viernes, 18 de abril de 2025

JARDÍN DE UN SUEÑO SIN TIEMPO NI ESPACIO

Prosiguiendo con los poemas primaverales, traigo para la sección de Poesía del blog Ancile, tras la sugerente conferencia de mi amigo y profesor de astrofísica Eduardo Battaner, un poema intitulado: Jardín de un sueño sin tiempo ni espacio.



JARDÍN DE UN SUEÑO SIN TIEMPO NI ESPACIO



Jardín de un sueño sin tiempo ni espacio. Francisco Acuyo



Contemplando el cielo constelado desde mi jardín de sueño



Para Eduardo Battaner





  Yo vivir no deseo para cualquiera cosa 

que no sea contemplar la luz de aquel reflejo

que antes del tiempo en mí estuviere prodigiosa.

Luz nunca vista que antes que yo fuere en su espejo,

mostró el alma evidente al ser siempre misteriosa.


   Mas de su luz no puede ninguna sombra o muro

ya tupido de verdes hojas cubrir su brillo:

aquí, sobre la verde grama, está del futuro

jardín, tendida mi figura, en el amarillo

concierto de un otoño de álamos prematuro.


   Mi cuerpo no nacido en un espíritu de fuego

potencial arde como poema jamás escrito;

acto fue de un autor no nacido que a ti entrego,

lector, en donde fluye sin tiempo el infinito

que persigue un ahora que nunca será luego.





Francisco Acuyo



Jardín de un sueño sin tiempo ni espacio. Francisco Acuyo


martes, 15 de abril de 2025

CUANDO ÉRAMOS FELICES TENÍAMOS OTROS NOMBRES

Entre la poesía y la filosofía discurren estas reflexiones sobre un tema recurrente en este blog, cuya entrada lleva por título: Cuando éramos felices teníamos otros nombres, y para la sección de Pensamiento del blog Ancile.


CUANDO ÉRAMOS FELICES

 TENÍAMOS OTROS NOMBRES


Cuando éramos felices teníamos otros nombres, Francisco Acuyo


Será muy cierto aquello de: cuando éramos felices –y con humildad yo amplío, y emancipados- teníamos otros nombres , si era la más tierna juventud la que se evoca; así es que, casi no me reconozco en esta nueva lid después de tantos años con la que el ser de este relato persevera con nuevo nombre. En liza, pues, debato muy lejos (o quizá no tanto) del común de mis genuinas y acostumbradas atenciones en nombrar con la palabra poética el mundo: con el verso a la poesía juré amistad devota y, aún eterna afección; en su resplandor fijé mi descendencia, si alguna en verdad con dignidad hubiere de recordarse. Sin embargo, este manual raro que versa en prosa sobre asunto para muchos en demasía extravagante, ha sido y es el fuego que obsede lo más hondo la gracia o la desgracia del espíritu de no pocos hombres, vengo a referirme a la nada. 

Cuando éramos felices teníamos otros nombres, Francisco Acuyo
Pero, si la materia de este libro sopesa nada menos que la nada, de sus vigilantes afanes no vean en este epítome del no ser un grave tratado de la ciencia (física, sobre todo); no será tampoco de filosofía (a lo menos metafísica), porque nunca tuvo pretensiones de serlo. Encomendar quise mi infinita curiosidad de poeta tocando en lo que fuese posible, con el eco de algunos versos al principio de cada capítulo por librar a la infecunda  prosa de la maldición de su esterilidad y dar la elocuencia definitiva a lo que acaso sea del todo indescriptible: la nada, insisto.

Porque no interpreten mal la índole de mis reservas en este introito, quizá inopinado para el lector atento, debo decir que, no obstante, la ciencia y la filosofía pueblan abundantemente y con todo reconocimiento la argumentación de este insólito compendio. Grave contradicción, pues, verán ya de inicio en esta crónica de la nada, que no pretendiendo ser de ciencia ni de filosofía, recurre y desborda ambas disciplinas en el discurrir de su extraña leyenda y compleja descripción. Al trance al que me expongo (y arrastro acaso al lector) hace buscar en mí mismo lo que en mí mismo no hay, pues no soy físico ni filósofo, aunque a ambas disciplinas les deba muchísimo, incluso en mi condición de poeta. 



