martes, 4 de febrero de 2014

JUVENAL SOTO EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA

Hoy nos complace traer para el blog Ancile, de la última entrada del blog de La noche en blanco de Granada, al poeta Juvenal Soto.
Enlace al blog de La noche en blanco de Granada.


Para nuestra sección de poesía del blog de La noche en blanco de Granada, traemos los versos del poeta Juvenal Soto.





LOS VERSOS DE JUVENAL SOTO 
PARA LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA






Juvenal Soto (Málaga, 1954) ha publicado los libros de poesía: Ovidia (Madrid, 1976), Ephímera (Málaga, 1983), El hermoso corsario (Antología poética 1972-1986) (Málaga, 1986), Fama de la ceniza (Madrid, 1997), Paseo marítimo (Madrid, 2002), Las horas perdidas (Madrid, 2002), El cielo de septiembre (Córdoba, 2008) y Compañeros de viaje (Málaga, 2009).

Como crítico literario es autor de tres estudios publicados en volumen: “La poesía española durante el franquismo”, “¡Bebed agua del Niágara!” (estudio introductorio a Seis poemas inéditos de José María Hinojosa) Antología de la joven poesía andaluza (en colaboración con Álvaro Salvador y Antonio Jiménez Millán)


Ha impartido cursos de literatura española en la Universidad de Málaga, Universidad de Milán (Italia), Dickinson College (Pensilvania, EE.UU.), Lebanon Valley College (Pensilvania, EE.UU.) y Hollins University (Virginia, EE.UU.)




A UNA DAMA MUY JOVEN,
DE LEONARDO, Y A SU ARMIÑO 




Libre del invierno viejo
y presa de un armiño y los veranos,
la eternidad está extendida
y es un dios que muere entre la vides
y en tu cuello trenza
un collar de perlas negras.

Un collar sobre el lomo de la bestia
traza el más hermoso de tus dedos
y si tú algo o a alguien miras,
el animal algo o a alguien busca
y de los ojos van sus fauces
como garra que defiende
del mundo y a tu vida.

No haya más allá que contemplarte,
ni más sueño que el armiño
si velándola
esta belleza templada guarda
del ruido y del infierno.

Al hosco mar de las fatalidades
te convocan sus estelas ruines,
y álzase tal bicho y Venus
el prodigio de tu carne
casi marina y nieve.

Un abismo es el después que te ha salvado
y el ahora son los valles
donde pastas cierva y joven,
del mal tiempo que nos come absuelta.


No tenga plazo esta belleza,
no desfallezca por los años.
Agrios, limones de abril
en un verso de Petrarca,
el animal que la custodia
tiénelos por cárcel de isla eterna,
y allí entornándolos devora
cuanto de mal contienen,
y así te ayuna de tornar al lodo.

Libre del invierno viejo,
el verano que te roba adornas
con música y albercas
donde canta un pez
y nada el pájaro,
como canta y nada
la codicia de tu cuerpo sin ocaso.



Juvenal Soto









lunes, 3 de febrero de 2014

LA MUJER EN NIETZSCHE, QUINTA Y ÚLTIMA ENTREGA, POR EL PROFESOR TOMÁS MORENO

Traemos hoy a nuestra sección del blog Ancile, Microensayos, la quinta y última entrada dedicada al concepto de Nietzsche sobre la mujer, titulado muy significativamente: Nietzsche contra el Feminismo: "¡Calle la Mujer sobre la mujer!"por el profesor Tomás Moreno.

