miércoles, 5 de noviembre de 2014

LABERINTO Y PLANETA

Del libro No la flor para la guerra, 1987 en primera edición, 1991 en segunda edición aumentada, incluimos el poema Laberinto y planeta, para la sección de Poema semanal del blog Ancile.


Enlace a la Web Ancile




Laberinto y planeta, Francisco Acuyo, Ancile






LABERINTO Y PLANETA





Laberinto y planeta, Francisco Acuyo, Ancile





AMBIGÜEDAD esencial,
no dejaste alguna seña.
Difícilmente abandona
el lugar lo que tan cerca

del origen nos habita
en la fruición de la piedra,
o ese ciervo decisivo
entre las flores de estética;

así mismo nos explica,
el discurso y la vivencia
al beber del fresco arroyo
que no supo nunca de épocas,

que discurre entre cristales
todavía y entre arenas,
y sobre aquella colina
en verdad se manifiesta.

Amor que todo lo alcanza
no contiene donde empieza
el bosque, el astro, la flor:
La nada todo lo hereda.

Este juego no es muy serio.
El poeta no es el poeta,
mas el poeta, sin embargo,
fundió de toda materia

con su celeste albedrío
del espíritu la arena,
y sobre el mar nos aguarda
todo cubierto de estrellas.

Transitoria luz y tibia
deslizaron para el poeta
entonces miles de historias:
y el hombre habitó en la tierra.




                                             Francisco Acuyo





Laberinto y planeta, Francisco Acuyo, Ancile

domingo, 2 de noviembre de 2014

TRÍPTICO

El poema Tríptico, del libro No la flor para la guerra, 1987 en primera edición, 1991 en segunda edición aumentada, para la sección Poema semanal del blog Ancile.



Tríptico, Francisco Acuyo, Ancile



TRÍPTICO


Tríptico, Francisco Acuyo, Ancile




I



DILUCIDAN por los senos
azucenas misteriosas.
Mariposas suceptibles
de mis manos sus corolas.

El tallo lejos reluce
resbalado entre palomas.
Vuelan desde las miradas
doce manos silenciosas.

El azar cuando del sueño
me reserva la custodia
sólo duermo distrayendo
de azucenas la memoria.



II



DE su rostro cada llama
la mirada no deshace,
sino nubes de alborozo
y una rosa que no sabe.

Me conducen por envidia
perfil a donde me engasten
secuaces acusadores
y monedas de cobarde.

Reflejan niebla de alondras.
Jilguero negro su arcángel.
(La sombra, vuelos de noche
se alcanza en alas de nadie).

No desparce en mis cuidados
este viento aquellos sauces,
que no quedan de las huellas
de su paso ni señales.

El alba apenas llegaba.
De un brazo sombras de adarve.
El viento rosas traía.
Del otro espinas y sangre.


Rosa de luz como rosa
oculta prepara un ángel
que hace sombra y hace sombra
y sombra de las señales.



III



SON los nombres: Noche y sueño.
Noche y sueño manantiales.
Los vientos llevan palabras,
las palomas azahares.

Movilizan del respeto
gestos en cuyas imágenes
el saludo que la fuente
dulcemente les reparte:

Dos tuvieres para dos,
miradores insaciables,
que quisieran ver las almas,
aunque muertas, inmortales.

Y miro el rostro fundido
de aquel celeste lenguaje,
con el tiempo de azucenas,
de jazmines con el aire

para cuyo intento rojo,
porque intensos más se apaguen,
las luciérnagas, mis dedos
han de pájaros tornarse.

Admirable va el cristal
y se va tan admirable
que un murmullo del silencio
bastará para quebrarle.

Aunque duende el vidrio miro,
soñador de disparates,
que me tengo en su reflejo
como espejo inimitable.


Francisco Acuyo





Tríptico, Francisco Acuyo, Ancile

sábado, 1 de noviembre de 2014

HALLOWEEN, VÍSPERA DE LOS SANTOS, NOCHE DE BRUJAS... DE LO BELLO EN LO SINIESTRO

Para la sección de Pensamiento del blog Ancile, ofrecemos un fragmento del trabajo titulado De lo bello en lo siniestro, que verá la luz en una nueva publicación literaria que creemos será de referencia, ya daremos noticias puntuales de ella, aprovechando las fechas de la Víspera -Halloween- y Día de los Santos, en la que puede resultar especialmente sugerente una reflexión sobre esta temática.