Francisco Acuyo



Cuando éramos felices teníamos otros nombres, Francisco Acuyo


 

viernes, 11 de abril de 2025

LO INVISIBLE PINTA LA IMAGEN Y LA RAZÓN DE AMOR

Algunos poemas inéditos al comienzo de la primavera para la sección de Poesía del blog Ancile, en esta ocasión bajo el título: Lo invisible pinta la imagen y la razón de amor.



LO INVISIBLE


PINTA LA IMAGEN  Y LA RAZÓN DE AMOR









   Hay quien del alma en lo invisible goza,

y muchos quienes, con gran diligencia, 

por reírse de ella siempre, su inteligencia

quieren que se les juzgue muy ingeniosa.


   ¿Quién tocar puede esa luz que emboza

el amor y de inmaterial presencia

completa todo anhelo de conciencia

plena, siendo esta un sueño misteriosa?


   Su imagen para el alma perceptible

quedó, si en las pupilas sensación

de lo que nunca fue por invisible. 


   ¿Qué sabemos sin su razón de nada,

si lo invisible en nuestro corazón

quedó por manos del amor pintada?





Francisco Acuyo













martes, 8 de abril de 2025

LA RAZÓN POÉTICA ANTE EL ENGAÑO DEL MUNDO

Nuevas cavilaciones pueblan este nuevo post de la sección de Pensamiento del blog Ancile, esta vez bajo el título de: La razón poética ante el engaño del mundo.


LA RAZÓN POÉTICA ANTE 

EL ENGAÑO DEL MUNDO




La razón poética ante el engaño del mundo. Francisco Acuyo



Aprendí que meditar en la poesía era una suerte de incubación enigmática. Allí habita la quietud silenciosa de la nada. Aquella quietud que es fin de todo pensamiento, si es allí donde habita el olvido donde se puede escuchar aquello que de otra manera no es posible de escuchar, porque su silencio (audible en esta quietud) proviene de otro mundo, allí, sin donde, y que siendo poesía bien puede ser aprehendida como una iniciación para adentrarse en un ignoto dominio. En poesía, el concepto, la razón, convencionales dan paso a una lógica iniciática que en realidad se complace en aquella quietud anunciada, pero que se funde con la vida misma y con la conciencia (que no con el pensamiento). Concebí el ejercicio sensible, sensorial, sensitivo del creativo poético como un acceso a la conciencia que se contempla a sí misma y que nos proporciona, en su impulso integrador, el abordaje del mundo como un silencioso todo (que acaso es nada) que parece gozar en la inocencia, que se complace en estar atento a todo sin distinción, sin análisis o intenciones taxonómicas, donde todo está incluido, incluida la propia nada, o lo que es lo mismo, la conciencia silenciosa anunciada.

Supe en virtud de este entendimiento integrador poético, que las cosas no son lo que parecen, y que la poesía toma la medida de lo inmedible y preste la atención precisa en su dinámica creativa (alerta que se traduce en la dinámica singular de su constructo lingüístico, retórico y sobre todo métrico, que posibilita la música que aspira al silencio original), e intenta enseñarnos a escuchar.

La lógica poética debe entenderse como algo muy diferente a la lógica del concepto netamente racional, es el impulso que conecta mediante su peculiar lenguaje al mundo de la integración o de la unicidad. El poeta es un médium o, al menos, un mensajero (un ángel fieramente humano), cuyo mensaje ha sido gestado en otra realidad y que no hace sino mostrarnos nuestra profunda ignorancia producto del engaño (metis) del mundo de lo que estimamos como razonable, perdido en la divagación de un devenir que entendemos desde el pasado al futuro, cuando en realidad solo hay el ahora, o lo que es lo mismo, vivimos el sueño del tiempo que quiere nombrar en su ilusorio transcurso lo que está fuera de él y es innombrable.



Francisco Acuyo









jueves, 3 de abril de 2025

EL SUEÑO AZUL, GLOSA

Para la sección de Poesía del blog Ancile, traemos un poema inédito que lleva por título: El sueño azul, con el que abría el equinoccio primaveral.



