miércoles, 8 de febrero de 2012

MARÍA TERESA MARTÍN VIVALDI: VEDUTE 2009-2011

Nos complace traer a nuestro blog Ancile, en la sección de arte confeccionada para tal fin, a la artista granadina María Teresa Martín Vivaldi. Lo hacemos aprovechando una excelente ocasión:  se nos brinda con motivo de la exposición que se inaugura el día 10 de febrero (del 10 de febrero al 28 de marzo) en la Universidad de Granada, en uno de sus recintos más hermosos y emblemáticos, la sala de exposición del Palacio de la Madraza. Incluimos el texto de Antonio Carvajal en el catálogo, sin duda muy hermoso y acorde con el contenido pictórico del mismo. También incorporamos los poemas de nuestra admirada y querida poeta Mª Victoria Atencia, que harán las delicias de los que quieran echar un largo vistazo a esta entrada. Desde aquí, a los que puedan  acercarse a las instalaciones del Palacio de la Madraza, queda hecha la invitación y encarecida la recomendación para que la visiten asegurando un rato del todo ilustrativo, formador y, sin duda, muy agradable. Además, damos constancia en esta entrada con una breve semblanza de sus obras, de la importancia de su singular trayectoria, y todo para el mejor y más amplio conocimiento y deleite de la misma.




MARÍA TERESA MARTÍN VIVALDI: 


Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Fotografía de Francisco Fernández



MARIA Teresa Martín-Vivaldi García-Trevijano (Granada 1955), es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, sección de Antropología social, por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro de una familia caracterizada por el ambiente de estudio, el interés literario y artístico y la apertura a las diferentes ramas del saber (es sobrina de Elena Martín Vivaldi y no escasean entre sus familiares los catedráticos universitarios de Medicina, Ciencias, Letras y Derecho. Desde muy joven tiene contacto con las vanguardias artísticas españolas y manifiesta una decidida vocación por el arte. Una vez terminados sus estudios comienza a pintar de forma autodidacta y posteriormente recibe lecciones de grabado de Julio Espadafor en la escuela  de Artes Y Oficios de Granada.


Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Fotografía de Francisco Fernández



EXPOSICIONES INDIVIDUALES

2012. Palacio de la Madraza .Universidad de Granada
2009. Cartel Fine Arts Granada
2008. Cartel Fine Arts Granada
2008. Lanjarón Agua y Cultura
2007. Carmen de la Victoria.Universidad de Granada.”El jardín de la Victoria”
2006. Galería Carmen Carrión Santander
2006. Galería Jesús Puerto.Granada
2005. Cartel Fine Arts Málaga
2004.  Museo de la Universidad de Alicante
2002. “Jardines de Granada” Universidad-Ayuntamiento de Granada
2001. Casa Mercedes. Friburgo. Alemania
2001  Galería Euro-Art. Lisboa. Portugal
2000  Galería CARTEL. Granada
1999. Galería Jesús Puerto. Granada
1998. Galería Cartel Fine Art. Málaga
1997. Caja General de Ahorros de Granada. Granada
1996. Galería Alfama. Madrid
1995. Diputación de Jaén. Jaén
1993. Casa Porsche. Marbella. Málaga.(Performance)
1993. Galería “Marbella club”. Marbella. Málaga
1993. Galería Cartel. Granada
1992. Galeria Lecrin. Granada
1992. Galería Cartel. Granada
1990. Caja General de Ahorros de Granada. Granada
1990. Galería Cinquecento. Barcelona
1989. Galería Lecrin, Almuñecar. Granada
1989. Galería Cartel. Granada
1986. Galería Laguada. Granada
1984. Galería Sánchez. Granada
1982. galería Sánchez. Granada.
1982. Hotel Melia, Torremolinos. Málaga
1981. Centro artístico. Granada
1981. Caja General de Ahorros de Granada. Jaén
1980. Caja provincial de ahorros. Almuñecar. Granada
1979. Caja de Ahorros. Ávila
1978. Casa de la cultura, Puerto de Santa María. Cádiz
1978. Hotel Melia-Caballo Blanco. Puerto de Santa Maria. Cádiz

