

   Sobre enhiesta e inerme,
no se alza con su nombre, si ora gime,
ni irisa, si se aduerme,
certeza donde imprime,
líneas de agua que efímeras redime.

   Siempre deidad narcisa,
inmóvil si sensible, mariposa
retorna a dar en risa
la cristalina rosa,
claroscuro de plata decorosa.

   ¡Bebe amor, la primera
nieve de tu reflejo apenas, bebe
nieve de aquella esfera
sol de la misma nieve,
sol del espejo en su reflejo leve!

    Nombrador se realiza,
belleza que sin nombre se recrea;
diamante de ceniza,
cendal que musiquea:
¡Hágase la poesía, torne, sea!



Libre el verso, y...



  SU ave al viento y silenciosa,
no expresa la voz su suave
rosa, que apenas si sabe
no más de su voz, la rosa.



  


La transfiguración de la lira 1, Francisco Acuyo

lunes, 6 de junio de 2011

COGNICIÓN Y POESÍA 1

Cognición y poesía 1, Francisco Acuyo





COGNICIÓN Y POESÍA








EN  poesía es harto frecuente, sobre todo cuando nos situamos ante determinados recursos de estilo –retóricos- como la sinestesia, encontrarnos ante la peculiar y extraordinaria capacidad de adaptabilidad mediante la cual dar cuenta de una inaudita potencia para ofrecer su  plasticidad reorganizativa en la que lo sensorial y receptivo resultan imposibles de localizar, estancar, categorizar (convencionalmente) , es decir, donde, por ejemplo, lo visual, auditivo o, en este caso concreto lo relativo al olfato:
 / En los ojos la flor / marchita la corola, / y en ti empañado, Paula, / el cristal de su aroma[1], no serán percepciones radicalmente recluidas en un ámbito estrictamente definido; la fusión ( y o la transposición) es una cualidad dinámica de su especial funcionamiento que, además,  no hace sino ofrecernos así mismo, una aproximación a la realidad polisensorial de la capacidad de recepción perceptiva del poeta.


Cognición y poesía 1, Francisco Acuyo
                Lo verdaderamente extraordinario, a mi modesto entender, radica en la forma en cómo el poeta verdadero intuye la vivacidad y organicidad de la materia poética; es decir, el poema – y el verso-,  y que será la viva imagen y semejanza de su propio creador, quien, a fin, de cuentas, procesa lo sensorialmente recibido, independientemente de su origen o procedencia, pues en definitiva responde a los patrones energéticos que hablan a su aparato neuronal que no distingue entre imágenes, sonidos, olores…  por lo que el poema (verso o versos que encierran la sinestesia) responde a esa capacidad -receptiva y motora- de particular plasticidad reorganizativa de la que hablábamos al principio; véase, por ejemplo: / […] otro sueño rumoroso / que recuerdo, en la azotea / sonaba como la luz[…] o en este otro caso: […]/ la suave brisa que bebe / miel del silencio risueña.[2] Donde lo táctil (suave), lo sabroso (bebe y miel) se funde con lo sonoro (el silencio).

Cognición y poesía 1, Francisco Acuyo
                Aquella plasticidad reorganizativa que anunciábamos dará buena cuenta una de sus características primordiales no sólo de la percepción, también de la cognición poética, a saber: la de verterse como un sistema complejo, dinámico siempre abierto. Y como consecuencia capital de este fascinante movimiento, insistimos, será consecuencia directa del singular funcionamiento cognitivo del poeta, el cual diríase retrotraerse a aquellas capacidades (primordiales) del ser humano en su proceso evolutivo de adaptación constante que hoy parece haber concluido.