EL SUEÑO AZUL




GLOSA



El sueño azul, Francisco Acuyo



Amo, ergo sum



(Un cielo azul sobre la imagen

 de la amada en la fuente)



   


  Sus pechos son dos tiernos de gacela

cervatillos que vienen a beber

agua de un manantial que quiso ser

el alma de mis sueños centinela.


    En esta fuente, sí, se mira estela

que sobre el mundo brilla por doquier,

y el alma,  que me tiene en su poder,

observa espejo de su amor gemela.


   Así, cual ser de luz, indiferente

a nada, a nadie nunca hermosa deja,

y en su gesto se esboza elocuente


   con un tormento, con una dulzura,

que en el silencio se pintó pareja

luz la música azul de su hermosura.





Francisco Acuyo




El sueño azul, Francisco Acuyo




lunes, 31 de marzo de 2025

LA PALABRA POÉTICA Y EL SUEÑO DE LA RAZÓN

Abundamos en las reflexiones sobre sobre el decir poético para la sección de Pensamiento del blog Ancile, bajo el título de: La palabra poética y el sueño de la razón



 LA PALABRA POÉTICA 

Y EL SUEÑO DE LA RAZÓN



La palabra poética y el sueño de la razón. Francisco Acuyo


Es algo curioso observar cómo el discurso poético puede llevarnos a la realidad aquí, en medio del engaño pues, nos reconcilia con el origen, pero no a través de la razón, de la filosofía, ni la ciencia, sino con la magia del mito, del misterioso poder de integración de su palabra prístina, nunca anteriormente dicha. Es reconocer que, la narración del mundo, no es sino el relato del nuestro espíritu. Aprendí algo sobre lo que sea la misma poesía, y es que para llegar a ella hay que hacerlo negativamente, diciendo lo que no es, indagando profundamente en la red de ilusiones que pueblan nuestro mundo de convenciones, para constatar que nuestras mentes acaso no son nuestras, y vemos al fin que todos miran sin ver y oyen sin escuchar ni entender ,  y que para ver y escuchar y entender, es preciso morir a lo conocido, por eso la poesía es la muerte pequeña que advirtiera Lorca, o la locura divina que en su desequilibrio nos pone en el límite de la destrucción de toda razón para llegar a la verdadera y única conciencia que está en el silencio del ser, que no es otro que el de la nada desde la que hacernos libres de toda ilusión y de nosotros mismos.
La palabra poética y el sueño de la razón. Francisco Acuyo

La palabra poética tiene el poder del silencio de la nada, pues en ella se potencia la semilla que hará por fin germinar el fruto cierto de la vida, es la poiesis  que en su crecimiento hará posible la erradicación de cualquier conocimiento que no es sino apatê (engaño), porque la palabra ya no es logos, padre esencial de toda razón y de toda convención por engañosa. Porque en realidad la palabra poética se inscribe en el lenguaje de la iniciación a la vigilancia y atención máximas con las que advertir que en verdad nada hay que aprender, ya que todo estaba ya aprendido, pero no éramos conscientes de su sabiduría que permanece viva en el silencio y la soledad de la nada invisible, que no es sino el mundo todo que nos rodea.

La percepción poética es la que muestra la genuina capacidad sensorial como baluarte inspirador de toda creación y que nos invita a despertar del sueño de la razón ajeno al sentir lo originario que vive ahora y desde siempre en la conciencia. Por eso creo que el poeta verdadero es una muy rara avis que es un guardián de la conciencia que nos avisa que no hay nada más allá de aquella única, silenciosa y vacía y por eso plena conciencia.



Francisco Acuyo




La palabra poética y el sueño de la razón. Francisco Acuyo


jueves, 27 de marzo de 2025

CÓMO ESCRIBIR UN POEMA SEGÚN LA PAUTA DE LA SUCESIÓN DE FIBONACCI , POR ANTONIO CARVAJAL

Me complace en extremo traer para la sección de La métrica celeste, del blog Ancile, la siguiente entrada del poeta y profesor de Métrica y Retórica, Antonio Carvajal, que lleva por título: Cómo escribir un poema según la pauta de la sucesión de Fibonacci, audaz indagación en la que pone en evidencia su autor la sutil y enigmática relación del número (cantidad) con el mundo de la cualidad, y lo que es más extraordinario, que puede traducirse en belleza.