 EXPOSICIONES COLECTIVAS

2011. Petley’s Gallery Londres
2010. Galería cartel. Málaga
2009. Galería Cartel. Granada
2007.  El  Desnudo. Galería Jesús Puerto.Granada
2006. Obras Maestras del patrimonio de la Universidad de Granada
2001. Caesarea Gallery, Boca Raton. Florida. USA
2001. Art Essentials, Calgary. Canada
2001. Art Texas
2000.
Art21, Las Vegas. USA
2000. Caesarea Gallery, Boca Ratón. Florida USA
2000. Glass Garage Gallery Los Ángeles. California. USA
1999. Centro Internacional. Sintra. Portugal
1998 Artistas por Centro América. Fundación Rodríguez Acosta. Madrid-Granada
1998. Feria Arte+Sur, Galería Cartel. Málaga
1998. Galería Jesús Puerto. Granada
1998. Feria de arte (Galería Jacobich´s) Marbella
1997. Feria Arte+Sur, Galería de arte Cartel. Granada
1997. Galería de arte Jesús Puerto. Granada
1996. Feria de arte Lineart (Sammer Gallery) Gante, Bélgica
1996. Galería Jesús Puerto. Granada
1996/97. Exposición itinerante del premio BMW de pintura
1995. Art Santander. Sammer Gallery. Santander
1996. Galería Alfama. Madrid
1995/6. Feria Arte+Sur, Galería Sammer. Granada
1995. Galería Jesús Puerto. Granada
1995. Plurart Sammer Gallery. Murcia
1995. Galería Nova. Málaga
1995. El Legado Andalusí. Una propuesta plástica itinerante.
1994. Galería Aitor. Vitoria
1994. Galería Jesús Puerto. Granada
1992. Arte para el V Centenario, Universidad de Granada
1992. Museo de Arte Hispánico. Miami, Florida. USA
1991. Arte contemporáneo en colecciones privadas. Santa Fe Granada
1990. Nuevas propuestas plásticas. Santa Fe
1990. Galeria 37. Madrid
1990. Museo of contemporany Spanish Art. San Francisco California USA
1990. Arte Postal, en homenaje a Federico García Lorca. Granada
1990. Galería Arambol. Madrid
1989. Galería Sureste. Granada
1989. Galería Martinez Mora. Villajoyosa Alicante.
1989. Feria Interarte. Galería Cartel. Valencia.
1988. ARCO. Madrid
1988. Granarte 98. Centro cultural Lavapies Madrid
1988. Feria Interarte. Galería Cartel. Valencia
1988. Mujer y Artes plásticas. Universidad de Granada
1987. Galería Lagüada. Granada
1987. Centro Artístico. Granada
1987. Feria de Arte Lineart. Galería Laguada. Gante Bélgica.
1987. Galería CARTEL. Exposición Inaugural. Granada
1986. Bienal de arte seriado. Museo de Arte Contemporáneo. Sevilla
1985. Feria Interart. Galería La Aguada. Valencia.
1984. Grabadores Granadinos. Bruselas. Bélgica
1984. Grabadores Granadinos. Guadix. Granada


OBRA GRAFICA

(Carpetas de serigrafías)

1995. Memoria Azul.(Colectiva de pintores y escritores) Granada
1995. Arte+Sur (colectiva). Granada
1990. Rimas de Santa Fe (con poemas de Antonio Carvajal). Diputación Provincial Granada
1987. Del Árbol y el Jardín (con poemas de Elena Martín Vivaldi). Lagüada. Granada

(Cubiertas e ilustraciones de libros)

2007 J.R. Torregrosa-A.Carvajal ”Hoy son flores azules” Junta de Andalucía-Diputación de Granada
2007.J.R. Torregrosa-A.Carvajal “Mañana serán miel” Junta de Andalucía-Diputación de Granada
2006 Elena Martín Vivaldi “Unos labios dicen”Junta de Andalucía-Universidad de Granada
2004 Antonio Carvajal.”Los pasos evocados”. Hiperión Madrid
2004 Antonio Carvajal.”El nardo en tus ventanas”. Antología. Ayuntamiento de Albolote. Granada
1999. Elena Martín Vivaldi. Distinta noche, colección literaria Extramuros. Granada
1999. Antonio Carvajal. Con palabra heredada. Los cuadernos de Sandua. Cajasur. Córdoba
1998. Antonio Chicharro. Ideologías literaturológicas y significación. CERS. Universite Paul-Valery, Montpellier
1998. Antonio Carvajal, Alma región luciente. Hiperion Madrid
1998. Elena Martín Vivaldi, Niños van y pájaros. Granada
1996. Antonio Carvajal. La presencia lejana, edición de Antonio Chicharro, APA-IES Alambra. Granada
1996. Ho Xuan Huong, Perfume primaveral, Hiperion. Madrid
1993. Safo, Y Bonnefoy, A. Carvajal, Manzanas. Hiperion. Madrid
1992. Antonio Carvajal. Silvestra de sextinas, Hiperion. Madrid
1990. Antonio Carvajal. Rimas de Santa Fe. Hiperion. Madrid

(Carátulas de discos)

2007 Ernesto Halffter.Piano Music.Guillermo Gonzalez piano.Naxos
2007 Albeniz.Piano Music Guillermo González piano.Naxos
1997. Turina, Selected Songs, M. Cidy Requejo, Claves. Suiza
1994. Turina. Obras para piano. Menuhin Festival Piano Quartet. Claves . Suiza
1994. Turina. Primavera Sevillana y otras. Orquesta Ciudad de Granada. Claves Suiza
1993. Turina. Serenata para cuerdas (y otras). Orquesta Ciudad de Granada. Claves Suiza
1992. Turina. Danzas Fantásticas (y otras). Orquesta Ciudad de Granada. Claves Suiza.
1987. Flamenco de concierto. Ricardo Miño. Claves Suiza.

