viernes, 10 de abril de 2026

LA CONCIENCIA ¿IMPERSONAL? EN LA REALIDAD DEL MUNDO

Para la sección de Ciencia del blog Ancile, traemos un nuevo post dedicado a la consecucion de las reflexiones sobre la conciencia, y todo bajo el título: La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo.


 LA CONCIENCIA ¿IMPERSONAL?

 EN LA REALIDAD DEL MUNDO



La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo. Francisco Acuyo



 Nos advertía en su Lectori Benevolo, de Respuesta a Job, Carl Gustav Jung, que algo sea una realidad física no es el único criterio de verdad. También existen verdades anímicas, las cuales no pueden ni explicarse ni probarse, pero tampoco negarse, físicamente.(1)  Esta afirmación sensata y verdadera del gran sabio de Kesswil, hace ya tiempo que resonaba en mi mente para admonición de todos aquellos fenómenos que no acaban de ser encauzados por vías de explicación estrictamente material, avisándome de que las realidades del espíritu tienen senderos propios que no pueden ser descartables por no poder ser enmarcados en ámbitos estrictamente físicos, todo lo cual no puede sino llevarnos a factores autónomos no materiales o físicos que inciden en la vida y el la estirpe humana. No hablaré solamente de las manifestaciones religiosas, también de aquellos arquetipos numinosos(2) que arraigan en las emociones más profundas del hombre.

Pensaba, además, que el misterioso fenómeno de la conciencia del que venimos disertando hace ya varios capítulos, está íntimamente imbricado en esas verdades del alma que no tienen asiento material y que encuentran acervo extraordinario en el mundo mítico. Ahora bien, ¿cómo casan estas realidades del alma con la concepción de la conciencia como un producto estrictamente material, recordamos, epifenómeno de un sistema neuronal complejo?

La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo. Francisco Acuyo
Es claro que no podemos separa el entendimiento humano de los procesos emocionales, o, para muchos, sentimentales. La pasión en la conciencia humana juega un papel trascendental. El dejarse llevar por ella o no, debemos considerarlo como una manera más de conocimiento. Pero, no solo de conocimiento moral, que no es poco. Podemos deducir de aquella pasión humana es en la conciencia equiparable a un espíritu inmanente que está en todas las cosas o que las envuelve (Bráhman), así lo extraemos de la cultura hindú, aunque la ciencia viva en el vikalpa(3)  del espacio, el tiempo, el concepto, la razón y el lenguaje.

Hago esta última referencia en virtud de que la idea del origen en la India se puede adaptar en medida aceptable a la propia concepción de lo que sea la conciencia, sobre todo porque en este ámbito no es la experiencia (personal) la que nutre a esta conciencia, si en realidad se consuma, en principio, en lo impersonal. Y es que esta conciencia puede ver exteriormente la incidencia emocional, o, intelectual que pueden extraerse de esas experiencias personales.

Todo parece indicar que hablamos de una conciencia que ya no lucha por la felicidad privada y las consecuencias enfermizas que conlleva, pues, esta conciencia se sitúa fuera del tiempo y se relaciona con lo que es eterno y que bien se puede relacionar con el mundo del sueño y de lo inconsciente. ¿Una conciencia inconsciente? 

¿Hacia donde nos lleva esta aparente contradicción? Russell decía que el pensamiento se ha desarrollado en el conflicto entre dos impulsos, uno que llevaba al misticismo y otro hacia la ciencia.(4)  ¿En que ámbito debemos movernos para entender lo que es la conciencia? Los antiguos filósofos (Parménides, Heráclito, Platón…) se movían o, mejor, necesitaban de ambas maneras de acceder al conocimiento para sus propósitos de entendimiento de la realidad.

Ese impulso ambivalente de entender el mundo, ¿cabe en nuestros días con ese posicionamiento paradójico, donde la ciencia positiva y sus resultados espectaculares en los avances tecnológicos imponen su ley en la sociedad y en la voluntad individual? ¿Puede en nuestros días entenderse aquella suerte de misticismo lógico de Parménides, y a través de él obtener una visión de alcance suficiente para explicar y entender el fenómeno de la conciencia?

Intentaremos en próximas entradas del blog Ancile llegar a alguna conclusión aceptable ante esta aparente contradicción que pretende dar noticia más puntual sobre la conciencia.





Francisco Acuyo



  (1)Jung. C. G.:  Respuesta a Job, Titivillus, 2019, pág. 6.
  (2)Ibidem: Pág. 9. 
  (3)Conocimiento falso de la realidad que dependerá del lenguaje del que hagamos uso.
  (4) Russell. B.: Misticismo y lógica, Edhasa, 2010, Buenos Aires, pág. 29.



La conciencia ¿impersonal? en la realidad del mundo. Francisco Acuyo



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