De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo





DE LO BELLO EN LO SINIESTRO











Ante la mirífica belleza del félido animal no puede sino mostrar estupefacción el poeta, clamando ante la temible simetría (William Blake) de su bellísimo, pero sobrecogedor y terrorífico aspecto; en el caso del tigre parece cosa del todo no tan contradictoria quedar fascinados por la incuestionable e impresionante hermosura de la bestia, aun en actitud arrebatada en exhibición de las terroríficas y mortales garras -y colmillos-. Diríase que este asombro ante tanta magnificencia predadora, justifica atenuar su siniestra y asesina andadura en pos de la búsqueda de la víctima que exanguinar para su alimento.

                  Cuando el filósofo (Nieztsche) excusaba la búsqueda del genuino potencial humano en la pesquisa e indagación de la verdad, alejada de cualquier prejuicio o manida convención, se entregaba a la máxima que se ha tenido como uno de sus dilectos corifeos: mal, sé tú mi bien, y que acaso ya marcara uno de los presupuestos capitales de pensamiento para aprehender, en su estética dimensión, lo oscuro, lo dionisíaco o lo siniestro, y  que anunciaran prontamente Las diabólicas de Barbey d’Aurevilly, o, a la prometeica figura que ideara Mary Shelly en su celebrado Frankestein, o en los oscuros reductos en los que tan a su sabor hiciese vida y obra (y muerte) el gran Alan Poe, o el nunca suficientemente ponderado y misterioso Baudelaire, o el excelso y al tiempo tenebroso malditismo de Rimbaud, o, por qué no, el más tétrico e inquietante Bécquer de algunos poemas y narraciones.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo                  Parece incuestionable que esta capacidad de percepción de lo oscuro es dominio de singulares espíritus sensibles, sensoriales, sensitivos, diríase que mantienen vivo, intacto el vínculo con el tantas veces inexplicable impulso –atávico- del que se invisten los miedos y angustias más profundos y arraigados;  la turbación y el terror que nos hace (acaso de forma inconsciente, pero del todo necesaria) mantener contacto cierto con lo oculto, no obstante, parece que este dominio duerme
en el seno de nuestros demonios familiares pero, digo, dormita, en modo alguno está definitivamente muerto. Esta latencia inquietante adquiere potencia psicológica extrema en tanto que, aquello que causa el desasosiego, no tanto es lo desconocido, decíamos, porque: ¿cómo hemos de manifestar miedo ante aquello nunca visto y conocido y, por tanto extraño a nuestra experiencia vital? No obstante, la incertidumbre intelectual, racional, consciente, lógica, no implica desconocimiento fundamental de lo culto, que no desconocido.. Se nutre esta inquietud, sin embargo, insistimos en ello, de aquello perfectamente conocido y reconocible en el desván ¿decrépito? redivivo y oscuro de lo más recóndito de nuestro espíritu. Lo insólito del caso radica precisamente en ese traer a la conciencia aquello terrorífico sabido –intuido- y temido durante el enigmático y tenebroso decurso de la noche de los tiempos. 

                  La relación etimológica de lo temible, lo siniestro, lo oscuro o terrorífico puede ser una vía de indagación, si no del todo esclarecedora, sí altamente sugestiva y, desde luego, no poco insinuante hacia la pesquisa, la investigación y el rastreo de sus inquietantes orígenes. El locus suspectus del objeto o del lugar siniestro, aun cuando se pone en relación con lo inquiétant, con lo lúgubre, lo uncomfortable, el heimlich, resultando, como decíamos, extrañamente familiar, se nos ofrece paradójicamente en secreto u oculto. No obstante de lo velado de su realidad diríase precisar necesariamente una antítesis: comfortable, unheimlich…. para resolverse en aquello que en cualquier caso debería haberse quedado en confidencia, en reserva y encubierto y, sin embargo, parece que en
De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo
un punto crítico y turbador puede ser revelado. La revelación instintiva (y el singular pudor u horror que conlleva) de lo siniestro desvela una aprehensión estética de lo más significativa. En esta curiosa ambivalencia parece que resuelve marcar su signo y su sino lo siniestro y su no menos extraordinaria apreciación estética. 

