Traemos a la sección De la métrica celeste del blog Ancile, la tercera y última entrega de Ô excelso Góngora, de Antonio Carvajal, esta bajo el subtítulo: Flor del saber.
Ô EXCELSO GÓNGORA,
POR ANTONIO CARVAJAL,
TERCERA ENTREGA
III FLOR
DEL SABER
A Córdova.
Ô excelso muro, ô torres coronadas de honor de majestad de gallardía, ô gran río, gran rey de Andalucía, de arenas nobles ya que no doradas, ô fértil llano, ô sierras levantadas que privilegia el cielo y dora el día, ô siempre glorïosa patria mía tanto por plumas cuanto por espadas, Si entre aquellas rüinas y despojos que enriquece Genil y Dauro baña tu memoria no fue alimento mío, nunca merezcan mis ausentes ojos ver tu muro tus torres y tu río tu llano y sierra, Ô patria ô flor de España!
(Como no me fío de las ortografías manuscritas ni impresas, suprimo todo lo que puede sonar a escritura cultivada con las azadas de la Real Academia). Maravilla comprobar que, con apariencia de prosa, el poema mantiene el compás de los versos; el ajuste sintáctico por pares en los cuartetos se percibe apoyado en la ô (oh), admiración que, al ser tónica, eleva con su intensidad el tono, resalta el contraste de la adjetivación especular y, reforzado por el número y fuerza de los acentos, el juego de lo tenso sobre lo relajado, que dan a esta prolongada invocación un aire casi litúrgico: parece percibirse el eco de un salmo responsorial. El arte del poeta es tan sutil que allí donde no está parece oírse la interjección, como es notorio tras la palabra río, donde no estorbaría. Sutileza que lo lleva a no colocar la interjección en posición dominante, pues la mostración de la admiración y el asombro son vehículos para que nos llegue el fervor por su patria, no ripios para colmar medidas; ni siquiera domina en el clímax o punto de coronación de los elementos colectados tras haberlos enriquecido dispersos en una enumeración embellecida tanto por el tono como por los conceptos. Era don Luis mucho poeta, nos dejó una pieza enteriza, a veces troceada torpemente por copistas sordos y académicos cegatos. Él se luce así, le bastan un vocativo seguido de una prótasis condicional, cerrado por una apódosis que es deprecación sublime. Naturalmente, la sintaxis introduce otras semejanzas de estructura gramatical que dejan su huella en los versos, no es lo mismo el contrapunto de los cuartetos que el donoso fluir de los tercetos. El esquema lo muestra; lo admirable es, por decirlo con palabras de Vicente Aleixandre, cómo “el acorde total suena perfecto”, cómo se responden “oh excelso muro” y “oh flor de España”, en sendos sáficos donde se evidencia la conjunción de acentos en 1ª-2ª ante el de 4ª del hemistiquio inicial con el final.
Sí, soy lector de
Góngora porque necesito su fervor poético
contagioso; porque su
obra, un abierto paraíso,
permite transitar
por ella sin
cansarse de prodigios.
Veamos
el esquema que dibujan las tónicas:
1⁓2 4⁓5
6 10
2 6 10
1 2 3*4⁓5
6 10
2 4 6 8 10
|
1 2 |
4⁓5 |
6 |
|
10 |
|
|
4 |
6 |
8 |
10 |
|
1 2 |
|
|
6 |
8 |
10 |
|
1 |
|
4 |
6 |
|
10 |
|
|
3 |
|
6 |
|
10 |
|
|
3 |
|
6 |
8 |
10 |
|
|
3 |
|
6 |
8 |
10 |
|
1 |
|
4 |
|
8 |
10 |
|
1 |
3 |
|
6 |
|
10 |
2 4⁓5⁓6 7 8 10
Ay,
la docencia. ¿Hasta cuándo
engañaremos a los
pobres bachilleres
obligándolos a repetir
las estupideces
recibidas de maestros de Métrica que tildan
de
antirrítmica una concurrencia
de
sílabas tónicas? ¿Dónde están las antirritmias en
este soneto? Confundir
el ritmo con el monótono golpeteo
del acento de intensidad
en posiciones “regulares” no
es ni de poetas ni de lectores de poesía,
es de sordos de corazón, como
dijo
Unamuno de otros tontos de metro sin medida. El ritmo mejor es
el que somatiza la ejecución de los versos, como Góngora nos enseña desde su Fábula de Polifemo
y Galatea, cuyo
inicio
contiene una conjunción acentual en
6/7 que, si se “regulariza”,
decapita el poema:
Estas que me dictó rimas sonoras.
Se contrapone a la
cadencia una anticadencia
que suena como un adónico, una de las
estructuras de mayor énfasis de nuestra hermosa lengua.
Si quiere ensuciarse las
manos, busque el lector con qué
sustituir esta maravilla expresiva sin que “rimas” se asorde,
no se me pida complicidad en
un crimen estético, pero recuérdese que el
principio de la
eufonía pide que entre dos tiempos de
esfuerzo haya uno
al menos de
reposo, función que
cumple aquí la cesura (la manía
y pereza de medir por sílabas contadas
y desdeñar los silencios
es principio de la corrupción estética).
Y enmudece Polifemo con la llegada de Acis a la mar. Doris, madre de Galatea,
yerno le saludó, le aclamó río.
pues en tus nobles orillas
milagros de beldad nacen,
invidia de otras riberas,
eclipsi de otras beldades,
tan gallardas sobre bellas
que no han visto las edades,
ni mantos de mayor brío
ni mirar de más donaire.
IV ENVÍO
A Joaquín Roses
que sabe de qué va la parodia que sigue,
con un sonriente abrazo del autor
No excelso muro o torres coronadas
sostendrán mi perdida gallardía
porque malquisto soy de Andalucía
que no me da las píldoras doradas
aunque sobre las nubes levantadas
desde que nace a donde muere el día
alce la gloria de la patria mía
a puntazos de lengua, no de espadas.
Hecho rüina pues y hasta despojos
de mí donde la mar pirata baña
el caviloso
pensamiento mío,
Córdoba, ¿no han de merecer mis ojos
volver a ver
tus calles ni tu río
ni tus
patios a oler, ô flor
de España?
Motril, 8 de junio de 2026
Antonio Carvajal

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