OBRAS EN MUSEOS

Colección del BBVA
Colección de la Universidad de Granada
Museo Provincial de Jaén
Museo Arte Hispánico. Miami, Florida USA
Fundación Picasso Málaga
Museum of Contemporary Spanish Art, San Francisco.
California USA




DISTINCIONES

1996. Finalista del premio BMW

1995. Medalla de honor, premio BMW

1993. Premio “El Tesorillo” de Bellas Artes.

Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile


Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile

VISTAS DE VENECIA



Apretado el estaño de los canales, prietos los edificios en doble hilera enfrentada o aislados en el tejido vago de la llovizna que nos mojaba el rostro y nos obligaba a mirar con los ojos entrecerrados, Venecia era blanca, de la azucena al marfil ahumado, con algún viso de oro que las aguas no dejaban destellar, con verdines opacos y algunos jirones de color huidizo en las maderas, no bastantes ni para encender la mañana ni para desunir la blancura agrisada del abandono ni la brillante del restauro, no tan luminosa como para resultar agresiva, a veces entrevista tras un andamiaje amarillo cubierto de gasas grises. Íbamos en la popa del vaporcillo, envueltos en impermeables, mi Beatriz veneciana llevándome por un purgatorio acuático hacia un paraíso prometido de esplendores, burbujas en la burbuja de la lluvia. Me notaba la cara más tensa de asombro que mojada, cada placa legible era un sobresalto de nostalgias, aquí de la música, allí de la pintura, siempre de la poesía. Marite me iba diciendo nombres con la familiar sencillez de quien revive para el amigo los escenarios, las acciones, las pasiones allí representadas, y su recepción agolpada me iba borrando nostalgias de ensueños e instalando en mi ánimo una sensación de haber vivido lo que estaba por venir, un trasunto de eternidad muchas veces esperada.

Desembarcamos, anduvimos, admiramos. Salió el sol cuando tomábamos café en Florián y nos recreábamos con una pieza de Vivaldi. ¿Era un azul de Veronés o un amago de gloria de Tiziano? Bajo el oro solar, Venecia seguía blanca. ¿De dónde sacan los pintores estos raudales de color, estos latidos de vida, estas iluminaciones del alma en entresueño? ¿De dónde saca Marite esta sensación de plenitud vivida? Cuando nos encaminábamos hacia la estación de ferrocarril el canal era de carbón extinto líquido con oros y platas entrelazados, un magnífico tapiz tendido para los funerales del día. Pero el día latía en nosotros, ascendido de verdes, azules y carmines hasta el cielo mejor de la memoria. De aquella y otras memorias, jardines de la melancolía, ha salvado Marite estas vistas encendidas para alimentar el deseo de una visita nueva.


Antonio Carvajal




Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile
Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile

VIGILIA DE VENECIA





Una túnica intacta encubrirá el desnudo
total de los sentidos
y ceñirá su frente –de mil escudos de oro
coronada- una argéntea corona. E irá absorta,
andando por su paso hasta la puerta adriática,
por el punto de luz que destella una gema.




EL APOSENTADOR




Acantos, floreceos; sostened sin hartura
las bóvedas del tiempo, cara a cara triunfante,
crecidos sobre un mármol de carnal predominio.
La luz, derrota o gloria, enlaza las figuras
que convoca el encuentro. Una lágrima puede
comprometer el curso de las constelaciones.



PLACETA DE SAN MARCOS




Amárrate, alma mía; sujétate a este mármol,
Sebastián de su tronco, con cuantas cintas pueda
ofrecerte en Venecia la lluvia que te empapa
Amárrate a este palo, alma Ulises, y escucha
- desde donde la plaza proclama su equilibrio el
rugido de bronce que la piedra sostiene.




GHETTO



Denso es el aire aquí. Y tibio. Lo respiro
entre casas que quiebran su fachada en el gua.
Un gato mansamente se me enreda en las piernas
y me retiene inmóvil delante de Jahvé.






CORONACIÓN




Diadema o puente, ciñes en la frente del agua
el silencioso curso, Rialto del desea
que en una roja copa alzada se condensa.
Consiente en la derrota oscura de la noche
que en holandas baldías ofrenda a la belleza
esa belleza misma que tú te coronabas.




CAFFÈ FLORIAN




Héroes extraños somos, hendiendo lo infinito.
La proporción humana se despliega en los mástiles
con banderas de Chipre, de Morea y Candía,
mientras que la belleza, odalisca cambiante,
sobre el tierno peluche que mullen los divanes
la dimensión del tiempo nos muestra en los espejos.