He aquí que, por mor de todo lo anteriormente expuesto, aquello vívido y animado en lo lúgubre de lo siniestro, nos inquieta porque pudiera no ser una entidad de consuno reconocida, pero sí inquietante y singularmente familiar, pues, ora se ofrece ajena o impropia de lo viviente, pero ejerciendo un extraño y peligroso influjo, u ora, lo que es peor, posibilita que un objeto inerte pudiera tener los dones propios del vivo ser, con forma y dinámica no ya virtual e imaginativa, sino real y animada. Como expondría Freud en su reflexión expuesta en Lo siniestro[1], estas apreciaciones son propias de aquellas manifestaciones de demencia que diríase ponen de claro relieve los procesos ocultos automáticos que se mantienen subrepticios, velados, en el cuadro habitual de nuestra vida,[2] y que el fundador del psicoanálisis declara en razón de unas aproximaciones a los efectos ético-estéticos de los Cuentos fantásticos de E.T. A. Hoffmann.

                  Seguidamente, y como ya habrán podido deducir seguramente de lo antecedido, parece que la idea del subconsciente y lo siniestro gozan ya de una estrecha relación que, a mi juicio, sin embargo, no explica totalmente la inquietud y la sensibilidad (estética, en muchos casos) proporcionada a quien se acerca a este misterioso mundo de lo oculto y secreto, pero inquietantemente familiar, y desde luego dicha explicación me parece que se aleja de la proporcionada al albur de cualquier temor de manifestación de la inhibición sexual o al desasosiego de un dramático complejo de castración, tan traído al caso por Freud y otros correligionarios psicoanalistas.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo                  Si atendemos al hecho antropológico magistralmente descrito por Frazer[3] en la evolución de las religiones (primitivas) en virtud de su subordinación al miedo a los muertos[4], quizá podamos identificar otro de los factores anclados en lo ancestral de nuestra identidad como seres humanos, y que puede mostrarnos otro de los rasgos básicos de nuestra inclinación a temer lo desconocido pero trágicamente familiar como es el hecho (psicológicamente incomprensible) de la muerte. Es evidente que El pensamiento salvaje[5] que ya describiera Claude Levi Strauss en su
célebre obra, no ha sido del todo descartado del mapa psicológico del hombre. Repudiada la sistematización primitiva como origen esclavo de las necesidades elementales (alimentarias o económicas) de la humanidad, surge el necesario reconocimiento de una obligación o menester de respuesta a las incógnitas del mundo, que encuentra, en principio, solución en el pensamiento mágico, y este entendido como observación total (integradora) y que hoy, menospreciada por la visión científica de nuestra sociedad, se mantiene gravemente influida por el método siervo del análisis determinista; aunque en realidad no acaba de ser olvidado, ni del todo recluido en los sótanos más ocultos y singulares de nuestra mente, dando lugar a comportamientos perturbados y perturbadores en numerosas ocasiones.

                  He aquí que, la percepción y atracción por la belleza de lo oculto y, aun siniestro, pudiera estimarse como el aliento (inhibido, rechazado, pero sin duda muy) vivo de esa extraordinaria forma de mirar el mundo que supuso el pensamiento mágico, y que se mantiene vinculado a la intuición sensible: he aquí que, insistimos, una vez satisfecha la necesidad de subvenir la exigencia básica (de refugio, alimento…), se ofrece más allá de aquella, una aprehensión del mundo superadora del subvenir primario, pues es más interesante la satisfacción estética (y trascendente)  porque viene a
formar parte de una realidad no menos objetiva y vitalmente necesaria, evidencia que coloca al arte y su captación estética entre el mito, la magia y una suerte de particular conocimiento (científico) manifiesto en las leyes que rigen su bricoleur técnico de funcionamiento para asentarse en el mundo.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo                  El hecho perceptible –sobrecogedor- en la visión y (o) captación hermosa de lo siniestro, proviene más intensa en tanto que, la interacción de la que es acreedor, promovida sabiamente en el conocimiento de su oficio (artístico, poético…) y desde su saber uniabarcador del mundo (consciente e inconsciente), produce un objeto anteriormente inexistente, nuevo, nunca visto, pero ese deleite estético vendrá intensificado porque el diálogo será doble: por un lado, el de la materia en relación con el supuesto modelo, manifiesto en la consciencia actual de las cosas, y por otro, por su concomitancia con lo oculto, secreto o subyacente en los rincones de nuestro espíritu. Avisaba Frazer en la Rama dorada, de la sugerente relación de unos principios apreciables en el ámbito
antropológico de la magia, donde lo semejante produce lo semejante, o donde los efectos semejan a sus causas y, sobre todo, que las cosas que estuvieron en contacto interactúan recíprocamente a distancia, aun después de haber sido cortado el contacto físico.[6] Leyes de semejanza y contacto o contagio imponen sus prerrogativas en la seductora imagen de los objetos de arte que se amparan en la oculta sugerencia de lo siniestro. Encantamiento imitativo u homeopático y, sobre todo, contaminante; esta magia simpatética de lo oculto, arcano y ancestral contacta todavía mediante atracción secreta, en oculta simpatía con lo atávico impregnado en lo más oscuro, que no olvidado,  de nuestra mente.

                  En la contemplación, deleite y, sobre todo, reverencia de lo hermoso oscuro, en realidad se nos muestra una singular hierofanía. Lo sagrado (oculto) se revela sin inhibición alguna como una realidad que no pertenece a nuestro mundo (consciente) en objetos (oscuros) que forman parte, no obstante, necesaria e inevitable del mismo, y donde tiene lugar la potencia de la realidad de lo perenne y, en donde al fin, puede saturarse la potencialidad del ser sagrado y, en virtud de este transfiguración lo trivial, lo orgánico se convierte en sacramento. Así se manifiesta aquella doble forma de ser en el mundo que advertía Elíade: lo sagrado y lo profano[7].

La inquietud, e incluso el espanto de lo oculto no ceja de ofrecer el lado bello de su persistencia y realidad psicológica, que no hace sino mostrar su reverencia ante la maiestas de su misterio (sagrado), o mysterium fascinans, donde se diría desplegarse la plenitud del ser (todavía oculto). Este carácter revelado de lo bello en lo siniestro se manifiesta como algo muy distinto a lo profano (consciente). Esta percepción de lo bello en lo oscuro es la hierofanía acaso más antigua del mundo y que, indubitablemente, nos contempla ahora, desde el objeto artístico oscuro, para siempre.
De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo
La gaya ciencia del espíritu de lo bello en lo siniestro y en lo oscuro no encuentra su sustento en la causalidad ni en la razón conceptual (consciente del método científico), alimentada por un tiempo lineal, en cuya flecha irreversible se mira el mundo. Aquí la oscura y bella y siniestra estación total rige los designios del ser y el devenir del hombre, un continuum dinámico gobierna el movimiento de las cosas, o lo que es lo mismo, el tiempo que acaso deja de ser tiempo, pues no reconoce dirección alguna en el supuesto fluir del mismo. El término jungüiano de sincronicidad[8] se acerca más que al tiempo, al estado (y movimiento) en el que se manifiesta lo que es y acaece en el ámbito de esta hermosa oscuridad que ilumina en virtud de su simultaneidad relativa, a tenor de ella todo se manifiesta en concurrencia, conjunción y coexistencia fuera ya de la habitual naturaleza discursiva temporal. La pérdida del convenio, rutina o convención mediante la que regimos nuestro mundo (consciente) ha de causar inquietud, cuando menos, terror, cuanto más atados estemos a los prejuicios del entendimiento (consciente) condicionado.

El miedo a lo oculto, no por familiar, decíamos, deja de ser una cuestión tan importante como sugerente, en tanto que lo que muchas veces camufla o enmascara no es sino el viejo problema psicológico del miedo a la libertad, puesto en evidencia a través de la inhibición de lo individual emocional espontáneo. En la exposición de lo hermoso conseguido y en virtud de la expresión de lo siniestro, quizá estemos liberando la represión de una de las más emotivas manifestaciones del espíritu humano, a saber: la del sentimiento trágico de la vida, que diría D. Miguel de Unamuno, o el  mismo Erich Fromm[9], advirtiendo del error de cohibir, por ejemplo, el miedo a la muerte[10]. De hecho en la sociedad actual el ser emotivo bien puede interpretarse como sinónimo de desequilibrio. En el dominio de lo oscuro está acaso el espejo donde mirarse en el horror del aislamiento, como criatura consciente de sí mismo y de lo que le rodea, en la soledad del mundo.

