martes, 4 de septiembre de 2018

DE LA MUERTE O LA PARADOJA DE LA INFORMACIÓN


Con el título: De la muerte o la paradoja de la información, traemos un nuevo post para la sección, Ciencia, del blog Ancile.


De la muerte o la paradoja de la información, Francisco Acuyo




DE LA MUERTE O LA PARADOJA DE LA INFORMACIÓN



De la muerte o la paradoja de la información, Francisco Acuyo


EN la modernidad, fruto de la visión ateísta del mundo, la muerte sería el fin del fundamento último de nuestra existencia, el telos postrer de la vida humana, así como el soporte de nuestra existencia, sería la nada. Este vacío, será a su vez la base en donde se apuntale la libertad del hombre[1].  En cualquier caso, si la muerte es el fin de todo, ¿no ha de quedar algo en esa singular fuente de conocimiento y de información que una vez fue conciencia del mundo y de su singularidad personal que es la entidad humana? Siguiendo los presupuestos existencialistas, reconocen la posibilidad de un ek-stasis, fuera de sí mismo que sólo será posible a través de la muerte y con la que atravesemos nuestra nihilidad. Esta trascendencia no es deísta, sino que la nada es el trasfondo final de toda existencia. ¿Pero este vacío, esta nada está, o mejor, es, totalmente vacía? Esta reflexión filosófica quiere, no sé si con mayor o menor suerte, buscar una analogía en el dominio de la ciencia que bien pudiese parecer disparatada. La cuestión es que la muerte como hecho existencial me pareció que tenía cierto parentesco con la extraordinaria singularidad física del agujero negro, cuando este colapsa para evaporarse, antes absorbe todo (incluso la luz) y que cuando deja emitir algo fuera del mismo (energía en forma de calor) se pierde, en un misterioso olvido, cualquier tipo de información. La muerte parece ofrecer un parentesco en este punto con la particularidad del agujero negro, porque aunque nadie haya vuelto del otro lado, todo parece indicar  que todo tipo de información parece diluirse definitivamente de lo que hubo en vida con el óbito del sujeto, tal y como sucede con la información que cae en este tipo de entidad cósmica. La irreversibilidad del fenómeno de la muerte mantiene en este hecho irreversible uno de los misterios o de las angustias y amarguras más sensibles para los vivos que sufrirán aquella. Permitidme la siguiente conjetura que, aun siendo un mero divertimiento reflexivo, puede servir acaso para entretenimiento y sugerencias varias.
De la muerte o la paradoja de la información, Francisco Acuyo
Cuando Stephen Hawking, al aplicar la teoría cuántica a la radiación de un agujero negro, observó que aquellos extraños objetos tenían asociada una temperatura, lo cual implicaba que los agujeros negros no eran tan negros como podía parecer en principio, es decir, que no solo vorazmente absorbían energía, sino que eran capaces de emitirla inevitablemente. La verdad es que el problema de la irreversibilidad (el horizonte de sucesos[1] determina la total irreversibilidad de cualquier cosa que caiga en él) del agujero negro cayó en una aún mayor crisis, pues no parece responder a lo que las leyes de la física imponen, que es precisamente su reversibilidad para recuperar su estado inicial y con él la información de todo el proceso. La radiación (de Hawking) saliente del agujero negro emite energía, sí, pero toda la información ha sido destruida. Dicha paradoja (de la información) conlleva una serie de consecuencias que no afectará a la física, no sólo de estas singularidades, también, al mismo concepto del continuum espacio-tiempo, con todas las consecuencias filosóficas, inevitables, que conlleva.


                Los conceptos de espacio y tiempo deben ser revisados. Todo esto proviene de la noción revolucionaria de Einstein al determinar con su relatividad especial que la gravedad no es una fuerza, sino una característica del espacio-tiempo.

                El espacio, en sí mismo, ya encierra una particular problemática, pues es el vacío el
De la muerte o la paradoja de la información, Francisco Acuyo
receptor de la materia, pero deducimos del comportamiento de los mismos agujeros negros que, si bien estos son el espacio receptáculo en el que se depositan las partículas y que estas no permanecen allí, las partes constituyentes de dicha entidad han de ser las del propio espacio. Luego el espacio no será tan vacío.

La cuestión fundamental es que en el ámbito de la ciencia el experimento del espacio tiempo no es posible al margen de nuestra propia (y limitada) experiencia, aun reconociendo que este continuo espacio temporal es fundamental para el desarrollo de la ciencia natural en general y particularmente en la física.
                Sentadas quedan las bases teóricas de la reflexión sobre tan extraña afinidad entre dos fenómenos tan distantes como pueden ser el extraño funcionamiento del agujero negro, y el no menos proverbialmente negro del advenimiento de la muerte; la pérdida de la conciencia y de toda información de aquella que un día estuvo, palpitante y en interacción con el mundo y espoleada por la vida parece esfumarse. Para próxima entrada dejamos el desarrollo de esta extravagante sugerencia.




Francisco Acuyo





[1] Visión existencialista en la que Sartre abundaría filosóficamente.
[2] Frontera de espacio tiempo formada por una hipersuperficie en la que lo que sucede por un extremo, no puede afectar a quien pudiese observar por el otro lado. La velocidad de escape de dicho horizonte debería ser la de la luz, por lo que se dice que nada de lo que traspasa dicho horiznte puede salir de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario