Para la sección de Noticias del blog Ancile, traemos el post que lleva por título: Presentación del libro "Arte, la vida en busca de sentido", y que porta la brillante intervención de Marina Tapia en dicha presentación, en la Casa con libros, de la Zubia, regentada por Luis Melgarejo, cuyo acto abrió muy propiciamente Ángel Olgoso, y en donde pasamos un rato muy agradable rodeados de buenos amigos y amantes de la literatura, la ciencia y las artes.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO
"ARTE LA VIDA EN BUSCA DE SENTIDO"
DE
FRANCISCO ACUYO
Es un gusto estar aquí con vosotros,
con vosotras, en este maravilloso espacio de cultura que es La Casa con Libros,
para presentar "Arte: la vida en busca de sentido", del escritor y
editor Francisco Acuyo. Este último trabajo suyo recoge una interesantísima
colección de ensayos acerca del arte como vía de conocimiento, y también como
una forma de acercarse a diversas realidades humanas. No es el primer conjunto
en el que Francisco ha abordado el ensayo partiendo de una temática en
particular, uno de los títulos que podemos citar es: "Fisiología de un
espejismo", donde se acerca a la sinestesia, o "Elogio de la
decepción", que lleva el esclarecedor subtítulo: ‘Y otras aproximaciones a
los fenómenos del Dolor y la Belleza’; ambos publicados por Entorno Gráfico
Ediciones. Todo ello nos muestra a un autor que divide su tiempo entre la
investigación y el análisis y la creación de una obra personal centrada en la
poesía.
En este libro se expone cuán beneficioso es el ejercicio del arte como terapia, como medio de canalizar frustraciones, preguntas, incógnitas y otros elementos en los que la medicina y la terapia convencional no llegan a acercarse de una forma adecuada. Francisco ahonda sus reflexiones en la necesidad de integrar el arte y lo lúdico para reforzar el proceso de curación y tratamiento, en problemáticas que no sólo se pueden tratar con fármacos o métodos convencionales. Haciendo gala de una amplia sustentación teórica y de sus propias experiencias, nos habla acerca de ese mítico inconsciente, de esos elementos cercanos a lo mágico y al conjuro que, desde tiempos antiguos, fueron tan importantes y acompañaron la búsqueda de una salud integral y de la armonía. Creatividad y ciencia han estado unidas desde el origen de nuestra civilización, siempre se han dado la mano y se han complementado, es algo que no debemos olvidar. Lo mágico terapéutico, el importante papel del “daimon” (ese concepto griego que hace referencia a una fuerza interna sobrenatural que advierte o disuade en la toma de decisiones), están en la bases de nuestra cultura y es interesante considerar la palabra poética como una terapia extraordinaria.
A título personal, en mi familia
siempre ha habido gran interés por relacionar el arte y las diversidades
funcionales: mi padre Iván Tapia Contardo −pintor, poeta y educador de invidentes−, en su Fundación Casa
del Pan de Valparaíso (Chile), sigue realizando actividades para canalizar
las experiencias traumáticas, a través de las texturas, los modelados, los
relieves, los ejercicios plásticos y otras artesanías.
Este libro de Francisco es también una
suerte de viaje (órfico) a los infiernos del ser humano, con la intuición y la
imaginación −y
no sólo la facultad intelectiva−
como timoneles. No olvidemos que hubo un momento en el
que todo estuvo relacionado: magia, alquimia, astrología. Acuyo nos pregunta:
¿Qué mayor milagro que ser creativo? ¿Cómo podemos acordar estas evidentes
discordancias entre saber, conocer y vivir? Y expone que el verdadero creador
sabe que el acto de ver no es suficiente. Y nos recuerda que la poesía, como
todo arte, busca lo invisible a través de lo visible, parte de la realidad para
bucear en las zonas oscuras; por ello, es una inmejorable compañera en el
camino del autoconocimiento y en el de la curación. Escucha atenta,
contemplación: son formas de acercarse ese mundo interior tan complejo que
todos guardamos.
Francisco Acuyo plantea que, quizás, el
alejamiento del hombre al arte ha sucedido −y cito sus palabras− "por querer estar
por encima de la naturaleza, subordinado al tener, cosificando incluso lo más
hondo de nuestra entidad psíquica, semejantes a dioses que contienen las
maravillas del mundo, o creyéndonos arquetipos de los seres". Y asegura: "el
arte es un acto de fe que va más allá de toda razón, de toda lógica, porque
bebe de las fuentes intensas e inmensas de la simbología y de la potencia
vivificadora del mito, de la intuición del espíritu conectado con el mundo".
Este libro es una mirada amplia al arte
como elemento de crecimiento de nuestra especie. Y se centra en los terrenos de
la mente, en su proceso de construcción y deconstrucción de la realidad. Porque
lejos del ego en el que se sustenta la creación, el arte ofrece conciencia y
libertad. El poeta es también “iatromantis”, un filósofo que refleja el íntimo
tejido de la existencia.
Es de destacar la importancia que da el
autor en este libro a los instrumentos trópicos como la analogía, la metáfora,
la sinécdoque y la sinestesia, entre otras figuras literarias, para tratar de
explicar fenómenos de la psique humana. Él se opone a la separación de
mente-cuerpo, ya que, según sus propias reflexiones, los humanos somos algo más
que biología e historia: somos también una transformación cósmica (como decía Panikkar).
Vuelvo al mensaje claro y contundente
del autor cuando asegura que nadie nos instruye en el negocio singular de ser
curioso, de no perder ese impulso de la infancia de hacer preguntas y querer
investigarlo todo. Tampoco, en estos tiempos, nadie nos recuerda que es bello
lo que es interiormente bello, como decía Kandinsky. Por eso, situar ambos
discursos artísticos, poesía y pintura en un mismo espacio y tiempo, hará que
se conviertan en el arte que transciende y transforma a los individuos de una
sociedad. “Arte y vida en busca de sentido” es de esos ensayos necesarios para
repensar la utilidad e interacción de esas actividades no lucrativas, de esas disciplinas minúsculas, de
esas experiencias íntimas y alejadas de las cabecera de noticias
importantes y del
consumismo: un lugar de resistencia y exploración, hoy más necesario que nunca.
Marina
Tapia



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