Mª Victoria Atencia
Venezia Serenissima

Mª Teresa Martín Vivaldi: Vedute 2009- 2011, Ancile

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martes, 7 de febrero de 2012

AMOR Y POESÍA: FRANCISCO DE QUEVEDO

La sección Amor y poesía, de nuestro blog  Ancile, en esta ocasión, y siguiendo la línea de traer poemas y poetas clásicos, modernos y plenamente contemporáneos, ofreciendo versos seleccionados para esta sección, cuya temática sea la del amor, se centra ahora en unos pocos (de los muchos excepcionales del autor) poemas del extraordinario y genial Francisco de Quevedo. Juzguen ustedes mismos, si no está justificada (mi inclinación por tan excelso poeta y) la reproducción de versos tan incomparables.



Francisco de Quevedo, Amor y poesía, Ancile



 FRANCISCO DE QUEVEDO




Francisco de Quevedo, Amor y poesía, Ancile


ADMÍRASE DE QUE FLORA, SIENDO TODA
FUEGO Y LUZ, SEA TODA HIELO





Hermosísimo invierno de mi vida,
sin estivo calor constante yelo,
a cuya nieve da cortés el cielo
púrpura en tiernas flores encendida;


esa esfera de luz enriquecida,
que tiene por estrella al dios de Delo,
¿cómo en la elemental guerra del suelo
reina de sus contrarios defendida?

Eres Scytia de l'alma que te adora,
cuando la vista, que te mira, inflama;
Etna, que ardientes nieves atesora.

Si lo frágil perdonas a la fama,
eres al vidro parecida, Flora,
que siendo yelo, es hijo de la llama.





AMANTE AGRADECIDO A LAS
 LISONJAS MENTIROSAS DE UN SUEÑO





¡ Ay, Floralba ! Soñé que te. . . ¿ Dirélo?
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba
¿y quién, sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo?

Mis llamas con tu nieve y con tu yelo,
Cual suele opuestas flechas de su aljaba,
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo.

Y dije: Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo, que jamás despierte.

Mas desperté del dulce desconcierto;
y vi que estuve vivo con la muerte,
y vi que con la vida estaba muerto.








es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado;

es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado;

es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!












Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado,





Francisco de Quevedo, Amor y poesía, Ancile



viernes, 3 de febrero de 2012

SIMONE WEIL O LA SOLIDARIDAD RADICAL (I) BIOGRAFÍA.

Prosigue la sección de microensayos del blog Ancile, con la iniciativa llevada a cabo por el profesor Tomás Moreno en relación a las tres filósofas (Tres mujeres en los tiempos sombríos) de ineludible referencia en el siglo XX, como son Edith Stein -ya reseñada anteriormente-, Simone Weil -sobre la que ahora está tratando, en principio con una aproximación biográfica- y Hannah Arendt. Como decimos, se inicia con este post, los microensayos dedicados a Simone Weil, con su biografía, a través de la que contener una semblanza vital de la filósofa y hacer pórtico a su excepcional pensamiento.



Simone Weil o la solidaridad radical, Tomás Moreno




SIMONE WEIL O LA SOLIDARIDAD RADICAL (I)


“Os recuerdo las palabras de Isak Dinesen: Todas las penas pueden soportarse si las insertas en una historia o cuentas una historia sobre ellas. […] Incluso la pena profunda conlleva un elemento de alegría si se habla sobre ella” (Hombres en tiempos de oscuridad, Hannah Arendt).