                Si pudiésemos cartografiar la manera de procesar sensorial (intelectual y afectivamente) la cognición poética, veríamos indefectiblemente que la geografía ofrecida sería también inevitablemente la topografía donde las áreas adyacentes de sus influencias nunca pasarían a ser mapas con cesuras fijas, cuyas fronteras estrictas son una franca irrealidad del vívido dinamismo que las anima y que, acaso, también nos dice cómo está constituida nuestra biología perceptiva, receptiva y motora, y que, no obstante, adquiere en virtud de este proceso creativo y artístico como es la poesía,  carta de singular naturaleza.






[1] El sueño de Paula, De Pan y leche para niños, El torno gráfico ediciones, 2ª edición aumentada, Granada, 2011.
[2] Ibidem.




Cognición y poesía 1, Francisco Acuyo

jueves, 2 de junio de 2011

HAIKUS EN LOS CÁRMENES DE GRANADA



HAIKUS EN LOS 
CÁRMENES DE GRANADA*



Haikus de los cármenes de Granada, Francisco Acuyo


*Incluidos en el libro, Haikus de la Alhambra, Entorno Gráfico ediciones, 2º edición aumentada, Granada 2015.





Haikus de los cármenes de Granada, Francisco AcuyoEstimados seguidores y amigos, ofrezco en flamantes nuevas entregas una selección breve de haikus de la modesta cosecha de quien suscribe este blog. Haré apropósito una exigua exposición teórica aproximativa al haiku diciendo que el haikai o haiku encuentra sus fundamentos en las tradiciones chinas del confucionismo, taoísmo y budismo –de esta última, sobre todo el denominado budismo Zen-, así esta forma de expresión poética japonesa (que, por otra parte tanta incidencia ha tenido en occidente) se remonta a las remotas tradiciones literarias y poéticas chinas (siglos VI y VII de nuestra era). Este poema breve en su origen tenía aproximadamente unas 17 sílabas organizadas en la forma   5-7-5, cuya similitud con la tradición del cancionero español es extraordinaria (la seguirilla). La sustantivación (la predominancia del nombre –sustantivo- es uno de los rasgos más relevantes de esta forma estrófica que se encamina hacia la precisión –concisión- y sincretismo más extremos. Aspira a expresar aquello que sucede ahora, en la inmediatez del instante. Se aspira a la percepción directa, sustancial de las cosas, mediante la cual trascender la pequeñez propia. La inspiración en el paisaje y en la naturaleza de estos poemas tiene reconocido carácter (proverbial) por su genuina frecuencia y gracia y sencillez y prestancia. Se verá también -en próximas entradas- alguna composición con influencia de la métrica china y que son insertadas como haikus, me refiero a la forma especial 5-7-7, denominada katauta, y que, personalmente introduzco como una variación más de haiku. Más adelante, si fuese de vuestro interés,a podréis ver otras variedades: sedoka  (5-7-7 / 5-7-7), tanka (5-7-5- / 7-7) e incluso alguna renga (cadena variada de tankas).
                Queden aquí pues, algunos de los poemas; no llevan título, sólo un número, siguiendo la tradición japonesa, y está inspirados en algunos rincones y momentos en los diversos y bellísimos cármenes granadinos, cuyos floridos y musicales recintos son patrimonio singular de la ciudad de Granada para el mundo.




I
Haikus de los cármenes de Granada, Francisco Acuyo
  EL pino duerme
 la brisa por el cielo
en un sueño celeste.


V


   Ígnea magnolia
ilumina la tarde
entre las sombras.


VI


   Tenue pincel
pinta luces y sombras
sobre el laurel.