La mujer en Nietzsche 5, Tomás Moreno, Ancile



LA MUJER EN NIETZSCHE, QUINTA Y ÚLTIMA ENTREGA, 
POR EL PROFESOR TOMÁS MORENO



La mujer en Nietzsche 5, Tomás Moreno, Ancile



LA MUJER EN NIETZSCHE (y 5)
XI. Nietzsche contra el Feminismo: "¡Calle la Mujer sobre la mujer!"
Como hemos  ido viendo a lo largo de nuestra exposición, el discurso acerca de la mujer de Friedrich Nietzsche se mueve, más allá de sus ambivalencias, en la línea misógina que inaugurará Schopenhauer (El amor, las mujeres y la muerte)  y que culminará más tarde su epígono, el austriaco Otto Weininger (Sexo y Carácter).
            Radicalmente opuesto al movimiento de emancipación feminista de su tiempo, para Nietzsche el feminismo -discurso que se expresa intencionadamente como emancipación, exaltación y defensa de la mujer, según su propia definición- solo logra, por el contrario, rebajarla. No está a la altura de la historia: contiene en fin, una estupidez casi masculina, ya que al mostrar un interés en la verdad la mujer se niega a sí misma puesto que, en su opinión, la mujer que así procede es no-mujer y trata inútilmente de alcanzar la esencia de la mujer en-sí (algo para él inexistente, como ya vimos). Con este proceder, sostiene Nietzsche, la mujer procura una degeneración de sí misma en aquello que le es antitético: la fealdad. Nietzsche toma, pues, posición respecto a la cuestión de la emancipación de la mujer de una manera inequívocamente hostil:
"Emancipación de la mujer", esto representa el odio instintivo de la mujer mal constituida, es decir, incapaz de procrear, contra la mujer bien constituida; la lucha contra el “varón” no es nunca mas que un medio, un pretexto, una táctica. Al elevarse a sí misma como “mujer en sí”, como “mujer superior”, como “mujer idealista”, quiere rebajar el nivel general de la mujer; ningún medio más seguro para esto que estudiar bachillerato, llevar pantalones y tener los derechos políticos del animal electoral. En el fondo las emancipadas son las anarquistas en el mundo de lo “eterno femenino”, las fracasadas, cuyo instinto más radical es la venganza. (EH, Por qué escribo tan buenos libros, 5, p. 63).
            El acceso a la cultura y a la ciencia por parte de la mujer revela una manifiesta masculinidad del gusto y una cierta deficiencia biológico-sexual: "Cuando una mujer tiene inclinaciones doctas hay de ordinario en su sexualidad algo que no marcha bien. La esterilidad presupone ya una cierta masculinidad delel animal estéril" (MBM, Sentencias e interludios, § 144, p. 105). Tratando de cultivarla y fortalecerla, en realidad, lo que hacen esos movimientos emancipadores es pervertirla, desfeminizarla y debilitarla:
La mujer en Nietzsche 5, Tomás Moreno, Ancile
Arthur Schopenhauer 

Desde luego, hay bastantes amigos idiotas de la mujer y bastantes pervertidores idiotas de la mujer entre los asnos doctos de sexo masculino que aconsejan a la mujer desfeminizarse de ese modo e imitar todas las estupideces de que en Europa está enfermo el “varón”, la “masculinidad” europea, -ellos quisieran rebajar a la mujer hasta la cultura general, incluso hasta a leer periódicos e intervenir en política (MBM, VII, § 239, pp. 188-189).
Para Nietzsche, virilización o masculinización de la mujer es, pues, el término justo para emancipación de la mujer, y para su incursión en el campo de la cultura y de la ciencia[1]. Y las propias mujeres que lideran esos movimientos emancipatorios confirman, sin excepción, la afirmación precedente:
Delata una corrupción de los instintos –aun prescindiendo de que delata mal gusto- el que una   mujer invoque cabalmente a Madame Roland o a Madame de Stäel o a Monsieur George Sand,     como si con esto se demostrase algo a favor de la “mujer en sí”. Las mencionadas son, entre    nosotros los varones, las tres mujeres ridículas en sí -¡nada más!- y, cabalmente, los mejores e    involuntarios contra-argumentos contra la emancipación y contra la soberanía femenina (MBM        § 233, p. 183)[2].
 Mediante su pretendida homologación con el hombre y su inserción en el mundo del conocimiento y de la cultura, de los negocios o de la política, ellas se modelan a sí mismas según la imagen que el hombre les proporciona, y desean sus mismos derechos, aspiran a su misma independencia económica y jurídica: a ilustrarse, a negociar y a gobernar el mundo como los hombres.
La mujer que aspira a la "igualdad de los sexos" y quiere ser semejante al hombre no quiere, sostiene Nietzsche, estimación sino rivalidad; no quiere procrear sino saber; pierde su pudor; desaprende a temer al varón; abandona sus instintos más femeninos; intenta convertirse en señor. Y concluye: "Trata de  § 239, pp. 187-188).
La mujer en Nietzsche 5, Tomás Moreno, Ancile
Otto Weininger