Simone Weil (1909-1943), nació en París  en una familia judía“agnóstica”, acomodada y cultivada. Sus padres se ocuparon de darle una exquisita formación, al igual que a su hermano, André, a quien admira por su inteligencia y por su genio matemático, que llega incluso a comparar al de Pascal. Su padre era médico militar alsaciano, nacionalizado francés; su madre Selma Weil, adora a su hija y siempre se mostrará con ella solícita y protectora.
            Desde muy joven ama el estudio y la literatura: Cyrano, Corneille, Racine, Balzac son sus primeras lecturas. Extremadamente madura y precoz, decide estudiar el último curso de su bachillerato en filosofía en el Liceo Victor-Duruy, en donde imparte filosofía el filósofo Le Senne, para asistir a sus clases. Pero, sin duda, la influencia decisiva de su vida intelectual fue la de su maestro, el afamado filósofo Alain, durante el curso preparatorio para L’École Normale Supérieure en el Liceo Henri IV[1].
            Terminado su bachillerato, con quince años, ingresa en L’École Normale supérieure, la más prestigiosa y elitista institución educativa francesa, donde tiene como profesores a H. C. Puech, Alain, Laubier y Brunschvicg. En 1929-30 dedicará su tesina de Licenciatura al tema Ciencia y percepción en Descartes, bajo la dirección de Brunschvicg. Una vez licenciada, se fija un colosal programa de trabajo para preparar oposiciones de Liceo y obtiene una plaza de agregada de filosofía en 1931: su primer destino es el Liceo de Le Puy[2]. Luego seguirán otros destinos, Auxerre, Roanne, Bourges, Saint-Quentin, entrecortados, como veremos, de bajas por enfermedad e incursiones en el “mundo real”.
Simone Weil o la solidaridad radical, Tomás Moreno
            En 1932 decide viajar a Berlín para comprender los fundamentos del nazismo. Allí, donde sólo pasó dos meses, queda impresionada por el deprimente espectáculo de la calle, que recuerda las desoladoras imágenes de los filmes de Fritz Lang[3]. A su regreso de Alemania, Simone trabaja como vendimiadora en Auxerre, y también en la recolección de patatas. Unos obreros la enseñan a hacer soldaduras en el patio del Instituto donde da clases, y extrae sus conclusiones tras lo observado en Alemania: sus artículos sobre Alemania son violentamente criticados por los marxistas ortodoxos.
            Finalmente, tras un breve periodo de enseñanza en un Liceo de provincias (curso 1933-34), la vida de Simone Weil va a tomar una dirección totalmente diferente[4], decide pedir la excedencia en la docencia,  para cumplir su “sueño” desde hacía diez años: entrar como obrera en el mundo de la fábrica, ¿Qué buscaba una catedrática de filosofía en la fábrica?, se pregunta, Silvie Courtine: “pensar con las manos” y abrir su sistema de ideas a la “espiritualidad del trabajo”, esto es, confrontarse con el “mundo real” y experimentar en su persona y en su vida la dura condición obrera, primero en Alsthom, en donde entra a trabajar en diciembre de 1934 como obrera de prensas, luego en la fábrica de J. J. Carnaud y Forges, para terminar en la Renault.
            A lo largo de un año de agotador trabajo -fue sucesivamente: tornera, empaquetadora, fresadora- padeció en sus carnes el sufrimiento hasta el límite de la extenuación física y mental, tal como lo deseaba, ya que afirmó que estaba decidida a matarse si no lo resistía. Estas experiencias, este contacto con la vida real, le permitieron comprender cómo conciliar la organización de la sociedad industrial con unas condiciones de trabajo y de vida que fuesen las de un proletariado libre[5].
            Su experiencia en la fábrica cambió su perspectiva sobre las cosas, el propio sentimiento que tenía de la vida. Como confesara en sus Ensayos sobre la condición obrera vivenció la falta de pensamiento, la dureza del trabajo, la humillación absoluta, la ausencia de fraternidad, llevándole a un cierto pesimismo: “La clase de los que no cuentan y, pase lo que pase, nunca contarán (a pesar del último verso de la primera estrofa de La Internacional)”. Allí, recibió “para siempre la marca de la esclavitud, como la marca que los romanos ponían con un hierro al rojo vivo en la frente de sus esclavos más despreciados”[6].
            Igual que quiso conocer la condición obrera desde dentro, así querrá conocer la del medio campesino: en Echar raíces. Preludio a una declaración de los derechos hacia el ser humano, al reflexionar sobre la enfermedad que padece el mundo moderno y sus remedios, describirá el desarraigo obrero y el desarraigo campesino, concentrándose en demostrar el lugar espiritual que debe adquirir el “trabajo físico -esa muerte cotidiana- en una vida social bien ordenada”[7].
Simone Weil o la solidaridad radical, Tomás Moreno
            En 1936, al estallar la guerra de España, y a pesar de su pacifismo expreso y arraigado, se siente moralmente comprometida en el conflicto, entusiasmada con el Frente Popular. A principios de agosto, Simone decide viajar al “frente” en calidad de periodista: en realidad se unió a un cuerpo franco internacional, enrolándose en la brigada del anarquista Durruti, con la que participará en una operación de guerra, a orillas del Ebro los días 18 y 19 de agosto. El día 20 sufre un desgraciado accidente -mete el pie en una sartén llena de aceite hirviendo que no ha visto- y es evacuada. España es la comprobación de una de sus intuiciones éticas sobre el “carácter permanente y universal de la barbarie, que se ensaña con los débiles”[8].
            El 22 de mayo de 1938, le escribirá a Georges Bernanos, tras haber leído Los grandes cementerios bajo la luna:
                “Reconocí ese olor a guerra civil, a sangre y terror que desprende su libro; yo lo he respirado. No he visto ni oído nada, debo decirlo, que alcance toda la ignominia de algunas de las historias que usted cuenta, esos asesinatos de viejos campesinos, esos balillas que obligan a correr a unos viejos a golpes de bastón”.
            Sin embargo, Simone vio en el frente lo suficiente para sentirse desilusionada, para tomar conciencia de que, después de haber ido como “voluntaria con ideas de sacrificio, se termina en una guerra que se parece a una guerra de mercenarios”. Al poco tiempo de su regreso a París, el 25 de septiembre, el grupo internacional del que ella formaba parte será aniquilado en Perdiguera[9].
            Tras regresar de España, muy sensibilizada ante la cuestión colonial, Simone hace planes para viajar sucesivamente a Indochina y Albania, pero desiste se su idea. Durante el curso 1938-1939 pide la baja de la Educación Nacional por enfermedad: padece insoportables dolores de cabeza. Liberada desde enero, por razones de salud, de la enseñanza, para ella es un año de lecturas intensivas.
Simone Weil o la solidaridad radical, Tomás Moreno
            En 1938, en la semana de Pascua, vivida en la abadía de Solesmes -donde asiste a los oficios con su madre, y se extasía con el canto gregoriano- tuvo Simone la experiencia mística decisiva en su camino hacia la conversión religiosa. La recitación del poema Love, de George Herbert, se convierte “sin saberlo [ella] en una oración”[10] , y le revela la presencia de Cristo: “Una presencia más personal, mas cierta, más real que la de un ser humano, inaccesible a los sentidos y a la imaginación, análoga al amor”[11], escribe. Hay que hacer notar, sin embargo, que la toma de conciencia de su cristianismo no es repentina ni sobrevenida: ella cree haber nacido en la inspiración cristiana, aunque haya, efectivamente, momentos decisivos en esa conciencia y consentimiento: el primero se produjo en 1935, durante una estancia en Portugal, donde, al presenciar una procesión de pescadores, tuvo “la certeza de que el cristianismo es por excelencia la religión de los esclavos, que los esclavos no pueden evitar abrazarla, y yo con ellos”. Su segundo contacto con el cristianismo se le presentó durante su primer viaje a Italia, que realiza sola en 1937, en Asís, el lugar donde Cristo se dirigió a San Francisco: “Allí, algo más fuerte que yo me obligó, por primera vez en mi vida, a ponerme de rodillas”. El de Solesmes sería pues el tercero, último, y más determinante: “El pensamiento de la Pasión de Cristo entró en mí para siempre”[12].
            Después de que París fuese declarada ciudad abierta, el 10 de junio de 1940, Simone huyó, a su pesar, con sus padres hasta Nevers y Vichy a principios de julio. Se firma el armisticio. Los Weil se acercan a Toulouse para intentar abandonar Francia y llegan a Marsella en septiembre de 1940. Entre octubre de 1940 y mayo de 1942 vivió en Marsella, donde tuvo una nueva experiencia de trabajo como jornalera en una viña cercana a la ciudad, colaboró en la resistencia y difundió la revista Cahiers du Témoignage Chrétien al menos durante cuatro meses.