                  Francisco Acuyo







Haikus de los cármenes de Granada, Francisco Acuyo



miércoles, 1 de junio de 2011

SINESTESIA, CONCIENCIA Y POESÍA: ESPEJISMOS DE LA CIENCIA







Sinestesia, conciencia y poesía, Francisco Acuyo


LA inmutabilidad de nuestra experiencia sensorial, si basada en una idea de estructura cerebral así mismo fija (inmoble), cuyo localismo mecanicista pretendía explicar definitivamente el funcionamiento y especificidades de nuestra capacidad perceptiva y sensorial, parece, digo, periclitada, y en virtud de su necesaria superación acaso estemos ya en disposición de comprender el fenómeno sinestésico no sólo en el ámbito de la neurociencia o de las ciencias cognitivas, también para una idónea comprensión de su realidad y funcionamiento en el territorio de los estudios retóricos aplicados, sobre todo, a la poesía. Así pues, ha de observarse la sinestesia como aquel elemento peculiar retórico, dinámico y expresivo, mas también se hace necesario atender a su capacidad insólita (pues estamos en el dominio abstracto del lenguaje)  para mostrar  cómo se hace posible la percepción, aprehensión, entendimiento y conexión de la conciencia -poética- con el mundo.

                La vuelta a la vieja concepción griega de la naturaleza como organismo dinámico (y por necesidad) de nosotros mismos como parte integrante de aquel, parece evidente, y en contraposición al mecanicismo postgalileano que ha durado (y en muchos ámbitos dura) en la aprensión del mundo y en la comprensión del funcionamiento de nuestras propias capacidades de percepción y entendimiento. Todo esto habría de tener inevitablemente una incidencia también en el territorio que estudia las figuras, tropos y mecanismos del discurso poético; así las cosas, la metáfora, la sinécdoque, la metonimia, la hipálage…. y sobre todo la sinestesia, nos advierte(n) claramente de la nulidad explicativa de su fenomenología apurando su estudio desde una óptica aneja al localismo y mecanicismo convencionales, pues las sustituciones y fusiones sensoriales, perceptivas y aprehensivas a las que responden estas fórmulas retórico-expresivas, se sitúan en franca contradicción con los planteamientos reduccionistas y localistas que pretenden fundamentarlas.

                En poesía, puede decirse, sin temor a errar en demasía, que ha sido desde su domino desde donde es posible deducir, adelantándose a los modernos estudios neurológicos (así lo constatan el uso y apercibimiento en su manejo de poetas de cualquier época), que en realidad vemos (sentimos) no tanto con los ojos (los sentidos), sino con la mente (el corazón), aunque después encuentre su sustrato material en la compleja organicidad de nuestro cerebro.  Ha sido esta tercera entrada la última de carácter  meramente introductorio para un trabajo que, en su necesaria modestia, no deja de ser ambicioso en cuanto que pretende entrar en el vasto dominio de la percepción (y recepción e interpretación) de lo que he denominado desde la conciencia poética, labor digo, que sigue adelante y que pretende en su dimensión claramente más prolija y compleja, verse publicada con idéntica intitulación : Desde la conciencia poética.




                                                                                             Francisco Acuyo






miércoles, 25 de mayo de 2011

ESPEJISMOS DE LA CIENCIA III






Las fronteras o cesuras o compartimentos estrictamente localizados del cerebro para explicar las diferentes funciones volitivas consciente (o inconscientes, que ya adelantábamos en la anterior entrada) del ser humano, parecen diluirse en determinados momentos y circunstancias propiciados tras la observación de su dinámica singular, y de la que hacíamos referencia anteriormente, a modo de ejemplo,  al caso de la sinestesia. La idea mecanicista del sistema neuronal hoy parece ponerse en total cuestionamiento, sobre todo al constatarse la plasticidad del mismo. La extraordinaria capacidad de transformación –demostrada- del cerebro nos lleva ineluctablemente a la superación del entendimiento de este como una máquina altamente especializada, perfectamente compartimentada en secciones habilitadas para cada supuesta habilidad,  entraría en franca contradicción con esta propiedad otrora inaudita de la que hablamos y que le hace susceptible del prodigio de ser modificado.