Todo esto comporta, efectivamente, una semejanza formal con el hombre, pero en todo ello Nietzsche percibe también una  degeneración o disolución de sus instintos, que, efectivamente, puede llevarles a debilitarlas, a perder su originaria naturaleza y su potencia instintiva y, en consecuencia, puede hacer que la mujer degenere y se masculinice. En efecto, las mujeres si se dedican a la causa de la emancipación -que tiende a esa estúpida homologación con el hombre- corren el riesgo de acabar en la disgregación y embotamiento de sus instintos más femeninos, haciéndoles perder lo que las hace distintas, "desencantándolas" y "desfeminizándolas", volviéndolas cada vez "más histéricas y más incapaces par atender a su primera y última profesión, la de dar a luz hijos robustos" (MBM § 238 p. 186-188).
Como ha recordado Wanda Tommasi, Nietzsche tiene muy presente el movimiento feminista, pero lo identifica totalmente con la apuesta por la emancipación, es decir, no ve en el feminismo la búsqueda de la libertad femenina por sí misma, sino sólo el objetivo de conquistar la igualdad o la homologación con el hombre. "De este modo, el adoctrinamiento feminista de la mujer y su debilitamiento como 'mujer' avanzan paralelamente"[3].
La mujer en Nietzsche 5, Tomás Moreno, Ancile
Wanda Tommasi
            Lo que Nietzsche desaprueba, en definitiva, en el movimiento de emancipación de la mujer es precisamente que quiera igualarse, homologarse al hombre. Aspirar a la igualdad entre varones y mujeres es, para Nietzsche, "no acertar en el problema básico 'varón y mujer', negar que aquí se dan el antagonismo más típico de superficialidad" (MBM § 238, p. 186).

            Por eso, en la violenta oposición de Nietzsche a la emancipación femenina, habría que leer, sobre todo, una apasionada defensa del valor de la diferencia. La mujer se degenera porque quiere volverse igual al hombre y eliminar la diferencia que la caracteriza y porque trata de renunciar a aquello que constituye su [4] es tal, que hace impensable y no deseable cualquier igualdad, cualquier equiparación de derechos con el hombre:

Cuanto más mujer es la mujer tanto más se defiende con manos y pies contra los derechos en general: el estado natural, la guerra eterna entre los sexos le otorga con mucho el primer puesto. (EH. Por qué escribo tan buenos libros, § 5, p. 63)    
            Decidido defensor de la diferencia entre los sexos, Nietzsche quiere que la mujer conserve ese estatuto de alteridad. Rebelarse contra la idea de que la mujer se someta al hombre como su posesión, es no comprender que en su ser esclava reside no sólo la condición para su perfección -la de crear-, sino justamente también su dominio: el de servirse para ello del hombre.
            Finalmente, las críticas nietzscheanas a la emancipación femenina se pueden vincular a una serie de expresiones y afirmaciones en las que el filosofo germano hace suya la misoginia de la Iglesia y de la ciencia occidental, como cuando, por ejemplo, afirma que la mujer no puede hablar de sí misma porque ella está en el extremo opuesto respecto a la verdad y por eso lo mejor que puede hacer es guardar silencio, callar, para no desacreditarse:
Nosotros, lo varones deseamos que la mujer no continúe desacreditándose mediante la ilustración: así como fue preocupación y solicitud del varón por la mujer el hecho de que la Iglesia decretase: “mulier taceat in ecclesia! (¡calle la mujer en la iglesia!). Fue en provecho de la mujer por lo que Napoleón dio a entender a la demasiado locuaz madame de Stäel: "mulier taceat in politicis!" (¡calle la mujer en los asuntos políticos!) – y yo pienso que es un auténtico amigo de la mujer el que hoy les grite a las mujeres: "mulier taceat de muliere!" (¡calle la mujer acerca de la mujer!)  (MBM, § 232, p. 183)[5].


                                                                                                                 Tomás Moreno




[1] No otra cosa opinaba Kant: "Aprender con trabajo o cavilar con esfuerzo, aun cuando una mujer debiera progresar e ello, hacen desaparecer los primores que son propios de su sexo, y pueden convertirse en objeto de una fría admiración a causa de su rareza, pero debilitan al mismo tiempo los encantos mediante los cuales ejercen ellas su gran poder sobre el otro sexo. Una mujer que tenga la cabeza llena de griego como la Sra. Dacier, o que mantenga discusiones profundas sobre la mecánica como la marquesa de Chatelet, únicamente puede en todo caso tener además barba; pues éste sería tal vez el semblante para expresar más ostensiblemente el pensamiento profundo, por el que ellas se promocionan". (Kant, Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y lo sublime, Alianza, Madrid, 1997, sección tercera, p. 69)
[2] A. Sánchez Pascual, en distintas notas de su traducción de MBM, escribe:"Las tres mujeres citadas aquí por Nietzsche eran considerados en su tiempo como símbolos de la emancipación femenina. Madame Roland (1754-1793) fue la esposa de un político girondino, en los tiempos de la Revolución francesa. Ganada por el estudio de la Antigüedad para la causa de la Revolución, ejerció en París, desde 1791, una gran influencia sobre los jefes de los girondinos. Al fracasar este partido, fue condenada a muerte y guillotinada. Suya es la frase, pronunciada al subir al cadalso: "¡Oh libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!" (nota 130, p. 278). De Madame de Staël: la "mujer masculinizada" a que alude Nietzsche es escritora francesa (1766-1817), quien en su obra De l‘Allemagne (1810) creó en Francia la imagen de una Alemania habitada por pensadores ajenos al mundo y por poetas soñadores. Nietzsche se refiere a esa expresión –"mujer masculinizada"- en varias ocasiones en esta obra: aforismos 232 (p. 183) y 233 (p. 183). En cuanto a la tercera mujer, George Sand -sarcásticamente llamada por Nietzsche Monsieur- es el seudónimo de la escritora francesa Aurora Dupin (1804-1876), célebre tanto por sus amores como por sus escritos. En sus novelas ataca la moral burguesa y defiende el derecho de la mujer al amor extramatrimonial. En Crepúsculo de los ídolos Nietzsche se ensañó con ella; así en el apartado1 de “Incursiones de un intempestivo” dice: “George Sand: lactea ubertas (abundancia de leche), o dicho en alemán la vaca de leche con ‘bello estilo’. Y en el 6, dedicado enteramente a ella, la califica de “fecunda vaca de escribir”).
[3] Wanda Tommasi, Filósofos y mujeres, op. cit., p. 173-174.
[4] Ese antagonismo se repite en numerosos lugares de su obra. Por ejemplo: “Entre mujer y varón se dan el antagonismo más abismal y la necesidad de una tensión eternamente hostil, soñar aquí tal vez con derechos iguales, educación igual, exigencias y obligaciones iguales: esto constituye un signo típico de superficialidad” (MBM, § 238, p. 186)
[5] Andrés Sanchez Pascual, en su nota nº 127 de su traducción de MBM (p. 276) aclara que la frase citada de Nietzsche procede de San Pablo, “Primera carta a los Corintios”, 14, 34: Mulieres in ecclesiis taceant


La mujer en Nietzsche 5, Tomás Moreno, Ancile

LA POESÍA DE MAYTE ALBORES EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA

Rescatamos del blog de La noche en blanco de Granada los versos de la poeta Mayte Albores para nuestra sección dedicada a dicho evento.
Enlace al blog de La noche en blanco de Granada



 La poesía de Mayte Albores en el blog de La noche en blanco de Granada, en su sección habitual dedicada a este evento.




LA POESÍA DE MAITE ALBORES 
EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA




MAYTE ALBORES, de mi:

Al principio, cuando “debía” hablar sobre mí, siempre era por boca de otro y contando mi trayectoria; ahora, sé que eso es lo que menos importa (al menos a mí): ¿qué es lo que importa del poeta? Sino el verso, y no el título.
Me llamo Mayte. Da igual donde haya nacido, porque no me siento de ningún lugar y dudo encontrarlo nunca. Escribo para alargar mis días y no morir de pena, también para gritar o para sonreír cuando mis labios no se estiran más.
Escribo para recordar que la vida es maravillosa y porque así me siento menos sola. La música y la poesía han sido mis mejores amantes, a pesar de que (como todos los amores) me han dado desengaños punzantes por depender (como tantas veces) del poder del hombre.
Me gusta la familia, las cañas con los amigos y el vino para comer. Cada vez paso más de los formalismos, incluso esta presentación podría parecer una mierda, pero ¿y si os aseguro que es lo más sincero que he escrito nunca cuando he tenido que presentarme?
Al recitar siento tanto miedo minutos antes de alzar la voz, que siento que voy a desmayarme, pero luego entro en un éxtasis que probablemente no sería comparable a ninguna droga (y que me perdonen los camellos si les he desmontado el negocio, pero ya me gustaría a mi pasar por los viejos barrios y ver a “locos” adictos a recitar encima de los bancos, en las aceras, en los portales y de rodillas frente a una puta, que no ver yonquis y enfermos de jeringuilla y crack) Con la poesía hasta las calles vestirían de flores aún estando los balcones oxidados y sin tiestos.
En este momento, no sé qué será de mí ni de mi vida, supongo que como cualquiera que ahora me esté leyendo, pero por circunstancias lo vivo con más intensidad. Y la intensidad puede ser tan extrema que corta como corta el frágil filo de un hielo:
“Esta vida es de una intensidad tan grande que estar en este umbral es como estar donde la agonía te perfora los días de tu vida. Me consumo como una pequeña rama seca en un incendio de verano. Busco la mujer que fui. Pero sólo hay una nube de un humo que, pronto, también se llevará el tiempo y el viento”(Fragmento inédito de “Ensayo para un ser”)



POEMA NÚMERO 1 (INÉDITO)

POEMA SECCIONADO: MICRO "YOS"



En la boca, grillos cantores
en una noche como esta:
te nombro y arden las aceras

***
Incertidumbre.
Molesta garrapata
que infecta todo.

***
En ocasiones
ahogarse lentamente
 es el regalo
que tienen los malditos
para bendecirse.

***
Qué bonito descubrir.
Es como volver al génesis
de una niñez
que aún no hemos perdido.

***

Es el espacio y el tiempo
ese juego que se nos presta.
Átame, átame poeta
de un extremo a otro
hasta partirme con tus versos,
y viviré tras derramarme.


POEMA NÚMERO 2 (INÉDITO)






Pedí, en silencios chirriantes,
con la mano sucia y desesperada
y del mismo modo en el que lo hacen los "sintecho"

por un poco de alcohol desde otros labios
que puedan conciliarnos como seres entre seres
y no como animales ajenos incapaces de hablar un idioma

por unas pieles de cartón prestadas
para ese frío tan cobarde que mata a traición
arañando, a veces, el rechazo.

Soledad gratuita.

Traté de huir de ojos y manos a pares
que se posaban sobre mí como, cientos, puñetazos
y de todos los salvajes y alcalinos salpicones de saliva
que me nombraban sin apenas conocerme.

Sólo conseguí alguna moneda
varios cigarros
las últimas caladas de un porro
sexo gratis (mucho)
emborracharme (más)

Pero aquí sigo sin conciliar mi lado humano:
no hablo, no beso, no abrazo.


POEMA 3:




Persigo mis sueños, despacito
porque suelo tropezar bastante.

Cualquier día me caigo en serio
y en una de esas me parto el alma.

Preguntarán, al borde de mi fractura
¿que te pasó?
Y con el último aliento diré:
 -Viví cazando sueños y, ellos,
me dieron el último tiro-.



Mayte Albores






sábado, 1 de febrero de 2014

POEMA SEMANAL 4

En la sección Poema semanal de nuestro blog Ancile ofrecemos el poema breve del libro intitulado La transfiguración de la lira que se establece como eje vertebrador del mismo.




Poema semanal 4, Francisco Acuyo, Ancile.





LIBRE EL VERSO, Y...



SU ave al viento y silenciosa,
no expresa la voz su suave
rosa, que apenas si sabe
no más de su voz, la rosa.




Francisco Acuyo, de La transfiguración de la lira, 1987









Poema semanal 4, Francisco Acuyo, Ancile.

LA POESÍA DE RAÚL CAMPOY GUILLÉN EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA

Recogemos del blog de La noche en blanco de Granada el último post dedicado al poeta de Madrid Raúl CAmpoy Guillén.
Enlace al blog de La noche en blanco de Granada





En nuestra sección habitual dedicada a la poesía del blog de La noche en blanco de Granada, traemos los versos del poeta madrileño Raúl Campoy Guillén.








