Bajo el título de: Entre el el rito y la ciencia: pansiquismo poético, ofrecemos una nueva entrada para la sección de Ciencia del blog Ancile.
ENTRE EL RITO Y LA CIENCIA:
PANSIQUISMO POÉTICO
No me resulta
extraño que la poiesis, en cierto modo, a través de sus palabras, de sus
giros, de sus acepciones, de su número poético formen parte de un ritual que
trata de ofrecer las realidades vivientes (¿también conscientes?) de todo aquello que forma parte de la
naturaleza, en una suerte de singularísimo pansiquismo. En virtud del
funcionamiento de fenómenos retóricos como la sinestesia podemos constatar la
forma alucinante de vincular los sensible, sensorial, sensitivo y concreto con
la abstracción; entre lo visible y lo invisible, entre la razón de lo inmanente
y lo inexplicable de lo trascendente.
Acaso también
es muy reseñable algo de lo que parece olvidarse incluso el mismo poeta
(muchos son los llamados, pocos los elegidos): la
poesía es, sobre todo, renuncia. Renuncia a cualquier finalismo, de renuncia a lo
útil, haciendo esta vertiente de abandono una realidad única. Esta renuncia
poética, a veces me pregunto, si no es el ejercicio creativo que expone el
límite que quiere comunicar lo incomunicable, que se sitúa entre el logos y la
gracia, ya que, en la poesía, conviven misteriosamente la palabra secular y la
divina. Me recuerda el número poético aquello que Plotino decía cuando hablaba
de que: el número existía en el ser sin ser número, ya que el ser era todavía
uno, pero al venir a la existencia la fuerza del número fraccionó al ser e hizo
que pareciese, por así decirlo, la multiplicidad.
No debe
extrañar que el poeta intuya en el número (como lo hacía Zellini) poético la
encarnación de un acto de amor divino. La
poesía en boca del que sabe decir se emparenta con el dictamen del profeta que
previene de la restitutio ómnium, que nos lleva al reconocimiento del
origen, por lo que es paradójico, no contradictorio, que el número poético
(dominado -inútilmente- por el cálculo) sea el último reducto de la magia -sobre
todo de la alquimia- en el mundo.

La iteración
métrica no debe reducirse a un proceso mecánico y automático por las razones
aducidas con anterioridad. Los
modelos y algoritmos deducibles de los diferentes tipos de versos son siempre
dinámicos y no siempre se pueden describir en un continuum métrico que se
ajuste necesariamente al criterio de efectividad y cálculo. La
naturaleza deíctica (deixis) del número poético se atiene y adapta a las
características del proceso lingüístico. Pero, ¿qué designan estos números
poéticos? No sólo el número y lugar de sílabas o pies métricos mediante el que
establecer un catálogo, de cuyo orden métrico extraer conclusiones eufónicas y
expresivas del verso, ya que dicho número está informando de la deixis
de la expresión poética. Este número es fundamental para reconocer(se) y
encontrar(se) (en) el lenguaje poético para fundar una forma de
conciencia que puede trasgredir incluso el aspecto referencial como acto
lingüístico, ya que no solo define y describe objetos, ideas, pensamientos,
sentimientos… sino intuiciones imposibles de describir e identificar mediante
un lenguaje ordinario.
El algoritmo
puede emular el procedimiento mecánico de construcción del verso. Pero también,
en sus limitaciones, nos avisa que intentar un escrutinio exacto de lo que hay
en su naturaleza con los instrumentos de la razón es una empresa vana. Por eso
se deduce de la ambigüedad esencial de la poesía los límites mismos del
discurso, pero también los de la propia ciencia.
Francisco Acuyo
Mateo
22-14.
Plotino:
Enéadas, VI, Gredos, Madrid, 2002.
Zellini,
P.: ob. cit. Pág. 278.
Acuyo,
F.: ob. cit.
Reiteramos los desvíos que aparecen en casos muy concretos y que hacen que el
verso que los sufre sea especialmente expresivo.