Ante la contemplación de lo bello en lo siniestro se nos desvela un hecho apenas tenido en cuenta en la predominación y dominio de la conciencia –intelectual-, y que tan bien advertía Jung, ya que la conciencia no es un instrumento perfecto, sino un instrumento inestimable y superior que solo produce el mal cuando pretende ser un fin en sí mismo[11]. Es en este territorio de lo inquietante donde se libera del intelecto el espíritu, y en donde se puede reconocer la polaridad de lo vivo y donde, en fin, la poesía (poiesis), como impulso creativo, se manifiesta como ciencia de la paradoja[12] capaz de reconocer el equilibrio de los opuestos. Los instintos de representación (que son acción) se liberan basados en los prototipos inconscientes que vienen a depender de las pulsiones instintivas y que tanto nos ha costado inhibir para mayor ¿gloria? del intelecto. Jung hablaba de una conciencia desarraigada de una Hybris sin Dios que muy bien puede causar espanto.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco AcuyoAcercarse a lo bello a través de lo siniestro supone la exigencia de la aceptación del sufrimiento que conlleva el sentido trágico de la vida, lo que a su vez comporta, inevitablemente,  abandonarse a lo irracional e inconcebible.  Desarraigada esta emoción (en apariencia) de la conciencia intelectiva, sin embargo, es preciso reconocer que está realmente sucediendo en nuestras vidas; todo lo cual implica algo en verdad inadmisible (y terrorífico) para la autoridad de lo racional intelectivo, que hay mucho
vivo y real más allá de su frontera. La resolución manifiesta en el ámbito de lo oscuro requiere la unión –pacífica o violenta- de los opuestos (de la vida –instintiva- y de la conciencia –racional-), lo cual es como abandonarse a la no causalidad, en tanto que, lo que ocurre en lo más íntimo de nosotros, se revela contra la relación convencionalmente aceptada de causa-efecto. Nos dice que hay acontecimientos que pueden no regirse por dicho principio, pues en este vasto dominio los sucesos acausales no son sólo posibles, sino reales (e incluso la ubicuidad es posible, véase el viejo terror universal de encontrarnos a nosotros mismos al doblar una esquina). No ya la inquietud, el horror, no puede en modo alguno evitarse ante la ruptura de todo aquello que nos hace intérpretes de una realidad lógico consciente, que forma parte de nuestro patrimonio perceptivo, intelectual, sociológico, cultural…; el pavor es claro ante la posibilidad de ser testigos del acontecer simultáneo de dos o varios estados psíquicos simultáneamente, fuera de la línea o flecha del tiempo a la que estamos habitualmente aleccionados, la sincronicidad o no causalidad nos invita, según los criterios del sentido común, a la locura.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco AcuyoLa posibilidad de una comprensión global para una mente entrenada para el análisis, el razonamiento, la distinción y el esquema, es inasequible, ya que no puede acceder a la naturaleza en esta plenitud sin temor a perder el juicio. El miedo a la locura (junto al de la muerte) es atávico y manifiesto en nuestra trayectoria existencial, porque todo aquello que no se base en hipótesis psíquicas –conscientes- produce temor y desconcierto, provoca turbación aquello que nos pone en contacto con lo que es inabarcable para la conciencia conceptual y, por tanto, resultará inaccesible al spiritus mundi, ligamentum animae et corporis et quinta essentia[13], ya que es dueño del mundo y de cualquier voluntad, pues todo lo penetra y expone, aun lo más íntimo de nosotros, con los consiguientes peligrosos riesgos que eso conlleva. La abolición de la causalidad abre la posibilidad a lo increíble, revela la contingencia e incluso la verosimilitud de que aquello construido con tanta
dedicación como esfuerzo, nuestro ego, acabe por diluirse, por desintegrarse en  una suerte de comunis animi, en la que mirarse como en espejo perpetuo, viviente del universo.[14] El vértigo del descontrol del yo es un miedo que arraiga en todos nosotros, y que encuentra fundamento racional en la idea de que el azar no existe, pero no puede ser atribuible a una causa racional sincrónica (que diría Jung,) que nos extrae del convencimiento convencionalmente aceptado por científico, de que todo movimiento psíquico es un epifenómeno de nuestro cerebro (de nuestro cuerpo, y por tanto, dependiente de nosotros y de nuestra capacidad de razonamiento y voluntad y principios ético culturales deducibles).

