Esta es la segunda entrega de los apuntes y notas sobre Poética del silencio, para la sección de Noticias del blog Ancile. Con espléndidas fotografías de Alejandro Martínez Ferrer.
APUNTES Y NOTAS SOBRE POÉTICA DEL SILENCIO,
EN LA BIBLIOTECA DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA,
2ª ENTREGA
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| Foto de Alejandro Martín Ferrer |
Vean, si no, un ejemplo de mis ¿extravagancias? e inquietudes poéticas y también ¿extrapoéticas?: así, que un poeta se interrogue sobre si las matemáticas, no siendo matemático, son un producto de la mente humana que posibilita potencialidades en estado puro, puede parecer cosa extraña. Sin embargo, no lo será tanto, si entiende quien me escucha que hay ciertos parentescos entre ambas maneras de
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| Foto de Alejandro Martín Ferrer |
Por no dar freno al frenesí de mis ocurrencias, me hacía las siguientes interrogantes, siempre desde el mirador extremo de la poesía, y me preguntaba si, esa puridad matemática es en verdad ajena a la experiencia o a las sensaciones fenoménicas. Para, después, hacerme la misma pregunta sobre si esto era posible en la poesía, y de ser así en qué dominio de la lógica o de lo totalmente irracional situarla. Parece claro que lo sensorial y experiencial es fundamento para la realización subjetiva de su arte, del arte poética, pero, ¿puede la poesía sustraerse, como la matemática, en algún momento, a lo que empíricamente le concierne para el ejercicio creativo de hacer versos? Casi todos los lectores se inclinarían, a priori, sin demasiada meditación al respeto, por la apreciación sensorial empírica como su pilar o basamento inspirador. ¿Quiere decir esto que no existen o pueden existir esas potencialidades puras en el arte poética? ¿Son los poemas ficciones necesariamente impregnadas de experiencia subjetiva y agotadas en la percepción y la sensación?
El apriorismo kantiano (la posibilidad de los célebres juicios sintéticos a priori) era(n) perfectamente asumible(s), aunque fuese(n) para criticarlos, por el juicio filosófico, científico y matemático. ¿Lo es para el poeta? ¿Al menos en algunos momentos (y en singulares poemas) pueden sustraerse a la mera función perceptivo experimental? A mi modesto entender, y al margen de las controversias que esto que digo pueda conllevar, creo que existen similitudes en sus lenguajes, me refiero al de las matemáticas y el de la poesía, cuando ambos eluden, rehuyen la realidad exterior potencialmente aplicable de sus respectivos discursos. ¿Podemos afirmar que existe una ficción literaria pura, y esta ser ostensible de ser reconocida en la poesía? Juan Ramón Jiménez, en su perspicaz y sutil excentricidad, tenía mucho que decir al respecto, y de hecho, lo dijo. Para el genial poeta de Moguer, no era solamente del todo asumible o posible esta pureza, era algo del todo necesario. Vean o mejor escuchen el poema de Piedra y cielo cuando dice:
Quisiera que mi libro
fuese, como es el cielo por la noche,
todo verdad presente, sin historia.
Que, como él, se diera en cada instante,
todo, con todas sus estrellas; sin
que niñez, juventud, vejez quitaran
ni pusieran encanto a su hermosura inmensa.
¡Temblor, relumbre, música
presentes y totales!
¡Temblor, relumbre, música
en flor, reduce hombre, música en la frente
-cielo del corazón- del libro puro!
Afirmaba el propio JRJ: El mar me hace revivir, porque es el contacto con lo natural, con los elementos, y gracias a él viene la poesía abstracta. Pero, ¿cuál es la naturaleza de esta abstracción, de esta pureza anhelada? Para JRJ era posible una poesía intelectual que prescinde de la sensorialidad, y entiende el poema como conocimiento, indagación y revelación de lo real esencial y que se puede hacer posible al entendimiento a través del símbolo (como lo hace el matemático) donde el contenido del poema (simbolista) es el propio poema (dixit el mismo JRJ). La poiesis será un proceso que, desde un origen inaccesible (vacío, ausente, silencioso), se hace conciencia en la palabra poética, aunque vuelva a su nanidad original. Decía al respecto en otro poema de Piedra y Cielo JRJ:
Mariposa de luz,
la belleza se va cuando yo llego
a su rosa.
Corro, ciego, tras ella…
la medio cojo aquí y allá…
¡Sólo queda en mi mano
la forma de su huida!
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| Foto de Alejandro Martín Ferrer |



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