            El 14 de mayo de 1942, Simone Weil, ante la insistencia de sus padres, que temen persecuciones antisemitas, inicia su exilio. Abandonar Francia le hace sentirse como una desertora. Se embarca rumbo a Estados Unidos. Llegan a Nueva York el 6 de julio. Allí Simone reza cada día en la iglesia católica Corpus Christi de la calle 121 y, los domingos, frecuenta una iglesia baptista en Harlem.
Simone Weil o la solidaridad radical, Tomás Moreno
            Los últimos meses de su vida los vivió atormentada por la imposibilidad de participar activamente en la resistencia contra los nazis en Francia. Desde su exilio americano sigue empeñada en que le asignen un destino en Londres. Desde julio de 1942, trata de convencer a su amigo Maurice Schumann -condiscípulo en el instituto Henri IV-, que trabaja en los organismos de la Francia Libre, y hasta escribe a J. Maritain,  para que la repatríen hasta Londres y le confíen una misión para luchar por su patria, informándoles de que ya ha cooperado con los movimientos clandestinos contra el invasor alemán, sobre todo con Cahiers du Témoignage Chrétien. André Philip, comisario de Interior y trabajo en el Comité nacional de la Francia libre, acepta incluirla en su equipo
            Por fin, el 10 de noviembre, Simone Weil consigue su objetivo: llega a Liverpool el 26 de noviembre y seguidamente se establece en Londres, donde trabaja para la Francia Libre (el grupo liderado por De Gaulle, que preparaba la reconstrucción de Francia). Simone no ve satisfecha su aspiración de que le confíen una misión peligrosa -ser lanzada en paracaídas sobre Francia y otras más o menos descabelladas-, y debe contentarse con un trabajo de redactora en los servicios civiles del Comisariado de la acción en Francia que elaboran los proyectos para reorganizar la Francia de la posguerra.
            En Londres, para identificarse con las víctimas, decide alimentarse con las mismas raciones de los prisioneros de los campos de concentración, negándose a que su destino fuese distinto del sus conciudadanos. No come y escribe día y noche. El 15 de abril de 1943, Simone Weil, aquejada de tuberculosis, es trasladada al hospital Middlesex y luego el 30 de julio, a petición suya, al sanatorio de Ashford: “¡Qué hermoso lugar para morir!”, afirma al llegar. Y a su amiga, Simone Deitz, le dice: “Si un día quedara completamente privada de voluntad, en coma, entonces habría que bautizarme”. Sus últimos rastros los hallamos en las repuestas al cuestionario de los médicos cuando la internaron en la clínica. ¿Religión? “Soy judía”, declaración al doctor Roberts, “pero deseo hacerme católica, aunque todavía existe un punto pendiente”. ¿Profesión? “Soy filósofa y me intereso por la humanidad”. El abate René de Naurois la visita varias veces. Sigue rechazando los alimentos y se deja morir: estamos en los finales de agosto de 1943. “Se apagó hacia las 10.30. Parecía muy serena”, escribe un testigo. Fue enterrada en el cementerio católico romano de Ashford el 30 de agosto. Un sacerdote católico tenía que haber presidido el entierro, no fue posible. Maurice Schumann leyó unas oraciones. La cuestión de saber si fue o no bautizada quedó aparentemente en suspenso hasta que el abate de Naurois desveló que no lo fue: ella no lo pidió[13].
Simone Weil o la solidaridad radical, Tomás Moreno
            En su profesión de fe, Último texto, Simone Weil da muestras de su acercamiento a las verdades dogmáticas católicas  y de estar cada vez más y más comprometida personalmente con la fe y la cultura cristianas: “Creo en Dios, en la Trinidad, en la Encarnación, en la Redención, en la Eucaristía, en las enseñanzas del Evangelio”[14]. El hecho de no solicitar el bautismo y permanecer en el umbral de la Iglesia, pudo deberse a que Simone Weil estimase que el camino que había escogido era el único que podían seguir los judíos. A menudo utiliza la expresión griega, en hupomènè (a la espera). Al comentar su actitud expectante, dice: “Es verdad que estoy cerca [de la Iglesia] pues estoy a sus puertas. Pero eso no quiere decir que vaya a entrar. Es verdad que el menor impulso bastaría para que entrase; pero aún así haría falta ese impulso, sin el cual puedo permanecer indefinidamente a sus puertas”[15].
            Según Charles Moeller, su negativa se debió, como confesó una vez, a su rechazo de todo tipo de condenación o anatema por parte de una institución de poder: “La utilización de las palabras anatema sit (…) me retienen fuera de la Iglesia”[16]. Para el padre Perrin, la obstinación de Simone contra esta fórmula, ya no sería comprensible después del Concilio Vaticano II[17].
            Sea como fuere, y a pesar de su brevedad y aparente fracaso, la vida de Simone Weil fue una vida lograda, en ningún caso malograda; su ejemplo nos ayuda a amar la vida todavía más y a valorar la presencia del misterio y de la belleza en el mundo: “Algunas negaciones de la vida -escribió Susan Sontag al comentar la vida, pasión y muerte de la joven filósofa- permiten la verdad, crean salud y embellecen la vida”.


                                                                                                                  Tomás Moreno


[1] Silvie Courtine-Denamy, Tres mujeres en tiempos sombríos: Edith Stein, Simone Weil, Hanna Arendt, trad. de Tomás Onaindia, Edaf, Madrid, 2003, pp. 29 y 37-39. Alain: pensador fuera de lo normal que rechaza las ideas preconcebidas e insiste en que el estilo de escritura de sus alumnos traduzca sus pensamientos. Simone asiste a sus clases, tres veces por semana, de dos horas cada una. Se estudian dos grandes autores cada año, un filósofo y un poeta o un novelista[1]. En 1925, Simone estudia a Platón y Balzac, y, al año siguiente, las Críticas de Kant y la Ilíada, que tanta importancia tuvo para ella durante mucho tiempo, además de los Pensamientos de Marco Aurelio y el amor fati de los estoicos. Le interesan Platón, Kant y Espinosa, siente predilección por Descartes. La mayor parte de los datos biográficos proceden de este admirable ensayo.
[2] Cuenta Silvie Courtine que allí se presenta acompañada de su madre y la confunden con una estudiante. Tiene quince alumnas en filosofía y además enseña griego en tercero de bachillerato. Su madre se ocupaba de sus sucesivos destinos profesionales en las diferentes provincias intentando suavizar la dureza de las condiciones materiales que su hija se impone. La relación de Simone consigo misma fue muy exigente y áspera.
[3] El panorama del paro era desolador: cerca de ocho millones de parados, de los cuales solo cinco y medio reciben alguna ayuda del Estado, quedando los otros a cargo de sus familias o reducidos a la condición de mendigos o ladrones (vid. Simone  Courtine-Denamy, op. cit, p. 95).
[4]Antes de comenzar su trabajo quiso terminar su “Gran obra”, su “Testamento”: Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social. Encabezaba su escrito este epígrafe del Tratado teológico-político de Espinosa: “Ante las emociones humanas, no reír, no llorar, no indignarse, sino comprender”. Para ella, por cierto, Espinosa es, con Chaplin, ¡el único gran hombre judío!
[5] Ese era el objetivo de sus  Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social. En su petición de baja provisional de la enseñanza adelantaba, a modo de justificación, su deseo de preparar una tesis de filosofía sobre la relación de la técnica moderna con nuestra organización social y nuestra cultura.
[6] A la espera de Dios, Trotta, Madrid, 1996, p. 40.
[7] Echar raíces, Trotta, Madrid, 1996, p. 232
[8] El antifascismo de Simone no deja lugar a dudas, así como su participación en las reuniones del Comité de Vigilancia de los Intelectuales Antifascistas conducido por Langevin y Alain..
[9] Cfr. S. Courtine, op. cit, p. 136: Si bien sigue mostrándose solidaria con los republicanos, asistiendo a reuniones del Socorro Internacional Antifascista (conocido como “Socorro rojo”) –aunque se negaba a levantarse cada vez que sonaba La Internacional-, renuncia sin embargo a volver a España cuando toma conciencia de que esta guerra civil se ha convertido en un campo donde se enfrentan las ambiciones de las grandes potencias, Rusia, Alemania, Italia, y de una confrontación cada vez más evidente entre comunismo y fascismo… Advierte contra el peligro de transformar una guerra civil en una guerra internacional, e invita a los que condenan la cobardía del gobierno francés a que vayan a combatir en el frente español. Aprueba, en fin, la política de no intervención de Léon Blum, a condición de que la paz esté garantizada.
[10] A la espera de Dios, op. cit., p. 41.
[11] Pensamientos desordenados, Trotta, Madrid, 1995, p. 58.
[12] A la espera de Dios, op. cit., p. 41.
[13] Cfr. Silvie Courtine-Denamy, pp. 287-289. Simone reconoce expresamente su “deseo intenso y siempre creciente de recibir la comunión”, sin dejar de admitir que concederle el bautismo, teniendo en cuenta su actitud, sería una ruptura con la “rutina” de la Iglesia desde al menos diecisiete siglos: “Por esta razón, y por varias más muy parecidas, nunca le he hecho a un sacerdote la petición formal de bautizarme. Y ahora tampoco lo hago” (Pensamientos desordenados, op. cit., p. 101).
[14] Ibíd., p.288.
[15] Ibíd, p. 272.
[16] Cfr. Literatura siglo XX y Cristianismo, tomo I, Gredos, Madrid, 1966.
[17] Según este bondadoso dominico, Juan XXIII, por entonces nuncio en París, leyó A la espera de Dios de Simone y, por escrito, le confió su emoción a su madre, Selma Weil. Al ser nombrado Papa, habría recordado el texto, expresándose en estos términos en el discurso de apertura del Concilio: “Hoy la esposa de Cristo prefiere utilizar el remedio de la misericordia antes que el de la severidad. Piensa atender las necesidades del momento presente demostrando el valor de sus enseñanzas antes que reiterando sus condenas”.