CÓMO ESCRIBIR UN POEMA SEGÚN 

LA PAUTA DE LA SUCESIÓN DE FIBONACC





1 Téngase claro el asunto intuido

2 Recuérdese que la sucesión de Fibonacci consta de números que resultan de sumar a uno dado el valor del precedente y proseguir hasta el límite que nos propongamos. Así, marido joven, padre reciente y amigo de su profesor de Matemáticas en la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos (además de lector devoto de Aleixandre), Javier Calatrava escribe un poema entusiasta aplicando como medida los 8 primeros miembros de una sucesión de Fibonacci que abarca, por contadas sílabas dichas, desde el 1 al 21, en doble sentido, ascendente hacia la plenitud expansiva, descendente hacia el gozo íntimo, según esta pauta y con este resultado: 


DOBLE FIBONACCI 


   1 Yo

   1 no

   2 quiero

   3 existir

V  5 carente de‿amor, 

   8 pues se vive con tristeza

 13 y se padece más la soledad y‿el dolor.

 21 El amor nos alivia, nos llena de‿esperanza‘y siempre nos da fuerza.

 21 El amor nos ayuda‘a vivir sin temor, nos aporta alegría y‿firmeza.

X   13 Para vivir la vida prefiero percibir   

   8 tu ternura‿y tu belleza

   5 sintiendo por mí. 

   3 Tu‘y yo,

   2 los dos

XV  1  sí

   1


Revisado con aplicación rigurosa de la pauta que lo impulsa, el poeta no se atiene a la medición normativa usual y académica, sino que aplica su oído a lo que pronuncia, y ello supone que ignora el doble valor que se asigna a la sílaba tónica final ante pausa y, sobre todo, en posición final de verso, y usa la sinalefa y la dialefa ad libitum, (versos VIII, IX y XIII, donde la he marcado con la coma métrica, indicativa de breve aspiración y dialefa; mientras observa la sinalefa en los versos V, VII, VIII, IX y XI, casos marcados con el enlace vocálico, ‿ ).

De haber algún problema para la aceptación de una breve sucesión de Fibonacci como pauta de versificación, repásese la fonética del español y recuérdese que, para percibir verso, debe notarse cadencia, o sea, caída de un tono más alto sobre otro más bajo, y que los monosílabos, átonos o tónicos, tienden a su agrupación en torno a una sílaba más intensa y perceptible: de tal modo que los versetes I, II, III y IV, se pueden unir y tendremos la doble estrofa reducida a





Yo no quiero existir 

carente de amor,

pues se vive con tristeza

y se padece más la soledad y el dolor.

El amor nos alivia, nos llena de esperanza 

y siempre nos da fuerza.

El amor nos ayuda 

a vivir sin temor en común alegría.

Para vivir la vida prefiero sentir

tu ternura y tu belleza

sólo para mí.

Tú y yo en mí, sí Tú



Si alguien está interesado en saber qué diferencia el poema escrito y leído según la sucesión de Fibonacci de esta vulgaridad andrajosa de verso al modo de hoy, sepa que se lo puedo explicar con mil amores previo pago de los honorarios correspondientes. Ya está bien de ser generoso urbi et orbi y recibir a cambio groserías de analfabetos creativos. 

Para finalizar, diré que, puesto que me he molestado en describir y difundir este buen hallazgo de versificación “otra” (recuerdo del profesor Juan Carlos Rodríguez, mi antiguo compañero de bachillerías, que usaba con gran capacidad creativa los tonos de los deícticos) me considero autorizado para denominar esta estrofa así delimitada como “calatraveña”, en honor de su raro inventor, el ingeniero agrónomo doctor don Javier Calatrava Requena, que la escribió en Cullera año 1972 y, atendiendo una petición mía, la ha incluido en su reciente libro La piel del recuerdo [Salobreña, Alhulia, 2025]



Antonio Carvajal