Qué terror más sobrecogedor puede tomar forma que aquel mediante el que se pone de manifiesto que no tiene por qué mediar una relación convencional y causal entre nuestra mente (psiquis) e incluso en la fisis (la materia) para ser lo que es, máxime cuando habitualmente estamos convencidos de que la materia (así se nos ha ido imponiendo desde el positivismo a nuestros días) es la que origina los procesos psíquicos y de conciencia; es altamente inquietante cuando menos pensar lo contrario, como nos indica tantas veces la percepción de lo bello en lo siniestro, pues parece decirnos que hay una conciencia preexistente (una psiquis) que organiza la materia. Es evidente que se rompen inevitablemente muchos esquemas que, a mi juicio, bien pudieran estar funcionando como auténtico prejuicio para la verdadera percepción de nuestra realidad psíquica.

De los bello en lo siniestro, Halloween, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco AcuyoEl estremecimiento (y aún el terror) ante lo bello en lo siniestro viene dado porque en esta contemplación el observador y lo observado parecen diluir sus fronteras, desde antaño incuestionadas e incuestionables. Ante esta nueva unidad inaudita se precisa de un lenguaje nuevo, creativo, para ser descrita y que, en modo alguno puede sujetarse a la convención lingüística y a la norma común de uso, estamos ante el hecho expresivo (lingüístico) de que solo la poesía puede dar crédito manifiesto de su certeza. 

Una cuarta dimensión adjunta al tiempo, al espacio y a la causalidad debe abrirse hueco, la que manifiesta lo bello en lo siniestro, esto es: la de la conciencia singular y estremecedora para el intelecto (que algunos han llamado sincronicidad)[15] que pone en evidencia la dimensión en la que es posible una contingencia irreductible que exige una ordenación acausal, y en la que se integran todos los procesos creativos (también las propiedades de los números naturales, los factores a priori y, curiosamente la discontinuidad de la física moderna[16] -cuántica-). El lenguaje especial de la poesía[17], al encontrase despojado de su aparataje conceptual causalista, ofrece como pocos la óptica adecuada para la compresión de este estadio creativo de conciencia que desde siempre ha existido y, sin embargo, no acaba de reconocerse intelectualmente, aunque se produzca y se reitere de manera regular. Conciencia que no tiene, en principio, origen en nada conocido y que basa su carácter enigmático no tanto en lo que no puede ser explicado, sino en lo que no encuentra reconocimiento mediante la intelección y sus procesos lógico conceptuales. La poesía, cuando imbuida de esa belleza en lo siniestro, ofrece de manera singular ese Unus mundus que tanto nos desequilibra, es el símbolo poético particular portador de imágenes, sustrato y fundamento (irracional), en el que se hace preciso una interpretación distinta, pues necesita de una comprobación continua en la que el ritmo que la infunde es el ritmo de la energía psíquica que parece animar todas las cosas, y que, en la belleza de lo siniestro, se hace inefablemente manifiesta.





                                                                                     Francisco Acuyo


                 

[1] Freud, S.: Lo siniestro, Calamus scriptorius, Barcelona, Palma de Mallorca, 1979.
[2] Ibidem, p. 18.
[3] Frazer J. G.: La rama dorada, Fondo de cultura económica, México, 1986.
[4] Ibidem, p. 13.
[5] C. Strauss, C. : El pensamiento Salvaje, Fondo de cultura económica, México, 1987.
[6] Frazer J. G.: La rama dorada, p. 34.
[7] Elíade, M.: Lo sagrado y lo profano, labor, Barcelona, 1957, p. 32.
[8] Jung, C. G.:  Sincronicidad, Sirio, Málaga, 1988.
[9] Fromm, E.; El miedo a la libertad, Paidós, Barcelona, 1988, p. 234. 235
[10] Véanse las fiestas ofrecidas a los muertos en el Día de Todos los Santos , Hallowen…
[11] Jung, C. G.: El secreto  de la flor de oro, Paidós, Barcelona, 1990, p.24.
[12] Acuyo, F.: Fisiología del espíritu, Artecittà, Granada, 2010.
[13] Agrippa von Nettesheim, H. C.: De occulta Philosophia libri tres, Colonia, 1533, p.29
[14] Leinniz, G.: Gottfried Wilhelm Leibniz, Obras filosóficas y científicas, coord. Juan Antonio Nicolás, Granada: Comares, 2007ss. 
[15] Jung, C. G.: Sincronicidad, Sirio, Málaga, 1988.
[16] Ob. cit. p. 133.
[17] Véase Roman Jakobson: Ensayos de lingüística general