Simone Weil o la solidaridad radical, Tomás Moreno

miércoles, 1 de febrero de 2012

REVISTA JIZO DE HUMANIDADES: SEGUNDO Y TERCER NÚMERO

Presentamos en esta entrada nueva de Ancile el número dos (2-3, en realidad, porque fue un número doble), de la Revista Jizo de Humanidades. Número este más acendrado y completo, a mi modesto entender, que el número primero de dicha publicación, que acaso adolecía de la inevitable (pero también indispensable) ingenuidad de una revista que comienza una andadura editorial primeriza, y por eso tal vez  vacilante, insegura pero primorosa en su recién inaugurada salida al mercado literario. En cualquier este número asentaría de manera clara su vocación de durar, pero también la de ofrecer una labor de calidad respaldada por unos trabajos y colaboradores de primera magnitud, y una asesoría científica y literaria envidiable y una redacción volcada en hacer funcionar aquella iniciativa.
                Así las cosas, en este número 2-3 de la Revista Jizo de humanidades, encontramos ya de inicio un artículo de gran relevancia por parte del eminente y extraordinario estudioso Antonio Carreira (a la sazón especialista en Góngora) sobre la lengua poética del gran poeta cordobés;  así también, un trabajo excepcional del profesor José Domínguez Caparrós,  que hace gala de su celebridad como metricista con el título: El verso de cabo doblado; o el trabajo de la Catedrática de la Universidad Central de Barcelona Rosa Navarro Durán, especialista en el Siglo de Oro español, titulado La literatura en la literatura; el artículo crítico de José Enrique Martínez Fernández, destacado profesor de la Universidad de León; o el de los también profesor de la Universidad de Granada Miguel García y Francisco Linares Alés, entre otros avisados escritores y poetas.
                Mas también tuvimos ocasión de mostrar en estas páginas de nuestra revista una singular primicia, la cual consistiría en la publicación de algunas cartas inéditas entre la poeta granadina Elena Martín Vivaldi y el autor de Cántico, nada menos que Jorge Guillén. Mantendrían sus secciones habituales dedicadas a la poesía, la pintura (con la portada de Miguel Rodríguez Acosta) y la crítica literaria. Un número también agotado que tenemos el gusto de colocar en la red para la consideración de todos los interesados en la labor de esta revista tan interesante y no menos querida para quien suscribe estas líneas en Ancile para su preservación y defensa.



Revista Jizo de humanidades: segundo y tercer número, Ancile




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Revista Jizo de humanidades: segundo y tercer número, Ancile
Revista Jizo de humanidades: segundo y tercer número, Ancile