LOS VERSOS DE RAÚL CAMPOY 

EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA





RAÚL CAMPOY GUILLÉN (Madrid, 1978)

Ha publicado:

Los dientes del reloj, Ed. Atlantis (2008) y Donde casi amanece, Ed. CELYA (1ª edición 2010, 2ª edición 2012).
Sus dos libros han sido seleccionados en listas (Qué leer, Madrid Press…) de los libros más destacados de poesía del mismo año en que salieron (2008 y 2010).

Ha sido seleccionado como uno de los ganadores en el III Certamen del Día Internacional de la Poesía en Segovia 2012. 
Ha sido el ganador del Premio de Poesía Internacional “Sacra Leal Domínguez” 2012.

Ha sido publicado en numerosas revistas de ámbito nacional e internacional, así como en numerosas antologías peninsulares y extranjeras.

A nivel internacional, ha participado en el XV Festival Internacional de Poesía de La Habana (Cuba); en el Festival Internacional de Poesía de Copenhague (Dinamarca) 2011; en el V Encuentro Internacional de Literatura Tres Orillas en Canarias; en el VI Festival Internacional de Poesía, Palabra del Mundo y en el Festival Internacional de Lima, FIPLIMA (Perú) 2013.


Sus poemas han sido traducidos al danés y al inglés.






                           TORNILLO


 Voy dibujando la rosca de un tornillo con cada gesto y el tornillo gira, y yo vivo en su hipnótico metal y como una tuerca me paseo por la rosca y el tornillo gira, y perdido en su cilindro a veces hay holguras de pared por donde visito lo que amo y el tornillo gira, y vuelvo enroscado, punzante en este sonido inacabado y el tornillo gira, y giro forzado entre paredes y giro loco y el tornillo gira, y me oprimo entre hélices con ojos nauseabundos y el tornillo gira y el tornillo avanza, y todo me sabe a caracoles, a ovillos enloquecidos como un Michael Jackson intratable y el tornillo gira, y entre esta revolución de alcoholes sin remedio, entre este apretarme y soltarme sin remedio, mientras el tornillo gira, me asusto de mi mismo: de ser yo mismo el destornillador.



                                                                               
                                                                                   
                                                                 

                   Del libro Los dientes del reloj (2008)





      VELADURAS            


             

Era de noche.
Ese pintor oculto lo tenía fácil.
Le di un pincel empañado de nostalgias.
Le di los silbidos quebradizos
que tiritan en mi trazo.
Yo competía con todos los colores:
mi cuerpo era triste
como todas las hojas del otoño;
apagué todos los ponientes
en esta copa,
                     en esta silla,
                               en esta mesa
que sirve de almohada
para mi pensamiento;
me sumergí
en las cortinas del murmullo,
en la protección de las palabras
borrosas.
Yo era la soledad
pero necesitaba estar más solo.
Yo quería encajar
dentro del mutismo de un marco.
Por eso llamé a ese pintor oculto.
A esa dulzura de paleta infantil.
A esos ojos que te miran
desde la lluvia.
A esa protección de lienzo.

(Pero me vi solo
en un bar
enfrente de un espejo.)

He dicho que era de noche?
Era de día.
Mi cuerpo de noche,
disfrazado en la luna:
siempre hay que aparentar ser,
ser pintura.




Del libro Donde casi amanece (2010)




                                                                 CRAS






Sabes
que en menos de un minuto chocarás contra el poste eléctrico.
Sabes
que debes aflojar el acelerador.
Sabes
que reventarán todas las ilusiones de tu compañera
contra el cristal,
que verás sus ojos, inyectados de morfina negra
como dos cafés aguaitando el brillo del azúcar,
que tragarás su mano, asida
de vacío y ónice,                
                            la verás
haciendo en las heridas
las maletas,
y tú,
corriendo en círculos por la inmovilidad,
gritarás las hemorragias de la sordera.
Lo sabes,
pero seguirás yendo al poste
como el violador busca el centro de su ira
y chocaras como la nada
deja de ser nada.
No habrá carrasperas de sirenas
ni batas blancas ateridas al existir;
porque lo más grave de tus accidentes es,
que en el amor,
lo único que se salva, es
                                       la vida.


                                             
Del libro Donde casi amanece (2010)




Raúl Campoy Guillén