De los bello en lo siniestro, Hallowen, Víspera de todos los Santos, Noche de brujas, Francisco Acuyo

jueves, 30 de octubre de 2014

ÁNGEL GANIVET Y EL CANCIONERO A MASCHA DIAKOVSKY

Tenemos el gusto de ofrecer para la sección de Noticias literarias del blog Ancile, la aparición del Cancionero a Mascha Diakovsky, del granadino de pro Ángel Ganivet. Edición que verá la luz en la editorial Point de lunettes de Sevilla. La cuidadísima edición presenta los poemas de Ángel Ganivet inspirados en el amor a Mascha Diakovsky, a la sazón profesora de sueco del escritor. Los poemas escritos originariamente en francés han sido traducidos en edición crítica por el poeta Manuel García para la ocasión. Esta edición cuenta con el patrocinio singular de la Alianza francesa de Granada.
Se presentará en Granada, como decíamos por la editorial Point de lunettes, en su colección “Libros Perdidos”. El acto tendrá lugar el miércoles 12 de noviembre del presente año a las 20:00 h. en la el Palacio de La Madraza de Granada (C/ Oficios, 14), sala del Mural. Intervendrán en el mismo Jesús García Calderón (Fiscal General de Andalucía y poeta), Margarita Buet (Presidenta de la Alianza Francesa), Anne Denoyelle (Directora de la Alianza francesa de Granada) y Manuel García (traductor y autor de la edición). Leerán poemas del libro Pili Bernard (en francés) y Manuel García (en español). Seréis bienvenidos todos aquellos que queráis uniros a tan especial acto de presentación.
En este post os regalamos con una breve introducción del libro y una muestra bilingüe de los poemas que incluyen. Libro exquisito y muy recomendado que esperamos adquiráis para una a segura y fructífera delectación.


Ángel Ganivet y el Cancionero a Mascha Diakovsky, Ancile



ÁNGEL GANIVET Y EL CANCIONERO 
A MASCHA DIAKOVSKY


Ángel Ganivet y el Cancionero a Mascha Diakovsky, Ancile
Marie Sophie Diakovsky, retratada por Albert Edelfelt.



EL AUTOR Y EL LIBRO:

Durante su estancia en Helsinki como cónsul (1896), el escritor granadino Ángel Ganivet tuvo una relación breve y apasionada con su profesora de Sueco, la rusa Mascha Diakovsky. Este amor breve e intenso le persiguió hasta su muerte y dio lugar a la escritura de más de 50 poemas de amor en francés, algunos de gran rareza y calidad. Esta poesía francesa de Ganivet ha sido menospreciada por la crítica (como si fuera obra menor) y esta es la primera edición en libro, completa, bilingüe francés-español, explicada estéticamente y anotada, contando la historia de amor que hay detrás de los poemas, con sus tres etapas de enamoramiento apasionado ruptura y recuerdo melancólico. Junto a los poemas en francés dedicados a Mascha Diakovsky, también hay algunos poemas en español dedicados a su nórdica amiga, que son versiones en español de los primeros poemas franceses que Ganivet hace en los últimos meses de su vida. Esta poesía francesa, además, vincula a Ganivet con la poesía francesa de fines del XIX especialmente con algunos poetas simbolistas (Verlaine) o parnasianos (José M.ª de Heredia),y tiene mucha importancia por relacionar al escritor granadino con el Modernismo y los movimientos estéticos de fin de siglo franceses (Decadentismo y Simbolismo). Muy raros, violentos e inquietantes son sus "Pensées mélancoliques et sauvages". Especialmente raras son también las traducciones que hace al francés de coplas flamencas como las soleares, las granadinas o las seguidillas gitanas, o la adaptación al francés de metros como la copla de pie quebrado o manriqueña.


Ángel Ganivet y el Cancionero a Mascha Diakovsky, Ancile



PENSÉES MÉLANCOLIQUES ET SAUVAGES

(PENSAMIENTOS MELANCÓLICOS Y SALVAJES) (Páginas 88 a 91)


5

J’ai connu une femme étrange, de bonté si cruelle
Qu’elle aimait délivrer de leur cage les oiseaux,
Mais qui avec quelques coups secs de ciseaux
Avant de les lâcher elle leur coupait les ailes.