Hay  que reconocer que plasticidad es claramente reconocible y que los cambios  de su estructura y función (del cerebro) será posible en virtud de determinadas actividades y (o) pensamientos, de lo que puede inferirse que aun cuando se deducen mayores recursos de esta extraordinaria propiedad, también se colige una mayor susceptibilidad o vulnerabilidad a los factores externos. En este caso excepcional veremos cómo incide y emparenta esta visión plástica y moldeable de la entidad biológica –orgánica- de la mente, el cerebro, en la propia concepción de la conciencia poética y de su relación (e interconexión) con el mundo de los sentidos (de lo perceptual) e integración con el mundo material en el que interacciona en virtud de su instrumento genuino por excelencia : el poema, allí donde en verdad será posible ver las voces, que anunciaba el Libro Sagrado en el célebre pasaje de su Éxodo. (20,18).





Espejismo de la ciencia 3, Francisco Acuyo

martes, 24 de mayo de 2011

AFANASI FET: O ESE SONIDO ALADO III

Afanasi Fet, o ese sonido alado 3, Ancile


Y tercera y última muestra de la poesía de Afanasi Fet, siempre de la sabia mano traductora de Joaquín Torquemada. Les animo desde aquí a su lectura en esa preciosa edición publicada por el Instituto Cervantes en Moscú, en el Año de Rusia en España y de España en Rusia.



На заре ты ее не буди



На заре ты ее не буди.
На заре она сладко так спит;
Утро дышит у ней на груди,
Ярко пышет на ямках ланит.

И подушка ее горяча,
И горяч утомительный сон,
И, чернеясь, бегут на плеча
Косы лентой с обеих сторон.

А вчера у окна ввечеру
Долго-долго сидела она
И следила по тучам игру,
Что, скользя, затевала луна.

И чем ярче играла луна,
И чем громче свистал соловей,
Всё бледней становилась она,
Сердце билось больней и больней.

Оттого-то на юной груди,
На ланитах так утро горит.
Не буди ж ты ее, не буди...
На заре она сладко так спит!







Guarda al alba su sueño feliz,
no profanes su dulce dormir;
Afanasi Fet, o ese sonido alado 3, Ancilela mañana suspira sutil
en su pecho y su rostro infantil.

Su almohada parece quemar
y su sueño mantiene el calor,
y, cual negro crespón de percal,
su cabello le cae en derredor.

Pero anoche, a la puesta del sol,
mucho tiempo pasó sin hablar,
y veía, asomada al balcón,
a la luna y las nubes jugar.

Y el fulgor de la luna al jugar,
y los cánticos del ruiseñor,
poco a poco le hicieron llorar;
le partió el corazón su dolor.

La mañana calienta febril
sus mejillas, su pecho infantil.
¡Guarda al alba su sueño feliz...!
¡No profanes su dulce dormir!




За горами, песками, морями





За горами, песками, морями –
Вечный край благовонных цветов,
Где, овеяны яркими снами,
Дремлют розы, не зная снегов.

Но красы истомленной молчанье
Там на всё налагает печать,
И палящего солнца лобзанье
Призывает не петь, а дышать.

Восприяв опьянения долю
Задремавших лесов и полей,
Где же вырваться птичке на волю
С затаенною песнью своей?

И сюда я, где сумрак короче,
Где заря любит зорю будить,
В холодок вашей северной ночи
Прилетаю и петь и любить.








Tras arenas y mares y cerros
hay un reino de flores sin par
donde duermen las rosas un sueño
que las nieves no pueden turbar.

Pero allí hay un silencio agobiante
que le imprime un sello especial;
quema el sol con un beso que hace
suspirar en lugar de cantar.

De los bosques y campos dormidos
percibiendo la dulce embriaguez,
¿hacia dónde se irá el pajarillo
que su canto no quiere esconder?

Hacia aquí, donde es breve la noche,
donde el alba despierta al albor,
hacia el frío nocturno del norte
vuelo yo con mi canto y mi amor.


Afanasi Fet 
(Versión de Joaquín Torquemada)





Afanasi Fet, o ese sonido alado 3, Ancile