[Conocí a una mujer de bondad tan cruel
a la que le gustaba liberar a los pájaros,
pero que, con precisos recortes de tijera,
antes de liberarlos les cortaba las alas.]


7


Une femme m’a demandé de son ton plus mielleux
Quels sont ceux que j’aime plus entre tous les oiseaux,
Et je lui ai répondu: – J’élève des corbeaux
Afin d’avoir la joie de qu’ils crèvent mes yeux.


[Una mujer me dijo con su mayor dulzura
que qué pájaro era mi elegido entre todos
y yo le respondí que crío cuervos
para tener la dicha de que saquen mis ojos.]


PÊCHEUSES DE COEURS

(PESCADORAS DE CORAZONES) (Páginas 120 a 121)



II


Dans la rive de la mer je la trouvais
Assise sur le sable, toujours rieuse;
Tenant la ligne avec la main nerveuse,
Impatiente, la bonne pêche attendait.
Et moi qui suis curieux lui ai demandé:
– Ma chère, soyez aimable et dites-moi
Quels poissons pêchez-vous dans cet endroit?
Et elle m’a dit: je ne pêche pas de poissons,
Ma pêche est de coeurs d’homme, ils sont très bons,
Je les aime beaucoup plus que le foie gras.


II


A la orilla del mar yo la encontré
sentada muy feliz sobre la arena.
Sosteniendo una caña, algo nerviosa,
impaciente, esperaba a que picaran.
Y yo, que soy curioso, pregunté:
Querida, séme amable, dime los
peces que pescas tú en este lugar.
Y me dijo: –Yo ya no pesco peces:
Corazones de hombre es lo que pesco,
son buenos, son más ricos que el foie gras.]



CHANSONS ANDALOUSES (Páginas 129 a 131)


Soledad (Chanson de solitude)



Quand je serai mort, ma vie,
Ecoutte ceci bien:
Avec la tresse de tes cheveux blonds
Attache mes mains!


[Soleá

Mi vida, cuando yo muera,
ten esto bien claro,
con una trenza de tu pelo rubio
atarás mis manos.]

Granadinas o malagueñas.


Que je suis seul dans le monde!
A qui puis-je m’approcher?
Quand je trouve l’ombre d’un arbre
Ses feuilles commencent à sécher.

[Granaínas o malagueñas.

Vivo sin nadie en el mundo.
A mi nadie se me acerca.
Si me cubre la sombra de un árbol
sus hojas se secan.]


Ángel Ganivet (tradución de Manuel García)





Ángel Ganivet y el Cancionero a Mascha Diakovsky, Ancile

lunes, 27 de octubre de 2014

EN LUZ OMITIDO

Del poemario No la flor para la guerra, 1987 en primera edición y 1991 en segunda ampliada, ofrecemos En luz omitido para la sección de Poema semanal del blog Ancile.


Enlace a la web Ancile



En luz omitido, Francisco Acuyo, Ancile




EN LUZ OMITIDO






(Orilla del río)



DESLIZANTE tiende
de sus miembros limpios
a sacar del agua
el carmín antiguo:

deshizo el intento
el sol cristalino,
desnuda, vistiendo
con rayos de amigo.

Tras ramas de sauce,
desnuda de río,
los brazos vistiendo,
vistiendo tobillos,

y ella el arco que era,
ya rauda en su brillo,
la arena cual flecha
cruzó siendo el silbo.

Murmullos de brisa
entrañan zafiros
de ver en las gotas
azul ciclamino.

Vestida desliza
el paso sigilo,
por ver quien se esconde
soñando en los lirios;

la voz examina
para el iris tibio
que timbre titila
un sol cristalino:

–Qué vive en presagio
de rosas el mirto!
–¡Qué oscuro el aroma,
y el viento qué frío!

En hilo el presagio,
porque el sueño es hilo
en filo de espera
cuando no respiro.

Mi vivo presagio
se pierde consigo
y encuentra la luz
estando perdido.

– Qué vive en presagio
de rosas el mirto.
¡Qué oscuro el aroma.
El viento. Qué frío !




Francisco Acuyo







En luz omitido, Francisco Acuyo, Ancile